sábado, 11 de febrero de 2017

¿Cuáles son las ciudades con mejor y peor transporte público en América Latina?


No son las mejores del mundo. Tampoco, las peores.


Cuando se trata del transporte público, las ciudades de América Latina se encuentran en un punto medio en relación con las urbes del resto del mundo. Lo que no es motivo de mucho consuelo.

De acuerdo con el estudio Índice de Movilidad Urbana, que evaluó 84 grandes ciudades del mundo en una escala del 0 al 100, la valoración promedio se ubicó en 43,9 puntos.

La que obtuvo la mayor puntuación fue Hong Kong con 58,2 puntos, lo que indica que aún hay un amplio margen de mejora, pues para alcanzar los 100 puntos hace falta tener el mejor desempeño en los 19 aspectos evaluados.

El estudio, realizado por la consultora internacional Arthur D. Little y la Unión Internacional de Transporte Público (UITP), incluyó a 9 ciudades latinoamericanas.

Aunque fue publicado en 2014, sus resultados siguen siendo válidos para la región, según le contó a BBC Mundo Eleonora Pazos, coordinadora de la división para América Latina de la UITP.

"Poquísimo ha cambiado para Latinoamérica. Los avances han sido muy pequeños en los puntos que el ranking considera. De manera general, hay ciudades que vienen mejorando, pero aún estamos muy lejos de tener lo que se necesita", dijo.

"Cuando miramos el ranking de manera general, la posición de Latinoamérica no es la más conveniente a pesar de que en la gran mayoría de las grandes ciudades en torno a la mitad de la población utiliza transporte público. Tenemos un buen uso del transporte público, pero una mala calidad en general. Tenemos que evolucionar muchísimo todavía", agregó.


El estudio evaluó elementos como la integración entre los distintos modos de transporte, el planeamiento de la red, el cumplimiento y la puntualidad del servicio; la posibilidad para los usuarios de contar con información sobre el sistema en términos de congestionamiento, horarios, tiempo de espera, mapas, etc.; y la integración a la red de servicios que ofrezcan un valor agregado como servicios que permitan integrar el sistema de transporte a la vida urbana.

Pero, ¿cómo quedaron las ciudades latinoamericanas evaluadas?

De Santiago a Caracas


Santiago de Chile, ubicada en el puesto 30, fue la que obtuvo una puntuación más elevada: 47,1.

Le siguen de cerca Bogotá, en el puesto 32 con 46,3 puntos, y Sao Paulo, en el lugar 34 con una puntuación de 45,7.

Luego aparecen las ciudades brasileñas de Río de Janiero y Curitiba, empatadas en el puesto 39 con 44 puntos, por lo que se ubican ligeramente por encima del promedio de las 84 ciudades evaluadas.

Las ciudades con mejor transporte público

(según el lugar que ocupan en el Índice de Movilidad Urbana)

Santiago de Chile 30

Bogotá 32

Sao Paulo 34

Río de Janeiro 39

Curitiba 39

Lima 44

Buenos Aires 48

Ciudad de México 49

Caracas 58

Índice de Movilidad Urbana

La capital de Perú, Lima, se ubicó en el puesto 44, con una valoración de 43,5.

Buenos Aires y Ciudad de México quedaron en las posiciones 48 y 49, con una puntuación de 42,4 y 42,2 respectivamente.

Bastante más lejos, cierra la lista Caracas, que quedó en el puesto 58 al sumar 40,1 puntos.

El informe ubica a todas estas ciudades latinoamericanas dentro de un amplio grupo de 57 ciudades a las que califica como "grupo promedio".

¿Qué hace la diferencia?

Pazos explicó que las ciudades que están mejor en el ranking consideran una integración total del sistema de transporte, con una red que incluye diferentes modos de transporte: bus, metro, tranvía, pero también medios individuales compartidos como las bicicletas públicas así como medios bajo demanda como Uber.


Además, ofrecen información integrada para todo el sistema, lo que permite hacer el viaje puerta a puerta y cuentan con un sistema de pago muy amplio que permite usar tarjetas de distintos tipos y con tarifas que permiten acceder desde un transporte más exclusivo hasta uno más masivo.

"Si comparamos Caracas con Santiago de Chile, Santiago tiene en estos puntos una mayor inversión, integración, sistemas de información que te dan la información tanto del metro como del bus; podemos pagar con tarjetas inteligentes, podemos comprar el billete tanto en una estación de metro como de autobuses, hay servicios agregados (tiendas, servicios de alimentación). Es un servicio mejor orquestado, hay un mayor cumplimiento de horarios, el estado de conservación de la unidad, la calidad del servicio", dijo.

Obstáculos


Pazos señaló que durante el boom económico que vivió América Latina hasta hace poco aumentó la capacidad adquisitiva de los ciudadanos pero cayó el uso del transporte público.

Una mala noticia.

"Se perdió una oportunidad de hacer grandes inversiones en transporte público y de hacer políticas que no hubieran incentivado la compra de vehículos particulares", dijo.

"Tenemos que hacer entender a la población que las ciudades de Latinoamérica no pueden sobrevivir a largo plazo, tanto en temas de competitividad como en temas de salud, considerando el aumento del número de vehículos. El transporte público tendrá que formar parte de la vida para sobrevivir", agregó.


La experta señaló que parte de los obstáculos que enfrenta la región tiene que ver con la falta de planeamiento integral y a largo plazo. "En muchas áreas metropolitanas cada municipio planifica lo que quiere sin coordinación y se planifica para el próximo año y medio, no para 20 o 30 años"

La otra dificultad se deriva de los problemas de financiamiento.

"Aún no encontramos la ecuación correcta para hacer inversiones y no estamos innovando en la forma de financiamiento, hay muy pocas colaboraciones entre el sector público y el privado. Siempre se depende de un dinero público que sabemos que es escaso", afirmó la experta.

"El transporte de calidad tiene un precio y tiene que ser pagado de alguna manera. En muchas ciudades se opta por hacer políticas de gratuidad y luego no hay cómo cubrir eso. Hay que diversificar la obtención de recursos, cada vez en el mundo se habla más de fondos extra tarifarios. Hay que ser creativos", apuntó.

Pioneros

Pero no todo son malas noticias.

América Latina fue pionera en el mundo en la introducción de sistemas de autobuses de tránsito rápido, como el Transmilenio de Bogotá o el Ecovía de Monterrey, que en la actualidad está implantado en 68 ciudades de la región, con una red que se extiende por casi 1.900 kilómetros de recorrido y que diariamente traslada a más de 21 millones de pasajeros, según cifras del proyecto BRTData.


La región también ha innovado al desarrollar sistemas de teleféricos urbanos como una solución para el transporte en zonas de difícil acceso.

El Metrocable de Medellín, Colombia, fue el primer sistema de este tipo implantado en el mundo, según apunta en su página web The Gondola Project, una web especializada en este tipo de transporte urbano.

El sistema está conectado con el Metro de Medellín y atiende zonas económicamente deprimidas de la ciudad, donde su implantación ha tenido un efecto favorable en la disminución de la criminalidad y el aumento de la actividad económica.

La experiencia del Metrocable de Medellín fue seguida con la apertura de un sistema similar en Caracas en 2010 y, desde entonces, ha inspirado proyectos similares en diversas partes del mundo.

viernes, 10 de febrero de 2017

La granja de energía solar más grande de Colombia


El proyecto Celsia Solar, ubicado en Yumbo (Valle del Cauca), les suministrará energía a 8.000 viviendas y contará con 35.000 paneles que evitarán la emisión de unas 6.600 toneladas de CO2 al año.

Si el motor de desarrollo del pasado fueron los combustibles fósiles, hoy lo son las energías renovables. Al menos así quedó planteado en el Acuerdo de Cambio Climático firmado en París en el 2015. Tal vez, se atrevieron a decir algunos medios internacionales, el cambio más significativo que afectaría a América Latina en el futuro sería dejar de usar fuentes de energía fósiles (como petróleo, gas y carbón) para volver la mirada hacia las energías renovables.

Ese reto era mayúsculo para la región porque Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo en el mundo y Colombia, México, Perú y Bolivia dependen del consumo de gasolina y gas.

A pesar de esto, en Colombia ya hay un camino adelantado en energías renovables. Así lo demostró el anuncio hecho durante esta semana sobre el proyecto Celsia Solar, una granja de 35.000 paneles solares en un terreno de 18 hectáreas. El proyecto, que tuvo un costo de US$11 millones, estará ubicado en Yumbo (Valle), comenzará a construirse en marzo y estará listo en seis meses.

