viernes, 30 de octubre de 2015

Por qué en Venezuela se va tanto la luz

Nuevos apagones han vuelto a generar protestas en Venezuela. El gobierno dice que es sabojate, pero críticos alegan falta de mantenimiento. 


Nuevos apagones han vuelto a generar protestas en Venezuela. El gobierno dice que es sabojate, pero críticos alegan falta de mantenimiento. BBC Mundo viajó al lugar donde se genera la energía y donde hay más racionamiento.

Ramón González ha librado innumerables batallas en busca de un buen servicio eléctrico, pero aún se siente insatisfecho.

Este habitante de Ciudad Guayana, en el estado venezolano de Bolívar, ha recogido firmas y trancado calles para lograr que, por ejemplo, remplacen un transformador o pongan un poste.

Han sido casi 10 años de constante "lucha" desde que llegó a esta localidad, relata.

Pero los problemas, más que resolverse, simplemente han mutado.

"Ya la luz no se va por largos períodos, sino que dos o tres veces al día se va por 15 minutos y eso es un coñazo (un golpe) para los electrodomésticos", le dice a BBC Mundo.

Y su experiencia no es diferente a la que viven en todo el país millones de venezolanos, que recientemente han visto cómo los apagones volvieron a ser un motivo para quejarse y, en algunas regiones, armar barricadas en las calles en signo de protesta.

La diferencia entre Ramón y el resto de venezolanos es que el estado de Bolívar es la fuente del 70% de la energía que consume en Venezuela.

Por esta tierra rica en minerales pasa uno de los ríos más caudalosos del mundo, el Caroní, que al estar rodeado de montañas, piedras y cascadas se considera uno de los mejores lugares del planeta para generar energía hidráulica.

No en vano el fallecido Hugo Chávez dijo en referencia a la generación eléctrica que Venezuela iba "rumbo a convertirse en una potencia energética mundial".

Chávez pronunció esa famosa frase en 2008, cuando Venezuela recién descubría las cuartas reservas de gas más grandes del mundo –potencializando así la generación termoeléctrica– y cuando en la represa de Tocoma, en Bolívar, estaba por completarse la construcción de una hidroeléctrica de lujo, la planta Manuel Piar.

Hoy, sin embargo, ninguno de esos dos proyectos, entre otros, se ha podido aprovechar.

Y personas como Ramón González pasan sus días pendientes de desconectar sus neveras, microondas y aires acondicionados para que no se dañen cada vez que se va la luz.

Sabotaje y sequía


Durante los últimos cinco años, millones de venezolanos han tenido que acostumbrarse a vivir entre apagones y racionamiento de electricidad, que son más o menos frecuentes dependiendo del clima, la demanda y la época del año.

Las causas de la crisis eléctrica son múltiples y complejas y difieren según a quién se le pregunte.

Los reportes mensuales de la estatal Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) se dejaron de publicar en 2009; el informe de gestión anual del ministerio de Energía no se divulgó en 2014 y el documento de rendición de cuentas que esa cartera presenta a la Asamblea Nacional cada enero no registra cifras globales de generación eléctrica.

BBC Mundo solicitó entrevistas con directivos de Corpoelec, dos exministros de Energía y el actual ministro de Energía y presidente de Corpoelec, Luis Alfredo Motta Domínguez, pero al momento de esta publicación todavía no había obtenido respuesta.

El gobierno rechaza que haya problemas en el sistema eléctrico y atribuye los cortes a un supuesto sabotaje, y el racionamiento a la sequía y a la excesiva demanda.

En una reciente rueda de prensa en la que no se permitieron preguntas, Motta Domínguez expuso con fotos y gráficos 13 nuevos casos (a inicios de la semana dijo que ya van 18) de supuestos ataques al sistema eléctrico, los cuales atribuyó a personas interesadas en fomentar malestar entre la población antes de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

"Están repitiendo el patrón de antes de elecciones", dijo en referencia a cortes de energía que coincidieron con elecciones en años anteriores.

El gobierno venezolano también dice que los racionamientos eléctricos –y de agua– son consecuencia de las sequías de los últimos años, que limitan la producción de las hidroeléctricas, responsables de un 70% de la oferta (lo que para muchos expertos es demasiada dependencia en un solo método de generación).

En diciembre de 2009, el gobierno decretó una emergencia eléctrica que se prolongó por un año, pero los apagones continuaron.

La sequía fue identificada como la causa, aunque una alta funcionaria de Corpoelec reconoció, en mayo de 2010, que "tenemos serias debilidades en la generación (…) Esperamos poder ofrecer un sistema eléctrico más estable para el próximo año".

Los problemas, pese a las millonarias inversiones del gobierno, continuaron.

En abril de 2013, el entonces ministro de Energía, Jesse Chacón, dijo que si en 100 días no se cumplía un plan para corregir el servicio eléctrico, renunciaba.

El plan se desarrolló y, a los 100 días, las críticas llovieron sobre el ministro, que salió del cargo dos años y medio después de aquella célebre promesa.

Generación, falta de mantenimiento, escasez


Las versiones sobre el sabotaje y la sequía no convencen a muchos venezolanos, que saben del potencial eléctrico que tiene el país petrolero no solo en teoría, sino en infraestructura ya instalada.

En general, expertos consultados por BBC Mundo –entre ellos ingenieros activos de Corpoelec– atribuyen los cortes de energía al déficit de generación de energía, por un lado, y a la falta de mantenimiento del sistema, por el otro.

En julio, el ministro Chacón declaró que el país genera entre 19.000 y 20.000 megavatios (MW) y la demanda se ubica entre 16.000 y 18.500 MW.

Pero José Aguilera, quien como ingeniero eléctrico ha sido consultor en más de 40 países y fue contratista de gobiernos venezolanos anteriores, dice que no se está generando suficiente energía a pesar de que hay un sistema instalado para producir entre 22.000 y 34.000 MW.

Basado en reportes oficiales filtrados, que le mostró a BBC Mundo, Aguilera dice que Venezuela genera actualmente un promedio de 17.000 MW para una demanda de aproximadamente 18.000 MW, creando un déficit de 1.000 MW.

Aunque advierte que la disponibilidad, demanda y déficit cambian permanentemente –incluso varias veces al día–, Aguilera dice que un 50% del sistema instalado está inactivo, según la información oficial filtrada.

Ingenieros de Corpoelec corroboraron estas versiones a BBC Mundo.

"Pero más que la generación, la raíz del problema es que no hay infraestructura nueva para conexiones adicionales", dice uno de estos ingenieros.

"Es un problema de distribución: cada vez que se conecta alguien nuevo, se va mermando el conductor y se daña el aislamiento y, si no se instalan nuevas vías de transmisión, el sistema colapsa", explica.

Todo el sistema de distribución de energía –desde el reemplazo de un transformador caducado hasta el repuesto del carro que usan los electricistas– se ve afectado por la crisis de divisas e importaciones que actualmente sufre Venezuela, una problemática que ha sido reconocida en varias memorias del ministerio de Energía.

"Para comprar algo –ponte tú un contador o un transformador– hay que pasar mucho trabajo burocrático y a veces el plazo de pago con el importador se vence", señala el ingeniero.

En la página web de Corpoelec se encuentran cientos de documentos oficiales en los que la adquisición de nuevos equipos es declarada "desierta" por la imposibilidad de pago.

Conexiones ilegales


Como en cualquier barrio popular de Venezuela, que es donde vive la mayoría de la población, en la zona Core 8 de Ciudad Guayana el cielo está tapado por una telaraña de cables.

Amarrados desde los puntos de alta tensión hasta las casas, los cables le dan electricidad a cientos de personas que no pagan por el servicio, en una práctica que se repite a lo largo del país.

"Acá, siendo conservador, no paga luz un 70% de la gente", dice un ferretero del Core 8 que instala conexiones ilegales.

Una ley de 2010 castiga con 1 a 5 años de cárcel el robo de electricidad, pero en 8 años instalando conexiones ilegales el ferretero dice no haber conocido un solo caso que haya sido sancionado.

En medio de la bonanza que vivió Venezuela entre 2004 y 2008, y gracias a los planes sociales del gobierno, millones de personas compraron televisores, lavadoras o aires acondicionados importados a precios módicos.

La demanda, según cifras oficiales, se duplicó en una década, dejando a Venezuela como el mayor consumidor per cápita de electricidad en América Latina.

"Y como en una ciudad donde hay cada vez más carros pero no se construyen autopistas, el atasco del sistema se hizo inevitable", le dice a BBC Mundo un experto en electricidad y exfuncionario de una empresa del gobierno que pidió no ser identificado.

Un sistema de lujo


Las venezolanas fueron de las primeras ciudades en América Latina en tener electricidad, pero el sistema que fue pionero durante décadas hoy se ve rezagado en comparación con otros países.

Tras 8 años de existencia, Corpoelec aún depende de la financiación del Estado, a diferencia de su antecesora, Electrificación del Caroní C.A. (Edelca), una compañía también pública encargada de la generación eléctrica que contrataba empresas mixtas y privadas para la transmisión, transformación y distribución de la electricidad.

Edelca era la compañía donde todo ingeniero eléctrico venezolano quería trabajar, según varios testimonios de trabajadores. Era prestigiosa, moderna, eficiente.

Hoy los empleados recuerdan con nostalgia las actividades turísticas y deportivas que desarrollaba Edelca e, incluso, muchos aún se ponen el uniforme de la extinta compañía.
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Una maravilla del hombre

En la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, mejor conocida como la represa de Guri, el logo de Edelca, inspirado en unos petroglifos que encontraron durante la construcción de la planta, siguen decorando las puertas de las salas de máquinas.

