miércoles, 3 de septiembre de 2014

Los malos finales de los gobiernos peronistas

En la película La caída se reconstruyen los últimos días de Hitler. Encerrado en su búnker, con las tropas soviéticas a pocos metros, trazaba planes fantásticos y daba órdenes a ejércitos inexistentes. Entre ellas, la llamada Orden Nerón: había que dinamitar puentes, ferrocarriles, diques y fábricas; nada debía quedar en pie, nada debía sobrevivirlo. Sobre todo le obsesionó que París fuera incendiada. Pocas de esas órdenes se cumplieron, en parte porque ya no había quien pudiera ejecutarlas, y en parte porque lo evitaron dirigentes como Albert Speer, que pensaba en la futura Alemania y también en su futuro personal. Poco después se precipitó el Untergang (caída, hundimiento) nietzscheano, y las pulsiones apocalípticas del Führer quedaron satisfechas.

Mutatis mutandis, algo de esto ronda hoy en la imaginación de muchos. Si bien quieren proteger al Gobierno hasta la conclusión de su período, temen una cierta pulsión incontrolable de quien, jugando al límite, termine arrastrando a todos. La analogía no debe ir más allá de eso. Pero incita a comparar este momento de final de régimen con otros finales peronistas, en 1955, 1976 y 2001. No porque las situaciones se repitan fatalmente; jamás funciona así la historia. Pero una parte del éxito del peronismo a lo largo de seis décadas se ha basado en una afirmación que, a fuerza de repetida, terminó por imponerse en el sentido común: "Los peronistas saben gobernar; los otros terminan mal". ¿Es realmente así?

El primer peronismo no terminó con un cataclismo, sino por largo desgaste. La crisis de 1949 indicó que la fiesta inicial terminaba y que había facturas por pagar. Luego vino la crisis de 1952, año duro, con ajuste de cinturones, pan negro y la muerte de Evita. Perón capeó el temporal con inteligencia, logró contener la inflación y encaró un nuevo rumbo económico. Se preocupó por la productividad, estimuló al campo y llamó a los inversores extranjeros. Hubo protestas y resistencias en el frente interno, pero no llegaron a mayores, pues Perón detuvo sus reformas. Así, la crisis no estalló, pero tampoco se resolvió.

Más complicada fue la política. Perón obtenía cómodamente más del 60% de los votos, pero el resistente tercio opositor desmentía claramente su pretensión de unanimidad nacional. La maquinaria peronista se lanzó a eliminar disidencias. El adoctrinamiento, la peronización forzosa y la Sección Especial convirtieron el autoritarismo popular en dictadura. Un resultado fue empujar a la oposición hacia el golpe militar. También hubo otros costos. En el Ejército cayeron mal el adoctrinamiento y la faccionalización; la lealtad institucional no se quebró, pero se resintió. En la Iglesia, el rechazo a la peronización se sumó a otra cuestión más grave: los avances del gobierno sobre las organizaciones católicas y su audaz política en cuestiones de familia.

Ninguno de estos conflictos llevaba a un final inevitable. Perón tenía la legalidad institucional, el respaldo militar y un sólido apoyo popular. Lo que no tenía ya era el entusiasmo, la concentración y los reflejos de su comienzo. Se dejó dominar por sus obsesiones y por un ánimo autodestructivo. Cometió el pueril error de embestir groseramente contra la Iglesia y eso bastó para entibiar los ánimos de sus sostenes y amalgamar a sus diversos opositores, hasta entonces muy divididos, que así pudieron derribarlo. Perón no concebía resistir a costa de arrasar con el país y se retiró mansamente. Había desatado incendios, pero conservó su posición de "bombero piromaníaco".

El segundo gobierno peronista, en cambio, terminó en un cataclismo. El incendio que se había iniciado en 1955 llegó a su clímax en 1973; entonces una gran mayoría de argentinos convocó al bombero y le confirió amplios poderes. Perón había dejado atrás la facciosidad y actuó como un ponderado jefe de Estado. Acordó con todas las fuerzas políticas, pero no pudo resolver dos problemas en su propio territorio: un conflicto violento en el seno de su movimiento y un conflicto de intereses sectoriales en la sociedad. Perón murió antes de que la crisis llegara a su punto culminante, pero había dejado como sucesora a su esposa Isabel. Si estaba pensando en liquidar la segunda experiencia peronista, no pudo haber elegido mejor.

Isabel destruyó lo que Perón había construido. Alejó a dos sostenes clave, Gelbard y Balbín, ignoró a los peronistas experimentados y entregó todo el poder a López Rega. Potenció a la Triple A -que había comenzado a actuar en vida de Perón- y así deslegitimó irremediablemente al gobierno constitucional. Desnudó sus limitaciones cuando pretendió imitar a Evita, amenazando con el látigo a la antipatria y a su frente interno. Enfrentó la crisis económica desbocada con dos leyes -la de abastecimiento y la de terrorismo político y económico- tan aparatosas como inútiles, pues sólo podrían usarse contra algún chivo emisario. Remató su faena con el "rodrigazo", un giro de 180 grados que no le trajo ningún amigo, pero la enfrentó con los sindicatos, quienes le ganaron la pulseada. De ahí en más, todo fueron pasos para un final anunciado, que parecía deseado. Nadie pudo haber hecho más para que la alternativa militar arrancara con un clima favorable.

El gobierno de Carlos Menem no terminó en catástrofe porque concluyó un poco antes del inevitable colapso de la convertibilidad, que cayó sobre quienes lo sucedieron. Entonces presidió el gobierno un radical, particularmente ineficiente, acompañado por ministros y legisladores radicales, así como por un vicepresidente, ministros y legisladores entonces ex peronistas, la mayoría de los cuales ha retornado hoy a su tienda de origen. Conviene tener presente que en 1999 quince provincias, incluidas las mayores, siguieron gobernadas por peronistas ortodoxos; que éstos controlaban el Senado; que el nuevo gobierno convivió con la Corte Suprema armada por Menem, y que el ejecutor final de la crisis, el denostado Domingo Cavallo, había sido durante cinco años ministro de Economía de un gobierno peronista. En suma, a los peronistas les cabe una buena parte de la responsabilidad de la crisis de 2001. Justo es reconocerlo, fueron dos peronistas, Duhalde y Lavagna, quienes lograron salir de ella, bien o mal.

¿Puede sorprender que un gobierno peronista, que inicialmente conoció las delicias del éxito, esté llegando a esta situación límite? Todo lo que hoy vemos suena bastante familiar. Por ejemplo, la apelación a los discursos patrioteros y paranoicos o a leyes más propias de un gobierno totalitario, para tapar malamente las evidencias de una crisis económica y social galopante. Sobre todo, impresiona el desprecio, la soberbia con que se consideran las salidas alternativas y la marcha acelerada hacia un futuro sin salida. Y hasta la reminiscencia de una suerte de operación Nerón.

Muchos de quienes hoy rodean a la Presidenta ya especulan con el pos-2015, pero no se animan a abandonar el búnker, atemorizados por su poder de fuego. Ella no conoce el freno y no es fácil saber por qué. Quizá sea cálculo político, similar al de Perón en 1955: un final wagneriano, que esconda sus culpas, y luego una resurrección como la del ave Fénix. Quizá sea ceguera ideológica y pulsión destructiva, ya no moderada por su difunto compañero. Quizá simplemente, como Isabel, obtusa terquedad.

En suma, estamos ante otro final peronista, que dejará a sus supervivientes un país complicado, para decirlo de manera suave. Decididamente, los peronistas no han gobernado bien. No son los únicos, pero eso no los hace mejores. Por suerte, y a diferencia de 1955 y 1976, hoy no existe la opción militar, que transformó aquellos finales en verdaderas catástrofes; ya en 2001 -como en 1989, bajo un gobierno radical- el país salió de la crisis sin rupturas insanables. Ojalá nuestro actual gobierno deseche las pulsiones catárticas que hoy parecen animarlo y no haga las cosas tan difíciles para sus sucesores. Ojalá que quienes acostumbran votar a "los que saben gobernar" esta vez lo piensen bien.