Después de cuatro años de estudios de generación de energía a partir de la radiación solar, Celsia aseguró que se trata del primer proyecto de un plan de inversiones en energía solar liderado por la compañía de energía de Grupo Argos. La ambiciosa apuesta generará aproximadamente 16 GWh al año, lo que equivale al consumo básico mensual de energía de 8.000 viviendas.

Lo curioso es que esta inmensa granja solar, considerada la más extensa del país, se alzará sobre el terreno en el que hace casi 20 años operaba la planta térmica a base de carbón Termoyumbo. Para Ricardo Sierra, presidente de Celsia, este hecho es simbólico porque significa “la transición de la producción con un combustible fósil al futuro de las energías renovables”. Y añadió que “significa también que es fundamental contar con diferentes fuentes de generación para entregarle al país la matriz energética que necesita para su desarrollo, aprovechando la increíble diversidad de recursos con los que cuenta”.

Diversificar la matriz energética es una de las prioridades que debe tener el país en mente. Según la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), la energía eléctrica es mayoritariamente limpia: 70 % hidráulica, 30 % térmica y 0,6 % son fuentes de energías renovables no convencionales. Esto ha posicionado a Colombia como uno de los sistemas eléctricos ambientalmente más sostenibles del mundo, de acuerdo con el EnergyTrilema Index 2015.

Sin embargo, no nos podemos fiar de este reconocimiento porque, al ser dependientes del agua, los fenómenos de variabilidad climática como El Niño o La Niña afectan el sistema por abundancia o por escasez. De hecho, durante el último fenómeno de El Niño, Colombia tuvo que enfrentar una de sus peores sequías en la historia. Los niveles de los embalses bajaron a tal punto que el país se vio obligado a prender las centrales térmicas, aumentar sus emisiones de carbono y dejar de ser un sistema limpio.

Para evitar ese estancamiento, una matriz energética diversa daría pie para abastecer la demanda necesaria cumpliendo con los objetivos ambientales del planeta. Con la Ley 1715 de 2014, Colombia dio el primer paso en esa dirección apuntándole a la inclusión de las renovables.

Como le dijo Sierra a El Espectador, esta ley es un hito para el sector eléctrico colombiano y tiene pros y contras. Para él, aunque la ley está bien orientada y recoge las mejores prácticas utilizadas en otros países, la aplicación de los beneficios tributarios establecidos es un compleja.

“Hemos identificado la necesidad de simplificar los procedimientos para que se puedan materializar oportunamente. Para ello es necesario racionalizar los requisitos de información en la etapa de preconstrucción y establecer un procedimiento único y centralizado ante el Estado, en cabeza de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME)”, comentó Sierra.

Desde que Celsia arrancó los estudios para trabajar en energía solar con proyectos a pequeña escala descubrió, como comentó Ricardo Sierra, su presidente, que era un aprendizaje. Dijo que hoy prácticamente todo hay que importarlo, tanto en bienes como en servicios, pero han estado llegando al país enlaces comerciales y técnicos para el suministro de equipos y de personal especializado. “Se percibe que en el corto plazo ya se puede desencadenar una serie de proyectos en escala con tecnología mayor y con recursos nacionales”, aseguró.

Este tipo de proyectos son nuevos en el país, y si Colombia sigue rezagada en este campo es porque posiblemente no existen muchos incentivos al sector privado. Entonces el interés de las empresas privadas para meterles el diente a estos procesos es, como aclaró Sierra a El Espectador, lograr el entendimiento de las entidades para aprobarlos y permitir su ejecución. “Sucede diferente en el caso de las hídricas, donde la regulación, para su construcción, ya está totalmente procedimentada”.

Hoy Celsia dio ese salto y empezará a entregarles a sus clientes energía generada por el sol, un recurso abundante gracias a la privilegiada ubicación del país. En el proceso de construcción de Celsia Solar Yumbo trabajarán alrededor de 60 personas y cuando esté terminada, la operación demandará un equipo cercano a 10 personas.

“Con esta primera granja solar buscamos adquirir capacidades para el desarrollo de proyectos fotovoltaicos a gran escala en Colombia, Panamá y otros países de la región”, explicó Carlos Salazar, líder de ingeniería para el desarrollo de la compañía.

La inmensa granja, que ahorrará la emisión de unas 6.600 toneladas de CO2 a la atmósfera, se alinea con las buenas noticias que se han registrado en los últimos años sobre el clima mundial: las energías renovables registraron en 2015 un crecimiento récord de 8 % y los precios bajos del petróleo frenan las inversiones costosas de los grupos petroleros. En China, el consumo bajó en 2014 y 2015, a raíz de la desaceleración de la economía, pero también de la voluntad del Gobierno de luchar contra la contaminación del aire. No en vano, Pekín anunció recientemente la suspensión de casi todos los proyectos de centrales que operan con carbón.

Y en el país faltará que más empresas pasen del aprendizaje a la apropiación, como concluyó el presidente de Celsia, Ricardo Sierra. “El hecho de que estemos contando la noticia de Celsia significa que ya hay empresas listas, como nosotros, para liderar la penetración de estas nuevas energías en el país”.


jueves, 9 de febrero de 2017

CITGO


El 1 de enero de 1976 la industria petrolera venezolana amaneció nacionalizada.

PDVSA nacía con severos obstáculos. El primero era que, aunque dueños del petróleo, no teníamos acceso a los mercados internacionales. El segundo obstáculo era que el 75% de nuestras reservas correspondían a crudos pesados, con mucho azufre, que los mercados no deseaban. Sólo los podíamos vender mediante acuerdos de comercialización con las transnacionales que habíamos nacionalizado y a precio de gallina flaca. A los compradores sólo les interesaban para mezclarlos con crudos de otras procedencias.

Emprendimos un ambicioso programa de cambio en los patrones de nuestras refinerías a fin de transformar nuestros crudos pesados y ácidos en productos de alto valor. Aún así, no teníamos acceso a los mercados.

Surgió entonces una oportunidad. A raíz de una de las crisis en el Medio Oriente, algunas refinerías en EEUU y Europa se quedaron sin suministro de crudo. PDVSA pudo comprar algunas a precio de ocasión. Tal fue el caso de CITGO que ya era dueña de varias refinerías en territorio norteamericano. En 1986 adquirimos el 50% de sus acciones; después, en 1990, compramos el restante 50%.

El paso siguiente fue titánico. Teníamos que realizar cuantiosas inversiones para dotar a esas refinerías de procesos de conversión profunda (craqueo catalítico) a fin de adecuarlas a las características de los crudos pesados y ácidos de Venezuela.

Pero el Gobierno de la época no aportó los fondos requeridos, ni estuvo dispuesto a otorgar avales para lograr los créditos que se requerían. Se optó por contratar financiamientos que serían pagados con el flujo de caja de la propia CITGO. Eso limitó por algunos años la repatriación de dividendos a PDVSA. El financiamiento se terminó de pagar en 1997 y quedamos libres de esa condición.

CITGO es el principal brazo comercializador de nuestro petróleo. La empresa llegó a ser propietaria de ocho grandes refinerías en EEUU con capacidad para refinar más de 1,5 millones de barriles diarios, además de 66 terminales. Tenía participación en oleoductos que atravesaba a EEUU de sur a norte y disponía de más de 15.270 estaciones de servicio (más que restaurantes McDonald’s) que aunque no eran propias, eran franquicias abanderadas con la marca CITGO y vendían gasolina y productos venezolanos.

Para 1998 las refinerías de CITGO eran las siguientes: Lake Charles (320.000 b/d), Paulsboro (84.000 b/d), Lemont (160.000 b/d), Sweeny (213.000 b/d), Savannah (28.000 b/d), Lyondell (265.000 b/d), Corpus Christi (150.000 b/d) y Chalmette, esta en asociación con Exxon Mobil y donde se terminaba de procesar el crudo inicialmente mejorado en Jose proveniente de la asociación estratégica que teníamos con esa empresa en la Faja del Orinoco. Llegamos a controlar el 10% del mercado de gasolina más grande del mundo: el de los EEUU.