El Guri, que está a 100 kilómetros de Ciudad Guayana, se convirtió en la hidroeléctrica más grande del mundo cuando terminó su segunda etapa de construcción, en 1986. Ahora, es la tercera más grande.

En el Guri, durante una visita para turistas, me sentí al frente de una maravilla del hombre: como si visitara una pirámide mesoamericana.

El vértigo que producen sus pendientes, el sonido de la energía que cruza los caudales del río hasta el patio de distribución y los enormes cuartos de máquinas decorados con la obra cinética del artista venezolano Carlos Cruz-Diez son elementos de un escenario que, en medio de una exuberante sabana, sirve para imprimir postales.

Del Guri sale entre el 60 y el 70% de la electricidad que consumen los venezolanos.

Y aunque la versión oficial es que 16 de sus 20 turbinas están funcionando, otras fuentes dicen que solo entre 10 y 12 máquinas están activas.

Los trabajadores con los que hablé, si bien se sienten orgullosos de esta joya venezolana, revelan algo de rencor cuando se refieren a ella: "Esto lo tienen abandonado", dijeron varios.
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"Corpoelec no es Edelca"

Muchos de los trabajadores se declaran chavistas, pero exhiben esa misma desazón cuando se refieren a Corpoelec, una empresa que creó el expresidente para centralizar el sistema eléctrico en manos del Estado; "como debe ser", dijo en su momento.

La estructura de la compañía fue modificada, muchos gerentes de corte técnico fueron remplazados por políticos y los militares ganaron relevancia dentro de la empresa, según varios testimonios de empleados recogidos por BBC Mundo.

Después de la centralización, muchos de los casi 50.000 trabajadores duraron cuatro años sin un ajuste salarial.

Y en la ola de fuga de cerebros que ha afectado a todos los sectores industriales del país, Corpoelec, me aseguran trabajadores de la empresa, no ha sido la excepción.

En ese edificio al que los guayaneses siguen llamando "Edelca" hay muchos trabajadores que solo trabajan en la mañana, porque el aire acondicionado está dañado hace meses.

"Nosotros estamos trabajando con botas, cascos, alicates y vehículos obsoletos", le dice a BBC Mundo Félix Márquez, directivo del sindicato de Corpoelec.

"La semana pasada se nos mató un trabajador en Valencia electrocutado por no tener herramientas (…) es el tercero que muere en dos meses por no tener equipamiento", cuenta.

"Todo viene afectando por la economía del país, pero también está el hecho de que politizaron un sector que debe ser técnico", opina.

Aunque las cosas parecen estar mejorando: recientemente la mayoría de los trabajadores recibieron un aumento del salario de hasta el 70% y, con la nueva gerencia, dice uno de ellos, "se está respirando un aire diferente".

"Pero para que volvamos a ser lo que éramos va a tomar tiempo", advierte.

Mayor racionamiento del país


La indignación de los trabajadores y habitantes de Ciudad Guayana por el servicio eléctrico no solo se debe a que la energía se genera aquí, sino a que este estado de Bolívar es el que más racionamiento ha sufrido en todo el país.

Según Aguilera, "al déficit de energía general de 1.000 MW en promedio, hay que añadir otros 1.400 MW que les racionaron a las empresas básicas de Guayana".

En esta ciudad se encuentra uno de los parques industriales más grandes de América Latina, con el potencial para producir aluminio, acero y oro en cantidad y calidad de primer rango.

Chávez invirtió miles de millones de dólares en el relanzamiento de las empresas de Ciudad Guayana.

En aluminio, por ejemplo, la idea era convertirse en el mayor productor del mundo, un objetivo factible debido a las reservas de bauxita que posee Venezuela, las terceras más grandes del mundo.

Para esto era fundamental que las empresas de Ciudad Guayana tuvieran una amplia y estable oferta de electricidad, que se esperaba fuera surtida por la planta Manuel Piar, en Tocoma.

Pero la hidroeléctrica, que se ha visto enfrascada en varios de los escándalos de corrupción de conocimiento público que han empañado la contratación de servicios eléctricos, no ha podido prender motores tras 14 años de iniciada la construcción.

Basado en reportes oficiales, Aguilar calcula que el Estado venezolano hizo inversiones en electricidad por US$48.000 millones 50 años de siglo XX, mientras que en los 16 años de revolución se han gastado US$95.000 millones.

Casi todas las empresas básicas de Ciudad Guayana dan pérdidas y producen muy por debajo de su capacidad, según reportes oficiales.

"Cuando el gobierno se dio cuenta que no podía alcanzar los objetivos del Plan Guayana por falta de electricidad, decidió cortarle la luz a las empresas para darle prioridad a la población", le dice a BBC Mundo Carlos Rojas, exdirector laboral de Venalum, la empresa de aluminio, exdiputado chavista y hoy activista opositor.

"Con eso el gobierno detuvo el desarrollo de Guayana, la llevó a su mínima expresión, afectó enormemente la producción y, al no reducir el personal, tuvo que empezar a subsidiar las empresas con la renta petrolera", explica.

Estílito García, durante 14 años secretario del sindicato de trabajadores del aluminio, dice que "estas empresas fueron construidas para ser rentables, sin importar si usabas la renta para guardarla o construir viviendas o robártela".

"Pero para este gobierno la rentabilidad no fue prioridad, y al no serla dejaron caer a las empresas de Guayana", concluye.

Entre la oscuridad y el calor


El habitante de Ciudad Guayana sabe del potencial que tiene su tierra: por donde quiera que uno pase se pueden ver las colosales instalaciones de las empresas.

Sin embargo, los guayaneses deben lidiar a diario con semáforos dañados, cortes frecuentes de luz y, en general, una oscuridad que los lleva a llamar su urbe "Ciudad Gótica".

De vuelta en el Core 8, una mujer en una fila para comprar arroz cuenta que la lluvia "es un como switch que apaga la luz".

Paradójicamente el agua, que es la fuente de electricidad, acá en Guayana perjudica el servicio porque cuando llueve se generan cortos en las tanquillas eléctricas, que se inundan con facilidad.

El domingo, el ministro Motta dijo que Ciudad Guayana "está presentando momentos de emergencia" eléctrica por las lluvias.

La mujer en la cola cuenta que hace una semana un cambio de mando en la base militar que da nombre al Core 8 produjo un apagón de 7 horas.

La señora de 43 años, que carga una sombrilla para protegerse del sol, se queja de que los cortes la obligan a "lavar la ropa a mano, cocinar sin microondas y distraer a los niños sin televisión".

Es temprano en la mañana; los 32 grados centígrados que marca el termómetro se añaden a una humedad del 80% que vaticina un palo de agua en la tarde.

"Nada de esto es tan grave como el calor", añade ella.

"Si hubiera un aire acondicionado que funcione sin luz, lo compro… no me importa sacrificar dos comidas".

El ambicioso plan antievasión de la Dian

En 2016, la Dian tiene que cumplir con un plan antievasión por $4 billones. Santiago Rojas, el director de la entidad, explica cómo lo van a lograr.


El director de la Dian, Santiago Rojas, será uno de los protagonistas de la actividad económica y de negocios el próximo año en Colombia. No solo deberá mantener al alza el recaudo tributario, sino que va a buscar otros $4 billones a través de un ambicioso plan antievasión. Para lograrlo, ya les tiene puesto el ojo a los evasores y elusores colombianos.

Del cumplimiento de esta meta depende en parte que el país pueda resolver la dura situación fiscal que enfrenta, por cuenta de la caída en los recaudos del sector minero y petrolero. Los menores precios dejarán un hueco para las finanzas públicas que los expertos ya calculan en $13 billones (unos US$4.400 millones).

Mantener al alza el recaudo tributario el otro año va a ser, en consecuencia, una dura tarea. Este año la meta es llegar a $123,5 billones. A septiembre pasado habían sido recaudados $98,5 billones, con una tasa de crecimiento de 7,9%. Con un hueco como el que abre la industria minero-petrolera, en 2016 la historia será a otro precio. Aun así, es probable que la meta de recaudo para el próximo año (que será definida en diciembre por el Confis) supere los $130 billones. ¿Cómo va a lograr esto el actual director?

Rojas explica que es indiscutible que los niveles de evasión en Colombia son enormes. “Solo el contrabando le puede costar al país en términos de IVA y aranceles US$1.200 millones de recaudo tributario”, señala. En IVA se estima la evasión en $15 billones y en renta de personas jurídicas cerca de $15 billones. En total, quienes no declaran ni pagan –debiéndolo hacer– se están quedando con unos $40 billones. Con esos recursos se podrían financiar todos los proyectos de infraestructura conocidos como 4G. Así que, en evasión, plata es lo que hay.

Eso es lo que explica que el Gobierno y el Congreso, durante la discusión del Presupuesto, hayan señalado que se debe combatir este flagelo para mejorar la situación financiera del país.

“Sin lugar a dudas las metas son ambiciosas –señaló Rojas–. La Dian ha aceptado ese reto y es lo que se llama plan antievasión, que realmente es una estrategia integral”.

El asunto, en primera instancia, es técnico, pues buena parte de la evasión es explicada por la misma complejidad de los estatutos de aduanas e impuestos; esto permite que quienes quieran evadir encuentren la forma “técnica” de hacerlo. Por eso, el primer paso ha sido detectar el tipo de prácticas mediante las cuales se da la evasión. 