El autor es miembro de la Universidad de San Andrés y del Club Político Argentino 

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/

Así se ve Ecopetrol frente a sus pares de América Latina






Fuente: http://www.eltiempo.com/

¿De héroe a villano? Coronel Mejía relata sus años de gloria y dolor


La suya, la historia que el coronel Hernán Mejía Gutiérrez acaba de recoger en un libro aún no publicado, bien podría ser tema de una película o de una novela capaz de atrapar al lector desde el primer capítulo.

De niño soñaba con ser arquitecto. Pero un día su anhelo fue otro. Era un 20 de julio y su padre lo había cargado en hombros para que pudiera presenciar un vistoso desfile militar. Hubo un instante, solo un instante, en que la mirada del oficial que marchaba al frente se cruzó con la suya. El pequeño lo vio como un héroe dispuesto a dar su vida por la patria y, a partir de ese momento, quiso ser un soldado como él.

Tiempo más tarde, cuando adelantaba diligencias para ingresar a la Escuela Militar de Cadetes, su padre descubrió sus intenciones y no estuvo de acuerdo. “Hijo –murmuró con ronca inquietud–, esa profesión que estás escogiendo para tu vida solo te brindará cicatrices y medallas”.

Tenía 15 años de edad cuando ingresó en la academia José María Córdova. Soportó durante cuatro años una férrea disciplina lejos de su familia, con duchas heladas al amanecer, trotes e interminables guardias nocturnas. “El entrenamiento debe ser tan fuerte, que la guerra para usted le va a parecer un descanso”, le dijo alguna vez su instructor.

Ascendido a subteniente de Artillería en medio de banderas, estandartes y uniformes de gala, el protagonista de nuestra historia sintió que había cumplido su sueño. Lleno de orgullo regresó a casa de su padre que seguía viéndolo con una especie de triste resignación. No imaginaba que su primera experiencia como militar iba a convertirse en una terrible y trágica pesadilla.

Bautismo de fuego


El seis de noviembre de 1985 estaba dictando una clase de artillería cuando se oyeron por todas partes sirenas de alarma. Su curso fue interrumpido por el anuncio de que el M 19 se había tomado el Capitolio. De inmediato recibió la orden de desplazarse con dos camiones militares rumbo a la Plaza de Bolívar. Solo al llegar allí descubrió que la edificación asaltada era el Palacio de Justicia.

Fue una terrible experiencia que duró 27 horas. Después de acceder al Palacio de Justicia dos veces, con grandes riesgos y algunas bajas, para rescatar heridos o personas retenidas, recibió la orden de tomar el tercer piso ocupado por la guerrilla. Estaba logrando su cometido, cuando fue alcanzado por dos disparos que lo lanzaron contra una ventana. Sus soldados lo dieron por muerto.

Recogido al fin, era llevado por la carrera séptima en una camilla cuando una ráfaga de disparos obligó a los hombres a correr para ponerse a salvo. Quedó abandonado en el pavimento. Nunca supo en qué momento fue milagrosamente rescatado por una ambulancia que lo llevó al Hospital Militar. Dos días después recibió la visita en su habitación del propio presidente de la República, Belisario Betancur. “Teniente –le dijo–, la patria y la democracia han quedado en deuda con usted: bienvenido a la vida”.

En los siguientes años, luego del holocausto del Palacio de Justicia, se impuso seguir todos los cursos enfocados a la lucha contra el terrorismo. En cada uno de ellos se trataba de llegar al nivel de resistencia más extremo. Los continuó luego en el Fuerte Bragg, en Carolina del Norte, donde eran formados militares de 108 países.

Fue tal su desempeño en los cursos de Operaciones Especiales que obtuvo una medalla de honor. La última operación, para la cual tuvo a su lado los mejores oficiales del curso, cubrió diez semanas de combate individual y peligrosas maniobras de paracaidismo.

Estas experiencias lo convirtieron en uno de los colombianos mejor preparados para enfrentar al terrorismo. Gracias a este reconocimiento, fue enviado a nuestra embajada en Washington como asesor diplomático en guerras de contrainsurgencia.


Un año y medio después, el panorama de su vida cambió radicalmente cuando de regreso a Colombia fue designado comandante de una unidad táctica y enviado a regiones del Putumayo dominadas por la guerrilla. Así, una semana después de haber abandonado su confortable oficina en Washington, se encontró en una pequeña carpa en medio de la selva y con la cercana y amenazante presencia de las Farc.

El municipio más cercano a este lugar era La Hormiga, centro neurálgico del tráfico de droga. En tiempos de la cosecha cocalera recibía más de quince mil visitantes para los cuales se habían abierto 57 prostíbulos de todos los niveles, además de discotecas y bares. Todas las noches había muertos. Cuando Mejía llegó allí con sus hombres, fue recibido por la guerrilla con una ráfaga de ametralladoras. Un soldado cayó muerto a su lado.

Sobrevivir allí parecía un milagro. Pero nuestro personaje, apertrechado en su campamento, logró ubicar, gracias a un estudio de inteligencia técnica, los tres grandes grupos armados que tenía la guerrilla en el sur del Putumayo. De modo que no tardó en dividir a los 326 hombres de su batallón para adelantar acciones simultáneas en tres frentes, comandados por oficiales bajo su mando. Fue una confrontación cruda y sin límites que culminó con toma de poblaciones y desalojo de la guerrilla. Esta última, como recurso extremo, decidió tomarse La Hormiga.

Mejía Gutiérrez se preparó para el combate. Temiendo que lo esperaba una muerte segura llamó a su esposa para despedirse de ella. Sus superiores le habían negado todo refuerzo. Tendría que arreglárselas solo con los hombres que tenía. Pues bien, como lo cuenta en su libro, tras feroces combates en los alrededores del pueblo, a las cinco de la mañana la guerrilla emprendió la retirada. Las pérdidas en sus filas fueron diez veces mayores a las de su batallón. Tras haber logrado esta victoria, Mejía pudo regresar para reunirse con los suyos.

Un milagro en el Cesar


Disfrutaba, al fin, de un periodo de vacaciones junto a su familia y se alistaba a recibir el mando de un batallón de artillería en la capital, cuando un nuevo aviso le dio un viraje inesperado a su vida. Era un martes, salía con su esposa y sus niños en auto hacia el norte de la ciudad cuando una llamada del general Jorge Mora Rangel, comandante del Ejército, le informó que estaba destinado ahora al Cesar, departamento donde la guerrilla, reina en la región, días atrás había asesinado a la exministra de Cultura Consuelo Araújo.

Minutos después, el propio presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, le confirmaba que esta decisión había sido tomada por él días después de haberle entregado a Mejía Gutiérrez el premio como el mejor soldado de América. “Esta designación en el Cesar –le dijo Pastrana– le dará la oportunidad de mostrar nuevamente sus calidades de líder y soldado. Estoy seguro de que no defraudará a sus compatriotas”.

En su libro Mejía Gutiérrez cuenta cómo se reunieron con él los personajes más sobresalientes del departamento para comunicarle su alarma por el auge alcanzado allí por la guerrilla con ataques, secuestros, hurtos y desalojos. Muchos pobladores habían huido abandonando sus casas y sus fincas.

Al mismo tiempo, ninguna confianza inspiraba el estamento militar, pues la guerrilla había logrado infiltrarlo a fin de conocer con anticipación las operaciones en su contra, y algo más grave: recibir armas, municiones y uniformes a cambio de dinero. Para cortar de raíz con estas anomalías, Mejía Gutiérrez tomó la decisión de relevar a los encargados de los depósitos, hacer el inventario de material y adelantar fulminantes investigaciones.

“Haber descubierto y desenmascarado a los cabecillas de esta rampante corrupción acabó arruinando mi vida”, escribe hoy Mejía Gutiérrez. Su tragedia, según él, fue haber llevado ante la justicia al sargento Edwin Manuel Guzmán, jefe de la banda criminal.

Los resultados operacionales que obtuvo Mejía durante los dos años que permaneció como comandante del Batallón La Popa fueron deslumbrantes. Desde su primera acción en el corregimiento de Aguas Blancas logró el rescate de muchos secuestrados.