Se logró una integración vertical admirable capaz de agregar valor en cada eslabón de la cadena, gracias a la cual el petróleo proveniente de nuestros yacimientos era despachado a los automovilistas norteamericanos, después de haber sido extraído en nuestros pozos, procesado en nuestras refinerías, transportado en nuestros oleoductos, embarcado en nuestros súper tanqueros, manejado en nuestros terminales y vendido en nuestras estaciones de servicio CITGO.

Llegó la revolución


Con la revolución el gobierno decidió desprenderse de varias de esas refinerías y vendió la participación que teníamos en varios oleoductos, que por cierto se usarán ahora para unirlos con el oleoducto Keystone cuya construcción autorizó el presidente Trump y llevará hasta el Golfo de México 800.000 barriles diarios de petróleo de Canadá desplazando al de Venezuela.

Por ahora nos quedan 4 refinerías. Unas las vendimos y otras, como el caso de Chalmette -que teníamos en asociación con Exxon Mobil- la perdimos al echar de Venezuela a esa empresa y perder el arbitraje internacional en el Ciadi.

De las que quedan, la de Sweeny, la tenemos en asociación con Conoco Phillips. Nuestra participación está en riesgo porque esa empresa también ha demandado a PDVSA en el mayor de todos los arbitrajes internacionales ante el Ciadi, cuya decisión se espera este año. De las 8 refinerías iniciales sólo nos quedarían 3.

Para colmo, de las 15.270 gasolineras hoy quedan menos de 6.000 en manos de CITGO y la capacidad de refinación se redujo a 749.000 b/d.

CITGO ha sido desmembrada, endeudada y totalmente hipotecada: el 50,1% para garantizar el pago de los bonos de PDVSA cuyo vencimiento se renegoció hasta el año 2020 y el restante 49,9% para garantizar un préstamo de la empresa rusa Rosneft.

Peor aún, corre el riesgo de ser embargada para atender las resultas de los arbitrajes internacionales que de manera sistemática PDVSA ha venido perdiendo ante el CIADI, así como en otros juicios que se nos han abierto por expropiaciones.

En 1998 exportábamos 1,5 millones de barriles diarios de crudo y productos a USA -fundamentalmente a nuestra propia filial CITGO- con lo cual éramos el principal suplidor extranjero del mayor mercado petrolero del mundo: los EEUU (que por cierto se encuentra a apenas 5 días en tanquero de Venezuela). Allí disponíamos de una inmensa red de refinación diseñada como un traje a la media para las características de nuestros crudos.

En revolución eso cambió. Hoy sólo exportamos a EEUU la mitad, unos 750.000 b/d, porque el gobierno decidió cambiar ese mercado por el de China (que está a 45 días en tanquero en lugar de 5) y donde no existe ni una sola refinería capaz de procesar nuestro petróleo.

Del petróleo que enviamos a China no queda nada, porque se destina íntegramente a pagar deudas contraídas con ese país.

Es como si un huracán lo hubiera barrido todo. La única explicación de tanta locura la encontramos en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013. Olvidándose de las prioridades económicas, el Plan promueve una nueva estrategia geopolítica cargada de dogmatismo que procura,textualmente, “la diversificación de las relaciones políticas, económicas y culturales, con la idea de construir un mundo multipolar que quebrante la hegemonía del imperio norteamericano” buscando acercamientos “con otras naciones alineadas en similares trincheras antiimperialistas o con polos de poder extra regionales que contribuyan a quebrantar dicha hegemonía”(pág 6).

El único impacto en el “imperio” fue que al estimular las inversiones en “fracking” su producción doméstica creció en 5 millones de b/d y hoy dependen menos de nosotros. La única quebrantada resultó ser Venezuela.

La incertidumbre política y económica por el efecto Trump


El presidente Donald Trump ha amenazado a las empresas General Motors, Ford e incluso a la japonesa Toyota, con fijar altos aranceles a los autos que no sean producidos en Estados Unidos; estas políticas económicas proteccionistas que promete Trump ya cobran las primeras víctimas en San Luis Potosí-México.


Sobre el desierto Mexicano yace el esqueleto de la frustrada planta de Ford, la gigante estadounidense decidió no invertir allí los mil seiscientos millones de dólares que tenía previsto, dos mil ochocientos empleos directos y diez mil indirectos se esfumaron de un día para otro.

Las consecuencias de las medidas proteccionistas de Trump


Las consecuencias inmediatas de los tweets escritos por el multimillonario se manifiestan en el tambaleo de la debilitada moneda mexicana; pero también, en la profunda incertidumbre en la que viven las familias que trabajaron en la construcción de la obra de Ford, ellos albergaban la esperanza de consolidar su puesto de trabajo cuando la fábrica comenzara a funcionar.

Las autoridades mexicanas y los representantes de la industria automotriz prefieren no especular sobre el eventual efecto Trump; sostienen que hay que evitar el alarmismo y confiar en los planes de expansión que tienen las empresas automotrices.

No obstante, hay por lo menos tres riesgos a mediano y largo plazo en todo esto:

El primero, es que las medidas económicas sean inútiles; el segundo es que sean contraproducentes, ya que podrían encarecer bienes y servicios disparando la inflación, y el tercero es que desaten una guerra proteccionista que debilite el comercio internacional, provocando una recesión mundial...

domingo, 5 de febrero de 2017

El futuro de las 4G tras el escándalo de Odebrecht


Tras el escándalo de corrupción en Odebrecht, los proyectos de 4G que aún no tienen cierre financiero podrían retrasarse. En manos de Luis Andrade, presidente de la ANI, está recuperar la confianza, pero deberá hacerlo en medio de su defensa.

Para Luis Fernando Andrade, presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), los últimos días no han sido fáciles. La Procuraduría General de la Nación le abrió indagación preliminar –junto con otros funcionarios investigados– por el contrato Ruta del Sol 2 y los otrosí que se firmaron –en especial el de la adición de la vía Ocaña-Gamarra–, al tiempo que ha tenido que atender entrevistas con la Fiscalía para aclarar su participación en estos casos.

Pero no son los únicos temas que debe enfrentar Andrade, tras develarse el caso de corrupción de Odebrecht en el país, que tiene en jaque varios proyectos emblemáticos, como la Ruta del Sol 2 y la navegabilidad del Río Magdalena. En este último caso, al cierre de la edición, se conoció que el banco Sumitomo decidió no financiar la obra. Navelena tiene hasta el 22 de febrero para conseguir los recursos o ceder el contrato, de lo contrario se declararía la caducidad.

El panorama para Andrade y el Gobierno es cada vez más retador. El año pasado 8 proyectos tuvieron cierre financiero por un valor de $13 billones, pero están pendientes por cerrar otros 24 que combinan la segunda y tercera ola de concesiones de cuarta generación (4G) y las iniciativas privadas.

Tras las denuncias, los bancos y entidades de financiación han extremado las alertas y el programa de infraestructura más ambicioso del país está en jaque: ya no solo se habla de riesgos ambientales o del impacto en las comunidades o sobre los descubrimientos arqueológicos, sino de un riesgo que no se había materializado, el reputacional.

Fuentes del sector financiero coincidieron en advertir que los cierres financieros pendientes –algunos programados para el primer trimestre y el resto a lo largo de 2017– se van a demorar y a complicar.


Foto: Juan Manuel Santos, Pesidente de la República, Clemente del Valle, Presidente de la FDN, Santiago Castro, Presidente de Asobancaria

En entrevista concedida a Dinero en el marco de la Convención Anual de Tesorería, Santiago Castro, presidente de Asobancaria, advirtió con respecto a los cierres de 4G: “(los bancos) van a extremar medidas en los préstamos, pero más allá de las 4G que son mejor estructuradas con perfiles de riesgo más bajos, que contemplan más contingencias que una vía como la Ruta del Sol, que era de primera generación, yo creo que no se van a frenar los proyectos, pero se van a demorar más los cierres y creo que van a hacer una segunda revisión”.

Otra fuente asegura que “algunos de los proyectos no se habían cerrado por un problema eminentemente financiero, pues las cuentas en el retorno de inversión y las tasas se dificultaba. La tasa debe ser compensatoria del riesgo. Y a los riesgos ambientales y sociales les llegan ahora los reputacionales”.

En el corto plazo, Andrade y el equipo del Gobierno deben destrabar uno de los temas más complejos: el futuro del tramo 2 de Ruta del Sol, donde Odebrecht tiene 62,01% de participación; Episol –firma de Corficolombiana– posee 33%, y el Grupo Solarte cuenta con 4,99%.

