lunes, 19 de octubre de 2015

El país le quedó 'pequeño' a los bancos colombianos

Los bancos colombianos crecieron tanto en las últimas décadas que Colombia les quedó pequeño. Así les ha ido en Centroamérica



El país cuenta con institucio-nes ban-carias de tradición, por su antigu¨edad. El Banco de Bogotá es un ejemplo de ello.

El primero que pegó el salto internacional fue Bancolombia, con una oficina en Panamá que empezó a funcionar en 1973. Luego no solo le madrugó a Wall Street con su ingreso en 1995, sino que en el año 2007 cerró uno de los negocios más grandes hasta ese momento de la banca colombiana más allá de las fronteras.

“Bancolombia ha tenido una vocación internacional de vieja data. La sucursal de Panamá tiene más de 40 años. Cuando se salió a Wall Street en 1995, volvimos accionistas del banco a gente de afuera. Pasamos de ser un banco pequeño en 1995 a líder en 2008”, cuenta a Dinero Jaime Velásquez, vicepresidente de banca internacional de Bancolombia.

El crecimiento de los bancos colombianos en la última década del siglo anterior fue aupado por una clase media en crecimiento y un sector productivo favorecido también por la internacionalización de la economía. “El problema es que nos quedamos con pocas posibilidades de expansión en el mercado colombiano y ahí es donde se empieza a mirar el vecindario”, relata Velásquez.

El crecimiento de los bancos de apellido colombiano coincidió con un proceso de internacionalización de las compañías nacionales con vocación exportadora que a la vez enfrentaban problemas comerciales con uno de sus principales socios y mercados naturales: Venezuela.

Lo que hizo Bancolombia fue desarrollar un plan estratégico de expansión cuyo principal objetivo era Centroamérica ¿Por qué esa región? Sencillo.Toda Centroamérica es del tamaño del mercado de Colombia. En otras palabras, en un solo paso era posible duplicar los negocios.

La primera transacción de Bancolombia fue la compra (100%) del Banco Agrícola en 2007. El banco paisa emitió acciones por US$400 millones y deuda por US$500 millones; es decir, el mercado avaló la compra y generó un segundo impulso y aire para seguir comprando.

El segundo movimiento fue en 2012 con la compra de 40% de BAM Guatemala y luego en 2013 cerró la compra de Banistmo en Panamá. 

Después de pagar US$2.233 millones, la organización colombiana se hizo a todas las acciones ordinarias y 90,1% de las preferenciales que tenía el HSBC en el vecino país.

“Se trata de entidades representativas, no de bancos de nicho, son universales y con un rol importante en sus países. En El Salvador somos líderes. Allá tenemos 30% de participación del mercado. En Panamá somos el segundo, con una participación de 14% muy relevante. En el caso de Guatemala, somos terceros o cuartos, con una participación de 8%. La parte internacional del banco significa hoy 35% de los activos y utilidades”, explica el directivo paisa.

Pero Bancolombia no fue el único banco colombiano en incursionar con éxito en otros mercados. El Grupo Aval, en la búsqueda de oportunidades, evidenció hace 6 años que Centroamérica sería el mejor destino para el Grupo.

“Además de los evidentes beneficios que trae consigo el tener un idioma común y las grandes similitudes a nivel cultural, la economía centroamericana representaba tanto una fuente interesante de diversificación de riesgos como una alternativa de crecimiento sostenible y rentable”, explica Tatiana Uribe Benninghoff, vicepresidente de Planeación Financiera y Relación con Inversionistas del Grupo Aval.

Así fue que se concretó el negocio con BAC Credomatic (con operación en siete países) y cuya transacción se cerró por unos US$1.900 millones en diciembre de 2010.

Los resultados han sido satisfactorios. “En casi cinco años de operación del BAC Credomatic logramos más que duplicar el tamaño del Banco y las utilidades: los activos han pasado de US$8.000 millones a US$18.000 millones y la utilidad que en 2010 fue de US$150 millones para el año, al cierre de 2014 se había multiplicado por dos. Por lo anterior, a la fecha tenemos una participación del mercado a nivel regional cercana a 11% y nos consolidamos como el grupo regional más relevante”, cuenta con orgullo Uribe.

No es para menos. A junio de 2015, el patrimonio que suma Aval en Centroamérica asciende a US$2.400 millones, emplea a casi 23.000 personas en siete países y a través de 2.400 puntos de contacto son atendidos más de 3 millones de clientes. Una tarea titánica.

Y todavía hay espacio para más. Aval ve muy de cerca oportunidades comerciales en mercados como Perú, Chile y México. El Grupo Aval considera que en los tres “hay operaciones muy interesantes y muy bien manejadas. En el momento, sin embargo, no hay nada para reportar en el frente de adquisiciones”.

Estos casos muestran que la internacionalización de la banca colombiana se ha dado en serio.

Las otras movidas

En 2012, el banco Davivienda dio su gran salto con la compra de las operaciones del HSBC en Costa Rica, Honduras y El Salvador. Hoy cuenta con 810.000 clientes fuera de Colombia. En Centroamérica su cartera alcanza los US$4.235 millones y las utilidades fueron US$60,1 millones en 2014. 

Tanto en Honduras, como en Costa Rica y Panamá, Davivienda tiene participaciones de mercado que la ubican en los primeros lugares. El Grupo Gilinski también hizo compras. Se trata del Banco Sabadell de España. Los Gilinski compraron inicialmente 5% de la entidad, a un precio superior a los US$300 millones. Ya tienen 7,5%, con un precio en el mercado de US$800 millones.

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