Con la creación de dos pelotones especiales, gran parte del piedemonte de la Sierra Nevada pudo ser recuperado. Su operación Tormenta fue citada como ejemplo por los altos mandos militares. También los episodios vividos por su tropa en las estribaciones de la serranía del Perijá, donde tuvo lugar una dura batalla con un grupo de las Farc en la que estuvo a punto de morir.

El vehículo en que se desplazaba recibió una bomba. “Yo, volaba por los aires, no sentía nada, la muerte me envolvía” –narra Mejía–. A su lado había soldados heridos. Despertó en una clínica de Valledupar donde lograron salvarle la vida.

Tras los éxitos obtenidos por Mejía, no es extraño que el 8 de agosto del 2002, un día después de haber asumido el poder, Uribe Vélez llegara al Cesar para servirse del milagro ocurrido allí como ejemplo de lo que iba ser su política de Seguridad Democrática.

Mejía fue visto como el mejor militar del país. Al final de su misión en el Cesar, 24 meses después de haber llegado, ganaderos que habían sido rescatados por él, autoridades y todos los personajes que dos años atrás lo habían recibido para comunicarle su alarma, lo despidieron con inmensa gratitud.

Mejía Gutiérrez había realizado 600 misiones en las cuales murieron 23 soldados y 62 quedaron heridos o mutilados. En el aeropuerto de Valledupar fue despedido por el gobernador y el alcalde y un gran número de habitantes de la región que batían pañuelos blancos.

Sus proezas no terminaron ahí. Como jefe de operaciones en la Brigada Trece de Bogotá, fue encargado de la operación Kenia, encaminada a combatir al jefe guerrillero ‘Marcos’ –lugarteniente del temible ‘Romaña’–, que operaba en las montañas y senderos que rodean el norte y oriente de la capital.

Con episodios dignos de una novela o una película, el peligroso jefe guerrillero cayó en manos de la tropa. Fue otro de los grandes logros de Mejía.

Este jueves: ¿Cómo llegó a ser convertido en ‘villano’?

PLINIO APULEYO MENDOZA
Especial para EL TIEMPO

Fuente: http://www.eltiempo.com/

Temen que desarme de las FARC impacte en Venezuela

Llegado el momento en que el Gobierno colombiano está discutiendo la estrategia de desarme y desmovilización de los 8.000 guerrilleros que conforman las filas de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), existe el riesgo de que no todos los frentes se sumen a ese proceso y huyan para mantener sus cuotas de poder, lo que representa un potencial riesgo para la seguridad de Venezuela.

El Estado colombiano ha reconocido la necesidad de aplicar un proceso de planificación detallado para el desarme de las FARC previo a la firma de un eventual acuerdo de paz, en medio de las negociaciones que se adelantan en Cuba desde 2012.

La estrategia requeriría un plan militar y policial que evite que miles de armas de las 67 estructuras de la guerrilla alimenten el crimen organizado en Colombia y, en el peor de los escenarios, lleguen a países fronterizos como Venezuela, Perú, Brasil y Ecuador.

A esto hay que añadir la posibilidad de que no todos los guerrilleros se sumen al proceso de paz y mantengan sus nexos con redes narcotraficantes o bandas criminales (Bacrim), como ya ocurrió tras la desmovilización de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), en 2003.

"Hasta la fecha quedó demostrado que el Estado venezolano no estuvo preparado para el impacto del Plan Colombia y las consecuencias que podría tener el mismo sobre el país. El aumento de la inseguridad y la violencia en Venezuela se debe hoy en parte a esto", subraya el criminólogo venezolano Fermín Mármol García.

El Plan Colombia, una iniciativa financiada por EEUU desde 1999 para ayudar a Bogotá a luchar contra la guerrilla, trajo entre sus consecuencias que cientos de insurgentes -paramilitares, narcotraficantes y guerrilleros con armas en mano- migraran a otros destinos por la ofensiva en su contra, muchos de ellos terminando en las fronteras venezolanas.

"El Gobierno de Venezuela debe estar atento a lo que ocurra a partir de ahora en Colombia, incluso pedir garantías en cuanto a lo que se dará en ese país en materia de desarme y desmovilización", advierte Mármol García.

Jeremy McDermott, analista de temas antinarcóticos, planteaba la posibilidad de que unidades de las FARC vinculadas al narcotráfico, como los bloques Magdalena Medio, Oriental o Sur, "terminen criminalizándose por separado y expandiendo el negocio dentro y fuera de Colombia por las alianzas que han forjado".

Solo entre 2003-2012 en Venezuela fueron destruidas 322.347 armas, según el Ministerio del Interior, Justicia y Paz. Los expertos no dudan que una parte provino de bandas criminales y las FARC.

Para Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), con sede en Bogotá, "el éxodo de guerrilleros a Venezuela puede ser importante por las redes de conexión que se han establecido en el pasado, incluyendo a oficiales militares".

Más allá de que las FARC terminen comprometiéndose a desvincularse del narcotráfico, la diversificación del negocio ya es enorme.

En los últimos años se ha denunciado la presencia de las FARC en los estados Apure, Barinas y Táchira, donde cobran vacunas a los pobladores y mantienen zonas bajo su influencia. Se calcula que esta guerrilla tiene más de 32.000 armas en su poder, con 100.000 municiones de diverso calibre.

Las FARC utilizan armas de 27 naciones, entre ellas Venezuela, Ecuador y Brasil, que han sido confiscadas por las autoridades colombianas en diferentes operativos contra los insurgentes, informaba en 2009 el diario bogotano El Tiempo.

Mármol García reconoce que "Venezuela fue un corredor seguro del tráfico ilegal de drogas, armas de fuego y municiones, y nunca nos preparamos para ello. Los rebeldes consiguieron un territorio fértil para su asentamiento y hoy en día con instituciones más debilitadas el riesgo de un éxodo es más peligroso que en el pasado".

Frlopez@eluniversal.com

martes, 2 de septiembre de 2014

La 'Córdova', la primera pistola 100 por ciento colombiana


Tuvo una inversión de 2.000 millones de pesos, se diseñó en tres tamaños y costará unos 500 dólares.

Por primera vez en su historia la industria militar (Indumil) sacará al mercado una pistola diseñada y fabricada completamente en Colombia. (Vea la 'Córdova' en imágenes)

Se trata de una sofisticada arma de fuego, calibre 9 milímetros, cuyo nombre hace honor al militar colombiano, José María Córdova, quien participó en la guerra de Independencia de Colombia y Perú.

Desde hacía 4 años y medio el Gobierno venía gestando esta obra militar que por meses estuvo estancada. Con la llegada a la dirección de Indumil del general (r) Gustavo Matamoros, el proyecto maduró y se terminó el pasado mes de marzo.

La fabricación de la Córdova, desde la elaboración de los planos hasta su ensamble, estuvo a cargo de 60 personas, con una inversión cercana a los 2.000 millones de pesos, incluido todo el montaje de máquinas e instalaciones.

El arma está elaborada en polímero y acero, materiales que la hacen liviana y resistente a caídas, exposición al fuego y al agua. Fue fabricada en tres tamaños: una tipo militar, que es más grande y robusta. Otra en tamaño estándar y una más pequeña, apropiada para defensa personal.

La pistola, tipo militar, tiene un proveedor con capacidad para guardar 15 balas y los otros dos tamaños, uno para alojar 9 proyectiles.

Su empuñadura es ajustable al tamaño de la mano y puede ser utilizada por zurdos y derechos, pues trae incorporados en ambos lados el soltador del proveedor y el seguro del arma.

Cuenta también con una barra conocida como 'Picatinny', que permite instalarle una luz láser o linterna como guía para apuntar y que muy pocas pistolas lo tienen en el mundo. Igualmente ofrece la posibilidad de instalarle miras ajustables para tiradores de alta precisión.

La Córdova tiene incorporado un indicador de cartucho en la recámara, que es una luz roja que avisa si la pistola se encuentra cargada.Expertos en armamento aseguran que se trata de una pistola que está a la altura de otras muy conocidas a nivel internacional como la SIG Sauer, la Pietro Beretta o la Glock.

La pistola colombiana tendrá un costo aproximado de 500 dólares, un buen precio frente a mercados como el norteamericano o el europeo en los que un arma de similares características puede costar mínimo 700 o 1.000 dólares.