Con deudas por cerca de $2 billones, el sistema financiero –que casi en su totalidad participó en la financiación de esta obra– está alerta por lo que le pueda pasar con estos recursos, tras la solicitud de nulidad del contrato por parte de la ANI ante el tribunal de arbitramento que está cursando en ese proyecto.

La situación de Ruta del Sol 2 con la declaratoria de nulidad del contrato genera una profunda controversia jurídica. Primero, porque declarado nulo se considera que el contrato mismo ni siquiera existió. Y segundo, porque aunque las normas han previsto la nulidad frente a casos de corrupción, ahora se materializó y no había precedentes de esta magnitud. Los financiadores hoy están preguntando cómo y cuál es el marco legal en el que les van a pagar y qué procede ahora en la medida en que hay un limbo jurídico complejo en el cual es el Gobierno el que tiene que entrar a generar una solución.

Todo indica que de la solución a esta situación dependerá en parte de que los bancos sigan participando en los cierres financieros de los proyectos de 4G e iniciativas privadas que aún están pendientes, especialmente después del golpe que recibieron los bancos a finales del año pasado, tras la intervención de Electricaribe por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos, y la deuda de la empresa con el sector financiero, que supera los $1,7 billones que, si bien está provisionada, sigue congelada. Eso sin perder de vista que en 2016 se produjo uno de los descalabros más grandes del sector infraestructura: Conalvías, donde los bancos renegociaron las deudas. Al cierre de esta edición, a Andrés Jaramillo, expresidente de la firma, se le imputaban cargos en el proceso del carrusel de contratos en Bogotá.

Además, Andrade debe cumplir la instrucción del presidente Juan Manuel Santos, en el sentido de que no se pueden dejar de construir las obras fundamentales para el crecimiento de largo plazo, el empleo y la competitividad.

En el caso de Ruta del Sol tramo 2, Dinero conoció el esquema en el que se está trabajando y su filosofía es clara: darle una solución rápida al asunto, que permita pagarles a los bancos y liquidar el proyecto lo más pronto posible, para adjudicar rápidamente con el fin de continuar con la construcción. De lo contrario, si los bancos no obtienen respuesta, se dificultaría su relación con el sector de infraestructura.

De hecho, Corficolombiana expidió en la noche del pasado viernes 27 de enero un comunicado en el que advertía que: “ante el eventual escenario de la liquidación anticipada del proyecto Ruta del Sol Sector 2, Corficolombiana se encuentra trabajando intensamente en la búsqueda de soluciones que permitan salvaguardar los intereses de la Nación, de sus ciudadanos, del sistema financiero colombiano y extranjero, y de cualquier otro grupo de interés involucrado en el proyecto, entre estos, los de los accionistas minoritarios, como es el caso de Episol”.

Allí, el papel de Andrade, al frente de la ANI, será fundamental para destrabar el proceso, garantizarles a los bancos sus recursos y, tal vez lo más importante, recuperar la confianza del sector financiero en la infraestructura –considerado como el motor de la economía–.

Sin duda, Andrade, exdirector de la consultora McKinsey y uno de los asesores más respetados por el sector empresarial, es la persona capaz de encontrar una salida para este tema.

La propuesta


Tras su retiro de McKinsey, Andrade llegó al antiguo Inco, con el objetivo de darle al sector de la infraestructura una mejor institucionalidad, al transformarlo en la ANI. Dos de sus principios rectores fueron la eliminación de los anticipos en las obras –que había anunciado el entonces ministro de Transporte Germán Cardona– para que los privados entraran con mayores apuestas a los proyectos, y la limitación a las adiciones de los contratos, de tal manera que la estrategia perversa de presentar en las licitaciones valores menores para luego ajustarlos en adiciones posteriores quedara limitada.

Eso le generó a Andrade tensiones en el sector e incluso algunos pronunciamientos en su contra de las empresas. Sin embargo, logró no solo consolidar estas iniciativas, sino estructurar el proyecto de infraestructura más grande del país por un valor cercano a los $40 billones, representado en tres olas de 4G, más los proyectos de iniciativa privada.

Si bien la realización de los contratos fue compleja y presentó retrasos, se convirtió en un referente para el sector de infraestructura. Andrade ha sido el encargado de darle vida a esta nueva etapa de la infraestructura en el país, no solo desde el punto de vista vial, sino también en puertos, aeropuertos y en otras iniciativas como la de los accesos a Bogotá.

Para algunos expertos lo que indica la ley frente a la nulidad del contrato en Ruta del Sol 2 es que las cosas se deben restablecer al estado anterior a la firma del contrato. Pero no se puede, después de declarar nulo el contrato, deshacer la inversión que se hizo.

“Pareciera que quedan en el limbo unos terceros de buena fe que, ajenos a los actos que llevaron a la nulidad del contrato –en este caso un acto de corrupción– otorgaron un financiamiento. No hay un marco legal que cobije o prevea frente a la nulidad del contrato cómo se liquida de cara a que el Gobierno pague por las obras ejecutadas y con el producto de sus pagos se les pueda pagar a los financiadores”, advierte el experto, para quien esta situación debe llevarse al Congreso y buscar una solución por vía de ley.

La ANI viene trabajando en un esquema que busca precisamente pagarles a los bancos por los créditos desembolsados y tranquilizar al sistema financiero para que se retomen los cierres financieros pendientes.

La idea es lograr un acuerdo entre el Gobierno y el consorcio para liquidar el contrato sin necesidad de reconocer la proyección en el tiempo de las utilidades y con la prerrogativa de pagar de manera inmediata las deudas al sector financiero. Una de las fuentes para ese pago sería una fiducia del proyecto cuyos recursos llegan a $1,5 billones. El plazo de negociación entre las partes está fijado en 2 meses y de tener éxito, permitiría no solo agilizar los procesos de contratación de las obras que hacen falta sino calmar los ánimos del mercado.

El plan de la ANI prevé que una vez se logre este acuerdo se entregue la operación de los peajes al Invías, entidad que adelantará algunas obras en ese corredor hasta 2018. Entre 2019 y 2020 se estaría licitando una nueva APP para terminar con el proyecto.

El acuerdo también dejaría sin piso las millonarias demandas que interpuso Odebrecht contra el Gobierno, derivadas de problemas con comunidades y licencias ambientales. Allí las pretensiones de la constructora eran de $700.000 millones. Un eventual acuerdo contaría con el aval de la Procuraduría, el tribunal de arbitramento y los bancos.

Los cálculos del Gobierno prevén que, si todo sale bien, en el segundo semestre de este año se estarían reactivando los frentes de obra. Si esto se logra, los bancos van a quedar más tranquilos y eso ayudará a que no haya sobrerreacciones de cara a la financiación de los proyectos que aún están pendientes.

Pero, en paralelo, los esfuerzos de Andrade no solo se deberán enfocar en este proceso sino también en su defensa, tras la apertura de investigación que le inició la Procuraduría por la firma de la adición de la vía Ocaña-Gamarra a Ruta del Sol 2 (ver recuadro) y que ha sido uno de los coletazos del escándalo de Odebrecht en el país, con acusaciones de la oposición a las exministras Cecilia Álvarez y Gina Parody, pues la obra al parecer beneficiaría un puerto en Gamarra en el que tendría participación la familia de la exministra Parody.


El panorama


Financiar una iniciativa de más de $40 billones es una tarea sin antecedentes en la historia del país. Ese nuevo escenario ha producido lecciones y aprendizajes, y un nuevo modelo de estructuración, donde para cada proyecto, en promedio, 70% es deuda y 30% es equity de los concesionarios.

Aunque los cronogramas de algunos de los cierres financieros se dificultaron, el esquema de financiación de las obras ha sido destacado. Por ejemplo, el año pasado ‘barrieron’ en los premios de infraestructura que entregó la revista LatinFinan- ce.

Sin embargo, el escándalo de Odebrecht llega en el peor momento y ha puesto a los bancos en una posición más defensiva.

“Lo que va a pasar es que se van a demorar mucho más los cierres pendientes. Si el escándalo aumenta y las presiones son mayores, la posibilidad de que algunos proyectos queden huérfanos (sin financiamiento) también crece”, agrega otro empresario.

Además, para algunos analistas la preocupación es todavía mayor, no solo con los cierres financieros por venir, sino con los que ya se han adjudicado; es decir, los que tienen contratos de crédito firmados o próximos a serlo, pero no están desembolsados. ¿Por qué? Los bancos también van a querer ver que el riesgo reputacional se cubra para los proyectos que ya se financiaron.

