viernes, 23 de septiembre de 2016

Los cinco peores Papas de la historia



San Pedro, uno de los más notables y destacados discípulos de Jesús de Nazaret, es considerado el iniciador de la extensa y legendaria historia de la Iglesia Católica; a él se le atribuye también, ser el precursor del Papado. El propio San Pedro, fue el primer Sumo Pontífice, y desde la antigüedad hasta nuestros días, más de veinte siglos han pasado y doscientos sesenta y seis hombres se han relevado el digno cargo de ser la cabeza de la sacra Iglesia Católica.

Los historiadores y hagiólogos (estudiosos de la vida de los santos y los beatos) coinciden en que la historia del papado está signada por la leyenda, la gloria, la fe y la erudición; pero, también por los asesinatos, las conspiraciones, las guerras, los encubrimientos, la intriga y el pecado.

Esto quiere decir, que alguna vez, un Papa repartió entre los pobres la riqueza de su familia, y convirtió al catolicismo, cual sacerdote abnegado, varios pueblos paganos; pero otro Papa, violó peregrinas que visitaban la catedral de San Pedro y convirtió la antigua casa papal (El palacio de Letrán) en un burdel.

Hagamos pues, sin más preámbulos, un catálogo de los Papas menos virtuosos de los cuales se tenga registro:...

miércoles, 21 de septiembre de 2016

El Papa Francisco, ¿Evangelista o Político?


En el 2013, cuando los cerca de 1200 millones de católicos que hay en el mundo esperaban ansiosos la designación del nuevo obispo de Roma, nadie sospechaba que un pastor sencillo, que se trasladaba de un lado a otro en transporte público, vivía en un apartamento y se preparaba la cena él mismo, fuera designado como el sucesor número 266 de San Pedro (Fundador de la Iglesia Católica).

De hecho, el cardenal Argentino no era considerado favorito y en las casas de apuestas su nombre no se barajaba en los primeros lugares para suceder a Benedicto XVI.

Un Papa diferente


Ya en sus primeras palabras como Sumo Pontífice, el Jesuita Jorge Mario Bergoglio dejaba entrever que era un hombre sencillo, colorido y poco ortodoxo:

“Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo”.

De hecho, el Papa Francisco daba la impresión de ser un individuo carismático y original. Pero, ¿Cuál sería la hoja de ruta que el primer Papa del continente americano trazaría para la iglesia católica?...

domingo, 18 de septiembre de 2016

Bienvenidos al pasado, la visión de La Habana sobre el problema rural.

José Elías Melo Acosta.

El primer punto de los acuerdos de La Habana sugestivamente plantea que el nuevo campo colombiano se va a conseguir con la Reforma Agraria Integral. Es útil analizar ese punto porque permite bosquejar la visión del país real y futuro que tienen los negociadores.

Desafortunadamente la visión que obtengo de los textos acordados, de por sí difusos y quizás calculadamente farragosos, es vetusta y anacrónica. En esencia se plantea que el origen del conflicto armado radica en el problema de la propiedad de la tierra y su concentración. Consecuente con ese diagnóstico, el acuerdo propone como solución la entrega gratuita de al menos tres millones de hectáreas a “trabajadores y trabajadoras con vocación agraria sin tierra o con tierra insuficiente”.

Este acuerdo me sugiere que la guerrilla y probablemente su contraparte no perciben la profunda transformación que ha tenido nuestra sociedad durante los años del conflicto. La proporción de la población colombiana que vive en el campo ha disminuido drásticamente: según cifras del Banco Mundial, en 1960 la población urbana colombiana, que representaba 45% del total, en 2015 alcanzó 76,4%. Alguien podría decir que es consecuencia del conflicto armado, pero no es así. Es un fenómeno universal. La China, comunista todo el tiempo, pasó de 16,2% a 55%. Brasil y Argentina, países latinoamericanos con gran éxito en el crecimiento de la producción agropecuaria, aumentaron de 46,1% y 73,6% a 85,6% y 91,7%, respectivamente, entre 1960 y 2015. Cuba, con los Castro dirigiéndola, subió de 58% a 77%. Por lo tanto, nuestro proceso es similar al de los demás países y seguro se aumentará en los próximos años en Colombia, lo cual varía sustancialmente el problema de la propiedad rural.


