domingo, 7 de junio de 2015

“Ecopetrol tiene que reinventarse”

La petrolera presentó su plan estratégico 2020. El nuevo presidente de la compañía, Juan Carlos Echeverry, habló con SEMANA sobre lo que se viene.


“Ecopetrol tiene que reinventarse” Foto: Alejandro Acosta

Semana: ¿Qué tipo de compañía será Ecopetrol a partir de este nuevo plan estratégico? 

Juan Carlos Echeverry: Será mucho más eficiente y exitosa en exploración con un foco fuerte en el área marina. Obviamente mantendremos la fortaleza terrestre. Por supuesto, seguiremos siendo una petrolera integrada con exploración, producción, transporte y refinación, porque esto nos da balance. También queremos ser una empresa más internacional –panamericana– y definitivamente mucho más rentable. 

Semana: ¿Ecopetrol se despide de la meta de producir un millón de barriles diarios de petróleo?

J. C. E.: El asunto es que ahora la rentabilidad es lo que más nos interesa. Podemos sacar muchos más barriles de crudo, pero si bajamos los costos. Ecopetrol se enfocará en producir barriles eficientes, en campos rentables y de alta materialidad, al tiempo que adelantará un programa integral para incrementar el factor de recobro. La meta en 2020 es superar los 870.000 barriles diarios equivalentes, pero eso dependerá de que seamos eficientes. Eso significa incrementar la producción anualmente entre 1 y 2 por ciento en promedio. Yo no le pongo límite a mi gente. Lo que no vamos es a sacar barriles perdiendo plata.

Semana: ¿Y la meta para aumentar las reservas?

J. C. E.: El objetivo a 2020 es incorporar, a las reservas probadas, 1.700 millones de barriles de petróleo equivalente. La producción (mejorando el factor de recobro) se puede mover para tener un círculo virtuoso que produzca la liquidez que necesita la exploración. En los próximos cinco años necesitamos en exploración adicionar 1.000 millones de recursos contingentes (reservas aún no probadas). Mire algo, en los últimos cinco años se han encontrado de estos, en promedio, 100 millones de barriles al año. O sea que la meta es el doble. Pero difícilmente se puede hacer en el territorio, por eso, si queremos adicionar, tenemos que hacerlo costa afuera.

Semana: Ecopetrol históricamente no ha sido un gran explorador de petróleo. ¿Ahora con menos caja como lo hará?

J. C. E.: Hasta 2003 esta fue una compañía que recibía la exploración exitosa de otras empresas. Pero desde 2007 –con los cambios que se dieron– se puso a explorar y a competir. Es decir, lleva relativamente poco tiempo dedicada con su foco a la exploración, compitiendo y con suficiente plata. El problema es que eso lo hicimos en una zona geográfica que ya estaba suficientemente madura, lo que produjo éxitos geológicos, pero no comerciales. De allí que, ahora, a esto haya que sumarle nuevas geografías, no solo en tierra, sino en mar, algo que esta inexplorado en Colombia. Y para eso tendremos nuevos socios. Es decir, ya no se hará nada solo. Nadie hace costa afuera solo. El alquiler de un barco vale un millón de dólares al día y son tareas de 100 días. Abrir un pozo exploratorio en tierra puede costar hasta 10 millones de dólares, en costa fuera llega a 150 millones de dólares. Nadie se mete solo a esa misión. Además los socios saben de eso. Necesitamos entonces nuevos socios, suficiente dinero y capital humano. Se contratará gente para manejar el nuevo desafío. 

Semana: ¿En las áreas de transporte y refinación es donde más se afectará la inversión para concentrarla en los otros dos negocios?

J. C. E.: En todo vamos a invertir, pero manteniendo un buen balance. Por ejemplo, en transporte veníamos aportando alrededor de 1.000 millones de dólares al año para hacer los oleoductos, ya eso no tiene que ser así, porque ya se construyeron. En la Refinería de Cartagena se invirtieron 7.500 millones de dólares en los últimos ocho años. Hoy estos dos segmentos ya no demandarán tanta plata. Por supuesto, seguiremos invirtiendo pero cada vez menos. Esta es una empresa integrada. Eso es muy importante, porque este año, por ejemplo, con los precios bajos del crudo la producción se afecta, pero la refinación se beneficia. Cuando un segmento se golpea otro te ayuda. Tener una empresa integrada con los cuatro segmentos sirve mucho.

Semana: ¿Ya no hay más inversiones en Reficar, o sea que ya empiezan a recibir utilidades?

J. C. E.: Todavía no. Para poner a operar Reficar se adquirió una deuda importante. Es decir, ahora empieza solo a repagar su propia deuda, y después de dos o tres años, comenzará a entregar utilidades a Ecopetrol. Igual sucedió con los oleoductos. En la medida que pasa el tiempo, tanto oleoductos como refinación serán una entrada de caja para la empresa. La entrada en operación de Reficar es muy importante porque eso se verá en el PIB industrial.

Semana: ¿La modernización de la refinería de Barranca se aplaza definitivamente?

J. C. E.: Ecopetrol adquirió una deuda importante para la Refinería de Cartagena. Es fundamental que nosotros mantengamos el grado de inversión y, para eso, es básico que estabilicemos la deuda y la empecemos a declinar paulatinamente. Difícilmente en una circunstancia de precios bajos tendremos espacio para hacer una inversión de nuevo. En los últimos diez años a Barranca se le han invertido 3.500 millones de dólares. Y lo importante es que nunca se parará de invertir porque hay que estar mejorando. Pero la expectativa de que íbamos a poner otros 7.000 millones de dólares no será posible. No tenemos esa plata.

Semana: El precio del petróleo ha mejorado un poco, pero todavía está en la mitad de hace un año. ¿Ya se pasó del nivel crítico?

J. C. E.: La situación no es crítica porque los costos de producción en promedio para Ecopetrol todavía son bajos. Tenemos campos que son superrentables, otros menos. El precio a 60 dólares está bastante por encima de los costos promedio de producción. Lo que sí se reduce es la caja que tenemos y por eso nos volveremos más estrictos y selectivos al usar la caja. Este año invertiremos 600 millones de dólares en exploración, cuando necesitamos 1.500 millones. A todo debemos quitarle algo, pero no es una situación crítica. Ecopetrol es una compañía sólida. Toda la inversión de Ecopetrol ascenderá este año a 7.800 millones de dólares, cuando hay compañías que se bajaron a 1.000 y 2.000 millones.

Semana: ¿Cuál es su visión de los precios a futuro?

J. C. E.: Hay tantas variables que intervienen y afectan el precio que la balanza es inestable. Yo creo que veremos un yoyo en los próximos 18 meses. Lo único que uno podría decir es que el rango tal vez no será entre 40 y 50 dólares. No me sorprende que se mueva entre 55 y 66 dólares el barril, lo que si bien es mejor, todavía no es para hacer fiesta. Parece que en el largo plazo 2018-2019 estaría entre 70 y 80 dólares. Definitivamente este es un nuevo mundo y más inestable. Tenemos que aprender a vivir con esta volatilidad y con esos niveles.

Semana: ¿Siguen con el plan de venta de activos no estratégicos?

J. C. E.: Sí. Estamos vendiendo la participación que tenemos en ISA y en la EEB, eso nos dará unos 750 millones de dólares a la caja. Después vamos a ir vendiendo aquellos activos que no son estratégicos. Pero eso se definirá más adelante.

Semana: ¿Cómo van las relaciones con la USO?

J. C. E.: Creo que bien. Yo les dije que estaba tratando de construir la Ecopetrol del futuro y eso significa que todos tenemos que cambiar. Nosotros y ellos. Yo vine a fortalecer esta empresa y hacerla más viable y sostenible para todos: los accionistas pero también para los trabajadores. Necesito que me ayuden con la paz laboral. Hemos tratado de construir un diálogo. Sabemos que no vamos a estar de acuerdo en todo, pero es importante que nos pongamos de acuerdo en los desacuerdos.

Semana: Las utilidades de Ecopetrol cayeron 95,9 por ciento en el primer trimestre. ¿Cómo lo analiza?

J. C. E.: Las utilidades del primer trimestre fueron positivas y eso no lo pueden decir muchas petroleras en el mundo, máxime con el precio más estresado de los últimos 10 años. El primer trimestre tuvo dos meses con precio de 42 dólares. Haber producido utilidades en una coyuntura de estas no es nada fácil. El mercado leyó que los resultados ya están en negro, después del último trimestre de 2014 cuando hubo pérdidas.

Semana: ¿El ajuste implicará recorte de personal?