En el frente regulatorio, los bancos no pueden tener más de 25% de su cartera en negocios de infraestructura, pues sería una sobreexposición sectorial. De hecho, antes de 4G era de 17% y se corrió a 25% para darles cabida a estos proyectos de infraestructura. Esto tiene implicaciones en varios sentidos; por ejemplo, si el Grupo Aval aumenta su participación para cerrar Ruta del Sol 2, luego de los procesos de liquidación y ajustes, podría quitarles oxígeno a otros proyectos en los que quiera participar. Hoy ya hay bancos internacionales con presencia en Colombia que llegaron a su tope.

A la suma de estos hechos se agrega que en los próximos días deberá conocerse el futuro del proyecto del Río Magdalena, a través del consorcio Navelena, en donde Odebrecht tiene la mayor participación y está asociado con Valorcon. Este proyecto tuvo inicialmente el apoyo del banco Sumitomo para su cierre financiero, pero al cierre de esta edición se conoció que no participaría. Sin cierre financiero, el contrato sería caducado y generaría inhabilidades para los socios de la concesión, según explica un abogado.


Foto: Nestor Humberto Martínez, Fiscal General, Edgardo Maya, Contralor General, Fernando Carrillo, Procurador General.

El efecto Odebrecht no solo está sacudiendo a Colombia, sino también a la región e incluso con más fuerza. En Perú, por ejemplo, el papel de las constructoras brasileñas en obras públicas y concesiones ha sido mucho mayor que en nuestro país y la exposición de la banca es muy grande. Uno de los casos más importantes es el gasoducto que estaba construyendo Odebrecht en asocio con Graña y Montero. La obra vale US$4.000 millones y el contrato tiene una garantía de cumplimiento por US$260 millones que, al cierre de esta edición, estaba por ejecutarse.

El futuro


El caso Odebrecht podría tener efectos colaterales en distintos campos. Uno, por ejemplo, es un mercado secundario más activo, con la venta de participaciones en proyectos y concesiones ya adjudicadas para jugadores y nuevos inversionistas. La pregunta es qué tipo de compradores habrá en este nuevo contexto.

El otro es en los llamados fondos de deuda, vehículos con los que los fondos de pensiones –especialmente– y algunas aseguradoras participan en la financiación de las obras. Dos ya tienen los recursos y cerraron financieramente –el de Credicorp, Sura y Sumatoria, y el de Ashmore y CAF–, pero se estaba pendiente de la estructuración de dos más: Blackrock y Sumitomo y uno más de BTG Pactual.

También se espera cuál va a ser la movida del sector público en la financiación y en el desarrollo de proyectos, por ejemplo con el Banco Agrario, en el ojo del huracán por el crédito a Navelena por $120.000 millones, y la Financiera de Desarrollo Naciona (FDN), que administra los recursos de la venta de Isagen que llegaron al Fondes, que se habían convertido en complemento de los cierres financieros, pero no deberían ser sustitutos.

A su vez, las recientes declaraciones que le entregó a El Tiempo Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), en el sentido de que “las regiones están llenas de grupos Nule”, muestran que el sector privado, al menos en el campo local, está lejos de una depuración.

En el caso de la investigación judicial, si bien la Fiscalía avanza en los procesos, la agenda en el tema Odebrecht, como en el caso de los actos de corrupción de la Fifa, viene de Estados Unidos y allí falta ver qué otras denuncias podrían estar en camino.

Recobrar la confianza en el corto plazo será fundamental para el desarrollo de las obras. Más allá del caso puntual de Ruta del Sol 2, hay tareas pendientes por hacer: para la FDN, la labor será no solo buscar y desarrollar instrumentos y mecanismos que faciliten la llegada del sector financiero y del mercado de capitales a los cierres financieros, sino también –junto con la ANI y la institucionalidad del sector– mostrar ante los bancos locales e internacionales las bondades de los contratos de 4G que, a diferencia de esquemas anteriores –como Ruta del Sol–, tiene ajustes importantes, como un mecanismo para que los bancos se puedan tomar un proyecto cuando el sponsor está fallando y sustituir al consorcio. También tiene fortalezas en la terminación anticipada y hay una fórmula de cómo calcularla.

La infraestructura es el sector llamado a darle una nueva dinámica a la economía en Colombia. En el tercer trimestre de 2016, respecto al inmediatamente anterior, la rama de la construcción tuvo un crecimiento en su valor agregado de 2,8%, debido al crecimiento en la construcción de obras de ingeniería civil en 3,9% y de edificaciones de 2,2%.

La expectativa está en que con los cierres financieros de los primeros 8 proyectos, la maquinaria empiece a moverse y a darle impulso al crecimiento del país.

De hecho, para Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, el sector de obras civiles tendrá un importante crecimiento en 2017 con el desarrollo de proyectos como vías 4G, construcción de obras con recursos de regalías y propios de los entes territoriales. “Un año importante para el crecimiento del sector de infraestructura, los proyectos de las vías 4G que están llegando a sus cierres financieros entran en la etapa de construcción plena… este año se espera más ejecución”, resaltó el funcionario durante el Foro Colombia 2017.

El futuro del país está en el sector, no solo por lo que representan el desarrollo y construcción de las obras en materia de economía y crecimiento, sino porque el posconflicto pasa por la infraestructura. En el mundo los procesos de paz estuvieron acompañados del desarrollo de las obras que han acercado regiones y les han dado nuevos esquemas de competitividad.

Por ahora, la estrategia debe estar enfocada en tres pilares: sancionar los casos de corrupción, garantizar que las obras que están en marcha pero se han contaminado terminen a la luz de la ley y con procesos expeditos, y recuperar la confianza en el sector de infraestructura.

El boom económico por el que atraviesa el Valle del Cauca


La economía del Valle del Cauca está viviendo uno de sus mejores momentos: las remesas y las exportaciones explican el boom. ¿Hasta cuándo es sostenible?

Algo está pasando en el Valle del Cauca. La caída en la industria minera y petrolera, que ha significado un duro golpe para muchas regiones, no se ha sentido en el departamento. Por el contrario, los indicadores económicos y sociales vallunos vienen mostrando mejorías considerables en los últimos años. ¿Qué explica el fenómeno?

Según el presidente de la Cámara de Comercio del Valle, Esteban Piedrahita, es claro que el Valle no participó del boom minero-petrolero y esto le permite hoy estar “vacunado” contra la enfermedad que quedó luego del auge en estos sectores básicos.

“El Valle fue durante ese boom el segundo menor receptor de regalías del país”, señala el dirigente gremial. En pleno apogeo de precios del petróleo, esta región mostró todos los síntomas propios de un proceso de enfermedad holandesa: la región creció a un ritmo mediocre, las industrias se golpearon, el desempleo se disparó hasta una tasa del 14% y la revaluación afectó no solo a la industria exportadora sino también a los hogares que recibían remesas del exterior.

Pero la historia ha cambiado. Con las nuevas condiciones de la economía colombiana se abren muchas posibilidades para el desarrollo de esta región. En este frente, el departamento muestra características especiales.

La devaluación del peso empezó por volver menos competitivas las importaciones, lo que le dejó a la industria valluna espacio para sustituir los productos que venían de otros países.“Es posible que hoy ya se esté dando un incremento de las exportaciones del Valle, pues la industria parece haber agotado ya el mercado interno sustituyendo importaciones”, señaló Piedrahita en entrevista con Dinero.


Esto ha sido posible porque el Valle cuenta con una de las canastas exportadoras más diversificadas del país. Para Piedrahita esta es una ventaja, pues ya está demostrado que las economías con una mayor oferta de productos –y no aquellas que se especializan– son las que mejores oportunidades tienen en los mercados internacionales y enfrentan de mejor forma los choques.

Contrario a lo que la mayoría piensa, el azúcar representa apenas 12,3% de las exportaciones del departamento. Una tercera parte de las ventas externas vallunas son de confitería, material eléctrico, papel y cartón y café y té. Estos productos, a su vez, se van principalmente para cinco destinos en el mundo: Ecuador, Perú, Estados Unidos, Venezuela y Chile. Esta estructura difiere de la matriz productiva de otras regiones; por ejemplo, 20% de las exportaciones de Bogotá depende del sector floricultor y 99% de las ventas externas del Meta son petróleo.