EL TIEMPO conoció que en este momento Indumil tiene listo un primer lote de 50 pistolas Córdova pero el objetivo es, una vez empiece a funcionar toda la línea completa de producción, fabricar 600 pistolas mensuales, algo así como 7.200 unidades al año.

La Industria Militar presentará públicamente este proyecto el 31 de mayo próximo en su fábrica ubicada en inmediaciones de Soacha, evento en el que espera contar con las más importantes autoridades del país, incluido el presidente Juan Manuel Santos. Un día después la pistola estará a la venta.

REDACCIÓN JUSTICIA

Fuente: http://www.eltiempo.com/

El fin de Europa como gran modelo

Latinoamérica también vivió, participó y sufrió la I Guerra Mundial. Todos los países de la región cargaron con las consecuencias económicas y sociales de la batalla. El 28 de junio de 1914 los ojos del mundo miraban hacia el centro del continente que, entonces, era un modelo a seguir. El archiduque de Austria había sido asesinado y comenzaba el baile de alianzas y amenazas. A finales de julio estallaba la guerra y los países reclutaban soldados para uno de los más violentos enfrentamientos. Por lo menos así lo describió Juan B. Homet, un argentino que por su empatía con Francia se alistó en el ejército, y que años después escribió sus memorias, Diario de un Argentino: “Esto es lo que esta guerra ha venido a ser: una matanza estúpida en la que han muerto millones de hombres al son de palabras simpáticas, pero palabras nada más, y tras las cuales algunos bribones han realizado buenos negocios a costa del género humano”.


En 1918, cuando las hostilidades llegaron a su fin, Europa estaba destruida. El sentimiento nacionalista invadió Latinoamérica y sus relaciones internacionales comenzaron a ser bilaterales. Estados Unidos sustituyó a las potencias del siglo XIX.

“Este conflicto no fue solo de tiros, sino que fue una guerra con efectos realmente globales. En América Latina tuvieron una repercusión muy fuerte, un cambio brusco en la orientación cultural hacia Europa”, afirma el doctor Stefan Rinke, catedrático de Historia Latinoamericana en la facultad alemana Freie Universität Berlin. En un principio, la guerra se trasladó a la región a través de la prensa. “Los periódicos llegaron a ser muy tendenciosos. Tanto que cuando un bando perdía una batalla, la información hacía pensar lo contrario”, cuenta Álvaro Matute, doctor en Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México.

En Brasil se creó en 1915 la Liga Brasileña por los Aliados, que lanzó una campaña de propaganda y recaudación de fondos a favor de los aliados. La sociedad latinoamericana estaba dividida. Unos eran germanófilos y otros aliadófilos (afines a la Triple Entente: Francia, Gran Bretaña y Rusia). Estos lo eran más por admiración a Francia. “La conexión era bastante fuerte. Los aliadófilos eran muchos más, y tenían una voz más fuerte que el bando contrario”, puntualiza Rinke. Por ello, voluntarios como Homet cruzaron el Atlántico para contribuir con su brazo al ataque a Alemania y al imperio Austro-Húngaro. Este argentino llegó con 22 años a Orleans el 14 de abril de 1915 después de haber firmado un contrato como voluntario por todo el tiempo que durase la guerra. Se incorporó a la Legión Extranjera junto a otros 250 reclutas de 51 naciones diferentes. “Nos dan el uniforme. ¡Ya somos soldados franceses! Estábamos contentos de haber ingresado en las filas del ejército defensor de la libertad y de la civilización”, escribió.

No fue hasta 1917, año en el que EE UU intervino, cuando algunos de sus vecinos del sur le tendieron una mano y declararon la guerra a Alemania: Brasil, Guatemala, Costa Rica, Haití, Honduras, Cuba, Nicaragua y Panamá. Otros cuatro países cortaron relaciones diplomáticas: Bolivia, Ecuador, Perú y Uruguay. El resto permaneció neutral: Argentina, Chile, México, Colombia, Paraguay, Venezuela y El Salvador. “Los efectos más severos para la región fueron en el campo económico”, advierte Rinke. América Latina dependía en gran medida de las exportaciones con Europa. Este mercado, en el momento en que estallaron los enfrentamientos, estaba suspendido. El continente europeo dejó de importar café de Brasil, cacao de Ecuador, metalurgia de Argentina. Las exportaciones de Guatemala a Alemania se redujeron de un 20% en 1913 a un 3% en 1915.

Solo Brasil envió soldados, pero su plan militar fue algo simbólico

Algunos sectores como el calzado, papel o carne argentina, y el salitre chileno, necesario para la producción de explosivos, se vieron beneficiados por la escasez que sufrían los países de la Triple Entente en medio del conflicto. Francia y Gran Bretaña presionaron a estos dos Estados para que entraran en la guerra. “Por ello su neutralidad fue especialmente importante. Desde el punto de vista de los alemanes cada país que se mantuvo neutral supuso una victoria para ellos”, opina este profesor alemán. A pesar de que Argentina logró exportar estos productos el PIB cayó un 10,4% en 1914, y un 8,1% en 1917. “El mayor problema fue que se desplomó la inversión y el consumo. Se redujeron también los ingresos fiscales, aumentó la desocupación, el malestar social y el número de huelgas”, define Fernando Devoto, doctor en historia en el Instituto de Historia Argentina y Americana.

“Veo ahora la guerra de cerca. Nunca pude concebir tan espantosa carnicería”, describió Homet del que era su nuevo hogar: las trincheras. Durante todo 1915 las memorias de este argentino recuerdan su intento brutal por sobrevivir. “Llegamos a las trincheras alemanas, en las que junto a bastantes cadáveres había heridos. Algunos levantan las manos pidiendo misericordia: ‘Kamerad, kamerad (camarada)’. ¡Vano gesto! A mí me habían enviado a matar. Sentí una repugnancia infinita y bajando la cabeza le hundí la bayoneta en el pecho...!”. En este punto los testimonios de la guerra se repiten. Soldados sin comida, piojos, enfermedades, calzado lleno de agujeros, rabia, miedo, odio y engaño.

El 7 de mayo de 1915 Alemania hunde el buque Lusitania que zarpó de las costas estadounidenses. La tensión entre ambos países crece, pero los germanos consiguen mantener a EE UU fuera de la guerra. “No nos explicamos la actitud pasiva de Estados Unidos”, escribe Homet al enterarse de la noticia. “La potencia norteamericana aún no declaraba la guerra, sin embargo, desde el inicio del conflicto vendía armas a sus aliados (Francia, Gran Bretaña)”, asegura Javier Garciadiego, doctor en Historia por el Colegio de México.

Imagen del telegrama Zimmerman.

Por su parte México se encuentra inmersa en la Revolución de su país (comienza en 1910), en la que dos personajes se disputaban el poder: Carranza y Villa. El primero había conseguido tener su propio almacén de armas. Su adversario, en cambio, se las compraba a EE UU, mercado del que dejó de proveerse cuando estos artefactos empezaron a ser vendidos exclusivamente al otro lado del Atlántico. “El estallido de la I Guerra Mundial fue una de las causas de la derrota de Villa y del triunfo del constitucionalismo (Carranza)”, explica Garciadiego.

Pero el papel de México en la Gran Guerra no se limita a las consecuencias en su conflicto interno. Su localización geográfica lo hacía un país estratégico para Alemania, y su riqueza en petróleo atractivo para los países de la Entente. Gran Bretaña y EE UU habían dejado de ser flotas de vapor y dependían del crudo mexicano. “Al país germano le convenía generar un conflicto entre estos dos estados norteamericanos para mantener a EE UU lejos de Europa y que dejase así de enviar armas y municiones a sus aliados. El mismo secretario de relaciones exteriores alemán, Arthur Zimmermann, envía un telegrama al presidente de México el 16 de enero de 1917”, cuenta el profesor mexicano. El comunicado ofrece a México apoyo militar para que se lance a la guerra contra EE UU y a cambio le da la posibilidad de recuperar los territorios perdidos en la intervención estadounidense de 1846. Una oferta tentadora, pero suicida. Además, en febrero de este mismo año EE UU rompe relaciones con Alemania porque este país decide volver a la guerra de submarinos.