J. C. E.: Ha habido muchos contratos que no se renovaron pues se vencieron. Pero eso se refiere al grupo de contratistas que es muy grande. En la compañía no habrá despidos masivos. La realidad es que esta es una petrolera que tiene que ser más eficiente en todos los procesos. Tenemos que competir con los mejores del mundo en costa afuera, pero no es que necesitamos una reducción sustancial del personal. Ahora, es importante decir que mantendremos los contratos con las empresas que prestan servicios petroleros. Esto es algo que el sector sistema financiero debe entender. No les vamos a quitar los contratos, van a seguir con ellos a costos unitarios más bajos. O sea que tienen el respaldo. La banca no debe castigarlos. El país necesita un sólido sector petrolero de servicios.

Semana: En los últimos días ha habido atentados a los tubos en el sur del país. ¿No es buena noticia en la actual coyuntura de precios?

J. C. E.: Recrudecimiento del conflicto y precios bajos no es un buen coctel para la empresa. La paz nos ayuda mucho a tener oleoductos que no sean sujeto de ataques como también a mantener la paz en zonas donde es más difícil trabajar. No hay que olvidar que Ecopetrol produce utilidades con las cuales se hacen escuelas, centros de salud, se paga la infraestructura. Los últimos atentados le han puesto estrés a toda la compañía.

La mexicana que tiene al borde de la quiebra a diez ferreteras

Blastinaval suscribió un millonario contrato con Ecopetrol, pero a la vez se endeudó con terceros para cumplirle a la empresa estatal. Ahora no tiene con qué pagar y el asunto ha derivado en una cadena de demandas y desempleados.



El 25 de octubre de 2012, la empresa mexicana Blastinaval suscribió un contrato con Ecopetrol, superior a los $133.000 millones, para la construcción y montaje de proyectos de producción y exploración petrolera en la región de la Orinoquia. Dicha contratación terminaba el 31 de diciembre de 2013. Sin embargo, como suele suceder con lacontratación en Colombia, para esa fecha las obras no se habían terminado y Ecopetrol, argumentando que hasta ese entonces no se habían reportado incumplimientos, decidió prorrogar el contrato por un año más.

En consecuencia, la firma Blastinaval decidió contratar a varias empresas ferreteras colombianas para que le suministraran tuberías, válvulas, accesorios, grúas y petroquímicos, entre otros insumos que necesitaba para su operación en Colombia. Durante 2013, la empresa mexicana pagó a algunas ferreteras cumplidamente y a otras no tanto. Éstas últimas entendieron los retrasos como incumplimientos normales en sus relaciones comerciales. No obstante, en 2014, cuando arrancó la prórroga del contrato, todo cambió y Blastinaval le siguió cumpliendo a Ecopetrol, pero a sus proveedores no.

La firma Intuval, por ejemplo, una de las ferreteras afectadas –todas ellas entre medianas y pequeñas empresas que vieron en la compañía internacional el cliente que los podría hacer crecer–, llegó a despacharle a la mexicana Blastinaval bienes por $1.400 millones. En enero de 2014, afirma Germán Bustos, gerente general de esta compañía, comenzaron a manipular a la gente. “Empezaron a comprarles a unos y a otros proveedores. Les dieron la vuelta a muchas empresas y se endeudaron.Recibimos el último pago en febrero de 2014, de ahí en adelante, ni un peso más. Nos debían $726 millones”.

Savifer, otra de las empresas perjudicadas, le suministró insumos por valor de $346 millones. Inicialmente Blastinaval le abonó $19 millones a comienzos de ese año, pero tampoco le volvió a pagar. A la fecha le adeuda $327 millones. A noviembre de 2014, en total la compañía mexicana les debía a quince empresas colombianas cerca de $3.500 millones. La situación económica para las ferreteras comenzó a agravarse. En el último año, en Intuval han tenido que despedir a 26 trabajadores. En Savifer son 16 las familias perjudicadas.

El resto de las compañías afectadas se encuentran en una situación similar. Ricardo Camacho, presidente de Savifer, sostiene que ha tenido que vender hasta la camisa para poder cumplirles a sus empleados. ”Imagínense que le tengan a usted $800 millones retenidos durante dos años. Con una empresa del tamaño de la nuestra, cualquiera se quiebra”, agrega el gerente de Intuval, quien además recalca que la semana pasada habló con Rafael Barvo, el gerente de la empresa mexicana, y siempre el argumento es el mismo que las ocasiones anteriores: “téngame paciencia, yo le voy a pagar”.

Algunos de los proveedores no soportaron más la presión de sus deudas y, a partir de junio de 2014, decidieron interponer procesos jurídicos contra Blastinaval. Intuval instauró una demanda en el Juzgado 26 Civil del Circuito de Bogotá, el cual falló a su favor, ordenando un embargo a la mexicana por $1.000 millones. El documento señala que Ecopetrol (que pagaba cumplidamente a Blastinaval) debía poner ese dinero a disposición del juzgado y no girarlo a la empresa. Sin embargo, esa orden hasta el momento no se ha cumplido. Ecopetrol argumenta que conoce del embargo, pero no de la orden de entregar ese dinero al juzgado.

José Darío Parra, gerente de operaciones y desarrollo de Campo Castilla, pozo de Ecopetrol en el que Blastinaval desarrolla las operaciones del contrato, indicó en diálogo con El Espectador que ellos no conocen nada de ese fallo. Reconoció los problemas que ha tenido la empresa mexicana para pagarles no solo a sus proveedores, sino también a los trabajadores, y explicó que el contrato tiene una cláusula llamada “cesión anticipada de derechos a favor de Ecopetrol”, que busca que en caso de incumplimientos de las obligaciones del contratista, se pueda disponer de recursos para cancelar los salarios y prestaciones.

Amparados en ese mecanismo, Ecopetrol decidió hacerse cargo de las deudas de Blastinaval con sus empleados y algunos proveedores, dado que desde 2014 se dieron cuenta de que la mexicana tenía serios inconvenientes con el pago de obligaciones. Además, la petrolera anunció la liquidación del contrato con la mexicana, que terminará el próximo 29 de junio. “Tenemos solamente compromiso con el pago a los 1.015 trabajadores y sus prestaciones (…) pero utilizando la cláusula de cesión anticipada comenzamos también a pagarles a algunos proveedores. Son 188 regionales y 42 nacionales. Los contratos con proveedores que hizo Blastinaval están bajo su responsabilidad y no la de Ecopetrol”.

Una de las preguntas que se hacen los gerentes de las ferreteras afectadas es por qué Ecopetrol paga a unas sí y a otras no. La respuesta, según José Darío Parra, es que Blastinaval es la que decide qué empresas vincula a esos pagos. Lo preocupante del caso es que las compañías que no reciben dinero no son sólo diez ferreteras, sino 40 proveedores, según datos que tiene Ecopetrol. “Vamos a usar el ciento por ciento de ese saldo de liquidación para pagar. Los proveedores que no se vean cubiertos en esos pagos deben acudir a las vías judiciales pertinentes para reclamarle a Blastinaval por su incumplimiento”.

Ecopetrol tiene alrededor de 30 de este tipo de contratos a nivel nacional. Varios de ellos están en situación similar al de Blastinaval, es decir, con inconvenientes para pagar a sus proveedores. Para evitar casos como el de la mexicana, en los que su nombre pueda quedar comprometido,Ecopetrol se está blindando con cláusulas en el momento de firmar acuerdos, para proteger a los trabajadores de las compañías con las que pacta. Sin embargo, la estatal petrolera ha dejado claro que el tema de proveedores de bienes y servicios que contratan las empresas no es de su resorte directo.

En definitiva, en medio de la crisis que está viviendo el sector petrolero, la empresa estatal está asumiendo las deudas de Blastinaval con sus empleados. En cuanto a las pequeñas ferreteras les va a tocar, por su cuenta, acudir a las instancias judiciales para trata de cobrar sus cuentas.El Espectador intentó en repetidas oportunidades comunicarse con Rafael Barvo, gerente de Blastinaval, pero no respondió ni llamadas ni mensajes. Su situación refleja otra faceta del negocio del oro negro, que ha visto en los últimos tiempos como se quiebran muchas compañías que les prestaban servicios.

