miércoles, 1 de octubre de 2014

Los documentos secretos del Ejército Nacional


Desde hace varios meses existe una gran preocupación en la cúpula del Comando General de las Fuerzas Militares y la Central de Inteligencia del Ejército. El motivo del desvelo tiene que ver con un asunto que puede comprometer la seguridad nacional si llega a manos equivocadas. Decenas de documentos confidenciales que debían ser conocidos únicamente por un muy reducido grupo de altos mandos terminaron en poder de civiles que nada tienen que ver con las Fuerzas Militares. Parte de esa información fue usada con fines políticos pero mucha quedó volando e incluso alguna de esa información estratégica está en poder de gobiernos extranjeros. 


SEMANA tuvo acceso a decenas de esos documentos, informes, mapas y fotografías clasificadas. Esta revista se abstiene de publicar la mayoría de esos documentos por tratarse de asuntos que comprometen seriamente la seguridad nacional. Otros de esos documentos filtrados contienen información extensa, detallada y muy confidencial sobre la guerrilla. 

Uno de estos es un extenso informe de 533 hojas en donde hay detalles y fotos sobre decenas de jefes y mandos medios de la guerrilla. Los archivos contienen información sobre cada una de las estructuras de las Farc, sus finanzas, componentes militares, políticos y áreas de influencia. También contiene datos reveladores, información sobre centenares de subversivos, desde los comandantes hasta los más rasos pasando por los mandos medios de ese grupo. El extenso documento tiene datos clasificados sobre el ELN, sus estructuras, jefes, entre otros y, en menor medida, sobre bandas criminales.

Otro de los documentos a los que tuvo acceso esta revista y que guarda el carácter de reservado tiene 76 páginas y se titula ‘Análisis cuantitativo y cualitativo de las capacidades críticas de agresión’. Fechado el 16 de septiembre de 2013 contiene un completo estudio no solo del estado de algunas estructuras de las Farc sino de las debilidades de unidades del propio Ejército denominado ‘zonas grises’ y ‘límites jurisdiccionales donde se presentan vacíos operacionales’. Se trata de un escrito altamente confidencial, elaborado por analistas de la Central de Inteligencia Militar, pues contiene observaciones precisas sobre fortalezas y debilidades de los subversivos y del propio Ejército. Estos documentos anteriores tienen rótulos de reservado y contienen los logos del Comando General de las Fuerzas Militares.

Otro de los informes es una lista de documentos elaborados por las Regionales de Inteligencia Militar, conocidas como Rimes, y que orgánicamente dependen de la Central de Inteligencia Militar. Uno de estos, de la Rime 4 y de 48 hojas de extensión, está titulado ‘Dispositivo-composición-fuerza enemigo, cuarta división’. Se trata de una presentación en donde está la estructura del bloque oriental de las Farc.

Contiene varios ‘mapas de guerra’ en donde se muestran cuáles son las áreas consolidadas por el Ejército y ‘las áreas de confrontación e información estratégica sobre el enemigo’. Tiene además mapas tácticos en todo el territorio que muestran dónde se mueven diferentes frentes de las Farc y el ELN, así como quiénes son los jefes en cada zona y con cuántos hombres cuentan.

Otros datos clave de inteligencia militar que se filtraron tienen que ver con una serie de fotos aéreas tomadas desde aviones de reconocimiento del Ejército. Ese tipo de imágenes son utilizadas también para planear operaciones sobre terreno y para diseñar los planes de movimientos y ataque de las tropas del Ejército. SEMANA se abstiene de dar más detalles para no entorpecer las operaciones militares. 

De igual forma los archivos completos de varios computadores, USB o memorias extraíbles que han sido incautadas en diferentes operaciones militares también terminaron en la calle.   
Soldado advertido…

Los anteriores son tan solo algunos de los documentos en poder de SEMANA. Los informes son de varios años y van desde 2008 hasta finales de 2013. A pesar de que algunos son antiguos no por eso pierden su carácter de clasificados y secretos pues contienen información valiosa. No solo sobre la guerrilla sino sobre las propias Fuerzas Militares y el Ejército. Legalmente ninguno de esos documentos puede, ni debe, ser conocido y mucho menos terminar en manos de cualquier civil. Esa fuga de información ocurrió entre octubre del año pasado y mediados de este año.