El telegrama fue interceptado por la inteligencia británica y enviado a Estados Unidos. Esto más los ataques submarinos fueron la gota que derramó el vaso: EE UU declara la guerra en el mes de abril. “La estrategia de Zimmerman termina siendo uno de los documentos más fallidos en términos de historia diplomática mundial porque causa lo que quería evitar: que Estados Unidos entrara a la guerra”, afirma Garciadiego. El mismo mes en el que EE UU declara la guerra, Homet recibe la baja: “¡Soy libre! Juro no volver a abdicar mi libertad. Dejé en el cuartel aquel uniforme militar que tanto me pesaba”.

La cartilla de Homet cuando se alistó al ejército, obtenida de libro 'Diario de un Argentino'.

Solo Brasil envió soldados oficialmente, sin embargo, fue algo simbólico. Al llegar a la capital de Senegal enfermaron de la gripe española y muchos murieron. Mas tarde, cuando iban a desembarcar, la guerra llegó a su fin. “Envió además trece aviadores, una misión médica donde instaló un hospital con 500 camas y provisiones de suministros”, según enumera Francisco Doratioto, doctor en Historia de las Relaciones Internacionales por la Universidad de Brasilia, en la que es profesor. “El detonante para que Brasil —el único de los países de Sudamérica— declarara la guerra el 26 de octubre de 1917 fue el hundimiento del buque mercante Paraná, el cual navegaba con las luces encendidas y la identificación de ser de un país neutral”, explica Doratioto. Pero esto no fue un impedimento para que Alemania lo mandara al fondo del mar.

El resto de países que declararon la guerra enviaron soldados bajo la bandera de EE UU o Francia. Guatemala rompió relaciones diplomáticas con Alemania el 27 de abril de 1917 a instancias de Estados Unidos, país que había sustituido a Europa como exportador del café guatemalteco, según explica la doctora Regina Wagner, profesora en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. “Ese año se publicaron las listas negras, que contenían los nombres de empresas con las que estaba prohibido comerciar. Un año más tarde Guatemala declaró la Guerra, y permitió la ocupación de las empresas de servicios con capital mayoritariamente alemán”, afirma Wagner. 

Brasil pudo estar en las negociaciones de paz de Versalles por su participación militar en el conflicto después de que la guerra llegara a su fin el 11 de noviembre de 1918. Como resultado, explica el profesor Doratioto, obtuvo el pago por parte de Alemania del café brasileño que estaba en puertos alemanes y que fue confiscado

“Después de la guerra los latinoamericanos no tuvieron la misma confianza en el modelo europeo y comenzaron a buscar su propia vía hacia el futuro. Y no sólo las élites, sino también los trabajadores y estudiantes. Esto es de lo más importante”, puntualiza Rinke. Malestar social, como las huelgas de 1917-18 en Brasil, movimientos estudiantiles y culturales, como el muralismo en México, surgieron a partir de que la heroica Europa occidental tuviese que sumergirse para reconstruir la grandeza que le había llevado a ser un continente colonialista siglos antes. La imagen de la antigua potencia iba perdiendo fuerza e identidad por cada cadáver que debía sepultar —9 millones de personas perdieron la vida—. Una identidad que por el contrario resurgía en América Latina. “Me arrepiento y maldigo la guerra. No hay aquí hombres civilizados. Son todos peor que salvajes y yo he entrado en la cuenta, desgraciadamente”, anotaba Homet.

Poco se estudia del papel que jugó América Latina en la I Guerra Mundial, sin duda un rol menor al del resto de los países involucrados, pero con grandes consecuencias para el rumbo de su historia. Una participación olvidada que se asemeja al sentimiento con el que Homet dejó la guerra, el argentino que estuvo dos años en las trincheras: “Aunque derramé mi sangre por Francia […]el Gobierno francés no me ha dado recompensa alguna, ni me ha facilitado ningún recurso que pueda ayudarme a ganar la vida. Para él soy extranjero, es decir, nada. Ningún agradecimiento me debe, y no tiene por qué acordarse de que existo”.

Fuente: http://internacional.elpais.com/

Megaplan del río Magdalena incluye 17 hidroeléctricas


Generación de energía, navegación y protección ambiental de la cuenca, son los principales objetivos del Plan Maestro elaborado por la firma Hidrochina, que debería estar listo en el 2030.

Las intenciones del Gobierno en la utilización del río Magdalena van más allá de la navegabilidad entre Puerto Salgar y Bocas de Ceniza, en Barranquilla.

Un estudio entregado recientemente por la firma Hidrochina a Cormagdalena incluye una radiografía minuciosa sobre las riquezas de la cuenca entre San Agustín, en su nacimiento en pleno macizo Colombiano, y la desembocadura en el Caribe.

El informe se resume en tres aspectos centrales gran interés para el Gobierno: navegación, generación de energía y protección ambiental.

De acuerdo con Hidrochina, el Plan Maestro para el Manejo y la Utilización del río Magdalena incluye la construcción de entre 13 y 17 hidroeléctricas de diferente capacidad, a lo largo del río.

Los puntos identificados como potenciales para la ubicación de las represas son: Guarapo, Chillurco, Oporapa, Pericongo, Quimbo, Betania, El Manso, Veraguas, Bateas, Balsillas, Carrasposo, Nariño, Lame, Ambalema, Cambao, Honda y Piedras Negras.

El periodo de ejecución del Plan a corto plazo es al 2020, en tanto que el de largo plazo se extiende hasta el 2030.

El proyecto plantea la necesidad de que Gobierno subsidie la construcción de las iniciativas hidroenergéticas.

Las tareas para las partes altas son principalmente energía hidroeléctrica, protección ambiental, irrigación, pesca, disminución de riesgos de inundación y erosión, y consolidar una zona de protección ecológica y de recreación desde el nacimiento del río hasta el municipio de San José de Isnos.

En la parte central y baja se trabajará en navegación, control de inundaciones, drenajes, protección ambiental, pesca, recreación, y producción de energía hidroeléctrica.

Se debe ajustar la secuencia de la construcción de las represas teniendo en cuenta el impacto ambiental. Las represas con mayor sensibilidad ecológica se deben posponer.

OBJETIVOS PARA EL 2020

El Plan Maestro proyecta consolidar y mejorar las vías fluviales ente Barrancabermeja y el Canal del Dique, mejorar la navegabilidad entre Puerto Salgar y Barrancabermeja, desarrollar el servicio de transporte terrestre y fluvial para la movilización de petróleo, carbón, contenedores, promover la construcción de 3 o 4 represas hidroeléctricas en las zonas altas del Magdalena, construir un marco para el control de inundaciones y mitigación de desastres, mejorar la irrigación, controlar las fuentes domésticas de contaminación y establecer un sistema de monitoreo ambiental.

En los objetivos de largo plazo, es decir, al 2030, se propone terminar la construcción del sistema de transporte fluvial, implementar un control de inundaciones y de mitigación de desastres adaptable al desarrollo económico y social, y mejorar el manejo de la contaminación.

INDICADORES DE CONTROL

Para las actividades de desarrollo económico y social se deben determinar fuentes específicas que garantizan la seguridad ecológica, propender el desarrollo y obtener el manejo integral de toda la cuenca.

Se planea establecer tres zonas de control ambiental a lo largo de la ribera del río. El proyecto advierte sobre la necesidad de definir un plan especial de control de inundaciones en La Dorada, Barrancabermeja, Puerto Wilches, La Gloria, Tamalameque, El Banco, Pinillos, Magangué, Plato, Calamar, Ponedera, Soledad y Barranquilla.

El estudio concluye que es económica y técnicamente viable la construcción de una represa en Honda, la cual representa grandes beneficios. Sin embargo, implicaría la reubicación de la población. Esta obra debe desarrollarse en una siguiente etapa del Plan Maestro.

“Los recursos hídricos deben utilizarse apropiada y coordinadamente, controlando la relación con los usuarios”. La meta a largo plazo en navegación es tener una vía fluvial de 887 kilómetros entre Puerto Salgar y el Canal del Dique e implementar el plan energético.