Deudas de Blastinaval a noviembre de 2014

Intuval, Internacional de Tuberías y Válvulas SAS: $445’000.000.
Rodríguez & Londoño S.A.: $445’023.210.
Savifer Ltda.: $327’878.380.
BYZ Dotaciones – Claudia Zamora: $60’998.078.
Nacional de Carpas - Marlon Rubio: $20’730.800.
Herramientas Complementos Ltda.: $588’596.735.
Ferretería Brand Ltda.: $185’679.343.
Riaño Construcciones Ltda.: $115’951.000.
Abba Proyectos SAS: $148’400.000.

pcastillo@elespectador.com

viernes, 5 de junio de 2015

EPM, el gigante que se expande por toda la región


Tiene inversiones en México, Guatemala, El Salvador, Panamá y Chile, acaba de comprar Adasa en Chile por US$ 965 millones y cuenta con una chequera con $10,5 billones para seguir creciendo.

Con un portafolio de inversiones que supera de lejos los 1.500 millones de dólares en el exterior, Empresas Públicas de Medellín (EPM) dio otro paso más al cerrar ayer la compra de la chilena Aguas de Antofagasta (Adasa) por 965 millones de dólares.

Esta es la que ha calificado como la mayor operación de adquisición que ha realizado en su historia.

Además de las inversiones iniciales en firmas en el exterior la compañía paisa también reporta inversiones operativas, que hasta el año anterior, rondaban los mil millones de dólares en los países en los que tiene operación.

La compañía ya tiene presencia en los mercados de México, El Salvador, Guatemala, Panamá y Chile, y de allí provienen hoy el 33 por ciento de sus ingresos, pero ahí no para. Ahora están en la mira del conglomerado de servicios públicos empresas en Perú, Brasil y Costa Rica.

Y como los negocios son con efectivo, el portafolio de inversión de EPM para el periodo 2015-2018 alcanza los 10,5 billones de pesos, por ello cuando la empresa pública de Medellín dice que le interesan en Brasil los negocios de energía eléctrica y distribución y comercialización de gas natural, provisión de agua, gestión de aguas residuales y gestión de residuos sólidos, significa que ya está revisando ese mercado.

Por ser pública EPM no puede hablar de los proyectos específicos, pero sus cazadores de inversión están atentos a las oportunidades en el mercado más grande de Latinoamérica, en donde ya hay otras empresas colombianas como ISA.

En Perú, un país que cuenta con un excelente clima para la inversión extranjera, la compañía paisa ha mostrado su interés en áreas de energía eléctrica, provisión de agua, gestión de aguas residuales, gestión de residuos sólidos y distribución y comercialización de gas natural.

Hay que decir que las empresas colombianas que han salido por los países de la región han realizado una buena tarea que les sirve de carta de presentación cuando llegan a nuevos negocios.

En el caso de Costa Rica, no hay novedad, pues el emporio de servicios públicos colombiano lleva ya un tiempo buscando negocios en las líneas de aguas y gestión de residuos.

LAS OPERACIONES EN EL EXTERIOR

En Panamá EPM opera Hidroecológica del Teribe S. A., sociedad que financia la construcción del Proyecto Hidroeléctrico Bonyic, requerido para satisfacer el crecimiento de la demanda de energía del istmo.

En Panamá también esta Elektra Noreste S.A (Ensa), hoy es la segunda distribuidora eléctrica de ese país.

También está en Guatemala con Gestión de Empresas Eléctricas S.A (Gesa), una firma dedicada a la gestión y operación comercial de empresas mercantiles de toda clase, nacionales o extranjeras, en especial de aquellas dedicadas al servicio de distribución final, transporte y/o generación de electricidad.

En ese país también tiene a Distribución Eléctrica Centroamericana Dos (II), S.A. (Deca II), especializada en la distribución, compra y comercialización de energía eléctrica.

En el Salvador tiene Distribuidora de Electricidad del Sur S.A. DE C.V. (Delsur), la segunda empresa del sector de energía en ese país.

EPM Chile S.A. su tarea es desarrollar proyectos de infraestructura de cualquier tipo, relacionados con energía, alumbrado, gas, telecomunicaciones, saneamiento, plantas de potabilización, alcantarillado, plantas de tratamiento de aguas residuales y pozos.

En cada una de estos países se han desarrollado otras empresas del Grupo para atender de manera integral el negocio.

ADASA, LA NUEVA APUESTA

La compra de Aguas de Antofagasta (Adasa) entra a fortalecer la operación que tiene el conglomerado en el negocio del agua en Colombia y México.

La transacción había sido anunciada en Chile y Colombia el pasado 23 de abril y estaba a la espera de la aprobación de la Empresa Concesionaria de Servicios Sanitarios S.A. de Chile, que ya dio su visto bueno.

El gerente general y líder del Grupo EPM, Juan Esteban Calle, destacó que la llegada de Adasa “es muy importante” para su estrategia de crecimiento y confió en que les permitirá “alcanzar una posición de liderazgo en la industria del agua y saneamiento” en Latinoamérica.

Con esta operación, que se convierte en la segunda inversión de la organización colombiana en Chile, el Grupo EPM “incursiona en la producción y distribución de agua potable para las poblaciones chilenas y en el tratamiento de aguas residuales en todo el sistema de alcantarillado”, explicó en un comunicado.

La firma opera hasta diciembre de 2033 un contrato para la prestación de los servicios públicos de producción y distribución de agua potable, y de recolección y disposición de aguas residuales, por medio del cual presta servicios a 162.851 clientes (que representan 546.000 habitantes) de siete poblaciones chilenas.

Además cuenta con plantas desalinizadoras, entre ellas una considerada “la más grande de América Latina, con una producción de 600 litros por segundo”, detalló el comunicado.

Para el gerente de EPM, con estas plantas el Grupo “tendrá inmensas oportunidades para potabilizar agua de mar a futuro no solo en Chile sino también en muchos otros países de la región”.

jueves, 4 de junio de 2015

Por qué Cuba no logró crear el "hombre nuevo" que prometió el Ché



Una de las premisas más atractivas de la revolución cubana de 1959 para un Tercer Mundo ansioso de paradigmas, fue sin dudas la perspectiva de un ser humano generoso, laborioso, culto y educado.

Ese Hombre Nuevo sería el resultado de escuelas nuevas que como cuna de nueva raza, con la combinación marxista y martiana del estudio y el trabajo, forjarían una personalidad ajena a los lastres de la educación burguesa.

Elaborado en serie, antepondría los intereses colectivos y tomaría el futuro por asalto para construir la sociedad superior.

Retórica atractiva y magníficas relaciones públicas internacionales nunca han faltado a este gobierno a lo largo de 56 años, pero ¿y el Hombre Nuevo?

Muchas refutaciones pueden hacerse a este experimento. La economía llenaría volúmenes, en especial los dedicados a la agricultura con énfasis en el caso de la agroindustria azucarera; pero en lo social, esa educación orientada a barrer el pasado ha dejado cicatrices muy feas y persistentes en la sociedad.


Con la devaluación de los viejos maestros formados que no se mostraran firmemente comprometidos con el "proceso"; el justo derecho a una educación universal y gratuita requirió de ingentes oleadas de nuevos profesores. Cientos de jóvenes llenos de fervor revolucionario dieron el paso al frente al llamado del magisterio.

La vocación podía ser vista como rezago pequeño burgués, así, muchos que en circunstancias normales hubiesen optado por otra disciplina, se vieron frente a un alumnado apenas unos años menor que ellos mismos y muchos lo hicieron bien. Porque en tiempos difíciles cada cual tiene su prueba definitiva.

La fila de los buenos maestros comenzó a clarear. Demasiadas exigencias y poco reconocimiento, comenzando por el salario. Un éxodo hacia otros horizontes obligó a la formación de nuevos maestros, cada vez más jóvenes, cada vez más improvisados.

"Pioneros por el comunismo. ¡Seremos como el Che!"

Como si fuera poco, el Comandante en Jefe, que decidía lo mismo la distribución de la cerveza o la introducción del pastoreo intensivo, decidió reclutar maestros entre los recién egresados del preuniversitario, sobre todo para el déficit de maestros de la capital.

Una marea de jóvenes de otras provincias cuyos mediocres índices académicos les vedaron el acceso a una carrera universitaria, respondió al atractivo de vivir en La Habana, ganar un magnífico sueldo y evitar el Servicio Militar.

El Comandante decidió además que esos maestros impartirían todas las asignaturas. Los lectores que tengan una marcada inclinación hacia las ciencias o hacia las letras, podrán imaginar cómo serían las clases de las asignaturas no preferidas; y todos podrán imaginar cómo serían las clases en general, con sus dignas excepciones

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Que la ignorancia de un médico tenga que ver solo con la ortografía no sería mayor problema.