Parte de dicha fuga se descubrió pocos días después de la captura del hacker Andrés Sepúlveda el pasado 5 de mayo. La Fiscalía en ese entonces reveló que Sepúlveda tenía documentos reservados de inteligencia militar, aunque aquella vez no aclaró cuáles. No obstante, SEMANA estableció que incluso desde antes del episodio del hacker, en marzo y abril de este año, altos mandos en el Comando General de las Fuerzas Militares recibieron informes confidenciales en los que los alertaban sobre la fuga de información clasificada.

Aunque inicialmente la identidad de quien alertó en el interior de las Fuerzas Militares sobre la fuga era desconocida, en poco tiempo salió a la luz pública una pista de quién podría haber prendido las alarmas. Se supo gracias a una rueda de prensa que dio el comandante de la Fuerza Aérea, general Guillermo León, pocos días después del arresto de Sepúlveda. En un acto inusual el oficial ‘quemó’ a uno de sus agentes de Inteligencia al contar quién era y confirmar dónde trabajaba. El hecho causó sorpresa entre la comunidad de inteligencia, especialmente porque el propio León fue jefe de Inteligencia de la FAC. El hombre que quedó en la picota por cuenta de esto fue Yesid González. “…Es un agente de Inteligencia que es civil y miembro de la Fuerza Aérea, pero tiene funciones en el Comando General de las Fuerza Militares… Pertenece a la Fuerza Aérea, pero su trabajo se desarrolla en el Comando”, dijo el general el 21 de mayo pasado. 

González es un analista en seguridad informática y en ese mundo es conocido como Bambino. SEMANA estableció que González fue enviado en comisión al inicio de este año a una unidad elite conocida como Regional de Inteligencia Militar Estratégica Conjunta (Rimec), adscrita al Comando General de las Fuerzas Militares, cuyos blancos cubren aspectos y objetivos por fuera de las fronteras del país. SEMANA intentó, infructuosamente, buscar a González en el Comando General y en la FAC en donde inicialmente dijeron que estaba en comisión en el Ejército y había salido con unos días de permiso. Y en otras llamadas sencillamente dijeron que no lo conocían, ni sabían quién era. En las comunidades de hackers y expertos en informática tampoco dan razón de su paradero.

Lo cierto del caso es que pese a las múltiples advertencias poco se hizo por controlar la fuga o determinar cómo y quiénes filtraron datos secretos que acabaron, entre muchas otras manos, en las del tristemente célebre hacker. Curiosamente tal vez la única medida que se intentó y que demuestra que el alto gobierno sabía de la fuga de información fue el decreto 857 el pasado 2 de mayo. En este se fijaron las pautas a los jefes de la inteligencia en el país sobre el manejo de la información, las fuentes, los agentes y la confidencialidad.

Lo único cierto es que los informes filtrados son documentos con estricto carácter confidencial y que solo deben conocer un puñado de personas, entre las que están el comandante de las Fuerzas Militares, el jefe de Inteligencia del comando, conocido como J2 y los jefes y directores de las diferentes centrales y regionales de Inteligencia. Parte de esos documentos fueron conocidos por el ecuatoriano Daniel Bajaña, que trabajaba con Sepúlveda, y quien mantenía contactos con miembros de la Inteligencia de Ecuador. 