EL ESTUDIO PLANTEA AMPLIAR LA INFORMACIÓN

“La información necesaria requerida para este plan es insuficiente, por eso debe hacerse más investigación, observación y monitoreo de la información básica y de los problemas que surjan con la implementación del plan.

Se debe establecer un sistema para el manejo de la cuenca. El Gobierno debe definir la inversión de capital y garantizar los recursos. Es necesario iniciar los trabajos preliminares de los planes a corto plazo e impulsar las construcciones. En Honda se deben realizar estudios sobre indicadores de la inundación y del impacto ambiental para que en la próxima etapa se justifique el uso razonable de la represa que se construirá en este lugar.

edmtov@portafolio.co

Fuente: http://www.portafolio.co/

Nota del editor: El grupo Navelena, integrado por brasileña Odebrecht y la colombiana Valores y Contratos (Valorcon) será el encargado de devolverle la navegabilidad al río Magdalena. Una tarea que por contrato deberá cumplir por 13 años y medio, y por la que recibirá más de 2 billones de pesos.

El consorcio acaba de ser el ganador de la licitación que las obras de dragado y encauzamiento con las que el Gobierno aspira cumplir el sueño: convertir el Magdalena, después de décadas de intentos, en la primera autopista fluvial del país.

“Las obras de dragado de mantenimiento se inician en 6 meses, luego de la firma del contrato, y las de encauzamiento a los 18 meses. Tres meses después de que se inicie el dragado, el contratista tiene la obligación de cumplir con un ancho de canal, profundidad y radio de curvatura que permitan que, desde Barrancabermeja hasta Barranquilla, se puedan movilizar convoyes de 7.200 toneladas; desde Puerto Berrío hasta Barrancabermeja, convoyes de 6.000 toneladas y de Puerto Salgar a Puerto Berrío se movilicen de 800 toneladas cada uno”, explicó Augusto García, director de Cormagdalena, la entidad contratante.

Con esos indicadores se espera que en el primer año ya estén las condiciones para que haya un transporte fluido de carga en los 652 km desde Barrancabermeja hasta Barranquilla.

Será un río ‘barcacero’, donde se movilizan barcazas con carga líquida (combustóleo y otros hidrocarburos), productos siderúrgicos (alambrón, palanquilla y láminas), cereales (maíz, trigo y soya).

RECUERDOS DE UNA ESPERANZA TRUNCADA


A principios de los años setenta, Colombia experimentó la ‘bonanza marimbera’, seguida pocos años más tarde por la mucho más rentable de la cocaína. La ilegalidad de estas bonanzas no fue un obstáculo para que la gran mayoría de colombianos tolerara esta actividad. Después de todo, para un país con escasez crónica de divisas y acostumbrado al contrabando hacia adentro, tener un contrabando de exportación hacia los Estados Unidos era casi un quid pro quo al contrabando desde ese país.

El que las drogas exportadas fueran ilegales no inquietó a muchos. En efecto, la mayoría de los analistas e intelectuales de la época desarrollaron argumentos justificativos y exculpatorios para la producción y exportación de drogas ilegales y frases como “los gringos se quedan con la gran mayoría de los ingresos”, “los grandes bancos se benefician de la industria ilegal”, “cuando hay demanda, hay oferta”, “la demanda por drogas psicoactivas es natural en las sociedades modernas estresadas”, “los gringos subsidian su agricultura y es lo único que nos dejan producir”, “la prohibición es una expresión de la doble moral gringa porque ellos se benefician del negocio ilegal”, “el narcotráfico es una expresión de las injustas relaciones económicas entre los países explotadores del norte y los del sur”, y “la prohibición es un instrumento utilizado para dominar a los países del sur y controlar sus recursos naturales”.

Muchas de estas creencias han permanecido incrustadas en el imaginario de muchos colombianos. No sorprende entonces que la gran mayoría tengamos parientes y amigos cercanos que de una u otra manera hayan participado de esa actividad ilegal y que hayamos sido cómplices pasivos o activos de ellos, por ejemplo cuando compramos artículos de contrabando.

Conocí a Luis Carlos Galán en 1988, cuando me invitó a discutir los problemas de una sociedad que estaba cayendo en una“trampa de la deshonestidad”. Él fue un pionero en reconocer que aunque en el corto plazo los ingresos ilegales pueden beneficiar a una economía, en el mediano y largo plazo no era posible sustentar el desarrollo económico en una industria cuyo producto era ilegal en todo el mundo, porque esta requería un gran apoyo de la sociedad para poder legitimar la gran riqueza que generaba. Por eso, tenía que permear a los organismos del estado y a la economía legal, y al hacerlo, deslegitimaba todos los controles al comportamiento que permitían tener un sistema de mercado en el que a la vez la gente tuviera una convivencia y cotidianeidad satisfactorias.

El conflicto entre el desarrollo de una sociedad con una alta calidad de vida y un narcotráfico fuerte era obvio para Galán. Por eso su oposición al narcotráfico no era moral, aunque él hubiera podido creer que consumir cocaína fuera malo, sino porque esa actividad hacia imposible forjar una sociedad democrática en la que la gente tuviera empatía con sus conciudadanos y confianza en ellos y en el estado. La economía ilegal solamente podía llevar a un capitalismo salvaje, en el que el ingreso podría crecer, pero la gente no viviría mejor.

El problema es simple: el ser humano es individualista pero también un ser social. Una buena vida no se obtiene solamente teniendo más riqueza e ingreso que los demás, sino teniendo un ingreso digno y teniendo una vida social pacífica y satisfactoria. El éxito en el capitalismo salvaje se logra cuando la persona tiene mucho dinero y “pisa” y humilla al resto, no cuando convive humanamente con él. Por eso, el exitoso compra sexo, muchos servicios, bienes lujosos, pero al final no puede confiar en nadie más allá de su pequeño entorno familiar.

Además, Colombia necesitaba construir nación. En efecto, el capitalismo colombiano se basaba en recursos naturales, como hoy. Es como si la Conquista nunca hubiera terminado porque el ideal siempre ha sido encontrar El Dorado. El conquistador es un individualista extremo sin empatía social, para quien lo público no existe, y por eso el Estado en muchas formas es simplemente un botín. La construcción de nación requiere un estado regulador fuerte, que proteja lo público. Para Galán era claro que la economía ilegal dominada por organizaciones criminales era un obstáculo enorme para el fortalecimiento de lo público.

Su meta en el fondo era contribuir a crear una Colombia moderna en la que la razón pudiera controlar los sentimientos y emociones que han dominado nuestro imaginario y que han sido obstáculos históricos al desarrollo de una sociedad en la que, sin enemigos externos, todos tenemos muchísimos enemigos: todos colombianos.


Con Galán había discutido estos temas y la necesidad de superar las secuelas dejadas por los enfrentamientos entre colombianos, los cuales hemos insistido en negar, porque esas memorias causan mucho dolor y es más fácil tratar de olvidarlas. Por ejemplo, las muertes tanto en la Guerra de los Mil Días como en la Violencia fueron, proporcionalmente a la población, comparables con las de la Guerra Civil de los Estados Unidos, el evento más definitorio de la historia de ese país. Él tenía conciencia de la necesidad de enfrentar la herencia de la historia para poder crear una nación de la nos sintiéramos orgullosos.

Durante los últimos 25 años la economía del país ha crecido, el nivel de educación aumentó notablemente, lo mismo que los servicios de salud y la calidad de la vivienda. Lo mismo ocurrió con el porcentaje de colombianos con automóvil y el número de viajeros al exterior. Sin embargo, en respuesta a las extorsiones y a los secuestros, el paramilitarismo creció y llegó a ser un gran problema; la corrupción pequeña se ha controlado pero la grande, la de cuello blanco, llegó a apropiarse de botines de valor insospechado; el desplazamiento de campesinos fue tal que el su número llego a ser el primero o segundo en el mundo. Aproximadamente diez por ciento de los colombianos viven en el exterior, lo que atestigua al carácter expulsivo de su sociedad. Hoy, después de grandes esfuerzos para lograr un acuerdo con las guerrillas y acabar el enfrentamiento interno con ellos, un porcentaje alto de la población se opone y aboga por una guerra más fuerte. En conclusión, aunque se han logrado algunos avances hacia la meta propuesta por Luis Carlos Galán, todavía ella es elusiva.