Pueden rastrear las cifras de los exámenes de ingreso a la Universidad, existe en internet una recopilación de disparates escogidos; poseemos un preocupante número de profesionales universitarios con errores ortográficos, y ojalá la ignorancia de un médico o de un ingeniero solo tenga que ver con asuntos de ortografía. Muchos de estos profesionales balbucean ininteligiblemente por su mala dicción o leen haciendo pausas y equivocándose, pues ni leer de corrido logran.

Esta situación es el resultado de maestros apresurados y padres también formados por maestros apresurados. Ni en la escuela ni en la casa los patrones ayudan.

Pero, ¿y el Hombre Nuevo? Nunca llegó a cuajar en ninguna Secundaria o Preuniversitario en el campo, donde la convivencia tuvo más que ver con el matonismo carcelario que con el altruismo comunista.


Los hijos de aquellos egresados del experimento estudio-trabajo que se quedaron en Cuba, aprendieron a diferenciar el discurso público y la opinión privada, a decir que sí pensando en otra cosa…

A nuestro Hombre Nuevo el concepto de libertad no le dice gran cosa, pero sus ojos se animan cuando le hablan del último Áifon, se anota subrepticiamente en la lotería de visas con la esperanza de ganar y ha adoptado como filosofía de vida la divisa de una cadena de tiendas en divisas: lo mío primero.


Regina Coyula es bloguera, activista de derechos humanos y crítica del gobierno cubano. Aunque reniega de las etiquetas, es considerada "disidente" en su barrio, por decir y escribir lo que piensa. Ella se considera una ciudadana crítica sin afiliación política.

Develado en México el misterio de la pirámide de la Serpiente Emplumada

Dos robots miniatura penetraron en las entrañas de una de las más enigmáticas pirámides de la ciudad sagrada de Teotihuacán del México antiguo; y tras una investigación de 11 años, este miércoles ha sido develado el misterio de hace dos mil años del templo de la Serpiente Emplumada, o Quetzalcóatl en lengua aborigen náhuatl, anunció el Instituto Mexicano de Antropología e Historia INAH.

"En el caso de La Ciudadela se han encontrado vestigios de una pirámide previa al Templo de la Serpiente Emplumada (Quetzalcóatl), así como de una cancha ritual de Juego de Pelota de 137 metros de longitud, a 100 m de la entrada del túnel", dijeron los científicos del INAH.

Las últimas exploraciones robóticas del Proyecto Tlalocan, como la bautizaron los científicos o "Néctar de la Tierra" en lengua náhuatl, han conducido al umbral de tres cámaras que se encuentran bajo el Templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacán y ahora "obligan a una relectura de las grandes áreas culturales de Mesoamérica y Aridoamérica", de la historia antigua del hemisferio occidental, dijo la directora del INAH.
Después de los descubrimientos que se han anunciado, se impone "una confrontación de datos, la revisión de hipótesis e, incluso, cotejar la cronología de una metrópoli que se desarrolló a lo largo de ocho siglos", desde su fundación un siglo antes de Cristo, hasta su esplendor y decadencia en el Siglo VII d.C.

Avanzadas herramientas tecnológicas, como el georadar, el escaneo láser y dos robots desarrollados por el Instituto Politécnico Nacional de México han permitido los hallazgos históricos.

Las excavaciones para la entrada de los robots bajo los templos sin tocar las estructuras superiores permitió entrar a la recta final de "un conducto que fue clausurado hace mil 800 años por los propios teotihuacanos", concluyeron los científicos.

Una rica ofrenda milenaria

Teotihuacán, a 50 km al norte de la Ciudad de México, fue el sitio donde los dioses se reunieron para dar origen a Nahui Ollin, el Quinto Sol actual, de acuerdo con la mitología indígena, el sol que alumbra la era contemporánea: la creación ocurrió "cuando aún era de noche, cuando aún no había día, cuando aún no había luz".

Los investigadores encontraron allí "la más rica ofrenda hallada hasta el momento en Teotihuacán y que precede a la entrada de las tres cámaras" que fueron presentados en un asombroso video de tres minutos, difundido por primera vez este miércoles.


Bajo la tierra, al menos 25 trabajadores, entre ellos el señor Julio Alva, descendiente del cronista indígena de la antigua región de Texcoco sobre la cual se levanta Teotihuacán, Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, "han hecho esfuerzos por acondicionar este túnel, lo que ha requerido el retiro de 970 toneladas de tierra y piedras".

De 2009 a la fecha se han invertido apenas 14 millones de pesos, poco más de un millón de dólares, en el proyecto, con uso de espectroscopía infrarroja y Raman, y la detección de radón, un gas radioactivo, en el túnel.

Los trabajos comenzaron hace 11 años con un hecho fortuito: una mañana de octubre las intensas lluvias dejaron abierta una oquedad de 83 centímetros, frente al edificio de La Ciudadela de Quetzalcotal.

Por la fuerza de los elementos, llegó la hora de explorar un tiro de 15 metros de profundidad que conducía a un túnel de 120 m de longitud, hasta llegar bajo el Templo de la Serpiente Emplumada.

Los arqueólogos del INAH han llegado sólo a los 103 metros de la entrada, donde descubrieron la abundante ofrenda ritual que abarca 4 metros de ancho y 8 de largo.

Localizada a 18 metros de profundidad, esta ofrenda, quizá contiene los restos de personajes ligados a la estructura de poder de Teotihuacán. Está compuesta por cuatro esculturas antropomorfas de piedra verde, de 65 cm, decenas de grandes caracoles, algunos de más de medio metro de largo procedentes del Golfo de México y el Mar Caribe, dijo Franco.

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Esculturas están labradas en piedra

Miles de cuentas de diversos materiales, jade importado de las regiones mayas de Guatemala, pelotas de hule, huesos y restos de pelo de grandes felinos, esqueletos de escarabajos, discos de pirita y una caja de madera que contenía decenas de conchas labradas.

"Más de 4 mil objetos de madera en perfecto estado de conservación, más de 15 mil semillas de diferentes plantas y restos de piel, posiblemente humana, que se someterá a análisis", fueron encontradas por los científicos en el hallazgo en el corazón de la pirámide de la Serpiente Emplumada.

"Ahora tenemos todas las evidencias que corroboran que la Ciudadela (de Quetzalcóatl) era utilizada como un santuario para recrear no sólo los mitos de la creación original, sino también la dominación política. Seguramente las estructuras de poder utilizaban este espacio para justificar su ejercicio", dijo en conferencia de prensa Teresa Franco, directora general del INAH, al anunciar una fascinante ofrenda de casi dos milenios descubierta.

Toda la actividad ritual se realizó hace casi 2.000 años, entre los años 150 y 200 después de Cristo (d.C.), en la fase de construcción de la Calle de los Muertos, o Miccaotli, cuando se modificó en tres grados toda la traza de la gran metrópoli de Teotihuacán para lo cual se derrumbaron estructuras previas.

La Ciudad donde los Hombre se Convierten en Dioses, que es el significado toponímico de la metrópoli conocida por las monumentales pirámides del Sol, de la Luna y por el espléndido templo oculto de la Ciudadela dominada por el Templo de Quetzalcótal, tuvo su esplendor entre los años 250 y 650 d.C., mucho antes de la conquista de los españoles en el siglo XVI.

La dolorosa historia del sueco presuntamente asesinado por las FARC


A dos años de la desaparición de Jan Phillip Braunisch en las selvas del Darién chocoano, se supo qué ocurrió con él. 


Jan Phillip Braunisch. Foto: Archivo particular 

El 15 de mayo del 2013 el sueco Jan Philip Braunisch, de 26 años, desapareció misteriosamente en las selvas de Chocó, desde donde quería atravesar el tapón del Darién y llegar a Panamá y el resto de Centroamérica. 

Tenía experiencia en grandes recorridos y había planeado un viaje por nueve países durante tres meses. En Riosucio, en el norte de Chocó, fue la última vez que lo vieron. De hecho -según escribióColombia Report-, el viajero extranjero, especialista en matemática y que tenía pensado regresar a la Universidad de Cambridge para seguir un posgrado en la misma área, tuvo desde allí el último contacto con su esposa. 

“Estoy en Riosucio ahora, en el río Atrato. A partir de aquí no está lejos Panamá. Hay supuestamente muchos caminos de aquí a Panamá. Ya veremos cómo va”. Luego de eso vino la preocupación para su familia, pues no dejó rastro. 

La zona por donde se movía es una región selvática de río y mar preferida por los narcotraficantes para el tránsito de drogas hacia Estados Unidos y Europa. También es un área donde se mueve, a su antojo, el frente 57 de las FARC, comandado hasta hace pocas semanas por José David Suárez, ‘Becerro’, que murió en un bombardeo en zona rural de Bojayá. 