Esta combinación de “formas de lucha” para la industria es lo que le ha permitido gozar de buena salud al departamento en la actual coyuntura, pues las manufacturas son las de mejores perspectivas en un mundo con commodities de precios bajos.

Las pruebas de esta tendencia saltan a la vista. Desde 2014, cuando se agudizó la caída en los precios del crudo, la participación del Valle en la economía de Colombia viene aumentando y en 2015 ya había llegado a 9,5% del PIB.

“Y en los primeros tres trimestres de 2016, la economía del Valle habría crecido más que la de Colombia”, explica Piedrahita. En general, todos los indicadores vienen mostrando mejor comportamiento que el agregado nacional: licencias de construcción, ventas de cemento, comercio y nivel de ocupación, entre otros. Claramente, el Valle se está saliendo del promedio nacional.

Todo esto está generando un círculo virtuoso, pues los empresarios están sintiendo que el clima de negocios en la región está mejorando paulatinamente. Esto se reflejará, sin lugar a dudas, en mejores ritmos de crecimiento en los próximos años.

La Encuesta de Ritmo Empresarial (ERE) de la Cámara de Comercio de Cali reveló que 61,1% de los empresarios consultados esperaba que, para el segundo semestre de 2016, las ventas aumentaran y 44% confiaba en que las cosas mejorarían en los siguientes seis meses.

¿Y el futuro?


Que las cosas van a mejorar no es solo un asunto de percepción. Desde comienzos del año pasado, el número de partidas arancelarias exportadas por el Valle empezó a aumentar. Esto ha sido posible pues en el Valle del Cauca y el Norte del Cauca operan 6 de las zonas francas vigentes hoy en el país.

Esto les está abriendo espacio a nuevos sectores, lo que lleva a Piedrahita a señalar con confianza que será su departamento el que lidere el crecimiento de las exportaciones no tradicionales del país.

Para ello vienen trabajando tanto el sector privado como los gremios y las autoridades para impulsar seis clústeres que ya hoy son importantes, pero que tienen un enorme potencial de crecimiento. Allí están: belleza y ciudado personal, proteína blanca, excelencia clínica, macro snacks, bioenergía y sistema moda. Estos seis clústeres significaron en 2015 ventas por $35 billones; allí se encuentran más de 5.100 empresas vallunas.

Es claro que el Valle del Cauca está iniciando una época de oro de su economía. El fortalecimiento de las exportaciones y las mismas remesas, que se volvieron un ingreso interesante por cuenta de la devaluación del peso, le están dando un impulso adicional al departamento. Es muy probable que ese sea el camino que deberían emprender las demás regiones. Un ejemplo a seguir.

lunes, 16 de enero de 2017

Así es el plan para mejorar la navegación en el río Magdalena


El consorcio Navelena, el cual tiene el contrato de asociación público privada (APP) adjudicado por la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena) para que vuelva a hacer navegables los 908 km entre Puerto Salgar y Barranquilla a fines del 2021, tiene en marcha los dos grandes proyectos que apuntan hacia ese objetivo.

De un lado ejecuta el plan de contingencia para que el tramo fluvial recuperado de 652 km de Barrancabermeja a Bocas de Ceniza se mantenga apto para el transporte de carga y pasajeros.

Para ello, realiza a diario dragados, remoción de obstáculos y materiales desde nueve convoyes (integrados por remolcadores, dragas, anfibias, retroexcavadoras y botes), especialmente en cinco puntos críticos para la navegación: Badillo, Bufalera, Patico, Cantagallo y Bocas de Sogamoso.

De hecho, los anteriores trabajos, la señalización de los puentes y el uso del sistema de navegación satelital que permitió mover carga por el río las 24 horas, lograron que la más importante vía fluvial del país alcanzara en el 2016 un récord en movimiento de carga: 2’453.896 toneladas, un 51,8 por ciento más que las contabilizadas en el 2014 (fueron 1’616.468) y 29,4 por ciento más que las del 2015 (1’896.025 toneladas), de acuerdo con los registros de Cormagdalena.

Al mismo tiempo, las embarcaciones transportaron 244.024 pasajeros, informó la Inspección Fluvial de Barrancabermeja.

De otro lado, Navelena inició el proyecto que busca recuperar la navegabilidad del río en 256 km, de Barrancabermeja a La Dorada y Puerto Salgar.

Obras de encauzamiento


El presidente de Navelena, Jorge Barragán, dijo que se empezó el levantamiento topográfico y batimétrico del trayecto fluvial. Es decir, harán la actualización cartográfica del estado del suelo subacuático para saber qué tanto se ha modificado el fondo de las aguas con el movimiento del río para ubicar bien las obras y establecer si se deben hacer ajustes a los trabajos programados.

Al mismo tiempo se fabrican en EE. UU. los geotubos que se utilizarán para las obras principales que se harán en esos 256 km de la arteria fluvial: protección de orillas (para controlar la erosión de costas), anclajes (para asegurar las estructuras armadas con los geotubos) y diques direccionales (para que las aguas conserven la misma dirección en el canal navegable).

De ahí que las obras físicas en el río empezarán hacia finales de febrero, cuando el consorcio cuente con los geotubos importados para armar las estructuras que se pondrán bajo las aguas.

Habrá unas obras piloto para saber cómo se comporta el río, las cuales serán las primeras que se construirán para la protección de las orillas, en las costas de las veredas Santo Domingo de Barrancabermeja y San Luis Beltrán, de Yondó.

“Debemos ser muy cuidadosos porque el río es un ser vivo, no es como una carretera donde todo queda establecido. Aquí las aguas pueden traer sorpresas, y se puede requerir el ajuste de una obra”, dijo el gerente de Sustentabilidad de Navelena, Óscar Alonso Vargas.

Estas no son los únicos trabajos previstos en el proyecto de recuperación de la navegabilidad del río, que costará 2,5 billones y se deberá ejecutar en cinco años.

El esquema incluye la construcción y mantenimiento de 168 obras hidráulicas (82 diques direccionales, 43 diques de alineamiento y 43 revestimientos) entre Puerto Salgar y Barrancabermeja.

Los trabajos en los 256 km fueron divididos en cuatro frentes o unidades funcionales: entre Barrancabermeja y Puerto Salgar, donde se harán las obras de encauzamiento, estarán las unidades funcionales 3 y 4.

Las unidades 1 y 2, que son los 652 km navegables desde Bocas de Ceniza a Barrancabermeja, serán las que continuarán con dragados, especialmente en puntos críticos, reubicación de obstáculos y retiro de sedimentos.

Vargas señaló que los dragados siguen un plan de manejo ambiental y no afectan ciénagas. “Tampoco se le extrae material al río ni se va a canalizar como creen unos. Antes y después de los dragados se mide la calidad del agua y esta se mantiene después de los trabajos”.

Navelena debía previamente actualizar los estudios y diseños para las obras de encauzamiento que dejarán el canal navegable en forma permanente.


Qué se debe garantizar


Los estudios que Cormagdalena le aprobó a Navelena fijaron que, cuando terminen las obras, se debe garantizar, en el tramo fluvial de Barrancabermeja a La Dorada, un canal con profundidad navegable de 2,13 metros, ancho de canal navegable de 150 metros y un radio de curvatura de 900 m.

Las barcazas, a su vez, deben tener 65 metros de eslora (largo), 13 m de manga (ancho) y un calado de 1,80 m. El convoy (entre remolcador y barcazas) puede tener 210 m de largo y una capacidad para mover máximo 7.200 toneladas de carga.

En Bocas de Ceniza, donde llegan embarcaciones más grandes, de mayor calado, se debe garantizar una profundidad de canal de 12,19 m. y un ancho del canal navegable de 150 m.

El cumplimiento de estos indicadores incide en la remuneración que podrá tener Navelena una vez entregue las obras de encauzamiento.

“Cuando las obras culminen no se verán, porque estarán bajo las aguas. Lo único que notarán es que el río volvió a ser navegable de Barrancabermeja a Puerto Berrío”, apuntó Vargas.

Navegación satelital


Desde el 15 de septiembre del 2015, los navegantes mueven carga día y noche por el río Magdalena, entre Barrancabermeja y Barranquilla, por el sistema de navegación satelital que permite preparar los mapas que indican cuál es la ruta navegable, la cual divulgan Navelena y Cormagdalena cada semana o antes, si hay puntos críticos. El sistema dispone de equipos de alta tecnología para rastrear el fondo del río e identificar los obstáculos, al igual que del GPS, que indica la posición de estos. Son datos que se procesan y sirven para hacer el mapa. Así, los marinos saben por dónde navegar, explicó el gerente del sistema, Alcides Molinares.