El 18 de agosto de 1989 llegué a Chico para posesionarme como profesor en la Universidad del Estado de California. A la mañana siguiente, antes de ir a la oficina, encendí el televisor y la primera noticia era el asesinato de Luis Carlos. Ese fue el primer día que lloré por Colombia.

Fuente: http://www.semana.com/

lunes, 1 de septiembre de 2014

La Armada de Colombia comienza las pruebas de su munición DART-RF



(Infodefensa.com) E. Saumeth, Cartagena de Indias – La Armada Colombiana (ARC) ha realizado las primeras series de pruebas a sus nuevas municiones DART-RF (con espoleta de proximidad), adquiridas en diciembre de 2012 a la compañía italiana OTO Melara y que en la actualidad ya se encuentran en los inventarios de la ARC.

Las pruebas se llevaron a cabo con éxito los pasados jueves y viernes (28 y 29 de agosto) en alta mar –frente a las costas del puerto deCartagena de Indias- a bordo de la fragata ARC Caldas –FM52– (FS1500 de la Clase Padilla).


Para los ensayos se empleó el sistema Oto Melara 76/62 mm Dart-Strales, que efectuó una quincena de disparos –en sucesiones rápidas y cortas de fuego–, hacia blancos que simulaban ataques asimétricos en contra de la embarcación. El objetivo era determinar la efectividad tanto del sistema como de la munición.

La DART, munición utilizada por el sistema Dart-Strales, ha sido desarrollada para enfrentar misiles anti buque de alta maniobrabilidad y prestaciones, (supersónicos o subsónicos), seaskimming o diving. También está capacitada para contrarrestar ataques aéreos y navales, en particular de pequeñas embarcaciones veloces.


Para las fragatas FS1500

Estas pruebas se enmarcan en el interés de la ARC, anunciado por Infodefensa.com, en las municiones DART con espoletas 3AP, multipropósito y programables para misiones antimisil (ataque SMART), anti-buque y anti-helicóptero, luego de las demostraciones realizadas el año pasado en Italia ante oficiales de la Armada colombiana.

Aunque no han trascendido cifras oficiales, Colombia ha adquirido un número significativo –dos centenares de unidades, según las estimaciones– de este tipo de munición para sus cuatro fragatas FS1500.

Foto: Erich Saumeth C / Infodefensa.com

Fuente: http://www.infodefensa.com/

Conversación con uno de los pensadores más importantes del siglo XXI

'Es posible la ciudadanía global': Zygmunt Bauman


El sociólogo polaco asegura que las fisuras causadas por las crisis económicas han permitido que los partidos neonazis tomen fuerza.


Junto con Alain Touraine, Zygmunt Bauman ganó el Premio Príncipe de Asturias 2010. 

Testigo de primera mano de las transformaciones que experimentó la sociedad europea y cerca de cumplir 90 años, Zygmunt Bauman aún no deja descansar su brazo y su cerebro y continúa escribiendo y reflexionando sobre la realidad sociopolítica mundial.

Para Bauman, uno de los pensadores más importantes de la actualidad por su teorización de la realidad contemporánea bajo el concepto de “modernidad líquida” —que reflexiona, entre otros aspectos, sobre la debilidad de los nexos sociales y emocionales, la incertidumbre sobre el futuro y los cambios que ha traído la globalización al poder del Estado-nación—, señala cómo la cultura, la salud y la educación han sido reducidas a simples mercancías.

Con la crisis económica que atraviesa Europa, ¿es posible la existencia de una “ciudadanía global”?

Es posible, pero no en un futuro cercano. La “ciudadanía” es un concepto que nació y se desarrolló en el curso de la construcción del moderno Estado-nación, promoviendo y estrechando la práctica de la soberanía territorial. Las instituciones políticas diseñadas y establecidas en este proceso fueron creadas para servir al proyecto de la independencia; sin embargo, la globalización ha creado realmente la interdependencia mundial, una realidad en la que las instituciones políticas heredadas y conservadas del Estado-nación no son funcionales.

Entonces, ¿qué sería necesario para conseguir la ciudadanía global?

Para elevar la integración humana desde el nivel de las divisiones nacionales y pasar a una humanidad unificada, dichas instituciones necesitan ser reemplazadas por una red de instituciones alternativas, sobrepasando las limitaciones impuestas por las barreras de los estados territoriales y reduciendo radicalmente su soberanía. La unificación de la humanidad, llamando a la práctica política y pensando en reconocer la globalización ya existente de la interdependencia humana, no podría hacerse a través de la globalización, sino aboliendo la ciudadanía local, separando de esta manera los derechos humanos de la adscripción territorial.

Es un escenario complejo, ningún Estado estaría dispuesto a ceder su soberanía...

Como Benjamin Barber resumió recientemente esta situación: “Por naturaleza demasiado inclinado a la rivalidad y a la exclusión mutua, ellos (los estados-nación) parecen quintaesencialmente indispuestos a la cooperación e incapaces de establecer los bienes comunes a nivel global”. Pero añade: “Hoy en día, aunque es claro que los estados ya no pueden proteger a sus ciudadanos y deben considerar ceder una parte de su declarada soberanía, no hay ninguna alternativa clara, y por lo tanto se niegan a hacerlo”. Personalmente, yo llamo esa situación interregnum, que significa: las viejas formas de hacer las cosas no funcionan por más tiempo, pero las nuevas formas no han sido aún inventadas y puestas en su lugar.

¿Por qué la cultura, el arte y la educación son los sectores que más han sido golpeados en la reducción del gasto público, por parte de los gobiernos de la UE, para salir de la crisis?

La cultura es el mayor capital de la humanidad, el arte, la vanguardia de peregrinación histórica humana explorando nuevas y desconocidas tierras y formas de vida, y la educación que pone a disposición de toda la humanidad sus descubrimientos, han sido, sin embargo, reducidos al estatus de productos en el mercado, comercializados como otras mercancías y, contrario a su naturaleza, medidos por el rasero de los beneficios instantáneos. Invertir en la cultura, las artes y la educación, por muy grandes que sus beneficios puedan ser a futuro, se considera, por tanto, poco aconsejable y un desperdicio a corto plazo. Tal miopía resulta en sacrificar la calidad de vida de las generaciones futuras a los caprichos efímeros y comodidades del presente.

¿Entonces qué sugiere?

La renegociación de nuestra actual forma de relacionarnos con el mundo se hace cada vez más necesaria y urgente en vista de que el planeta, nuestra casa común, se encuentra al borde de la insostenibilidad, gracias al agotamiento progresivo de los recursos del planeta y la creciente impotencia de los instrumentos heredados de la acción colectiva para hacer frente a los problemas que surgen de nuestra cada vez más íntima interdependencia física, social y espiritual.

Hablemos de uno de los efectos del mundo en red. Nuevas formas de control social han sido promovidas durante las últimas décadas, entre ellas cámaras de vigilancia en cada esquina, algo que usted describe en su libro ‘Vigilancia líquida’. ¿La libertad está en riesgo de perderse con esta vigilancia constante?

Día a día aumenta enormemente el contenido de los bancos de datos que son una reminiscencia de los campos minados, erizados de explosivos ocultos de los que sabemos que tienen que explotar, aunque no se puede decir cuándo y dónde. Estos son usados a diario por las compañías comerciales para reforzar su influencia sobre las opciones y el comportamiento de los consumidores. Ellos (los bancos de datos) facilitan enormemente la coacción desde arriba y pueden servir a las agencias políticas con inclinaciones autoritarias e intenciones dictatoriales.

¿Qué es lo más preocupante de la vigilancia contemporánea?

El aspecto más preocupante de la vigilancia contemporánea y la recolección de datos es que se lleva a cabo con nuestra aprobación masiva, entusiasta, despreocupada y alegre. No nos preocupamos por la catástrofe hasta que golpea... Y así que el proceso no es tan manejable y potencialmente controlable, ya que se limitaría, como en el pasado, a tratar el espionaje especializado y a las agencias de vigilancia.