Cuatro meses más tarde, su esposa Shiwen Gao viajó hasta Colombia para investigar sobre la desaparición del viajero. Pero el tiempo pasó y nadie daba razón de Braunisch. 

Los familiares y amigos comenzaron a utilizar las redes sociales y los canales de algunos medios para mostrar fotografías y compartir la descripción del joven. “Edad 26 años, 1,86 metros, 60 kilos aproximadamente, camiseta verde, shorts o pantaloneta a prueba de agua azul oscuro, sandalias, lentes, mochila pequeña. Habla poco español”. Colombia Report contó que el extranjero era un experto en viajar a zonas difíciles. Ya había hecho una larga travesía por África. 

Los datos entregados por los investigadores que hoy conocen el tema a fondo indican que cuando desapareció iba a bordo de una lancha con algunos turistas. 

La embarcación fue interceptada por miembros de la guerrilla que requisaron los equipajes. Encontraron en el maletín de Braunisch un GPS y de inmediato fue separado del grupo. Le preguntaron qué hacía y por qué tenía el aparato y fue acusado de estar haciendo inteligencia en la zona. Creyeron que se trataba de un espía o elemento de alguna agencia de seguridad estadounidense. 

Se lo llevaron y nunca más se supo de él. Sólo ahora comienzan a despuntar los primeros datos de lo que ocurrió. Fuentes de la Fiscalía le dijeron a Semana.com que miembros de la comisión de paz de las FARC en La Habana entregaron los datos de la ubicación del cuerpo del joven al Comité Internacional de la Cruz Roja. 

El organismo internacional -que por lo general no entrega detalles sobre sus acciones- habría viajado a la zona y recuperado los restos que fueron entregados al CTI en Quibdó, el 21 de mayo pasado. “Estaba enterrado en una comunidad indígena de muy difícil acceso”, dijo a Semana.com un investigador en la capital chocoana. 

Los restos fueron trasladados a Bogotá para ser analizados. Los compararon con un elemento con ADN enviado desde Suecia y los restos óseos correspondieron. 

Los investigadores aseguran que reconstruyeron el cráneo por estar fragmentado y encontraron lesiones de proyectil de arma de fuego. 

Hicieron un análisis adicional tomando muestras de esas lesiones y las sometieron a un microscopio electrónico de barrido. Encontraron residuos de disparos. “Eso nos ayuda afianzar la tesis de que murió por un proyectil de arma de fuego”. 

Los restos aún reposan en el Departamento de Criminalística del CTI, en Bogotá, donde esperan instrucciones para entregarlos a su familia. Será así como termine la triste travesía del joven sueco que soñó con conocer el norte de Chocó, atravesar la frontera y recorrer por semanas enteras algunos países de Centroamérica. Un viaje truncado por la violencia. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

El calvario de 11 años del coronel Carlos García


La historia del coronel (r) Carlos Alberto García Sierra es la de un hombre perseguido por denunciar la corrupción enquistada en la contratación del Ejército. Con una hoja de vida impecable, con más de 82 felicitaciones en su carrera militar, experto en inteligencia técnica y en desarrollo de plataformas de espionaje electrónico, el coronel García Sierra fue uno de los gestores de programas para romper los sistemas de criptografía de varias organizaciones ilegales. No obstante, a pesar de su rutilante ascenso, terminó humillado, exiliado, con una orden de captura a cuestas y señalado como espía del gobierno de Hugo Chávez Frías.

Nacido en Zipaquirá en diciembre de 1961, Carlos Alberto García pronto se interesó por la vida militar. En febrero de 1979 ingresó a la Escuela de Cadetes y con los años se especializó en inteligencia técnica. En ese contexto, participó en la creación de plataformas aéreas de inteligencia, ofició como director de la Central de Inteligencia Técnica del Ejército, fue uno de los creadores de una unidad especializada de inteligencia electrónica dotada con polígrafos, espectrógrafos y radiolocalizadores, entre un largo etcétera de proyectos de espionaje especializado que terminaron por desequilibrar la balanza a favor del Estado en la lucha contra la guerrilla.

Fueron tan contundentes sus resultados técnicos, que se ganó la confianza del alto mando militar. De hecho, el entonces comandante de las Fuerzas Militares, Jorge Enrique Mora Rangel —hoy negociador en La Habana con las Farc—, lo designó para que participara en los comités técnicos de contratación de los equipos de comunicación. Ahí empezó su infierno. El teniente coronel García Sierra empezó a percatarse de que en muchos procesos licitatorios las cuentas simplemente nunca daban. Después de su paso como director de Proyectos Especiales de la Central de Inteligencia Militar, en 2002 fue nombrado como director de la Escuela de Comunicaciones del Ejército. Y allí fue testigo de cosas peores.

Fue entonces, como escribió él mismo en un documento de julio de 2006, cuando evidenció “el altísimo grado de corrupción de algunos miembros de la institución”. Sin concesión alguna, y con la convicción de que eso que llaman solidaridad de cuerpo en las Fuerzas Armadas no incluye mirar hacia otro lado cuando los dineros públicos se despilfarran a manos llenas, el coronel Carlos Alberto García documentó uno a uno los yerros en contratación, las anomalías en millonarias licitaciones en su despacho, los amiguismos de algunos contratistas con ciertos oficiales y, cómo no, empezó a llegarle abundante información sobre coimas y ‘engrases’ generosos.

En principio denunció irregularidades en dos contratos por un valor de más de $13.000 millones para la adquisición de equipos de radio portátiles y de seguridad de voz. Según sus estudios, inexplicablemente la firma Meltec había ganado esos contratos a pesar de no cumplir algunas especificaciones técnicas. Incluso, señaló presuntos favorecimientos a esa empresa por parte de un coronel. Denuncias que se sumaron a otras que ya había hecho en contratos para adquirir geoposicionadores, baterías para radios militares y presuntos malos manejos de un laboratorio técnico, en donde salió a relucir el nombre de otro oficial que fue su antecesor en la dirección de la Escuela de Comunicaciones del Ejército.

El coronel Carlos Alberto García denunció estos hechos ante la secretaria general del Ministerio de Defensa, Ketty Valbuena, y ante el comandante del Ejército, general Carlos Alberto Ospina. Poco pasó con sus hallazgos. Se abrieron unas indagaciones que no tardaron mucho en ser archivadas. En junio de 2006 salieron libres de toda responsabilidad los oficiales que denunció. En cambio, el coronel García empezó un largo calvario judicial de 11 años, pues resultó acusado, paradójicamente, de supuestas irregularidades en contratación. Pasó de súbito de ser un ejemplar analista de inteligencia con una prometedora carrera militar, a ser un paria al que sindicaron de venderle información privilegiada al gobierno de Venezuela.

Todo empezó a cocinarse en 2003, cuando García Sierra señaló públicamente presuntos actos de corrupción en el Ejército. Primero, resultó él mismo procesado. Luego, en octubre de ese año, no fue llamado a curso de coronel. Las ‘culebras’ que tocó con sus denuncias truncaron su carrera. Finalmente, un mes después pasó al retiro. Parte de sus pesquisas, sin embargo, sirvieron para ventilar, en un acalorado debate en el Congreso, promovido por Gustavo Petro y Guillermo Santos, las supuestas anomalías que reinaban en la contratación castrense. Decepcionado por la suerte que le tocó correr, el coronel García se dedicó a recoger más pruebas de sus hallazgos.

Acudió al Programa Anticorrupción de la Presidencia y ante otras instancias. Esperó pacientemente los avances de la justicia, pero en la trasescena se iban fraguando los montajes en su contra. Fue denunciado ante la justicia penal militar por quienes él denunció. Lo señalaron del delito de contratos sin el cumplimiento de requisitos legales por cuenta de un convenio interadministrativo firmado entre el Sena y la Escuela de Comunicaciones por un valor de $685 millones. Lo peor aún estaba por llegar. Con base en el testimonio de la abogada Martha Chacón Patiño, se le inició un proceso con cargos de espionaje. En esencia lo acusaron de robarse información de inteligencia sobre las Farc para llevársela a emisarios del gobierno de Hugo Chávez.

Chacón Patiño, paradójicamente, había sido abogada del coronel García Sierra en otros casos. Esas versiones sobre la supuesta venta de información clasificada a otro país trascendieron a los medios. Desesperado, el coronel García pidió protección a otro país y se asiló allí durante casi una década. Entre tanto, los procesos en su contra siguieron su curso. La justicia ordenó su captura y el coronel García llegó a ser en su momento el único oficial de las Fuerzas Militares buscado en el mundo entero por la Interpol. La génesis del expediente que le abrieron como espía se dio en 2005, cuando la abogada Chacón contó que había sido testigo de cómo García viajó hasta Venezuela para ofrecerle a ese país documentos clasificados.

