lunes, 22 de mayo de 2017

¿Puede ser pobre un político?


El filósofo Norteamericano John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos decía que “Mientras en todas las ciencias se sigue investigando permanentemente, la de la política y cómo gobernar un Estado se ha estancado. Hoy la política y el gobernar se entiende y se practica sólo un poco mejor que hace 4.000 años”.

Esta frase, a pesar de haberse acuñado hace más de doscientos años, increíblemente aún goza de plena vigencia.

Es más, la política moderna no la crean los políticos, ni siquiera los académicos o juristas; sino los empresarios y los periodistas. Tristemente la política, que debería constituir un medio para garantizar las libertades ciudadanas y los derechos civiles, que debería ser un instrumento para construir equidad, seguridad ciudadana, bienestar social y desarrollo económico; hoy es visto como un fin en sí mismo. A lo mejor ésta es la razón por la que vemos cada vez más empresarios y periodistas lanzarse a la arena política; después de todo, es más lucrativo ser político que empresario, y la política es un mecanismo más expedito para obtener importancia y poder que escribiendo columnas de opinión.

Además, en respaldo al postulado de John Adams, pareciera que la política es una ciencia con escasa mejoría en relación con otras áreas del conocimiento

A nadie sorprende la foto que se hizo viral hace algún tiempo del senador mexicano y líder del sindicato petrolero Romero Deschamps viendo un catálogo de yates mientras se discutía la ley nacional anticorrupción. Y pocos se escandalizaron cuando descubrieron al que fuera secretario argentino de Obras Públicas durante el kirchnerismo, José López, enterrando varios millones de dólares de coimas en un monasterio Bonaerense.

Así las cosas, pareciera que quedó anclada en tiempos pretéritos aquel axioma que reza: “los cargos de elección popular deben ser ocupados por los mejores, por aquellos que no tengan tacha moral”.

Pero, si la política seduce a las personas ya ricas, para que amasen cantidades de dinero todavía mayores, ¿Puede existir en este mundo un político pobre?

Bueno, estos casos constituyen las excepciones a la regla, o como dice el refrán “es la excepción que confirma la regla”, pero si buscas bien seguramente los encontrarás.

Un presidente pobre


Uno de los políticos en Latinoamérica más populares de todos los tiempos, que increíblemente terminó su periodo presidencial con un índice de aprobación más alto que al inicio de su mandato, es Pepe Mujica, también conocido como el “político pobre”.

Comencemos por decir que el expresidente de Uruguay no vivía en la casa de gobierno, sino en una chacra (pequeña finca rural dotada de vivienda y terreno para el cultivo y la crianza de animales domésticos), propio de la clase media rural en Uruguay.

A continuación transcribiremos parte de una entrevista concedida por Pepe Mujica a María Casado del canal de televisión español TVE1, en la que explica su ideario político, la austeridad y sencillez con la que vivía cuando era jefe de Estado....

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