La fuga de información que tiene que ver con la Central de Inteligencia Militar coincide con el periodo en el cual se desempeñó como jefe de esa unidad el general Mauricio Forero. En febrero de este año, el nombre de este oficial salió a la luz pública a raíz del escándalo de interceptaciones ilegales en la llamada sala gris, que estaba en esas instalaciones militares. Ese escándalo fue simultáneo con el de la fachada Andrómeda, revelados ambos por SEMANA. Como consecuencia de la denuncia fueron relevados de su cargo el general Mauricio Zúñiga, jefe de Inteligencia en ese momento, y el general Jorge Andrés Zuluaga, jefe de la Central de Inteligencia Técnica del Ejército (Citec). Aunque Forero había resultado involucrado no fue relevado de su cargo, y por el contrario fue ascendido como jefe de Inteligencia y Contrainteligencia del Ejército, cargo que actualmente desempeña.

Otra gran parte de los documentos secretos perdidos salieron del Comando General de las Fuerzas Militares. Desde febrero de este año, esa comandancia está a cargo del general Juan Pablo Rodríguez, quien hasta entonces se desempeñó como comandante del Ejército. 

Voceros de las Fuerzas Armadas informaron que no responderían ninguna pregunta porque, según ellos, “violaban la reserva sumarial y se trataba de asuntos de seguridad nacional”

Resolver el misterio de cómo un gran cúmulo de información confidencial de seguridad nacional terminó prácticamente en la calle, es una de las razones por las cuales el pasado 12 de septiembre el Ministerio de Defensa anunció una comisión especial liderada por el vicealmirante César Augusto Narváez y generales de cada una de las Fuerzas Militares y la Policía. 

Este episodio es un palpable campanazo de alerta para que se revisen todos los protocolos de seguridad que se necesitan para proteger la información de Inteligencia de la fuerza pública. Para nadie es un secreto la importancia táctica y estratégica que significa el trabajo de inteligencia y el valor de esa información para luchas contra flagelos como la guerrilla, el narcotráfico, las bandas criminales, el contrabando, etcétera. En un mundo globalizado, lleno de hackers mercenarios, y de enemigos tratando de ganar espacios, es crucial blindar y proteger la información de inteligencia. Eso permitirá que el Estado tome mejores decisiones y que los ciudadanos puedan dormir más tranquilos. 

Fuente: semana.com

T27: el pájaro de acero brasilero con tecnología colombiana


Fuente: youtube.com

sábado, 27 de septiembre de 2014

La tragedia de tres hermanos


Como en la película ‘Salvando al soldado Ryan’, una madre pierde a dos hijos en la guerra en Colombia mientras el tercero, como un policía, decide seguir en la lucha.
Los hermanos Burbano nacieron y vivieron su juventud en uno de los lugares más violentos y peligrosos del país, el puerto de Tumaco, en el Pacífico colombiano. Rodeados de guerrilla, paramilitares, bandas criminales y narcos, nunca sucumbieron a las tentaciones del dinero fácil ni a las ofertas de ingresar a pandillas o grupos ilegales. En una región en donde muchos solo sueñan con tener un arma para imponer su ley, los Burbano optaron por conseguir la suya, pero para defender la patria.

Dos de ellos, Johan y Albin, ingresaron a las filas del Ejército Nacional. Su hermano menor, Arturo, prefirió entrar a la Policía. Su historia posiblemente sería igual a la de decenas de familias con hijos que hacen parte de las fuerzas militares colombianas. Sin embargo, la de los Burbano no es común. Ni siquiera en la increíble y triste historia de la guerra en Colombia.

En un trágico giro del destino, dos de los tres hermanos murieron en combates con la guerrilla con tan solo 35 horas de diferencia. La muerte los encontró casi al mismo tiempo en dos extremos del país, a más de 500 kilómetros de distancia. Uno en el calor infernal de Arauca en el oriente. El otro en la agobiante humedad de la selva del Urabá antioqueño. 

El primero tenía 25 años, y murió el 25 de agosto. Su hermano tenía 26 años y murió el 26 de agosto. El único de los hermanos que sigue vivo, el menor, en medio del dolor y la incredulidad sigue portando con orgullo el uniforme de la Policía.