Compañías que deducen costos con giros a otras empresas radicadas en el exterior; firmas que no expiden facturas, las adulteran y llevan doble contabilidad; establecimientos que recaudan el IVA pero no lo pagan; fundaciones cuyos propietarios están radicados en otras jurisdicciones, pero que tienen activos en Colombia, como fincas y yates, son algunas de las modalidades que ha logrado detectar la entidad. Detrás de este tipo de modalidades es que va el Gobierno.

Y las acciones empezaron desde ahora, porque esperan que el resultado en el recaudo se empiece a ver desde enero del próximo año. “Ya hay actos administrativos efectivos por $1,5 billones que se empezarán a cobrar el próximo año”, explica Rojas, al advertir que muchos contribuyentes comenzarán a ser requeridos para que aclaren su situación tributaria. Además, ya tienen identificadas 3.582 empresas que han registrado alguna clase de inconsistencia en su declaración y se espera que con ello se obtenga un recaudo de entre $500.000 millones y $600.000 millones adicionales.

Para el director, solo en el caso del IVA la meta es reducir la evasión de 22% a 11% en cuatro años. “En este impuesto tenemos información cada vez más robusta para detectar desviaciones”, agrega. Uno de los mecanismos que ayudará a reducir la evasión en el impuesto sobre el valor agregado es la factura electrónica, que significa que en tiempo real, la Dian tendrá la información sobre las transacciones que están desarrollando las empresas.

El proyecto empezará con un plan piloto de 25 empresas y se espera que empiece el próximo año.

En el imporrenta, la meta es incorporar unos 30.000 omisos por año para llegar a 120.000 en los cuatro años del actual Gobierno.

La lupa en el exterior

La Dian está buscando establecer quiénes han utilizado otras jurisdicciones, sobre todo aquellas en las que la carga tributaria es baja o nula, para evitar el pago de obligaciones. La mira está puesta en cuatro de estos países, cuyo nombre no quiso revelar el director.

Otro de los frentes de trabajo es el que abrió la anterior reforma tributaria al establecer la obligatoriedad de declarar los activos en el exterior. Para Rojas, los resultados han sido sorprendentes.

“Ya tenemos declarados activos por $120 billones en el exterior. Es la primera vez en la historia que tenemos esta información”, destaca.

Además, la reforma también estableció un beneficio tributario para quienes decidan declarar activos en el exterior que hayan omitido durante las últimas vigencias. Esta medida ya significó la identificación de $3 billones en activos en el exterior pertenecientes a colombianos y un recaudo de $300.000 millones. Rojas espera que el próximo año este indicador aumente, pues la Corte Constitucional ya avaló la medida: esto hace que haya tranquilidad jurídica para los contribuyentes. El próximo año la tasa de impuesto para normalizar estos activos sube a 11,5%.

En el tema de las jurisdicciones internacionales, la Dian también le está haciendo seguimiento a un grupo de giros de contribuyentes colombianos a estos destinos. “Ya encontramos un volumen de operaciones de $9 billones en 200 empresas. Vamos a hacerles auditoría especial, y si no pueden explicar esos costos o encontramos alguna irregularidad no se los aceptaremos como tal, lo que significará una sanción onerosísima”, asegura.

El objetivo es llegar a conocer los beneficiarios reales de esas operaciones para detectar cómo muchas empresas giran pagos a esas compañías haciéndolos aparecer en su declaración como costos, pero esas mismas compañías luego compran activos en Colombia, como yates o casas.

El recaudo de impuestos en Colombia sigue registrando un buen ritmo. El próximo año, la Dian tiene el reto de consolidar los avances y también de empezar a mostrar resultados en la lucha contra la evasión y la elusión. El desafío es enorme y el Gobierno espera que Rojas muestre resultados. Amanecerá y veremos.

jueves, 29 de octubre de 2015

‘Rodolfo Hernández es un rico que dejó de pensar sólo en él’: su hermano, el ideólogo de la campaña


Gabriel Hernández en su casa. Fotos: Pastor Virviescas.

Gabriel Hernández es ingeniero como su hermano, el Alcalde electo de Bucaramanga, Rodolfo Hernández. Pero también es filósofo, semiótico y curador de arte. Y por los últimos dos años, el ideólogo de una campaña política que – sin maquinaria – derrotó el domingo la hegemonía del Partido Liberal en la ciudad. 

"Fue el artífice de dos cosas, la primera de convencer a Rodolfo de que hiciera una cosa distinta de hacer plata y la segunda, convencerlo de que había dos formas de llegar, una comprando la Alcaldía y otra moviendo emociones, que fue la que en últimas la que se escogió”, le dijo a La Silla Rodrigo Fernández, el jefe del equipo de empalme del nuevo gobierno.

Con música clásica de fondo, en una casa sui géneris entre paredes de colores y otras en 'obra negra', con acento santandereano, La Silla habló con él. Esta es la entrevista editada: 

La Silla Vacía: ¿Qué fue lo que ganó el domingo? 

Gabriel Hernández: Comprobar que hay un camino diferente para llegar a la Alcaldía, sin utilizar prácticas corruptas. Todo el mundo consideraba que si no lo hacíamos cediendo a ciertos procedimientos de la corruptela, no íbamos a llegar. Nosotros no practicamos eso y sí se llegó. Queda comprobado definitivamente y a ciencia cierta que hay otro camino. Eso que dicen, de que hay que afiliarse a los partidos tradicionales que están en un estado de corrupción total o no se puede llegar al poder, quedó rebasado. Eso fue lo más importante. 

LSV: Usted estuvo detrás de la ideología de la campaña, ¿cómo logro convencer a Rodolfo Hernández, un empresario, que hace cuatro años apoyó al Alcalde actual, 'Lucho' Bohórquez, y fue socio de un político muy cuestionado, Fredy Anaya, de que tenía que meterse en política pero de una manera distinta? 

GH: No fue fácil. Porque hay una creencia generalizada en todas las clases sociales, o la había, porque a partir del domingo eso cambió, había una creencia generalizada de que sólo se podía llegar con prácticas politiqueras. Como estudié filosofía y tuve la oportunidad de estudiar a Kant, porque Kant tiene mucho que ver con el arte, encontré unas herramientas valiosísimas para la campaña política. Ha habido ejemplos en el país que han conseguido mover el imperativo categórico, pero nunca lo habían hecho expreso y creo que nunca lo hicieron con esa intención. En este caso se hizo con la intención de mover el imperativo categórico. Y eso, para los que no lo saben, es aquello que tenemos todos los seres humanos de que en un momento de crisis reaccionamos a favor de la comunidad así como persona individual no nos favorezca. 

LSV: Antes de los electores, ¿se lo despertó a su hermano (el imperativo categórico)?

GH: Sí, y tampoco fue fácil. Porque, ¿qué es un rico? Un rico es una persona que sólo piensa en él, nunca en los demás, y cuando piensa en los demás es para sacar un beneficio. Llámese Rodolfo Hernández, llámese Rafael Marín, llámese Armando Puyana, los Santodomingo, todos son igualitos, todos piensan igual, ellos nunca piensan en el otro excepto para conseguir un rendimiento económico. Yo trabajé 25 años con Rodolfo y lo conozco a profundidad, además de ser mi hermano conozco cómo eran sus actitudes. Y entre más se volvía capitalista y engrosaba sus arcas, más alejado de mi estaba. Mientras yo iba hacia la sensibilidad, él iba hacia la materialidad. A él no le importaba nada de lo que fuera social, pero yo empecé a convencerlo. Primero de que él no era inmortal, que ya tenía (en esa época) 68 años y que a todos nos toca morirnos y la plata no se va para el cementerio. Yo llevo 19 años sin trabajar, me dedique a la formación, hice un magister de semiología, un año de fenomenología, contraté un tutor de la Universidad de Antioquia de estética y después estudié sólo, y todo ese conocimiento se lo empecé a trasladar a él.

LSV: ¿Cuál fue el punto de inflexión?

GH: Él me llamó un día a decirme que quería ser Alcalde de Bucaramanga y yo le pregunté que si él sabía qué era la política. Me dijo que era hacerle el bien a la gente, que es la consideración popular, pero para mí la política es la lucha a muerte por el poder y se lo hice ver, los riesgos que iba a correr, los pros y los contra, y él los aceptó. El siguiente paso fue saber qué era lo que él pensaba hacer para Bucaramanga, la visión de la Bucaramanga futura. Y como todos los ricos, no pensó sino en los estratos 4, 5 y 6. Ellos no ven más allá. Todo es de la 27 para arriba, de la 56 hasta la avenida Quebradaseca. Ahí estaba todo lo que Rodolfo quería hacer. Megaproyectos: mega autopistas, mega túneles, mega aeropuerto, un poco de cosas macro, grandísimas y exageradas. Le contesté que si esa era la visión que él tenía de la ciudad yo no participaba de la campaña. Me preguntó que por qué y le dije que la respuesta la iba a conseguir él mismo, que se fuera para el Norte (la zona más pobre de la urbe), que se fuera a hablar con la gente y a meterse en sus casas.

LSV: ¿Y cómo le fue?