Según su relato, supuestamente lo acompañó desde Bogotá a Cúcuta el 21 de marzo de 2004 y en esa ciudad, añadió la declarante, dos venezolanos los abordaron preguntándoles si traían la información requerida. En su versión, Chacón dijo que esos papeles y otros medios electrónicos hacían parte de un envío de Gustavo Petro al presidente Chávez. Años después la justicia encontró serias contradicciones en esa historia, al punto que la abogada Chacón estaba en Bogotá en esa fecha. Sin embargo, no fue hasta que el expediente pasó a la Fiscalía que realmente se descubrió el entuerto. El 6 de mayo de 2009 un fiscal delegado contra el Terrorismo archivó el proceso en favor del coronel García.

Según concluyó el funcionario, las denuncias de Chacón al parecer fueron en represalia por problemas pasionales e “insatisfacciones amorosas” con un hermano del coronel. Nunca se probó que García fuera el espía aquel del que tanto se habló en su momento, ni mucho menos que hubiese extraído información reservada de los computadores del sistema de inteligencia del Ejército. En síntesis, el fiscal del caso criticó que en su momento la justicia penal militar hubiese desplegado tal velocidad para procesar a un condecorado coronel con apenas el testimonio de una denunciante. Cerrado ese capítulo de espionaje, todavía pesaba una orden de captura en su contra por las denuncias de corrupción.

Finalmente, el 18 de marzo de 2013 la coronel Claudia Patricia Rentería, en calidad de fiscal penal militar ante el Tribunal Superior Militar, absolvió al oficial retirado al concluir que nunca hubo intención del coronel García de defraudar al erario, que sólo se trató de un convenio que buscaba el beneficio del Ejército y que por cuestiones legales dicho contrato terminó siendo anulado por una instancia superior para corregir los formalismos propios exigidos en ese momento. La fiscal Rentería canceló las órdenes de captura contra el coronel García. Sus abogados le hicieron saber en el extranjero que después de 11 años su nombre por fin había quedado libre de cualquier mancha y que podía regresar a Colombia como un hombre libre e inocente.

Así lo hizo, pero en el entretanto perdió a su esposa, quien se residenció en otro país después de sufrir un atentado que por poco le cuesta la vida. También perdió a sus amigos, se llenó de deudas, aguantó hambre en tierras extranjeras, jamás pudo acreditar trabajo alguno y vivía siempre bajo el temor de que sus enemigos pudieran encontrarlo y terminar con su vida. Ya libre de cualquier sospecha, volvió a Colombia hace pocos meses y con una pensión modesta trata de sobrellevar las deudas y de recomponer su vida. Sin embargo, hasta hace poco todavía figuraba en los sistemas judiciales esa orden de captura que lo atormentó por más de una década.

Se vio obligado a entutelar aquí y allá para reivindicar su nombre. Hoy trata de espantar los fantasmas de su pasado, pero le han advertido que tiene que cuidarse, porque sus enemigos acechan. Después de semejante calvario, por fin se atrevió a contarle a un medio de comunicación todas las vicisitudes de su tragedia. No se arrepiente de haber denunciado porque, dice, “esos corruptos le hacen más daño al Ejército y al país que los guerrilleros en la selva”. Según él, pasó mucho tiempo antes de que se derrumbaran los montajes auspiciados por quienes quisieron callarlo, pero tiene la conciencia aún más tranquila desde que saldó sus cuentas judiciales. Eso sí, todavía teme. Cómo no. Qué fácil le resultó al sistema enlodarlo.

La carrera militar del coronel García


Carlos Alberto García Sierra estuvo casi 25 años en las filas militares. En la institución castrense obtuvo títulos como profesional en ciencias militares, administración de empresas y telecomunicaciones. Recibió las distinciones José María Córdova, Antonio Nariño, San Gabriel y el mérito educativo Rafael Reyes. En total, obtuvo 82 felicitaciones de sus superiores, la mayoría de ellas entre 1992 y 2002, cuando se dedicó por completo a desarrollar plataformas de inteligencia técnica y a modernizar el espionaje electrónico de las Fuerzas Militares con el fin de desarticular las guerrillas y los grupos ilegales.

En un documento enviado a las autoridades norteamericanas en el año 2006, el coronel García sostuvo que “el narcoterrorismo en Colombia me odia porque produje cambios sustanciales en inteligencia y en operaciones que les han hecho inmenso daño en esta lucha frontal que adelanta nuestra patria contra tales males atroces”. Al final recalcó que la corrupción es tan cercana al terrorismo “como quiera que por ganar multimillonarias cifras en sobornos y ‘coimas’ se adquieren equipos que ponen en peligro la vida de nuestros soldados”.

elespectador.com

viernes, 17 de octubre de 2014

Barcos que anclaron la guerra en Colombia


Estelas de “barcos-correo”, envueltos “en vapores lánguidos y sucios”, tripulados por “un montón de bribones”. La atmósfera descrita por Joseph Conrad en Juventud cobró vigencia luego de que en julio de 2013 fuera detenido en Colón, Panamá, el buque Chong Chon Gang, de bandera de Corea del Norte, con un contrabando de sistemas antimisiles y dos aviones bombarderos MIG del gobierno de Cuba. El informe del fiscal del caso, Javier Caraballo, confirmó que el capitán intentó suicidarse. El lema de las naves de Conrad, “Cumplir o morir”, revalidado tras el descubrimiento de 25 contenedores bélicos y seis vehículos de uso militar en cinco bodegas. Todo bajo un camuflaje de ficción: diez mil bultos de 50 kilos de azúcar crudo cubano, cosecha que mientras era removida alcanzó a caramelizarse y atrajo abejas africanizadas.

El novelesco asunto sigue en la mira de las autoridades colombianas no porque el arsenal viniera hacia aquí, como lo insinuó entonces el expresidente Álvaro Uribe, sino porque según los expedientes de la Fiscalía General y de la Procuraduría de Colombia, Panamá y su canal siguen siendo epicentro continental de este mercado negro paralelo al comercio global de bienes y servicios. Sin embargo, en veinte casos más la conexión Panamá sí ha alimentado los arsenales de paramilitares, guerrilleros y narcotraficantes desde los años 80. Por el mar Caribe llegaron las ametralladoras con las que se cometieron los magnicidios de Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo. Esa ruta letal es una de las causas que llevaron a la Fiscalía a unificarlos en una sola investigación penal.

Según la ONG InSight Crime, Panamá es un importante punto de transbordo de armas y drogas, más frecuentado tras la caída del Muro de Berlín, la reventa de arsenales y el replanteamiento de la industria armamentista luego de la guerra fría. “No obstante, muy pocos de los miles de barcos que atraviesan por Panamá cada año son inspeccionados”. ¿Por qué? El canal es vital para la economía del país y las inspecciones exhaustivas serían nocivas para el negocio.

El año pasado el entonces presidente Ricardo Martinelli, luciendo un casco blanco del Terminal Internacional de Manzanillo con el lema “Sirviendo a Panamá y al Mundo”, aseguró que las autoridades de su país no permiten el paso de armas y no son parte de este fenómeno, pero los expedientes indican que es imposible librarse del poder corruptor del negocio más lucrativo del mundo, por encima del tráfico de drogas. Eso se traduce en impunidad. El Instituto Internacional de Investigaciones de Paz de Estocolmo lo contradice y señala la conexión Panamá-Colombia como una de las más activas de este fenómeno. Bien escribió Gabriel García Márquez en El último viaje del buque fantasma que “el Caribe no siempre es diáfano”, sino un mar de tinieblas navegado por “despensas” misteriosas como las que se describen a continuación.

* El Otterloo

En los archivos de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos en Washington hay un informe de 40 páginas con siete anexos titulado: “Sobre el desvío de armas nicaragüenses a las Autodefensas Unidas de Colombia”. El documento 3687, de enero de 2003, confirma que Panamá sirvió de fachada para que los paramilitares recibieran en el golfo de Urabá 3 mil AK47 y 2 millones y medio de municiones traídas en el trasatlántico Otterloo.