Las motivaciones de esos cambios drásticos de la población son amplias y no corresponden únicamente a los cambios en los gustos de las personas. En efecto, la estructura de productividad de las economías es hoy en día muy diferente a la que existía en los 60. Cuando nacieron las Farc no había internet, ni celulares, ni computación en la nube. Hoy la potencia de la información, la globalización de los factores y la apertura de los mercados hacen que el acceso a la tierra no sea la punta de lanza del crecimiento económico ni del desarrollo social. Los cambios tecnológicos acelerados generan volatilidad en el uso de los factores, de modo que el crecimiento se soporte en innovaciones cada vez más frecuentes.

La propuesta que tiene el acuerdo de llevar una población de “trabajadores y trabajadoras” a colonizar el campo y ser propietarios de parcelas remotas me transporta a los sueños socialistas del siglo XIX, que son extraños al pensamiento y expectativas del colombiano actual. Los jóvenes urbanos de hoy en día, que quieren la paz, no entienden mucho de esa clase de sueños, pues en la actualidad valoran mucho más la velocidad del procesador de su celular o su tableta que la posibilidad de ser dueños de un “terruño” (salvo que viniera con piscina).

Pero lo que está en juego con el pacto agrario no se limita a una diferencia de sueños entre lo que espera el país y el pensamiento de los negociadores. Me preocupa que los acuerdos logrados van a tener implicaciones serias que pueden llevar a posponer o inclusive a comprometer la posibilidad de poner en marcha una verdadera política de productividad del campo colombiano. Siento que el énfasis de los acuerdos en desconcentrar la propiedad rural, asignar tres millones de hectáreas, definir la verdadera “vocación” de la tierra y resolver los problemas de titulación ponen al país en un sitio muy distante de los verdaderos retos del sector rural. Mientras tanto, los demás países se han preocupado por lo que es relevante –el incremento de la producción agropecuaria– y han logrado cosas extraordinarias; basta con ver lo realizado por China, India y Brasil en los años recientes.

Ejemplo de ese desbalance de objetivos son las tres millones de hectáreas que van a regalar. Según los datos que arroja el último censo nacional agropecuario, en el país existen apenas 8,6 millones de hectáreas dedicadas a cultivos. Más de 34 millones de hectáreas están dedicadas a pastos para sustentar el hato ganadero. En ese escenario, para el país es muchísimo más importante elevar la producción agropecuaria, aumentar y proteger la inversión privada en el sector y dar seguridad (tranquilidad) jurídica a quien expone el dinero para producir alimentos, que desgastar el esfuerzo institucional en los objetivos que contiene el primer punto del acuerdo. Si las prioridades no son las correctas, el futuro del campo colombiano y del desarrollo del país queda gravemente comprometido. Y los demás países continuarán sacándonos ventaja.

viernes, 16 de septiembre de 2016

El país busca convertirse en una potencia en la producción de embarcaciones

El país busca convertirse en una potencia en la producción de embarcaciones

Sin los apremios de la guerra, el país busca convertirse en una potencia en la construcción, reparación y mantenimiento de embarcaciones marítimas y fluviales.

El problema de reemplazar las cuatro fragatas con las que la Armada Nacional garantiza hoy la seguridad y la soberanía colombiana en los mares se está convirtiendo en la oportunidad de oro para potenciar la innovación en la industria de astilleros del país.

Y aunque se hará efectivo a partir de 2024, cuando salgan del servicio las fragatas adquiridas en Alemania y que para ese momento tendrán ya 40 años, el proceso arrancó ya. Los preparativos para este cambio comenzaron y han generado revuelo en toda la industria nacional, que decidió cerrar filas para acompañar la iniciativa que lidera el Gobierno, con la Armada y Cotecmar –la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval, Marítima y Fluvial– a la cabeza, para generar cadenas de valor.

Las cifras que moverá esta iniciativa son muy atractivas: se estima que el costo de cada fragata asciende a unos US$500 millones, y que además de las cuatro que se reemplazarán, la Armada Nacional necesitará otras cuatro para contar con una marina mediana, de proyección regional. Esto implica que las ocho fragatas se construirán por unos US$4.000 millones de aquí a 2035, cuando terminará el proceso de adquisición.

Esta vez la meta es construir las embarcaciones en el país –en vez de comprarlas afuera–, en alianza con un socio internacional que tendrá que definirse de aquí a 2018 y que aportará tecnología y conocimiento. Ya cerca de una docena de compañías de Asia, Europa y Estados Unidos han expresado su interés.