GH: Un día a las 7:30 de la noche me llamó y me dijo que estaba allá en el Norte, exactamente en La Esperanza III. Toda la gente dice que es imposible bajar allá, que es peligrosísimo. Sin embargo, él a las 7 y media de la noche estaba ahí. Y en ese momento pensé que él podía cambiar, porque me dijo ‘tengo lágrimas en los ojos, yo sabía que había pobreza pero no miseria’. Al siguiente día nos reunimos y me dijo ‘ahora si entendí lo que usted quería decirme, cuál es la labor de un alcalde’. Le dije, entonces, que la labor de un alcalde es el megaproyecto social. Primero está el ser humano y después están las autopistas y los puentes y los túneles y toda esa cosa. Si no logramos resolver el problema de esa inequidad, de ese desfase entre los ricos y los pobres, entre nosotros que vivimos supremamente bien y los que muchas veces no tienen que comer en el día, cualquier otro proyecto, por fabuloso que sea, es inoperante. El problema crucial es acabar con esa diferencia tan abismal y él lo entendió. Y eso es lo valioso de él. Como todos los ricos, son prepotentes, son gritones, son groseros, a veces pasan por encima de la Ley, pero Rodolfo entendió y se conmovió con lo que vio.

LSV: Ese es el qué, pero también sé que su hermano creía que para llegar al poder tocaba de la mano de los políticos de siempre, de la política tradicional, ¿cómo lo convenció de hacer un campaña atípica, sin caciques, sin maquinaria, sin concejales?

GH: Totalmente. Esa fue una labor yo diría que titánica. No tan sólo con Rodolfo, con todos los que estaban al lado de la campaña. Hoy en día no tengo amigos, los perdí todos, todos son todos, porque me decían que yo era un dictador, que yo estaba llevando a Rodolfo a un desastre político y que Bucaramanga iba a perder la oportunidad de sacar del gobierno toda la corruptela que hay. Me atacaron muy feo, pero estaba totalmente convencido de que el camino que proponíamos era posible. Que era mucho más difícil, sí, y esa fue la razón por la cual la campaña empezó dos años y medio. Se necesitaba mucho trabajo para convencer a la gente y mostrar otra cara. Él, al principio, no estaba convencido. Estaba totalmente orientado a recibir el apoyo de los barones politiqueros que hay aquí en la región, pero yo empecé a cultivarlo, a hablarle del imperativo categórico que es la herramienta necesaria para derrotar la politiquería. Ya lo habíamos visto con Mockus, así Mockus nunca la hubiera nombrado así.

LSV: Y en ese camino, ¿a quién o a quiénes le cerraron la puerta?

GH: A muchos politiqueros, a muchos que llegaron a tratar de apoyar, entre comillas, la campaña. Los primeros meses fueron muy tristes para mí, porque no era capaz de apartar a esos personajes siniestros de la campaña. Mientras tanto, todos los días yo le dictaba a Rodolfo clases de filosofía, hablándole del imperativo, hablándole del interés desinteresado, que es otra herramienta que tenemos, ¿cuál es el interés desinteresado? Cuando usted no tiene una intención direccionada de conseguir un beneficio personal, pero aun así se beneficia. Lo convencí de que cuando uno actúa así, generalmente llega lo que uno quiere conseguir. Es decir, yo actúo recto, y si actuó así, consigo objetivos más rápidos de lo que los consigo por el lado torcido. Toda esa filosofía se la fui transmitiendo a él, él es muy receptivo, él oye, pregunta, refuta, y cuando se convence, produce el cambio. Fue un año y pico dándole a eso. 

LSV: En la recta final de la campaña, su hermano repartió 40 mil cartas comprometiéndose con un proyecto de 20 mil casas. Muchos han dicho que esa fue una herramienta populista. ¿No cedieron al final en la línea que usted propuso? 

GH: Él me llamó y me comentó que le habían propuesto hacer eso. Ya dentro del plan de gobierno, si usted lo mira, está la propuesta de las casas. No regaladas, en el proyecto no dice que sean regaladas. Es el apoyo a las clases populares para que ellos mismos construyan sus viviendas a unos precios totalmente fuera del comercio, a unos precios muy bajos. Desde ese punto de vista, yo comparto totalmente que un alcalde busque solucionar el problema de vivienda. Cuando él me contó de la carta, le dije que tuviera mucho cuidado con eso porque tenía visos de populismo si no se la aclaraba a la población las condiciones: que eso no es gratis, que eso es para los estratos más bajos que cumplan unos requisitos y que no es para el que me fuera a apoyar. Desgraciadamente la carta no llenó todo lo que les dije, eso fue en los últimos 10 días y esa fue la situación. El objetivo es laudable, tal vez a la carta le faltó ser más explícita, para que no quedara ese sabor de que era una propuesta populista. Yo odio el populismo.

LSV: En cualquier caso, les ayudó en la campaña y ganaron. Fuera de usted, ¿quién más conformó el equipo o el círculo más cercano a su hermano? 

GH: Cuando empezamos la campaña se vinieron muchas preguntas. Primero, ¿cómo es la sede? Yo le dije a Rodolfo vamos a hacer todo lo contrario a lo que hacen los politiqueros. ¿Qué hacen ellos?, abrir una sede que se convierta en un burladero. ¿Qué es un burladero?, vengan para acá, yo me comprometo a darles tales y tales cosas, lo anotan en un papelito, le piden el teléfono y toda esa cosa, y cuando llegan al poder cierran la sede, cambian el teléfono, hasta luego y se burlan los que le ayudaron. Eso es una sede política hoy en día, de todos los partidos. Le dije: yo no estoy de acuerdo que abra sede política, hágalo en su propia casa, usted tiene dos apartamentos, uno al frente de otro, utilice uno para eso. Y además, para que el pueblo sepa donde vive y el día que usted no cumpla con todo lo que está prometiendo vaya a insultarlo y a reclamarle.

Esa fue la primera cosa que yo le propuse y él la aceptó.

Después vino el apoyo de los políticos, empezó con el respaldo de ellos y los logramos espantar a todos. Todos pasaron por allá, de izquierda, de derecha, de centro. Sin ellos, yo le armé un estilo de comunicación que era un conversatorio con el candidato y una atención, que era un pequeño almuerzo, para poder distencionar y poder recibir toda la información. ¿Cuál era mi intención? Lo que hace un candidato normal es conseguir los que hacen los planes de gobierno, los técnicos, para que se lo hagan. Por eso uno mira todos y todos son excelentes. Ninguno dice que va a robar, que va a montar ordenes de prestación de servicios, que le va entregar la contratación al empresario que le dio plata. El estilo de comunicación que montamos rompe ese esquema de que eran tres personas las que deciden el plan de gobierno. ¿Y qué se hizo?, reunimos 14 mil personas en esos almuerzos, se recibió la información del pueblo y de ahí salió el programa. 

LSV: Bueno, fue sin políticos, ¿pero quién sí conformó el círculo?

GH: Estaba el publicista, que es el de HG (la constructora del Alcalde electo), y el otro era yo. Yo me encargué de la parte filosófica y él del marketing. Y los otros asesores fueron las 14 mil personas. Además, hicimos otra cosa. Le dije a Rodolfo: usted es un excelente ejecutivo en la empresa privada pero no tiene idea del manejo del Estado, por eso le propongo que hagamos unas conferencias con personas que tengan el conocimiento profundo, que sean honestos y lo formen a usted. Hicimos unas 20 conferencias, casi que clandestinas, porque muchos eran empleados de las entidades oficiales. Nos tocaba a puerta cerrada. Nos dictaron conferencias de salud, de vivienda, de transporte, de movilidad, de contratación, de educación, de todos los tópicos que tiene que manejar un Alcalde y así duramos como seis meses, para que él entendiera el manejo público. Y ahí empezó a entender que no era cómo manejaba su empresa. Todo esto hizo que fuera distinto a lo que hace un politiquero. Yo estoy totalmente convencido de que cuando hay un camino errado uno tiene que ir en el otro sentido. Como decía Einstein, si usted quiere cambiar no siga haciendo lo mismo.

LSV: En el programa de gobierno hay muchas obras comprometidas (casas, canchas, parques, salones comunales), pero en el fondo, ¿cuál es la ciudad que se están imaginando? ¿Hacía donde se va a conducir a Bucaramanga en el próximo gobierno?

GH: Hacia una ciudad más equilibrada socialmente. Desgraciadamente nosotros, que estamos en estratos 4, 5 y 6, no valoramos eso. La obra más grandiosa que puede hacer un político es la equidad social. A los pobres no hay que regalarles nada. La mayoría de las construcciones en Bucaramanga son ilegales y las han hecho los pobres. Todos los tugurios y todas las casas son ilegales, no han pasado por planeación ni por la curaduría y, sin embargo, fueron capaces de construirlas. Ellos son capaces de hacerlo, pero necesitan el apoyo del Estado y el Estado, en cambio, es persiguiéndolos porque ellos están haciendo. Es al contrario, hay que ayudarlos para que con el potencial que tienen construyan sus propias casas y resuelvan sus propios problemas. Y el gobierno coadyuvando. Entonces la que yo soñé no es de puentes, no es de aeropuertos, no es de túneles. Para mí la mayor de las desgracias sería haber apoyado esta campaña para que termine en la Alcaldía haciendo los megaproyectos que nos benefician es a nosotros, que andamos en carro y somos el 20 por ciento de la ciudadanía.

LSV:Cuando su hermano era gerente de su propia empresa, mandaba y lo que dijera se lo aguantaban. Ese desparpajo puede que no funcione en la Alcaldía, ¿usted también lo convenció de que dejara las groserías?