En un país en donde la guerra se volvió paisaje, la historia de los Burbano pasó desapercibida, a pesar de que guarda similitudes con la célebre película de Steven Spielberg, Rescatando al soldado Ryan, que llevó a la pantalla gigante la historia de tres hermanos que mueren durante la Segunda Guerra Mundial (ver recuadro). La diferencia es que la historia de los Burbano no es una película de acción que dura dos horas y termina cuando se enciende la luz, sino que encarna la realidad del conflicto colombiano.

El soldado Johan

Siguiendo los pasos de su hermano mayor, Johan ingresó en 2009 al Ejército a prestar el servicio militar. Esta vida lo atrapó y optó por convertirse en soldado profesional. Su buena puntería, su destreza con las armas y la disciplina, lo llevaron a formar parte de varias unidades móviles del Ejército en diferentes lugares del país. 

Gracias a las capacidades que adquirió en las decenas de combates en los que participó durante los cinco años que llevaba como soldado profesional, Johan fue escogido el pasado 20 de agosto por sus jefes para formar parte de los 18 soldados que desarrollarían una delicada misión cerca del municipio de Arauquita. Se trataba de adentrarse en el corazón del frente 10, uno de los más poderosos de las Farc y con un amplio dominio en vastas zonas del oriente. El objetivo consistía en cortarle a esa estructura subversiva el paso por rutas clave que utilizan para el tráfico de droga. También debían llegar hasta algunos de los campamentos para evitar que los guerrilleros pudieran consolidar ataques terroristas contra la población civil y la infraestructura. 

La zona era especialmente difícil. Los campos minados y los francotiradores obligaban a Johan y sus compañeros a avanzar con inmensa cautela. Debían medir cada paso y cada respiro para evitar ser detectados o caer en una emboscada. La dificultad del terreno y la situación hizo que el grupo de soldados avanzara tan solo 2.400 metros por día. Al quinto día de camino selva adentro, y cuando ya ajustaban 12 kilómetros recorridos, la noche del 24 de agosto el grupo se vio obligado a detenerse. Uno de los hombres tenía agudos dolores abdominales que le impedían seguir. Era apendicitis.

Los jefes del pelotón se comunicaron con sus comandantes de la brigada móvil 5 para informar y solicitar apoyo aéreo urgente para llevar al hombre a un hospital. Un helicóptero salió hacia el lugar pero la noche y las condiciones del clima impidieron que pudiera aterrizar. Johan y sus compañeros pasaron en vela la noche tratando de calmar al adolorido soldado. 

A las 8 y 30 de la mañana del 25 de agosto el pelotón de soldados sintió a la distancia el ruido del helicóptero que se acercaba. La aeronave aterrizó y Johan ayudó a subir al soldado enfermo. De un momento a otro un estruendo sacudió la tierra cuando apenas estaba tomando vuelo el helicóptero. Se trataba de una lluvia de cilindros bomba, tatucos y ráfagas de fusil que venían de todas direcciones. El sonido del helicóptero había delatado la ubicación de los militares que estaban rodeados por más de 50 guerrilleros. 

Con el helicóptero fuera de peligro Johan y sus compañeros empezaron a repeler el fuego guerrillero y se replegaron en busca de posiciones que les permitieran salir de la emboscada. La lluvia de balas era intensa y se prolongó por varios minutos. Los militares lograron contener el ataque y en un momento determinado se lanzaron a la ofensiva. Cuando iban tras los guerrilleros, una segunda oleada los sorprendió. Johan iba al frente de la línea de combate empuñando su fusil. A su lado iban otro soldado y un suboficial. Un cilindro bomba cayó a pocos metros y volaron por los aires. Mal heridos por las esquirlas, se incorporaron, pero Johan fue alcanzado por una ráfaga de balas que acabaron inmediatamente con su vida. El mismo destino corrieron sus dos amigos. El combate se prolongó un rato más hasta cuando los subversivos huyeron. 