¿Cree que en medio de la crisis económica algunos de los partidos declarados neonazis pueden llegar al poder en un escenario de desconcierto como este?

Necesitamos retornar a la raíz de su primera pregunta. Estos dos problemas están íntimamente conectados. La discrepancia entre los instrumentos políticos disponibles y los poderes reales que deciden las posibilidades y perspectivas de nuestras vidas y las de nuestros niños —discrepancia causada y diariamente exacerbada por la globalización sin control y la ajustada interdependencia— provocará que un número creciente de personas busque alternativas al sistema político visiblemente indolente e ineficaz para coordinar las políticas con las preferencias populares y los deseos, fallando espectacularmente en la posibilidad de generar empleo. Los jóvenes son los más afectados, engrosando la mayor franja del número de desempleados, lo cual se suma al impedimento para que participen en los asuntos públicos y del Estado, en la reforma de los mismos.

¿Entonces que está sucediendo con los sistemas democráticos?

La confianza en la capacidad de la democracia está marchitándose, lo que resulta en una situación excepcionalmente fértil para que crezcan las semillas de resentimiento y florezcan sentimientos totalitarios. La complejidad de las causas de la miseria, siendo además desorientadoras e incapaces de mostrarse en principio, el sentido humillante, crece la demanda de “líderes fuertes” capaces de proporcionar fórmulas simples, que ofrecen y prometen soluciones simples, haciendo una oferta tentadora de aliviar a sus seguidores en cambio de su obediencia inflexible, de la carga de la responsabilidad de sus vidas demasiado pesadas para ellos y que carecen de los recursos necesarios para sobrellevarlas.

¿Qué deberían hacer los ciudadanos?

Por desgracia, no hay atajos para una solución radical. En el corto plazo, sólo son posibles paliativos temporales y transitorios. Prevenir catástrofes similares requeriría llamados a repensar y reformar nuestra filosofía de vida y nuestro modo de convivir, de hecho, una especie de revolución cultural, y como ya se ha indicado, el cambio cultural toma tiempo y evade imperativos y gestión. Las raíces de las periódicas crisis económicas, así como la imposibilidad de controlarlos y evitarlas, se encuentran profundamente arraigadas en nuestro modo de ser: la concepción de un crecimiento económico sin fin como remedio universal a todos los males sociales, el hábito de buscar la felicidad a través de comprar (de saquear el mundo en lugar de contribuir al mismo), favorece la competencia sobre la solidaridad, la individualidad sobre el intercambio, y el imparable aumento de la tolerancia a la desigualdad social, que ha llegado a niveles tan altos que hace tiempo era inconcebible que esto ocurriera.

snavarretec@unal.edu.co

@StevenavCardona

Fuente: http://www.elespectador.com/

El Magdalena lanza su anzuelo por la carga camionera

Por el río se podrán mover convoyes con capacidad para transportar 7.200 toneladas de carga. Cada barcaza movilizará 1.200 toneladas.



Los transportadores de carga consideran que el río se convertirá en complemento antes que su enemigo.

Hace sólo 15 días se adjudicó la concesión para la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena, con lo cual el país espera mover carga entre Puerto Salgar y Barranquilla, con un modo de transporte más limpio que el camionero y 60 % más barato, sin embargo, esto sólo está en el papel y mientras que se inician las obras hay que buscar la carga y para esto Cormagdalena tiene lista una iniciativa, que con incentivos pretende cautivar a los dueños de la mercancía para que hagan el tránsito al modo fluvial.

Se trata de un proyecto verde que no tiene antecedentes en el mundo y de concretar su registro en las Naciones Unidas antes de que finalice el año, Colombia se ubicaría entre las naciones a la vanguardia en materia de protección al medio ambiente.

De acuerdo con César Garay, asesor en el plan de manejo de cuenca de Cormagdalena, la herramienta que usarán para atraer la carga al río se enmarca en una metodología conocida como MDL (Mecanismo de Desarrollo Limpio) y consiste en la sustitución de carga del modo carretero al fluvial con el fin de contribuir a la mitigación del cambio climático mediante la reducción de gases efecto invernadero.

Es decir, que las empresas que le apuesten a esta iniciativa recibirán un certificado CER, el cual equivale a una tonelada de carbono, que es el que se deja de emitir al hacer el cambio de modo de transporte de carretera a río. Por cada CER el propietario de la carga recibirá 5 euros, indicó Garay.

“Los convoyes que van a operar en el río en un futuro cercano, tienen capacidad de mover 7.200 toneladas de carga, (ver gráfico) que para transportarla por carretera se requerirían de 121 tractomulas, algo así como 5 kilómetros de vehículos parqueados uno detrás de otro”, recalcó.

Un camión que viaja de Tunja a Barranquilla hoy, debe recorrer cerca de 800 kilómetros, pero sí la carga de carbón se va por el río sólo deberá hacer un viaje de 130 kilómetros hasta Puerto Salgar. Este pequeño productor de carbón del altiplano produce al año 3.500 toneladas, lo que representa 26 mil toneladas de emisiones de carbono y al pasarse al transporte fluvial estas emisiones se reducirían a 14 mil toneladas, cerca del 50 %.

Si este productor se inscribe al programa, ojalá desde ya, esas 12 mil toneladas de gases de efecto invernadero que no se generaron se van a convertir en 84 mil dólares, recursos con los que no contaba.

Hay que anotar que el administrador del programa será Cormagdalena, quien cobrará un 20 % por la administración, de ese porcentaje el 10 % se destinará a los gastos del procesos y el 15 % se destinará a inversiones en el río.

“Hacer este cambio al modo fluvial permitirá una reducción considerable de congestión y desgaste de vías. Además significará una contribución inmensa al cuidado del medio ambiente, porque en un sólo recorrido de un convoy estaríamos ahorrando mucho en emisión de gases que afectan el medio ambiente”, indicó el director de Cormagdalena Augusto García.

El directivo explicó que hay varias naciones industrializadas que contaminan mucho a nivel global y que tienen una deuda con el planeta, mientras que hay otros países como Colombia, en vía de desarrollo y que no tiene todavía una huella o un pasivo tan grande. “Esto nos permitirá convertirnos en objeto de compra de estos certificados o bonos de carbono, por parte de estos países quienes pretenden bajar su huella, así funciona este mercado”.

Si bien aun no se han iniciado las obras de recuperación del Magdalena, ya se abrió un debate en el cual algunos sectores condenan al río por la suerte que correrá el sector camionero. Sin embargo los mismos transportadores no califican al río como su enemigo, sino la sobreoferta de vehículos que hay en el sector.

De acuerdo con Jairo Herrera, director ejecutivo de Asecarga, la recuperación del río permitirá abrir una puerta al multimodalismo, antes que ser una competencia.

“Lo que sí debe hacer el gobierno para proteger al sector camionero es agilizar la chatarrización de unos 50 mil vehículos, ya que esta sobreoferta si nos está perjudicando”, señaló.

El dirigente explicó que no toda la carga se moverá por el río y que para llevarla hasta los puertos fluviales se debe contar con buenas carreteras y con terminales logísticos que permitan la transferencia de la carga.

Por su lado, el director ejecutivo de Colfecar, Juan Carlos Rodríguez, señaló que la recuperación del río es lo mejor que le puede pasar al transporte de carga por carretera ya que ésta por sí misma buscará si su modo de transporte se acomoda a su medio natural.

“El río será la vía ideal para el movimiento de carbón, de hidrocarburos, de cemento, de café y para los graneles seguirá utilizando el camión, que conectará con el río y el ferrocarril, cuando este recuperado”, indicó.

Para Alejandro Costa, presidente de la multinacional suiza, Impala, que hace tres años decidió apostarle al río, lo que va pasar en el mediano plazo es que el sector camionero se va a reacomodar, es decir, que ya no hará recorridos tan largos, lo que les permitirá hacer más viajes y ganar más dinero.

Además considera que la carga perecedera seguirá moviéndose por camión, gracias a su rapidez. “Los camiones son nuestros principales socios estratégicos. El río no es un enemigo, sino que propone una eficiencia económica”.

jchacon@elespectador.com

@jairochacong

Fuente: http://www.elespectador.com/