GH: Sí y me tocó duro. Un día me le enfrenté y le dije que o dejaba de decir groserías o esto sería un desastre. Le dije que no tenía que cambiar si no tres palabras, que no las pronunciara y se arreglaba el problema. Le cuesta trabajo porque esa es una cuestión adquirida y metida en su inconsciente y se le sale. Pero, al final, unos amigos de él dijeron que me lo había tirado, que ya no era el que conocían, que le faltaban los hijueputazos. No la mejoró en un 100 por ciento pero sí en un 50 por ciento, cosa que le ayudó. Ahora, vuelvo y le repito, él era un ejecutivo, un alto ejecutivo, con mentalidad de rico. Quizás el éxito más grande no es haber ganado la Alcaldía. Tal vez para él, no para mí. El éxito mío es haberlo cambiado a él, ponerlo a pensar en el otro y no solamente en él. Hoy en día HG (la constructora) no tiene sino dos proyectos, cuando tenía 15 o 20 proyectos, como Marval. Él creía que su misión era hacer plata. Confundió un medio y lo volvió un fin. A los 70 años se vino a dar cuenta que estaba totalmente equivocado. Usted que lo conoce, que ha hablado con él, habrá notado que Rodolfo ha cambiado, ya piensa de otra manera, ya tiene en cuenta a la gente. Por eso, la peor frustración que me pudiera pasar a mí, es que el no invierta el 70 por ciento o el 80 por ciento del presupuesto en los pobres.
Los concejales

LSV:¿Cómo lidiar con un Concejo de oposición, que en su mayoría representa lo que su hermano derrotó en la campaña?

GH: Ese fue otro tema importantísimo. Nos dijeron que teníamos que llevar concejales y me opuse rotundamente a eso. Todo el mundo decía: ‘pero cómo, si los concejales son los que hacen las campaña, son los pregoneros’. Les decíamos que no, que teníamos que producir un hecho emocional de rechazo a la politiquería y con eso ganaríamos. ¿Por qué no a los concejales? Porque los poderes no se pueden amangualar el uno con el otro, así se acaba la democracia y eso es lo que está sucediendo en este momento. El gobierno es apoyado por unos concejales y hasta ahí llegó la soberanía y la independencia del Concejo, porque está siendo comprado. ¿Dónde está el control político cuando el Alcalde les dio plata en campaña? Se acaba el control. Hay un amancebamiento que nos tiene dañados.

Cuando un candidato al concejo nos pidió plata, se me ocurrió preguntarle; ‘oiga, ¿por qué ustedes le piden plata al candidato a la Alcaldía y no es al contrario, que él le pida plata a los candidatos al concejo?’, me respondió que esa era la costumbre. Y le respondí que no, que esa no era la costumbre, que pedían porque parten del principio de que el Alcalde es el único que tiene chequera y, como la tiene, tiene que llegar a robarse lo que les dio. Esa es la razón, desde el principio lo están induciendo a que se vuelva un ladrón. Y es tan sinvergüenza el candidato a la Alcaldía que acepta la condición de ladrón. Eso fue una pelea tenaz y la gané.

LSV: Eso fue en la campaña, pero ¿cómo van a gobernar?

GH: Como gobernaban antes no. Que es que tengo la coalición, ¿qué es la coalición? Unos concejales comprados por el alcalde. Eso no debe haber. Lo que debe haber es debate político y que el concejo ejerza su función y sea el veedor de la gestión. ¿Qué entonces no aprueban los proyectos? Pues muy fácil, si el señor Alcalde está proponiendo ejecutar unas obras para un sector de la población y hay que pasarlo por allá, y el concejo empieza con sus mañas a pedir contratos y no se aprueba, se lleva a los afectados para que se enfrenten con los señores concejales. Y que le digan al pueblo, que expliquen por qué no aprueban. Si tienen razones, las debatimos. Si es porque no les damos las porquerías que piden, que se lo digan a la gente.
Los símbolos de la campaña

LSV: ¿Por qué lo posicionaron como 'el ingeniero'?

GH: ¿Qué es un ingeniero? Una persona que construye, que se ven las cosas que construye, y eso cala en la gente. Y como Rodolfo es ingeniero y eso fue lo que hizo toda la vída: construir y construir y construir. Tomamos esa decisión. Pero no me ha preguntado que por qué lógica, ética y estética.

LSV: Adelante, ¿por qué?

GH: La lógica es la base de la ciencia, en el gobierno necesaria para saber si realmente se necesita una obra. La ética, la de mi padre que fue un campesino incorruptible, y en esta campaña esa fue la lucha más dura que me tocó dar. Alguna gente nos decía que tocaba doblegarnos, que el torcidito y la curvita, ser corrupto a medias. Y yo no lo permití, o somos corruptos o no somos, una de las dos. Esa erá y será la ética, que todo lo que se haga en la administración pública sea transparente, sin curvas. Y la estética, cuando Aristóteles dijo de la catarsis, ¿qué es la catarsis? Que cuando usted se enfrenta a un objeto bello se produce la atenuación de las pasiones. Cuando se va a un concierto de musica clásica de alto nivel, ¿usted cuándo ha visto que se insulten o se agarren a botellazos o a patadas? Nunca, se produce una introspección profunda y la gente entra en la espiritualidad. Pero, ¿qué pasa cuando uno se enfrenta a lo vulgar, que es lo contrario? Se produce lo opuesto, se exacerban las pasiones. Por eso nadie quiere tener una cantina de rancheras al lado de su casa, porque sabe que tarde o temprano se agarran a botellazos o puñaladas o a tiros. Ahí está la explicación de la importancia de la estética, así sea en un discurso: ponga a Gaitán, estético, ponga a Serpa, un vulgar. Todo lo que usted haga, así sea un paradero de bus, tiene que ser estético.

Socorro: el pueblo santandereano que tiene el valor de la palabra


Foto por: Archivo / El Tiempo

En el centro del Socorro se mantiene viva la arquitectura de años pasdos. La ciudad fue uno de los escenarios más significativos del movimiento independentista.

Los socorranos saben que las treinta manzanas que conforman el casco histórico de su pueblo y los once sitios de interés patrimonial que aparecen en los mapas no siguen en pie solo por la resistencia de la piedra. Hoy, como hace siglos en ese pueblo de la cordillera Oriental, el verbo es el único capaz de proteger la memoria.

Manuela, José y Antonia están siempre en la boca de los nacidos en Socorro, un pueblo tapizado en piedra amarilla. Los nombres salen golpeaditos cuando quieren decir que su pueblo es sinónimo de insurrección y valentía. Los pronuncian seguidos por sus apellidos como si lanzaran piedras al fondo de un cañón para que el eco impida el olvido.

A Manuela Beltrán, José Antonio Galán y Antonia Santos los señalan desde el atrio de la Basílica Menor de Nuestra Señora del Socorro como si fueran paisanos en su paseo dominical. Están vivos en el relato que comenzó a contarse hace 234 años, cuando este pueblo de hilanderos, ceramistas, paneleros, tejedores, tabacaleros y cacaoteros, productores de añil y buscadores de maderas se alzó en contra del gobierno y recorrió medio país exigiendo libertad.
El nombre de Manuela Beltrán Archila es el primero que viene a los labios de los que toman tinto en Los Ejecutivos, un café vecino a la catedral donde se habla de mercado, política, amor e historia. A ella, ninguno de los contertulios la ha visto en fotografías o retratos y por eso no se atreven a decir alta, gruesa, trigueña, menuda, castaña, recta de espalda. Pero todos parecen haberla oído pues repiten las palabras que ella gritó el 16 de marzo de 1781: ¡Muera el mal gobierno!

Para entonces, Socorro era un pueblo centenario, villa muy noble y leal según Carlos III, la cuarta ciudad del Nuevo Reino de Granada, con doce mil personas capaces de mover el comercio de la provincia de Tunja asfixiado por el régimen impuesto por el visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres. La ruina económica fue el tema de esa mañana de viernes al pie del templo de Nuestra Señora de Chiquinquirá, donde se reunían agricultores, artesanos y comerciantes. Los socorranos hablaron de monopolios, extorsiones y del edicto recién publicado en la plaza principal, hacia donde caminaron unas dos mil personas siguiendo el toque de un tambor. La multitud recorrió lo que hoy son unas seis cuadras, y, una vez allí, Manuela Beltrán, comerciante de tabaco producido en Socorro y de velas, loza, jabón, y cáñamo traídos de Castilla, condujo a la gente hacia la Recaudación de Alcabala, donde colgaba el cartel: dos reales más por cada libra de tabaco, dos adicionales por cada dos litros de aguardiente y un incremento considerable al impuesto a las ventas. Indignada, agarró el papel, lo desgajó y gritó.

Hoy, en el cruce de la 15 con 15, en la pared que a mediados del siglo XVIII era el frontis de la oficina de recaudación, cuelga una placa de piedra: “Aquí se gestó la libertad de América”. José del Carmen Rangel, profesor e historiador, uno de los que repiten el verso que consagra a Manuela como precursora de la independencia que se logró treinta y ocho años más tarde, la perfila como “una mujer ya entrada en los cincuenta años, de familia modesta, hábil en la elaboración de tabacos y con una gran ventaja: sabía leer”. Por eso, explica Rangel, ella comprendió el edicto: más pobreza aquí para apoyar la guerra que España le declaró a Inglaterra para favorecer la independencia de Estados Unidos.

La voz de Manuela Beltrán no se escuchó otra vez. Se sabe que existió porque su nombre aparece en los folios de la investigación judicial abierta por el alzamiento del pueblo que vino después de su grito, asegura Rangel. “De una mujer que cometió delito de lesa majestad al pisotear los símbolos reales solo se puede pensar que fue asesinada”, dice antes de entrar en un largo silencio.