Una hora más tarde los cuerpos sin vida de Johan y sus amigos fueron trasladados hasta la brigada en Arauca. Cuando conoció el ataque y las bajas que habían sufrido sus hombres el comandante del Ejército, el general Jaime Lasprilla, viajó desde Bogotá hasta la brigada para conocer de primera mano la situación. Allí fue informado que Johan tenía un hermano que era cabo del Ejército y estaba en operaciones con la brigada móvil 24 en Mutatá, Antioquia.

Lasprilla se comunicó con el comandante de esa unidad y le ordenó localizar al cabo Albin Burbano para enterarlo de la muerte de su hermano menor. 

El cabo Albin

Albin era el mayor de los hermanos Burbano. En 2008 entró al Ejército a prestar servicio militar. Aunque su sueño era estudiar Contaduría y dedicarse a los números, las limitaciones económicas de su familia hicieron que optara por encontrar en la carrera militar una forma digna de ganarse la vida. Su opción en ese mundo era ser suboficial del Ejército. Pagar la inscripción y la formación que dura dos años y cuesta cerca de 3 millones de pesos, implicó un gran sacrificio familiar.

Su padre, Jairo, vendió un pequeño lote que tenía en su vereda en 1 millón de pesos. Su mamá empeñó un par de cadenas que tenía y buscó plata prestada con amigos y familiares para que Álbin lograra graduarse. Que llegara a ser suboficial se transformó en una misión familiar que lograron concluir con éxito en 2011 cuando salió de la escuela con el grado de cabo tercero. 

De inmediato fue asignado a diferentes unidades, la última fue el batallón de combate terrestre número 33, donde llegó a finales de julio pasado. Fue asignado como comandante de escuadra en la brigada móvil número 24. Una de las misiones consistía en enfrentar al temible frente 5 de las Farc que actúa en gran parte del Urabá antioqueño. Durante varias semanas Albin y sus compañeros sostuvieron enfrentamientos esporádicos con los guerrilleros. 

Los días eran eternos en la espesura de la tupida selva y las horas pasaban a la espera de entrar en combate en cualquier momento. La rutina del cabo Albin cambió cerca del medio día del 25 de agosto. Sus comandantes le informaron que debía salir de la zona de combate en la que estaba y presentarse en la sede de la brigada en Mutatá. Aunque no entendía las razones de la inusual orden, no le dieron más explicaciones. Sus jefes no querían que la mala noticia de la muerte de su hermano lo tomara en la mitad de la selva. 

El cabo Albin estaba prácticamente en la mitad de la nada y debía caminar varios kilómetros entre la manigua para llegar a un lugar en donde lo esperaría un helicóptero. 

Acompañado de un pequeño grupo de soldados caminó toda la noche y la madrugada. Iba al frente de su grupo siempre con su fusil desasegurado y listo para disparar. A un par de kilómetros de su destino, cruzó una pequeña cañada. Un estruendo sacudió la selva. Albin pisó una mina antipersonal plantada por la guerrilla. 

“Ay, mi madre”, fue el grito de dolor que lanzó y que se escuchó en la selva. Sus hombres corrieron a auxiliarlo y no podían creer lo que veían. Tendido sobre la tierra Albin se retorcía de dolor. Ya no tenía sus dos piernas y le faltaba uno de sus brazos. La fortaleza física que siempre tuvo desde pequeño lo mantenía consciente. Le pidió a uno de sus hombres que le dijera qué tan mal herido estaba. Su subalterno no tuvo corazón para decirle la verdad. “No, mi cabo, tranquilo. Usted está bien”, le dijo. Albin se desmayó.

Los uniformados cortaron dos palos de un árbol y uniendo sus camisetas improvisaron una camilla en la que acomodaron el cuerpo destrozado de su cabo. A toda marcha recorrieron los pocos kilómetros que los separaban del helicóptero. Fue trasladado a Montería pero en el hospital al que llegó no pudieron hacer nada debido a la gravedad de las heridas. Tuvo que ser trasladado a Medellín a donde llegó a las dos de la tarde. Durante cuatro horas los médicos lucharon infructuosamente por salvarle la vida. El segundo de los hermanos Burbano murió a las seis de la tarde del martes 26 de agosto.