'Extraños llamando a la puerta', el último libro de Zygmunt Bauman


Los noticiarios televisivos, los periódicos, los discursos políticos y los tuits, que sirven de puntos focales y válvulas de escape para las ansiedades y los temores de la población, rebosan referencias a la “crisis migratoria” que aparentemente inunda Europa y presagian el desmoronamiento y la desaparición del modo de vida que conocemos.

Esa crisis es una especie de nombre en clave políticamente correcto con el que designar la fase actual de la eterna batalla que los creadores de opinión libran en pos de la conquista de las mentes y los sentimientos humanos. El impacto de la conexión informativa en directo con ese particular campo de batalla causa algo muy parecido a un verdadero “pánico moral” (“un temor extendido entre un gran número de personas que tienen la sensación de que un mal amenaza el bienestar de la sociedad”).

En el momento en que escribo esto, otra tragedia aguarda para golpearnos. Son crecientes las señales de que la opinión pública, confabulada con unos medios ansiosos de audiencia, se está acercando, sin prisa pero sin pausa, al punto de “cansarse de la tragedia de los refugiados”. (...) Por desgracia, el destino de las grandes conmociones es terminar convertidas en la monótona rutina de la normalidad, y el de los pánicos morales es consumirse y desvanecerse de nuestra vista y de las conciencias. (…)

Hay dos tipos de factores que originan los actuales movimientos masivos de personas en los puntos de partida de estas, pero también son de dos clases las repercusiones de esos movimientos en los puntos de llegada. En las zonas “desarrolladas” en las que tanto migrantes económicos como refugiados buscan acogida, el sector empresarial ve con buenos ojos e incluso codicia la afluencia de mano de obra barata, cuyas cualificaciones ansían rentabilizar (...) Sin embargo, para el grueso de la población, acuciada por una elevada precariedad existencial y por la endeblez de su posición social y de sus perspectivas, esa afluencia no significa otra cosa que enfrentarse a más competencia en el mercado laboral, a una mayor incertidumbre y a unas decrecientes probabilidades de mejora.

Esto compone un cuadro mental general políticamente explosivo, en el que los gobernantes y los candidatos a serlo oscilan torpemente entre dos objetivos mutuamente incompatibles: satisfacer a sus amos (los poseedores del capital) y aplacar los temores de su electorado. (…)

Lo que se ha producido en estos últimos años es una enorme subida de las cifras que los refugiados y los solicitantes de asilo añaden a la del total de migrantes que llaman a las puertas de Europa; ese aumento se ha producido por la creciente lista de Estados “en derrumbe” o de territorios que, a todos los efectos, son ya países sin Estado y, por lo tanto, también sin ley, escenarios de interminables guerras tribales y sectarias, de asesinatos en masa y de un bandidaje sin descanso. En buena medida, ese es el gran daño colateral provocado por las fatídicamente mal calculadas y calamitosas expediciones militares en Afganistán e Irak, que culminaron en la sustitución de los regímenes dictatoriales por este teatro de indisciplina y violencia frenéticas actuales (...) El aluvión de refugiados impelidos por el imperio de la violencia arbitraria a abandonar sus hogares y sus más preciadas pertenencias se añadió al flujo constante de los llamados “inmigrantes económicos”, llevados estos últimos por el muy humano deseo de cambiar países empobrecidos y sin perspectiva por lugares de ensueño donde abundan las oportunidades. (…)

Los extraños tienden a causar inquietud precisamente por el hecho mismo de ser “extraños”, es decir, aterradoramente impredecibles, a diferencia de las personas con las que interactuamos a diario. (…) Cabe decir que estos son problemas universales e intemporales en todas aquellas situaciones en que hay “extraños entre nosotros” (...) Las áreas urbanas densamente pobladas generan los impulsos contradictorios de la mixofilia (la atracción por los entornos abigarrados y heterónimos que auguran experiencias desconocidas y aún no exploradas, y que, por eso mismo, prometen los placeres de la aventura y el descubrimiento) y la mixofobia (temor al inmanejable volumen de lo que nos es ignoto, indomable, desagradable e incontrolable). La primera de esas compulsiones es el principal atractivo de la ciudad, pero la segunda, por el contrario, es su más pesada cruz, sobre todo para las personas de menos recursos, quienes –a diferencia de los ricos, capaces de construirse “urbanizaciones cerradas”, de acceso restringido– carecen de la capacidad de desconectarse de las innumerables trampas y emboscadas repartidas por todo ese heterogéneo paisaje urbano. (…)

De todos modos, esa ambivalencia permanente de la vida urbana no es lo único que nos hace sentir incomodidad y temor al ver a esos recién llegados sin hogar, que incita en nosotros animadversión hacia ellos, que llama a la violencia, pero también al uso, el mal uso o el abuso de la miseria, la aflicción y la impotencia tan visibles en las que se encuentran los migrantes. Podemos nombrar dos elementos adicionales. (…)

El primer impulso sigue el patrón que ya esbozara en la Antigüedad Esopo en la fábula de las liebres y las ranas (…) La moraleja es simple: la satisfacción de la liebre (…) provenía del hecho de haberse dado cuenta de que siempre hay alguien que está metido en un aprieto peor que el de uno.

De liebres “perseguidas por las demás bestias” y que se hallan en un aprieto similar al que sufrían las de la fábula de Esopo hay sobrados ejemplos en nuestra sociedad de animales humanos (…) En un mundo en el que se espera de todas las personas que sean “para sí mismas”, y se les insta a que lo sean, estas liebres humanas, a quienes los demás seres humanos niegan respeto, atención y reconocimiento, son relegadas a esa condición de “últimos del todo”. (...).

Para los marginados que sospechan que han tocado ya fondo, el descubrir otro fondo más bajo que aquel al que han sido relegados es un acontecimiento salvador que redime su dignidad y rescata la autoestima que les pudiera quedar. La llegada de una masa de migrantes sin hogar y despojados de derechos humanos brinda una (inhabitual) oportunidad para un acontecimiento así.

Eso explica en buena medida la coincidencia de la inmigración masiva reciente con la trayectoria ascendente de la xenofobia, el racismo y el nacionalismo chovinista, y con los asombrosos éxitos electorales sin precedentes de partidos y movimientos xenófobos, racistas y chovinistas.

El Frente Nacional, de Marine Le Pen, cosecha votos principalmente de las capas más bajas –las de los desheredados, los discriminados y los pobres en riesgo de exclusión– de la sociedad francesa, un apoyo que logran con su convocatoria de “Francia para los franceses”. (…)

Y existe otra razón excepcional para que muchos se sientan molestos con la afluencia masiva de refugiados y solicitantes de asilo, una razón que actúa en mayor medida sobre un precariado emergente, formado por personas que temen perder sus preciados y envidiables logros, posesiones y posición social. (...)

Es imposible abstraerse de la percepción de que nosotros no provocamos la masiva y repentina aparición de extraños en nuestras calles ni tenemos control alguno sobre semejante fenómeno. Nadie nos lo consultó. No es de extrañar, pues, que las sucesivas oleadas de nuevos inmigrantes sean vistas con malos ojos. Personifican el derrumbe del orden.

Los inmigrantes son (…), por citar las lacerantes palabras de Jonathan Rutherford, quienes “transportan las malas nuevas desde un rincón lejano del mundo hasta nuestra puerta”. Hacen que cobremos conciencia de algo que con gusto olvidaríamos o, mejor aún, desearíamos que desapareciera y que no dejan de recordarnos: unas fuerzas globales, distantes, de las que se oye algo de vez en cuando, pero que permanecen generalmente ocultas a nuestra vista y que, de todos modos, son suficientemente potentes como para interferir también en nuestras vidas sin que nuestras preferencias importen (...)

Y, si bien no podemos hacer prácticamente nada para domeñar las esquivas y lejanas fuerzas de la globalización, sí podemos al menos desviar las iras que nos provocan, y descargar nuestra cólera sobre quienes, siendo producto de esas fuerzas, tenemos más a mano. Con ello, desde luego, no nos acercaremos lo más mínimo a la raíz del problema, pero tal vez nos aliviemos –durante un tiempo, al menos– de la humillación de nuestro desvalimiento y nuestra incapacidad para resistir la anuladora precariedad de nuestro propio lugar en el mundo. (...)