En Socorro no hay tumba de Manuela Beltrán para visitar. Ni en el cementerio bordeado por la carrera 15 ni en el Panteón de los Próceres de la calle 16. A ella hay que verla en dos esculturas que tratan de dibujarla y buscarla en la voz de los socorranos que se saben herederos del levantamiento social más aguerrido del que se tuvo noticia en lo que hoy es Colombia durante trescientos años de dominación española.

“La Revolución Comunera no es una historieta con personajes de cartón”, dice Sonia Tapias, experta en gestión cultural. Repite la frase al pie de un bronce que representa a José Antonio Galán a punto de dar un paso, con los brazos en alto, blandiendo una espada. Galán fue de los jornaleros que viajaron hasta Socorro cuando ya la noticia de la insurrección había llegado a todos los rincones de Santander. Solo un mes después de la protesta en el mercado, algunos líderes conformaron una junta y se llamaron Común, que, de boca en boca, se transformó en Comuneros.

De Socorro salieron cinco mil hombres rumbo a Santa Fe de Bogotá y en Puente Real, hoy Puente Nacional, ya eran más de doce mil en armas. Allí ya se encontraba el Oidor don José Osorio con cincuenta hombres armados con cien fusiles para detener el avance de los Comuneros. Pero el desorden de la tropa realista no dio para una buena batalla. Los Comuneros avanzaron. “En medio de comerciantes, finqueros y artesanos apareció el mestizo José Antonio Galán como un personaje incontrolable”, explica Rangel. A su indignación por el impuesto a favor de las guerras ajenas sumó otros motivos y en atención a su talante insurgente se proclamó insubordinado de los jefes comuneros cuando estos decidieron firmar las Capitulaciones de Zipaquirá.

A los 27 años, Galán se emancipó: “En nombre de Dios, de mis mayores y de la libertad, ni un paso atrás, siempre adelante. Y lo que fuere menester… sea”: dijo; y conformó un ejército con más de cuatrocientos hombres. Liberó esclavos de haciendas y de minas, destruyó los instrumentos de tortura, habló ante centenares de blancos empobrecidos, exigió la participación de mestizos en los cargos públicos y animó a quienes protestaron aun después de la retirada comunera. Galán soñó con un ejército capaz de irrumpir en la capital, pero el tiempo no le alcanzó. El 13 de octubre de 1781, fue apresado por su excompañero Salvador Plata y acusado de todo lo ocurrido durante la insurrección comunera.


El nombre de Manuela Beltrán Archila es el primero que viene a los labios de los orgullosos socorranos.

La sentencia a muerte de José Antonio Galán y sus capitanes Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz y Manuel Ortiz, firmada el 30 de enero de 1782, reposa dentro de un estuche de plata en la Casa de la Cultura Horacio Rodríguez Plata, de Socorro. El profesor Rangel la recita con los ojos cerrados: “... Condenamos a José Antonio Galán a que sea puesto en la horca hasta cuando naturalmente muera; que, bajado, se le corte la cabeza, se divida su cuerpo en cuatro partes y sea pasado por la llamas… Su cabeza será conducida a Guaduas, la mano derecha a la plaza de Socorro, la izquierda a San Gil, el pie derecho a Charalá y el pie izquierdo a Mogotes. Su descendencia declarada por infame… Asolada su casa y sembrada de sal para que de esa manera se dé olvido a su infame nombre”.

La orden fue ejecutada el 1.° de febrero de 1782, en Santa Fe, y de inmediato se dio inicio al cortejo fúnebre encargado de exhibir el cuerpo de Galán y los de sus compañeros en la ruta de los Comuneros: “Facatativá, Villeta, Guaduas, Ubaté, Chiquinquirá, Tunja, Sogamoso, Mogotes, San Gil, Charalá y Socorro…”, enumera sin pausa Rangel, que solo se detiene al decir: “Aquí llegaron el 17 de febrero de 1782 y los expusieron en el emboque del camino real para que hasta los no nacidos pudiéramos verlos”.

La mano derecha de Galán sigue enterrada en la plaza y todos los socorranos lo saben. Los viejos señalan un sitio, los niños buscan unos pasos más allá y algunos se esfuerzan por encontrar la placa que indica el sitio exacto. Sonia Tapias observa a los que buscan las huellas de Galán, contempla el gesto adusto de los que reconstruyen la historia según recuerdan lo que les contaron y dice que el patrimonio intangible es la riqueza escondida de Socorro.

Detrás de las capillas coloniales, escenarios de conspiraciones; de la catedral levantada en piedra y mármol durante cien años de trabajo artesanal y de los muros que fueron la primera piedra del no concluido Capitolio del Estado Soberano de Santander en tiempos de la República está lo que la gente sabe y narra. “Los viejos socorranos dieron la vida por conseguir la independencia de España y ese legado es la riqueza que debemos preservar”, explica Sonia Tapias mientras camina por la carrera 14, donde un enjambre de obreros reemplaza las lajas de piedra amarilla por adoquines de cemento gris.

“Del espíritu comunero queda el orgullo”, declara el profesor Rangel al tiempo que sigue con la mirada a Kiara Bendeck, veinteañera que recorre a su antojo los patios de piedra de la Casa de la Cultura. “Ella es Antonia Santos”, la presenta. Botas negras, pantalón ajustado a la pierna, chaleco de dril, pulsera de cuero, ojos negros, párpados rasgados, palabra rápida. Aclara que ella es Antonia Santos en el teatro y sonríe. Antonia fue bautizada el mismo mes en que mataron a José Antonio Galán y creció a la sombra de Pedro Santos, su padre, también Comunero. Por eso cuando en 1815 empezó a sentirse la bravura de Pablo Sámano en su plan de Reconquista de la Nueva Granada, ella, de 34 años y al frente de su familia, decidió fundar y financiar la guerrilla de Coromoro –dos mil hombres con sede en su propia finca, El Hatillo, informa Rangel– para respaldar con dinero y armas la lucha de Simón Bolívar por asegurar el gobierno republicano proclamado en 1810.

Durante cuatro años, Antonia prestó su inteligencia y su dinero a la causa patriota, dice Kiara Bendeck. El 12 de julio de 1819, la apresaron en su hacienda después de ser traicionada por un amigo de su padre. La obligaron a caminar, junto con su hermano y su sobrina, hasta Charalá y luego hasta Socorro, donde la condenaron a muerte por delitos de lesa majestad. “En esta casa, en esta habitación –señala Kiara un cuarto de muros y piso de piedra de la Casa de la Cultura–, pasó Antonia su última noche. Aquí se vistió de negro antes de salir hacia el cadalso”. Y muestra la ruta: atravesó el portal, bajó dos cuadras por la calle 14, atravesó lo que hoy es el atrio y se ubicó casi en la esquina norte de la plaza. Allí, dice Kiara, se despojó de sus alhajas, soportó que un sargento la atara al patíbulo, evitó que le vendaran los ojos, escuchó el redoblante y el estallido del fuego seguido a la orden de disparar dada a las 10:30 de la mañana del 28 de julio de 1819.

Allí donde cayó su cuerpo está hoy su imagen en bronce. A punto de dar un paso, con una bandera sostenida en lo alto por la mano izquierda y los dedos de la derecha señalando el camino al sur.

Patricia Nieto*
Periodista antioqueña, autora del libro ‘Llanto en el paraíso: Crónicas de la guerra en Colombia’.
Especial para EL TIEMPO

lunes, 26 de octubre de 2015

Listo primer gran corredor férreo de 554,3 km para revivir tren

La conexión La Dorada (Caldas) y Chiriguaná (Cesar) quedó reparada. Será entregada en concesión.



El tren volvió a rodar por uno de los más importantes corredores del sistema ferroviario del país: entre La Dorada (Caldas) y Chiriguaná (Cesar).

Fue una locomotora con 25 vagones que movilizó material de obra en 554,3 kilómetros de esta línea, considerada parte de la columna vertebral de la red ferroviaria. El trayecto quedó listo para el transporte de carga, luego de casi dos años de trabajos para reconstruir la vía que resultó seriamente afectada por la fuerte ola invernal del 2010-2011.

La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) espera entregar este corredor en concesión o, mientras el proceso avanza, contratar para el próximo año a un operador privado que quiera transportar carga por esta línea férrea.

Otro tramo en el que van bien avanzados los trabajos y quedaría listo al finalizar este 2015 es el de Bogotá-Belencito, de 318,3 kilómetros.

Según el presidente de la ANI, Luis Fernando Andrade, los trayectos La Dorada -Chiriguaná y Bogotá-Belencito están prácticamente listos para que, “en el corto o mediano plazos, los dos corredores vuelvan a operar y sean la columna vertebral del sistema férreo del país”.

De esta manera, el Gobierno Nacional avanza en su propósito de revivir el uso del ferrocarril para que sea otro medio de transporte y sea parte del esquema intermodal que se proyecta al 2035, según lo contempla el plan maestro de transporte que viene trabajando un equipo gubernamental de alto nivel del sector de infraestructura, liderado por el vicepresidente Germán Vargas.

La apuesta que ha hecho la Nación para resucitar el sistema ferroviario –atrasado en la década del 70– demandará no solo años, sino también cuantiosas inversiones. Estas se calculan en por lo menos 6,6 billones de pesos.