Peloticas de goma declaradas en el manifiesto de aduanas ocultaban los fusiles. A finales de 1999 se configuró un canje de armas, en apariencia legal, entre la Policía Nacional de Nicaragua y GIR, una agencia privada de comercio de armas de Guatemala: la primera entregaba 5.000 fusiles AK y municiones de sus excedentes a cambio de pistolas y ametralladoras mini-Uzi de origen israelí. GIR encontró en Panamá a un interesado en los fusiles y municiones, el israelí-panameño Shimon Yelinek, quien a su vez presentó una orden de compra de ese arsenal por parte de la Policía Nacional local, que resultó falsa. El mismo Yelinek comisionó a la compañía marítima panameña Trafalgar Maritime Inc. para cargar 14 contenedores de armas en su único buque, el Otterloo, y transportarlos entre Nicaragua y Panamá, como declaró al zarpar el 3 de noviembre de 2001. Sin embargo, hizo travesía directa hacia Turbo, Colombia, donde lo recibieron dos días después empleados de Banadex, filial de la multinacional norteamericana Chiquita Brands, y lo descargaron otros de la naviera Turbana. El DAS de Colombia, disuelto entre otros motivos por su complicidad con el paramilitarismo, registró la llegada y no encontró nada irregular. El barco terminó anclado en Panamá en diciembre de 2001, después de ir a Venezuela y Surinam. El 14 de junio de 2002 el barco fue vendido por el panameño Julio Matute al colombiano Édgar Enrique Aarón Villalba, quien se lo habría llevado a Belice, mientras la naviera Trafalgar era disuelta. “El mejor gol que metimos”, celebró el después asesinado comandante paramilitar Carlos Castaño. Hubo cinco embarques similares hasta reunir 13 mil fusiles. Según la Fiscalía, el cartel de los Castaño llegó a contar con no menos de media docena de barcos, además de embarcaciones rápidas y aeronaves, que se movían hacia el istmo desde el Atlántico y el Pacífico.

*Las naves de el ‘Alemán’

Según confesiones de paramilitares ante Justicia y Paz, hubo decenas de embarques similares al del Otterloo. A finales de 2009 Freddy Rendón, alias el ‘Alemán’, jefe del frente Élmer Cárdenas, que operaba en la frontera entre Panamá y Colombia, dijo que entre marzo y abril de 2000, Vicente Castaño le pidió coordenadas de un sitio del golfo de Urabá. Lo guió a las ensenadas cercanas a El Totumo, en jurisdicción de Necoclí. El ‘Alemán’ acudió con un capitán de confianza y 30 militantes en dos lanchas. Entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana desembarcaron dos contenedores con 200 ametralladoras punto 30, 80 lanzagranadas RPG7 y seis toneladas de municiones. Lo confirmó Raúl Emilio Hasbún alias ‘Pedro Bonito’, según versión libre del 25 de julio de 2008. Y habla de la “importación” desde Bulgaria de 4.200 fusiles por la misma vía. Hasbún y Humberto Agredo planearon cómo camuflar las armas en una supuesta importación de fertilizantes.

*El Sea Point, el ‘Mexicano’ y Noriega

Una investigación de la Procuraduría General de la Nación cita a doce colombianos y a dos ecuatorianos en el tráfico de armas que hizo escala en la isla caribeña de Antigua. Eran en su mayoría tripulantes del buque Sea Point, de bandera panameña, que en forma clandestina trajo el arsenal y luego cayó en México con dos toneladas y media de cocaína. El contrabando de armas, de origen israelí y realizado a través del mercenario Yair Klein, terminó en manos del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, el ‘Mexicano’, y una de las ametralladoras habría sido usada en el asesinato de Luis Carlos Galán Sarmiento. La operación se hizo a través de la empresa Sea Gulf Overseas Inc., registrada en Panamá y propietaria del barco que en abril de 1989 trajo el material bélico hasta aguas colombianas, cerca a Isla Fuerte, frente al departamento de Córdoba. En el expediente se señala al entonces hombre fuerte de Panamá, general Manuel Antonio Noriega, quien tenía intenciones de interceptar el cargamento y quedarse con él.

* La leyenda de El Karina

El 14 de noviembre de 1981 la Armada Nacional de Colombia hundió en el Pacífico un barco, El Karina, que transportaba armas para el M-19. La historia la contó el escritor Germán Castro Caycedo valiéndose de testimonios de guerrilleros, traficantes de armas, marinos, militares y aventureros. Siguió el rastro desde Alemania y la costa norte de África hasta Panamá y costas colombianas. El contrabando se atribuyó a Jaime Guillot, después asilado en Cuba, y se habló de una conexión narcos, M-19 y cubanos para un trueque de armas por droga. Entonces se supo que un mes antes, en el barco Zar de Honduras, Guillot habría entregado siete toneladas de armas más a cambio de ocho mil libras de marihuana, datos publicados en 1996 por el ‘Atlas Mondial des Drogues. Paris: Observatoire Géopolitique des Drogues’, corroborados por Mark Steinitz en 2002 en ‘The Terrorism and Drug Connection in Latin America’s Andean Region’.

El enigma del Pia Vesta

Proveniente de Rostock, en la entonces Alemania Oriental prosoviética, el 6 de junio de 1986 llegó silenciosamente a costas peruanas el barco danés Pia Vesta, cargado con 1.500 fusiles Kalashnikov, 1.440 lanzacohetes RPG-18 y 32 camiones militares IFA. Nunca se supo si en verdad parte de las armas venían para la guerrilla colombiana y otra para Sendero Luminoso. Lo cierto es que todo pasó por el Canal de Panamá el 2 de junio y cuando la tripulación se vio descubierta la nave zarpó el 7 de junio, antes de que las autoridades locales pudieran intervenirlo. Alan García Pérez, presidente de Perú, alertó a Panamá que la nave se dirigía de nuevo hacia el canal y el Pia Vesta fue intervenido el 14 de junio por la Guardia Nacional. La investigación no pasó de la detención del propietario del buque Jorgen Jensen, el capitán Johannes Christiansen y siete tripulantes.

Un ruso de película

Viktor Bout se ufanaba de poder surtir de material bélico a cualquier guerrilla del mundo, incluida la colombiana, a través de Panamá por barco o avión. Está condenado a 25 años de cárcel tras ser hallado culpable en Estados Unidos de tráfico de armas para las Farc. Fue detenido en 2008 en Tailandia, en una operación encubierta de agentes estadounidenses, y trasladado en 2010 a EE.UU. luego de una larga batalla judicial por su extradición que provocó tensiones entre Washington y Moscú. Apodado por las autoridades estadounidenses “El señor de la guerra”, intentó vender a agentes encubiertos de este país cien misiles tierra-aire, 20.000 ametralladoras, 20.000 granadas, 35 rifles, 10 millones de municiones y cinco toneladas de explosivos. La vida de este exagente de la KGB inspiró al director y guionista Andrew Nicoll para la película Señor de la guerra , protagonizada por Nicolas Cage.

Fuente: elespectador.com

jueves, 16 de octubre de 2014

Modernización de los AT-27 Tucano de la Fuerza Aérea Colombiana


La Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana CIAC y la Fuerza Aérea Colombiana adelantan el programa de modernización para la flota de aviones de entrenamiento AT-27 (EMB-112) Tucano que vuelan con la FAC. 14 aeronaves que serán equipadas con cabinas de cristal, una nueva ala reforzada y cambios adicionales para extender su vida operacional. En compañía de nuestro aliado aeroERMO recorrimos las instalaciones donde se adelanta este programa y profundizamos en él.

Desde que llegaron al país a finales de 1992 los Tucano han volado cerca de 50.000 horas en misiones de entrenamiento y combate, acumulando cada uno más de 10.000 aterrizajes en su vida operativa. Este avión de entrenamiento avanzado, con propulsión turbohélice, pero características operativas similares a las de un jet, llegó al país para integrar la Escuela Básica-Avanzada de pilotaje. Sin embargo, las especiales características de la operación de la Fuerza Aérea Colombiana llevaron a que la institución exigiera las aeronaves más allá de sus diseños originales, utilizándolas como aviones de apoyo táctico en misiones de combate con armamento real, gracias a su capacidad de transportar hasta 1.000 libras de pertrechos en cuatro puntos duros.

Esta capacidad, utilizada inicialmente como parte de las misiones de entrenamiento avanzado con armamento, se convirtió en una realidad operativa en nuestro país, con los aviones AT-27 sirviendo como plataformas para la entrega de armas en varias misiones de combate real. Los Tucano también han sido empleados en otras áreas de apoyo a las tareas militares, sirviendo en ocasiones como aeronaves de relevo de comunicaciones y de reconocimiento.

Es así que la vida operativa de los AT-27 en Colombia alcanzó sus límites más rápidamente que aquellos aviones operados en otras partes del mundo. El ambiente operacional de los Tucano en nuestro país es totalmente único y ello llevó a la necesidad de planificar un programa de modernización que permitiera ampliar su vida útil, que resultan en uno de los componentes más valiosos de la flota de la FAC.