Hay algo que debemos tener claro: la política de separación mutua y mantenimiento de las distancias (...), aunque engañosamente aliviadora en el corto plazo (pues aparta de nuestra vista la dificultad real), se trata de una política suicida que no sirve más que para acumular carga explosiva para una futura detonación. (…) La humanidad está en crisis y no hay otra manera de salir de esa crisis que mediante la solidaridad. El primer obstáculo en ese camino es la negativa a dialogar: el silencio nacido de la autoexclusión, de la actitud distante, del desinterés, de la desatención y, en definitiva, de la indiferencia.

(…)

Permítanme, por el momento, que les recuerde aquí otro mensaje, del papa Francisco en concreto, quien, a mi juicio, es una de las poquísimas figuras públicas que nos han alertado de los peligros de emular el gesto de Poncio Pilato de lavarnos las manos ante las consecuencias de las vicisitudes actuales, de las que todos somos, simultáneamente y en mayor o menor grado, víctimas y culpables. Sobre el vicio o el pecado de la indiferencia, el papa Francisco dijo lo siguiente el 8 de junio del 2013 durante su visita a Lampedusa, momento y lugar en que empezó el actual “pánico moral” y su subsiguiente debacle moral: “¡¿Cuántos de nosotros, yo incluido, ya no estamos atentos al mundo en que vivimos, no nos importa, no protegemos lo que Dios creó para todos y terminamos siendo incapaces hasta de cuidar unos de otros?! Y cuando la humanidad pierde el rumbo, se producen tragedias como esta [...]. Hay que hacerse una pregunta: ¿quién es el responsable de la sangre de estas hermanas y hermanos? ¡Nadie! Esa es nuestra respuesta: ‘No he sido yo, no tengo nada que ver con ello, deben de haber sido otros [...]’. Hemos perdido el sentido de la responsabilidad hacia nuestros hermanos [...]. La cultura de la comodidad, que hace que pensemos solamente en nosotros mismos, nos vuelve insensibles a los gritos de otro (...) En este mundo globalizado, hemos caído en la indiferencia globalizada. Nos hemos acostumbrado al sufrimiento de otras personas”.

ZYGMUNT BAUMAN

domingo, 15 de enero de 2017

El dueño de los ‘big mac’ latinos

Arcos Dorados, del colombiano Woods Staton, es la mayor operadora de McDonald´s en el mundo

Woods Staton (Medellín, 1950) se le conoce en el mundo de la comida rápida como el rey de la hamburguesa. El sobrenombre tiene sentido. En tan solo una década, este empresario colombiano ha edificado uno de los imperios más rentables para McDonald´s en el planeta. Después de que en 2007 encabezara la compra (por 700 millones de dólares) de 1.560 restaurantes y los derechos de operación de la marca norteamericana en América Latina y el Caribe, Staton se ha convertido en el mayor operador de la compañía estadounidense a nivel global. Actualmente, la firma que preside, Arcos Dorados, está presente en 20 mercados de la zona con 2.141 locales, 4,3 millones de clientes diarios y ventas anuales superiores a los 3.000 millones de dólares.

El camino de Arcos Dorados, sin embargo, no ha sido sencillo. La empresa, con sede en Uruguay, ha tenido que enfrentar los avatares económicos de la región, en donde 175 millones de personas (29% de la población) vive en condición de pobreza. En los últimos tres años, los ingresos de la compañía se han desplomado un 24% (entre 2013 y 2015), debido a la devaluación de las monedas latinoamericanas y la desaceleración que se vive en algunos países del subcontinente. A pesar de ello, la expansión de la firma no ha perdido brío: el número de restaurantes nuevos ha crecido un 3,8% en el mismo periodo. “Nosotros manejamos el negocio con una visión de largo plazo, con el objetivo de seguir capturando el potencial de la marca McDonald’s en América Latina”, dice Daniel Schleiniger, director de comunicación de la compañía.

A pesar de la continua expansión del negocio, el descalabro que ha tenido la firma en las cuentas y sus desventura en Latinoamérica han tenido eco en los mercados financieros. “La empresa, que debutó en la Bolsa de Nueva York en abril de 2011 y se hizo rápidamente un hueco en las carteras de los inversores gracias al pedigrí de la franquicia”, explica Jeremy Bowman, analista de la consultora The Motley Fool. “Sin embargo”, comenta Bowman, “el precio de la acción se vino abajo en 2012, debido a la recesión económica en Brasil”, en donde Arcos Dorados tiene el mayor número de establecimientos: 890 restaurantes (un 42% del total). Los valores de la empresa, que llegaron en octubre de 2011 a un preció máximo de 28,52 dólares por acción, actualmente se venden en torno a los 5,70 dólares.

Fortuna a la baja


El bache por el que atraviesa Arcos Dorados ha pegado directamente al bolsillo de Staton. Justo un año después de que la compañía aterrizara en Wall Street, el colombiano probaba las mieles del 1% de la población global. Su nombre aparecía en la lista que hace la revista Forbes de los hombres y mujeres más ricos del mundo. Su fortuna, que ascendía en 2012 a 1.700 millones de dólares, lo llevó al puesto 764 de entre los 1.226 multimillonarios que había en ese entonces. En 2013, y con las cuentas de Arcos Dorados bajo presión, el magnate descendió al puesto 1.268 de la lista. En 2014 salió del selecto grupo. “Su patrimonio neto ha caído en 500 millones de dólares debido a que las acciones de Arcos Dorados se marchitaron en un crecimiento más lento de lo esperado y una depreciación de la moneda brasileña frente al dólar”, indicó la publicación en aquella época.

Wood Staton ha sido un personaje clave para McDonald´s en América Latina. La historia entre el colombiano y la firma norteamericana lleva más de 30 años forjándose. Staton condujo la apertura del primer restaurante de la firma en Argentina en 1986. En ese entonces, la empresa ya había aterrizado en Puerto Rico (1967), Brasil (1979) y México (1985). El empresario gestionó los derechos de la marca en el país sudamericano hasta 2002, después de que la crisis económica y política, desatada en diciembre de 2001, lo llevara a dejar el control de la empresa en manos de la casa matriz, debido a la gran deuda que había acumulado.

Inmune al desaliento


Sin embargo, Staton no abandonó la empresa. La firma estadounidense lo nombró director para la región sur del continente. En 2007, cuando la corporación decidió vender el negocio en América Latina, Staton luchó hasta el último momento frente a un fondo de inversión brasileño por los derechos y los locales de la cadena de restaurantes. Ahora, Arcos Dorados aporta un 4,7% a las ventas mundiales de la compañía, que sufre una merma en sus ingresos, principalmente por un cambio de consumo de los clientes hacia alimentos más saludables.

La clave que ha llevado a Arcos Dorados a un lugar privilegiado en las cuentas de Mcdonald´s se basa en ofrecer a los consumidores productos con sabores locales, dice Schleiniger. “Además del típico Big Mac, ofrecen arepas en Venezuela, pollo con hogao en Colombia y comida mexicana en México”, indica la revista Forbes. Hacia el futuro, Arcos Dorados espera una recuperación de los dígitos de la mano de un crecimiento económico en la zona. “Como nuestro negocio es sensible a los ciclos económicos cuando estos son malos, también lo es cuando son buenos”, destaca Schleiniger.

Pero quizás este año tengan que seguir nadando contracorriente. “El consenso general apunta a que 2017 será un año todavía difícil, pero de cierta recuperación o estabilización de las principales economías, como Brasil, Argentina, Colombia, o incluso México. Este último dependerá en parte de las políticas que adopte el nuevo presidente de EE UU. “Es prematuro decir cuándo será la recuperación y cuánto durará”, concluye Schleiniger.

OMNIPRESENCIA

La compañía estadounidense tenía en el mundo 36.615 restaurantes y, a finales de 2015, un 6,2% de estos estaba en América Latina, en donde son líderes. Los últimos datos publicados por Arcos Dorados indican que la firma tiene un 9,4% de penetración en la zona. Los únicos mercados en donde no opera la compañía son, de momento, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Cuba, El Salvador, Guayana, Surinam, Paraguay y Bolivia. En este último país la marca Mcdonald´s quebró y echó el cierre en 2002.