Para sacar adelante el plan, la Nación ha buscado el concurso de los privados. Por ahora se tiene prevista la movilización de recursos en el cuatrienio por 1,2 billones de pesos, para apurar la construcción de nuevos proyectos férreos, dijeron fuentes gubernamentales.

Las líneas en operación

Pero ¿con qué se cuenta en infraestructura férrea? Según el Instituto Nacional de Vías (Invías), dueña de las líneas ferroviarias, en el país hay 3.338 kilómetros de red, de los cuales 1.725 están a cargo de Invías. Son los kilómetros de corredores que están fuera de operación por inutilidad, daños, invasiones u ocupación ilegales.

Los 1.613 kilómetros restantes los administra la ANI, que a su vez ha entregado en concesión a privados para la operación y mantenimiento, y otros tramos los ha adjudicado a contratistas para que por obra pública reparen y vigilen las líneas.

Quiere decir que de los corredores férreos nacionales (3.338 km) hay 1.203 kilómetros –la tercera parte (36 por ciento)– utilizados en la operación de transporte, fundamentalmente carga.

Para algunos expertos, el sistema férreo es el segundo modo de transporte para carga en Colombia. En el caso del carbón sería el primero, y es el que se lleva por las troncales ferroviarias del norte del país. En cambio, por el corredor del Pacífico se movilizan especialmente los productos importados que llegan por el puerto de Buenaventura para ser llevados hacia el interior.

Son redes ferroviarias que por el momento no están interconectadas para la operación, pero que forman parte de un sistema compuesto por cuatro grandes corredores: el primero es el central, que va desde La Dorada hasta Santa Marta y tiene 799,3 kilómetros de longitud.

Lo que se mueve

Este corredor central fue dividido en dos trayectos. Uno, de La Dorada a Chiriguaná (554,3 km), que acaba de terminar de reparar la Unión Temporal Ferroviaria Central (UTFC), contratada por la ANI para arreglar 48 puntos críticos que tenía la vía. Este contrato, que concluye en noviembre del 2016, costará 114.000 millones.

El segundo tramo férreo cubre desde Chiriguaná hasta la sociedad portuaria de Santa Marta (245 kilómetros) y fue concesionado a Ferrocarriles del Norte de Colombia (Fenoco). Por este trayecto se transportan 48 millones de toneladas de carbón al año para exportación.

Es una operación que se realiza exactamente en 192 kilómetros. A esta vía le están construyendo una segunda línea férrea paralela o doble calzada. Ya se han hecho 151,5 kilómetros de calzada nueva, que representan un avance del 79 por ciento en la ejecución de la obra.

El segundo gran corredor férreo es el del Pacífico, de 498 kilómetros de longitud: se extiende por Buenaventura-Zaragoza (Valle del Cauca)-La Felisa-Zarzal-La Tebaida (Quindío).

En esta línea hay 380 kilómetros rehabilitados, de los cuales el concesionario de la vía (Ferrocarril del Pacífico SAS) opera en 343 kilómetros transportando carga importada desde Buenaventura hacia el interior del país.

Por este corredor del sur pasan los contenedores que llevan un promedio de 240.000 toneladas anuales de mercancía como metales, aluminio, acero de refuerzo, cobre, equipos electrónicos, azúcar, pruebas de soya y maíz industrial para fabricar pegantes.

El tercer corredor para ferrocarriles es el de Bogotá-Belencito (cerca de Paz del Río, en Boyacá), de 318,3 kilómetros. En realidad, su trazado pasa por Facatativá-Bogotá-Belencito-La Caro hasta Zipaquirá.

Por este trayecto circulaban antes los trenes cargados con acero y cemento hacia Acerías Paz del Río. Pero la fuerte temporada de lluvias del 2010-2011 también causó estragos en esta línea; se contabilizan 72 puntos con afectaciones.

Para reconstruir este tramo, la ANI contrató al consorcio Dracol Líneas Férreas hace casi dos años (el acta de inicio se firmó el primero de noviembre del 2013), que ha ejecutado un 72, 21 por ciento del total de las obras requeridas para reabrirle el paso al tren.

Esta contratación fue extendida hasta el 30 de noviembre del 2016 y valdrá finalmente 128.000 millones de pesos.

Las obras de reparación de la línea se espera que terminen el 31 de diciembre de este año. Pero el contratista seguirá 11 meses más al frente de la vía, para hacerle mantenimiento, vigilancia y control de tráfico, informó la ANI.

El cuarto corredor férreo es privado y corresponde al Cerrejón, donde hay 236 kilómetros que llegan hasta Puerto Bolívar. Allí se mueven 33 millones de toneladas anuales de carbón.

Rutas para pasajeros

En cuanto al uso del tren para el transporte de pasajeros, este es igualmente limitado.

Existe en el corredor Bogotá-Belencito, donde funciona en un trayecto. La empresa Turistrén es la que presta el servicio, con un ferrocarril turístico que hace recorridos los fines de semana y festivos entre Bogotá y Zipaquirá. Este servicio movilizó el año pasado a 388.897 pasajeros.

También Turistrén viene transportando estudiantes de una universidad de Bogotá a un municipio vecino.

Este corredor se quiere habilitar para que pueda transportar carga entre Bogotá y la estación La Caro (Chía). La ANI aspira a que, en el futuro, esta línea se pueda interconectar con el tramo Dorada-Chiriguaná y con la ruta del corredor del Pacífico. El sueño es que un contenedor con carga se pueda llevar directo desde Santa Marta hasta el puerto de Buenaventura.

Otro trayecto ferroviario que se usa para movilizar pasajeros está en el corredor de La Dorada-Chiriguaná, entre Puerto Berrío y García Cadena.

En este tramo se utilizan autoferros (equipos rodantes más pequeños que los trenes) para movilizar alrededor de 76.000 pasajeros anuales de esta región.

Los habitantes recurren a este servicio porque no tienen otro medio de transporte para movilizarse, debido a que no tienen una carretera cercana para trasladarse a sus destinos.

El plan maestro

El futuro de lo que será la infraestructura del transporte y los usos combinados con el carretero, fluvial, marítimo y aéreo es lo que se está estudiando para estructurar el plan maestro de transporte multimodal 2015-2035.

Los equipos plantearon la conectividad de las vías férreas, de ser necesario con túneles y viaductos, y troncales nuevas o corredores como Neiva-Villavieja-Espinal-Puerto Salgar-Chiriguaná; en el occidente, Cali-Zarzal-La Felisa-Medellín-Bolombolo y las transversales Buga-Puerto Carreño o Cúcuta-Montería.

Hay cola para concesiones

Por lo menos ocho propuestas para alianzas público-privadas (APP) se han presentado a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para hacer corredores férreos, operar trenes de carga y de pasajeros.

Para el corredor entre Dorada y Chiriguaná hay cuatro propuestas de APP que quieren la concesión de este importante trayecto para el transporte de carga. También hay otras tres iniciativas que solo quieren participar en la operación. Por ahora, estas propuestas se hallan en el estudio de prefactibilidad.

Para el corredor Bogotá-Belencito hay una APP interesada en la concesión para mover carga entre Paz del Río (Boyacá) y La Caro (Cundinamarca), propuesta cuyo avance va en la etapa de factibilidad. La EP Ferroviaria (integrada, entre otros, por General Electric, Sofca y transportadores de la región) utilizaría trenes electrodiésel. En febrero pasado, este grupo hizo llegar también otra propuesta de APP para transporte de pasajeros. Otras APP se han planteado para hacer una ferropista entre Calarcá e Ibagué de 63 km, un corredor de Chiriguaná a Dibulla (de 326 km) y una línea variante para el tren en Santa Marta.

Lo que está pasando

1. Vía Perimetral de Oriente, financiada

La construcción de la Vía Perimetral de Oriente de Cundinamarca quedó asegurada al lograr los concesionarios de la obra, Estructura Plural Shikun & Binui, el cierre financiero del proyecto con respaldo de la banca. Esta vía, de 153 km y que costará $ 1,1 billones, conectará a Cáqueza con La Calera y Sopó y les ahorrará a los viajeros más de dos horas de recorrido entre el norte de Bogotá y los Llanos.

2. Reglamentan los peajes electrónicos

Los peajes electrónicos comenzarán a funcionar el próximo año y, para tal efecto, el Ministerio de Transporte (mediante la resolución 4303 del 23 de octubre del 2015) reglamentó los componentes técnicos, procedimientos y la implementación de los sistemas de recaudo electrónico vehicular que se instalarán en por lo menos 15 peajes.

3. Sector de la construcción crecerá 15 %

El crecimiento del sector de la construcción del 15 por ciento en el 2016 se deberá al impulso del inicio de casi todas las obras de infraestructura, entre estas las autopistas de cuarta generación, la modernización de los aeropuertos y las casas gratis, dijo el vicepresidente, Germán Vargas, ante empresarios y directivos de fondos de inversión reunidos en ExpoMilán (Italia).

EL TIEMPO

miércoles, 21 de octubre de 2015

El potencial de las ciudades secundarias, el caso de Barranquilla

Entre las ciudades secundarias de Colombia, Barranquilla fue elegida por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para hacer parte de la iniciativa de ciudades sostenibles, con lo que se espera elevar la economía de la ciudad y su calidad de vida.


“La puerta de oro de Colombia” es uno de los puertos marítimos y fluviales más importantes del país con acceso a excelentes instalaciones multimodales de transporte.

En la actualidad, de las 30 economías del mundo, según el tamaño del PIB, el 40% son entidades regionales o ciudades. 