El inicio del programa


En el año 2008 Colombia adquirió la flota de 25 aviones A-29B Super Tucano a la casa fabricante brasilera Embraer, misma productora de los AT-27. A partir de esta adquisición, en el año 2010 se generó un convenio derivado de offset entre el Ministerio de Defensa de Colombia y la casa fabricante, es decir, un acuerdo de compensación asociado a la compra de material bélico, en este caso los A-29B.

Los Super Tucano tuvieron durante su desarrollo un aporte importante de las lecciones aprendidas en la operación militar de los AT-27 colombianos. Con la necesidad de modernizar los Tucanos colombianos y la oportunidad de ofrecer los servicios a otros países operadores del avión, se dio inicio al proyecto.

Un grupo de cerca de 20 personas entre ingenieros y técnicos de la FAC viajó a Brasil para comenzar el aprendizaje, que se desarrolló completamente en el exterior por la firma Embraer para la finalización del primer prototipo modernizado. Se hizo la transferencia de conocimientos y tecnología al personal colombiano para adelantar el resto de trabajos en las instalaciones del Comando Aéreo de Mantenimiento CAMAN, con asistencia de personal de Embraer, que ha resaltado el excelente estado de los aviones en comparación a Tucanos operados en otras partes del mundo.

El proceso de modernización


Desde la recepción del avión original hasta la entrega del avión modificado pasan cuatro meses, en un proceso que comienza con la inspección de la aeronave, preparación para los trabajos, remoción de pintura e inicio de la modernización. En Colombia nunca se había desensamblado ningún Tucano al punto en que se está haciendo, sin embargo la integridad estructural encontrada es la esperada luego de 22 años de servicio.

El cambio estructural más relevante es la instalación de una nueva ala. Este plano es fabricado y entregado por Embraer, siendo una estructura reforzada que incrementa entre 60 y 80 libras el peso final del avión, pero da a su vez mayor seguridad y capacidades en vuelos acrobáticos para los entrenamientos.

En las instalaciones del hangar de modernización de Tucano en CAMAN se ubican los dos planos, el nuevo frente al antiguo, y se comienza a hacer la transferencia de los diferentes sistemas que se ubican en su interior: componentes de control de vuelo, de sistema de combustible, hidráulicos y superficies de control, entre otros. Antes de realizar esta transferencia, cada componente pasa antes por pruebas no destructivas, una inspección visual, lubricación, pintura; entre otros, y en caso de requerirse, se cambian aquellos que lo necesiten.

Dentro de los estudios del proyecto se encontró además que los 14 ajustes o fittings que acoplan el plano al fuselaje requerían un cambio por estrés y fatiga del material. Se trata de piezas de alto valor estructural, por cuando son las que mantienen la estructura de fuselaje-plano unida, además de recibir varias de las fuerzas producto de los esfuerzos del ala durante el vuelo. Para modificar adecuadamente estas estructuras se realizó un proceso de ingeniería inversa que incluyó caracterización de material, dimensionamiento, pruebas de esfuerzo, pruebas no destructivas y destructivas, para llegar fabricar en Colombia, a través de un proceso de control numérico computarizado, la misma parte hecha por el fabricante en Brasil.

Mientras tanto se adelanta la otra gran modificación: el cambio de instrumentación análoga a digital. La línea 4000 de Rockwell Collins provee la nueva información a las dos pantallas de nueve pulgadas Cobham que sirven como Primary Flight Display PFD y Multi Function Display MFD, mostrando todos los datos de vuelo, navegación, información del motor, entre otros. Las tripulaciones pasarán de visualizar cerca de 25 instrumentos análogos en su mayoría, a concentrarse en dos pantallas, con control de radio también centralizado e indicaciones visuales y audibles, lo que reducirá la carga de trabajo de los pilotos.

Todo este sistema implica además un cambio total en las antenas, soportes y refuerzos, dado que son más grandes y generan mayor resistencia que las originalmente instaladas. Todo el cableado es nuevo y proveído por la industria colombiana. Los sistemas de entrega de armas se mantienen originales, debido a que el Tucano no se emplearía más como avión de combate y dichos sistemas, diseñados inicialmente para entrenamientos de armamento, se continuarían usando de la misma forma.

Esta nueva aviónica permitirá una mejor transición durante las fases de preparación a los alumnos que vienen de volar el nuevo entrenador básico T-90C Calima, equipado también con cabina de cristal. Así mismo hará más fácil la transición al equipo A-29B Super Tucano, que cuenta con tecnología similar en sus sistemas de aviónica.

Trabajos adicionales


La oportunidad única de desarmar cada avión es perfecta además para adelantar trabajos fuera del proyecto de modernización y que se adecuan al plan de extender la vida útil de los Tucano. Las tareas adicionales incluyen algunas relacionadas con la estructura misma del avión, con reforzamiento y adecuación de sistemas para mejorar la capacidad de maniobra de las aeronaves.

Varios de ellos incluyen: cambios en vigas del estabilizador vertical para que ofrezca una mejor estabilidad en conjunto con la nueva estructura modificada del ala, cambio de todos los componentes de indicación de seguridad eléctrica del tren de aterrizaje, inspección no destructiva adicional de componentes, mapeo de control de corrosión, pintura a toda la superficie interna y externa, y generación de reportes de integridad estructural que buscan identificar partes adicionales con fatiga que puedan requerir reforzamiento o trabajos adicionales.

Experiencia añadida


Con la implementación del proyecto la industria aérea colombiana contará con una nueva capacidad instalada para ofrecer servicios similares a aviones T-27 de otros operadores en el mundo. La adaptación del hangar, construcción de bancos y herramientas especiales para las tareas, son un valor añadido al conocimiento adquirido por el personal colombiano.

Con el programa de modernización para la flota de AT-27 Tucano de la FAC, se espera que esta aeronave cuente con un incremento de 15 años en su vida operativa, continuando sus misiones como entrenador básico-avanzado.

El AT-27 Tucano en Colombia


El contrato 04-FAC 92 efectuado entre el gobierno de Colombia y Embraer en 1992, trajo al país 14 aeronaves Tucano, dos aviones C-95A Bandeirante (FAC1270 y FAC1271), un simulador de vuelo de Tucano, material de repuestos y equipo de apoyo terrestre.

El 1 de noviembre del mismo año partieron del país hacia San José dos Campos, donde se ubica la planta de producción del Tucano en Brasil, un grupo de oficiales y suboficiales de la FAC, que realizaron todo el entrenamiento en el nuevo avión.

Ocho pilotos y 17 especialistas se formaron allí, para luego hacer los vuelos de traslado de las aeronaves, que durante tres días y acumulando 15 horas de vuelo, partieron de San José dos Campos, con paradas en Alta Floresta, Manaos, Tefé y Tabatinga, en Brasil; viajando luego a la base aérea de Apiay, en el Comando Aéreo de Combate No. 2, ubicado en cercanías a Villavicencio, departamento del Meta.

Los primeros ocho aviones llegaron a las 15:15 horas del día 27 de diciembre de 1992, se trató de los FAC2251, FAC2255, FAC2256. FAC2257, FAC2259, FAC2261, FAC2262 y FAC2263. Las siguientes unidades arribaron posteriormente. Los Tucanos colombianos están matriculados del FAC2250 al FAC2263. Durante los 22 años de operación continua, ninguno de los 14 aviones se ha accidentado, mostrando un récord de seguridad operacional muy elevado.

Actualmente todos los AT-27 Tucano están asignados al Escuadrón de Combate 212 “Tucanos”, perteneciente al Grupo de Combate 21 del CACOM 2, y donde hacen parte de la Escuela de Formación Básica de AT-27 y Avanzada de A-29B.

Listado de aviones AT-27 Tucano de la FAC


FAC2250 (c/n: 312410)
FAC2251 (c/n: 312411)
FAC2252 (c/n: 312412)
FAC2253 (c/n: 312413)
FAC2254 (c/n: 312414)
FAC2255 (c/n: 312415)
FAC2256 (c/n: 312416)
FAC2257 (c/n: 312417)
FAC2258 (c/n: 312418)
FAC2259 (c/n: 312419)
FAC2260 (c/n: 312420)
FAC2261 (c/n: 312421)
FAC2262 (c/n: 312422)
FAC2263 (c/n: 312423)














Fuente: aviacol.net/noticias-del-aire/avances/modernizacion-de-los-at-27-tucano-de-la-fuerza-aerea-colombiana.html