martes, 22 de septiembre de 2015

Lo que faltaba, Conalvías es la caída de un titán de la ingeniería civil



Conalvias fue constituida en 1980 para el desarrollo de ingeniería de vías e infraestructura y en el año 2000 empezó a hacer proyectos en el exterior, en Perú y Panamá, y 10 años después aterrizó en Estados Unidos. La empresa fue consolidada desde 2012 como grupo empresarial en Inversiones Conalvias.

A finales del año pasado Conalvias Construcciones reportaba ingresos cercanos al billón de pesos, siendo desde hace años líder y emblema en su sector. En estos años la empresa ha acumulado un portafolio amplio y diversificado de proyectos relevantes y emblemáticos tanto en Colombia como en el exterior. En algunos casos sus obras han sido ganadoras de premios y reconocimientos especiales.

¿Cómo una empresa con tanta tradición, conocimiento y experiencia, así como reconocida trayectoria y tamaño financiero, enfrenta una crisis y una situación compleja como la actual?

La entidad controlada indirectamente a través de fundaciones que pertenecen a Andrés Jaramillo López, Laura Jaramillo López, Edgar Jaramillo Jordán y Cesar Jaramillo Gutierrez, parece haberse topado con un grupo de proyectos que no ha podido gestionar. Tanto la ingeniería como la estructuración financiera conducen a la mala hora que enfrenta la empresa. Entre esos proyectos está el tramo 3 de la Ruta el Sol, Transmilenio de la calle 26, Hidrosogamoso y Gecelca.

Los diversos proyectos que la empresa ha venido ejecutando últimamente sumaban contractualmente $2 billones pero por diversas razones que van desde litigios y retrasos acumuló sobrecostos por casi $1 billón adicional. Entre litigios y demoras la empresa podría llegar a estar enfrentando potenciales pérdidas por varios cientos de miles de millones.

En unos casos las debilidades en ingeniería se han mezclado con contratos llave en mano, para dejar un resultado explosivo. Al subestimar los costos de Hidrosogamoso en al menos unos $100.000 millones se han generado pérdidas de dicha magnitud para la empresa.

En otros, como el tramo 3 de Ruta del Sol, otras debilidades en ingeniera y la demora en las licencias y la negociación con múltiples comunidades han dificultado el avance presupuestado. Después de construir casi 70 kilómetros, la empresa estaría afrontado unas pérdidas cercanas a los $70.000 millones.

A estos casos que descuadran a cualquier gran empresa del país se suma un litigio por el Transmilenio de la calle 26 que de no ser satisfactorio para la empresa comprometería unos $85.000 millones ya invertidos.

En Gecelca, otra hidroeléctrica construida por Conalvias Construcción, la empresa esperaba ganar un litigio donde reclamaba un pago de $92.000 millones pero en agosto un tribunal de arbitramento tan solo le reconoció $2.400 millones.

A esto habría que agregar que la empresa ha sido sancionada en Perú y ha tenido malos resultados en su ejercicio en Estados Unidos. 

Factores, consecuencias y posibles escenarios para Conalvias



Fuente: Construcción Dinero

Pero los problemas de Conalvias Construcciones apenas empiezan con los problemas que ha tenido en el desarrollo de las obras. La deuda de la empresa y sus pasivos, entre los que se cuenta con un monto importante a proveedores, fueron creciendo en los últimos dos años y medio hasta acercarse a los $800.000 millones. Sumado a los proyectos en que participa o aquellos en que subsiste un pasivo, el monto podría superar el billón de pesos. 

Si tan elevado nivel de deuda no fuera suficiente problema, el asunto se hace más complejo cuando la gran mayoría de sus obligaciones están a corto plazo. Es decir que la empresa también falló en su estructuración financiera. 

De allí que en febrero de este año la empresa buscó un reperfilamiento de su deuda con el sector financiero, pero antes de acordarlo los problemas se le subieron de temperatura. 

Graves problemas de capital de trabajo, en proyectos cuya fase de construcción genera recurrentemente pérdidas, vendrían a manifestarse en demoras en el pago de nómina y en los pagos parafiscales así como en una capacidad casi nula de seguir invirtiendo y desarrollando las obras que le fueron adjudicadas.

La empresa se ha visto abocada a acogerse a la Ley 1116 de 2006. Lo puede hacer sin haber entrado en cesación de pago para acogerse al régimen de insolvencia, pues basta con probar que se está ante un riesgo inminente de entrar en cesión de pagos. 

¿Qué sigue?

Por un lado, es posible que deba vender la alianza público-privada de la autopista Bogotá a Girardot, de la cual esperaban que les fuera adjudicado el tercer carril, pues no estará en capacidad de constituir las garantías y el patrimonio por sí misma. Sin embargo, dada la buena rentabilidad de la autopista es posible que un acuerdo con algún comprador ya esté previsto.

Los recursos obtenidos de esa venta junto con los de su participación en el concesionario de Ruta del Sol pueden ayudar a aliviar algo las presiones de caja de corto plazo. Otros activos o concesiones, según fuentes consultadas, podrían sumarse para tener un monto con que los bancos esperan poder recuperar una parte del dinero prestado. Sin embargo, también están los casi 4.600 proveedores y las obligaciones que haya pendientes con empleados.

Por otro lado, Conalvias Construcción ha realizado estimativos con los que ha acudido a la banca en busca de re perfilar su deuda. Basado en varios supuestos de ingresos de sus actuales contratos, las ventas de sucursales en el exterior como Perú y Panamá o de equipos de construcción así como la venta de algunas adjudicaciones, la empresa pretende tener un caso con el cual pueda afirmar que está en capacidad de generar el flujo de caja necesario a partir de 2016, lo que la haría posiblemente viable. Sin embargo, el asunto no está fácil. Los supuestos podrían estar nuevamente errados y los bancos deberían estar dispuestos a proporcionar nuevos recursos por unos $70.000 millones en el 2015 para afrontar la situación de alta iliquidez.

En ese sentido, la deuda reperfilada iría a 17 años en lugar de los 7 años actuales. La deuda partiría de un monto cercano a los $600.000 millones, pero con la generación de caja de las ventas procedería a reducirla en un 40% el año entrante. A partir de 2016 hasta 2020 la empresa le propone a los bancos un periodo de gracia para que a partir de septiembre de ese año hasta el 2032 pagaría un interés de 0,3% mes vencido o 4% efectivo anual.

En conclusión, la empresa más emblemática de la construcción deja un gran sinsabor al sector financiero en un momento determinante para las vías 4G. Entre las muchas lecciones que el caso deja una es el vacío en conocimientos y especificidades técnicas que a veces enfrenta la ingeniería del país. Otra es que revive el debate de la confiabilidad de los proyectos que dependen de la obtención de las licencias y consultas con las comunidades.Una tercera es que una cosa son los modelos de negocio que en Excel tienen buen aspecto y viable TIR (tasa interna de retorno) y otra son la multiplicidad de condiciones en las que la actividad puede resultar siendo de alto riesgo. 

Todas las opciones que hoy se barajan ponen a la banca a pensar y repasar qué salió mal. La pregunta que más les trasnocha tiene que ver con si el proceso de estructuración de las 4G realmente está blindado.

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