Los empresarios locales también han empezado a prepararse, pues cada una de estas naves contiene “miles de piezas, agrupadas en más de 1.500 sistemas relacionados con industrias como la metalmecánica, eléctrica, electrónica, plástica y TICs, entre otras”, asegura Claudia Bedoya Zapata, gerente del Programa de Transformación Productiva (PTP) del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

La iniciativa está contenida en el Programa PES que, según el presidente de Cotecmar, el almirante Jorge Enrique Carreño Moreno, ya está inscrito en el banco de proyectos del Departamento Nacional de Planeación, y cuyo objetivo es potenciar un clúster integrado por las industrias metalmecánica y de astilleros. Este plantea que las fragatas comiencen a construirse entre 2019 y 2032.

Cotecmar lidera el programa por ser uno de los jugadores más importantes del sector de astilleros en América Latina –construye, repara y vende naves a países vecinos como Brasil y Panamá–; por la magnitud de su operación –representa 80% de los ingresos del sector en Colombia– y por el liderazgo en materia de innovación, que le ha permitido diseñar y construir naves con alta tecnología.

Esta Corporación genera cerca de 2.000 empleos directos y cada año reinvierte sus excedentes: este año ejecutará inversiones por $13.000 millones. En 2015 Cotecmar reportó ventas por $171.947 millones, y este año podrían alcanzar unos $250.000 millones, impulsadas por las exportaciones, que podrían llegar a US$10 millones.

Hay para todos

Aunque el PES es el proyecto que mayor inversión moverá en la industria colombiana de astilleros liderada por Cotecmar, no es la única que alienta al sector en los próximos años.De acuerdo con la gerente del PTP, el crecimiento en la demanda que se espera en navegabilidad fluvial en Colombia concentra también el interés de los empresarios de este sector.

Se estima que en los próximos años se requerirán unas 1.000 barcazas solo para navegar por el Río Magdalena, luego de que se ejecuten las inversiones que impulsa el Gobierno para mejorar el dragado –en cabeza del Ministerio de Transporte, para utilizar este medio– y se optimice el uso de este modo de transporte.

A esto se suma que la expansión del Canal de Panamá ha puesto a Colombia en el radar de los servicios de reparación y mantenimiento de grandes embarcaciones, por la cercanía, la experiencia de los astilleros, la atención de calidad y especialmente la ventaja competitiva que les da en este momento la devaluación.

Pero tres escollos impiden al sector de astilleros aprovechar cabalmente estas oportunidades de mercado. Por un lado, mientras las embarcaciones que se compran en el exterior entran al país sin pagar arancel, las piezas y partes que importa Cotecmar para fabricar las naves sí deben pagar este gravamen, lo que genera una protección efectiva negativa que favorece la importación.

A esto se suma que estas embarcaciones están en el régimen de bienes excluidos del IVA, lo que no permite a las empresas colombianas descontarlo en la cadena de impuestos.

Un tercer problema que preocupa es una medida del Estatuto Aduanero que obliga la nacionalización temporal de las naves que ingresen a territorio nacional para su reparación o mantenimiento en los astilleros. Esto genera trámites adicionales que resultan inconvenientes para atraer clientes internacionales, y resulta incomprensible pues las naves son tratadas como mercancías y no como medios de transporte.

El presidente de Cotecmar sostiene que estos temas se vienen trabajando conjuntamente con la Dian y los ministerios de Comercio y de Hacienda, y podrían quedar solucionados en los próximos meses. En el caso del IVA, ya el ministro de Hacienda expresó que en la nueva reforma tributaria se acabarán las exclusiones del IVA, y con el director de la Dian han trabajado para incorporar en la reglamentación del Estatuto Aduanero la eliminación de la norma que obliga la nacionalización de naves, mientras que con el Ministerio de Comercio se trabaja en la eliminación de aranceles para los bienes que se utilizan en la fabricación de naves y no tengan producción nacional.

Las oportunidades están servidas para el sector de astilleros, que espera superar los escollos para aprovechar las nuevas oportunidades con buen viento y buena mar.

Clúster millonario

El sector de metalmecánica y astilleros es uno de los seis que va a potenciar la nueva política de desarrollo industrial anunciada recientemente por la el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Esto implica que, por su importancia estratégica, tendrá un acompañamiento permanente y acceso a programas que buscan mejorar la competitividad del sector.