De hecho el PIB del estado de Sao Paulo supera en su conjunto a la economía de Colombia, Chile, Uruguay y Paraguay generando más de US$800.000 millones y tiene una población similar a la colombiana, según datos del nuevo informe del BID “Gestionando Sistemas de Ciudades Sostenibles”. 

Es evidente la importancia que están adquiriendo las ciudades en la economía mundial como plataformas de crecimiento, innovación y desarrollo sostenible, en especial las secundarias, que hoy en día aportan el 30% del PIB en América Latina y se espera que esa cifra aumente a 40% durante la próxima década. 

¿Qué es una ciudad secundaria?

Este tipo de ciudades se refieren a la segunda categoría o nivel en la jerarquía de las ciudades. Mientras que las ciudades primarias son las principales en su país o región, una de tipo secundario puede inclusive tener una población mayor a la primaria pero no goza de importancia histórica, política, económica o administrativa.

Hoy en día existen más de 2.400 ciudades con una población entre 150.000 y 5 millones de habitantes a las que genéricamente se les categorizaría como ciudades secundarias, explica el informe.

Esta clasificación varía ampliamente entre regiones e inclusive países de una misma región. La importancia de estas ciudades se basa casi exclusivamente en su potencial como catalizadores y núcleos para facilitar la producción localizada, el transporte, la transformación de bienes, el comercio, entre otros. 

Los potenciales de mercado y generación de empleo son indiscutibles si se tiene en cuenta que el 75% de la población mundial vive en áreas rurales o asentamientos de menos de 500.000 habitantes. 

Si se logra generar puestos de trabajo sostenibles en estas zonas se lograría reducir la migración de personas que abandonan las áreas rurales o las pequeñas ciudades hacia las capitales en busca de mejores condiciones de vida. 

En particular, serán las megaciudades las más afectadas por el crecimiento mundial ya que pasarán de tener el 9,9% de la población al 13,6%. El aumento en la demanda de agua, alimento, trabajo, vivienda e infraestructura será demasiado grande para que las grandes ciudades y capitales del mundo puedan sustentarlo. 

El caso colombiano y el potencial de Barranquilla

En términos colombianos, es hora de empezar a mirar a otras ciudades que no sean Bogotá. Y ciertamente Colombia tiene una gran capacidad para desarrollar ciudades secundarias exitosas. 

Si se tiene en cuenta los resultados de indicadores de salud, educación y riqueza de las ciudades elaborados por la London School of Economics (LSE), Bogotá y Medellín por si mismas superan en salud y educación a ciudades como Sao Paulo, Shanghai, Delhi y El Cairo. 

El informe destaca que en Colombia, todas sus principales ciudades secundarias son capitales regionales que pueden funcionar como los epicentros del desarrollo en sus respectivos departamentos. Entre ellas, Barranquilla destaca al punto se hacer parte del programa del BID “Iniciativa de Ciudades Emergentes Sostenibles (ICES)”.

Con una población de 1,2 millones de habitantes, la capital del departamento del Atlántico, también conocida como “la puerta de oro de Colombia” es uno de los puertos marítimos y fluviales más importantes del país con acceso a excelentes instalaciones multimodales de transporte. 

En el desarrollo de este programa se destaca el apoyo del gobierno local para el mejoramiento de la administración financiera, racionalizar el gasto, restructurar la deuda y aumentar los ingresos de la ciudad, entre otros. 

Los resultados desde 2012 han sido gratificantes. La competitividad económica de la ciudad ha mejorado la distribución de los ingresos mientras que la organización sostenible ha llevado a una mejor calidad de vida en la ciudad. 

La generación de empleo en Barranquilla se resalta ya que el promedio de desempleo en el último ha sido de 8,2% mucho menor al promedio nacional (9,7%). De igual forma, la zona que comprende a Barranquilla es la única región que lleva su crecimiento industrial trimestral en positivo durante los últimos 2 años, según cifras del Dane.

Al mismo tiempo, Barranquilla es líder en planes para la recuperación de los espacios públicos y la creación de infraestructura social, en los cuales se destaca la Nueva Escuela Distrital de Arte. 

lunes, 19 de octubre de 2015

El país le quedó 'pequeño' a los bancos colombianos

Los bancos colombianos crecieron tanto en las últimas décadas que Colombia les quedó pequeño. Así les ha ido en Centroamérica



El país cuenta con institucio-nes ban-carias de tradición, por su antigu¨edad. El Banco de Bogotá es un ejemplo de ello.

El primero que pegó el salto internacional fue Bancolombia, con una oficina en Panamá que empezó a funcionar en 1973. Luego no solo le madrugó a Wall Street con su ingreso en 1995, sino que en el año 2007 cerró uno de los negocios más grandes hasta ese momento de la banca colombiana más allá de las fronteras.

“Bancolombia ha tenido una vocación internacional de vieja data. La sucursal de Panamá tiene más de 40 años. Cuando se salió a Wall Street en 1995, volvimos accionistas del banco a gente de afuera. Pasamos de ser un banco pequeño en 1995 a líder en 2008”, cuenta a Dinero Jaime Velásquez, vicepresidente de banca internacional de Bancolombia.

El crecimiento de los bancos colombianos en la última década del siglo anterior fue aupado por una clase media en crecimiento y un sector productivo favorecido también por la internacionalización de la economía. “El problema es que nos quedamos con pocas posibilidades de expansión en el mercado colombiano y ahí es donde se empieza a mirar el vecindario”, relata Velásquez.

El crecimiento de los bancos de apellido colombiano coincidió con un proceso de internacionalización de las compañías nacionales con vocación exportadora que a la vez enfrentaban problemas comerciales con uno de sus principales socios y mercados naturales: Venezuela.

Lo que hizo Bancolombia fue desarrollar un plan estratégico de expansión cuyo principal objetivo era Centroamérica ¿Por qué esa región? Sencillo.Toda Centroamérica es del tamaño del mercado de Colombia. En otras palabras, en un solo paso era posible duplicar los negocios.

La primera transacción de Bancolombia fue la compra (100%) del Banco Agrícola en 2007. El banco paisa emitió acciones por US$400 millones y deuda por US$500 millones; es decir, el mercado avaló la compra y generó un segundo impulso y aire para seguir comprando.

El segundo movimiento fue en 2012 con la compra de 40% de BAM Guatemala y luego en 2013 cerró la compra de Banistmo en Panamá. 

Después de pagar US$2.233 millones, la organización colombiana se hizo a todas las acciones ordinarias y 90,1% de las preferenciales que tenía el HSBC en el vecino país.

“Se trata de entidades representativas, no de bancos de nicho, son universales y con un rol importante en sus países. En El Salvador somos líderes. Allá tenemos 30% de participación del mercado. En Panamá somos el segundo, con una participación de 14% muy relevante. En el caso de Guatemala, somos terceros o cuartos, con una participación de 8%. La parte internacional del banco significa hoy 35% de los activos y utilidades”, explica el directivo paisa.

Pero Bancolombia no fue el único banco colombiano en incursionar con éxito en otros mercados. El Grupo Aval, en la búsqueda de oportunidades, evidenció hace 6 años que Centroamérica sería el mejor destino para el Grupo.

“Además de los evidentes beneficios que trae consigo el tener un idioma común y las grandes similitudes a nivel cultural, la economía centroamericana representaba tanto una fuente interesante de diversificación de riesgos como una alternativa de crecimiento sostenible y rentable”, explica Tatiana Uribe Benninghoff, vicepresidente de Planeación Financiera y Relación con Inversionistas del Grupo Aval.

Así fue que se concretó el negocio con BAC Credomatic (con operación en siete países) y cuya transacción se cerró por unos US$1.900 millones en diciembre de 2010.

Los resultados han sido satisfactorios. “En casi cinco años de operación del BAC Credomatic logramos más que duplicar el tamaño del Banco y las utilidades: los activos han pasado de US$8.000 millones a US$18.000 millones y la utilidad que en 2010 fue de US$150 millones para el año, al cierre de 2014 se había multiplicado por dos. Por lo anterior, a la fecha tenemos una participación del mercado a nivel regional cercana a 11% y nos consolidamos como el grupo regional más relevante”, cuenta con orgullo Uribe.

No es para menos. A junio de 2015, el patrimonio que suma Aval en Centroamérica asciende a US$2.400 millones, emplea a casi 23.000 personas en siete países y a través de 2.400 puntos de contacto son atendidos más de 3 millones de clientes. Una tarea titánica.

Y todavía hay espacio para más. Aval ve muy de cerca oportunidades comerciales en mercados como Perú, Chile y México. El Grupo Aval considera que en los tres “hay operaciones muy interesantes y muy bien manejadas. En el momento, sin embargo, no hay nada para reportar en el frente de adquisiciones”.

Estos casos muestran que la internacionalización de la banca colombiana se ha dado en serio.

Las otras movidas

En 2012, el banco Davivienda dio su gran salto con la compra de las operaciones del HSBC en Costa Rica, Honduras y El Salvador. Hoy cuenta con 810.000 clientes fuera de Colombia. En Centroamérica su cartera alcanza los US$4.235 millones y las utilidades fueron US$60,1 millones en 2014. 

Tanto en Honduras, como en Costa Rica y Panamá, Davivienda tiene participaciones de mercado que la ubican en los primeros lugares. El Grupo Gilinski también hizo compras. Se trata del Banco Sabadell de España. Los Gilinski compraron inicialmente 5% de la entidad, a un precio superior a los US$300 millones. Ya tienen 7,5%, con un precio en el mercado de US$800 millones.