Claudia Estella Bedoya, gerente del PTP, asegura que “los astilleros constituyen un sector con un alto dinamismo, gran potencial, alto valor agregado y productos sofisticados con excelentes referencias como embarcaciones patrulleras, de offshore y buques de desembarco anfibio, entre otros”.

Según el Plan de Negocios del sector astillero diseñado por el PTP, la facturación del sector podría alcanzar en 2027 una cifra cercana a los US$1.500 millones y unas exportaciones por unos US$500 millones, así como la generación de unos 20.000 empleos.

sábado, 10 de septiembre de 2016

7 ideas para hacer a la política menos corrupta


Si crees que la corrupción está en la médula o en el ADN de nuestros políticos; si piensas que la corrupción y la ilegalidad hacen parte de la cultura de Latinoamérica; si consideras que la corrupción es el peor y más insuperable flagelo de tu país. A lo mejor las siguientes ideas que han demostrado ser eficaces en diversos países puedan contribuir a mejorar los índices de transparencia que hoy nos avergüenzan:

Aplicación eficaz de las leyes: En toda Latinoamérica, desde México hasta Argentina, existen abundantes y severos marcos legales en materia de lucha contra la corrupción; que son, incluso, más estrictos que los de los países que lideran el ranking de transparencia del “índice de percepción de la corrupción”, que realiza la ONG “Transparencia Internacional”.

Pero, si tenemos leyes duras, ¿por qué los índices de corrupción de nuestra región son de los peores del mundo?.....

El poder de destrucción de una bomba como la que ha testado Corea del Norte Un simulador muestra los efectos de una bomba atómica similar en ciudades como Bogotá o México

¿Cuáles serían los efectos sobre una ciudad si sobre ella se lanzara una bomba como la testada la pasada madrugada en el subsuelo de Corea del Norte? Un simulador basado en modelos físicos permite representar esquemáticamente los daños de una explosión de esa magnitud (10 kilotones, según los cálculos del Ministerio de Defensa de Corea del Sur) si, en lugar de bajo tierra, se hubiera producido sobre una ciudad.


Bola de fuego

Muestra el tamaño de la bola de fuego nuclear (200 metros) para una bomba de 10 kilotones. El tamaño depende de la altura a la que se haya producido la detonación (la herramienta permite especificarla). Si la detonación se produce en contacto con el suelo, la cantidad de lluvia radiactiva (los productos que resultan de la reacción nuclear) es mayor.

Corriente de aire (presión de 1,3 atmósferas)

Toda la zona al menos a 470 metros del centro sufre una sobrepresión similar a la de 1,36 atmósferas, suficiente para derruir edificios de hormigón. En este radio, la mortalidad inmediata alcanza prácticamente el 100%.


Corriente de aire (presión 0,34 atmósferas)

Toda la zona a menos de un kilómetro del centro sufre una presión de al menos 0,34 atmósferas, que basta para derrumbar la mayoría de edificios residenciales. 



Radiación

A 1,25 kilómetros de la zona de la explosión, las personas reciben una dosis de radiación de 5 sievert. Sin tratamiento inmediato, la mortalidad es del 50% y 90% solo por los efectos inmediatos, sin tener en cuenta los efectos a medio plazo de la exposición a la radiación.


Radiación térmica

A 1,4 kilómetros de la explosión, el 100% de las víctimas sufre quemaduras al menos de tercer grado.






La herramienta informática, desarrollada en el Stevens Institute de Technology (Nueva Jersey), representa en círculos concéntricos sobre un mapa el alcance aproximado de los diversos efectos de la bomba. Para ello, ejecuta un algoritmo que los calcula, aunque en la vida real podrían variar porque ignora variables como el terreno o el blindaje de edificios. Sin embargo, para el director del Departamento de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Complutense, Fernando Arqueros, se trata de un simulador "razonablemente serio" y que "justifica" los elementos que emplea para el cálculo.

El de Corea del Norte ha sido un ensayo subterráneo, que provoca unos efectos "muy distintos" a los que establece este simulador, que solo tiene en cuenta una explosión a nivel del suelo o a una determinada altura. "Las pruebas subterráneas suelen generar un cráter y el radio de alcance no tiene por qué estar tan bien definido [como en el simulador]. Se trata de algo difícil de calcular, entre otros, por las peculiaridades de la geología del terreno", apunta el experto.