El patrullero Arturo 

El menor de los tres hermanos varones de la familia Burbano es Arturo. En septiembre del año pasado optó por seguir los consejos de Johan y Albin, quienes le recomendaban seguir sus pasos como militares. Arturo no estaba convencido que pasar meses en la selva fuera lo suyo. Pero optó por ingresar a la Policía para hacer el curso de patrullero. En marzo se graduó y junto a sus hermanos y el resto de la familia celebraron que se acababa de convertir en el tercer Burbano en unirse a la fuerza pública.

Arturo fue enviado a Pereira y por su gruesa contextura física fue asignado a formar parte del Escuadrón Móvil Antidistrubios (Esmad). Casi a diario trataba de conversar con sus hermanos por teléfono, ellos lo llamaban desde el lugar de la selva en donde se encontraran. Como era el único de los tres que estaba en una ciudad, era el encargado de pagar las cuentas de los celulares. 

Desde pequeños siempre fueron muy unidos y por la mente de Arturo jamás pasó la idea que algún día sus dos hermanos pudieran faltar a pesar de haber elegido una de las profesiones más peligrosas en Colombia, como es la de ser militar. 

Con regularidad sus hermanos le contaban de los combates en que habían estado. Ese tipo de conversaciones se volvieron rutinarias y esa rutina ayudó a disminuir el temor de Arturo por la suerte de sus hermanos. Sin embargo, algo inusual dejó inquieto al menor de los Burbano. 

El 20 de agosto, en una llamada cotidiana, Johan le contó que ese día su mejor amigo en el Ejército había muerto en un combate. Por primera vez le confesó que tenía miedo pues saldría a una misión en las selvas de Arauca. Como una especie de broma y para bajar la tensión, Arturo le dijo que se hiciera el enfermo para no ir. Se rieron y se despidieron. 

Arturo quedó inquieto por la charla y decidió llamar a su hermano mayor, el cabo Albin, quien lo tranquilizó. Esa fue la última vez que Arturo conversó con sus dos hermanos. 

Cinco días después de esas llamadas telefónicas, a las 9 y 45 de la mañana del 25 de agosto el celular de Arturo sonó. Un compañero del soldado Johan le dijo que su hermano acababa de morir. La noticia le cayó como un baldado de agua fría. Sin pensarlo marcó al celular de su hermano mayor, el cabo Albin. No se pudo comunicar pues este se encontraba en la mitad de la selva de Urabá. 

Desconsolado tomó un bus desde Pereira rumbo a Cali. Allí estaban sus padres que habían ido a visitar a unos familiares. Desde la carretera habló varias veces con su mamá, Águeda, pero no fue capaz de darle la nefasta noticia. Quería verla y abrazarla antes de contarle que la guerra le había arrebatado a uno de sus hijos. 

Al llegar a la capital del Valle el menor de los hermanos Burbano se encontró con sus padres. Se fundieron en un abrazo y entre lágrimas empezaron a llorar la partida de Johan. 

Un pueblo de luto

Arturo y sus padres regresaron a Tumaco para preparar el velorio y esperar la llegada del cabo Albin. Cerca de 100 habitantes de ese municipio estaban en la casa de una familiar en donde harían la velación, que solo podría realizarse al día siguiente, cuando llegara el féretro con el cuerpo de Johan. Sin embargo no sabían que la muerte volvería a tocar a sus puertas.

Cerca del mediodía del 26 de agosto, Jairo, el patriarca del clan, recibió una llamada que ahondaría la tragedia. Un compañero de su hijo mayor le contó que el cabo Albin había caído en un campo minado y estaba herido. Esa noche les confirmaron que los médicos habían perdido la batalla por salvar su vida. 

Tumaco se paralizó. Tanta desgracia no podía ser cierta. La casa se llenó, más de 700 tumaqueños se aglomeraron a las afueras de la pequeña vivienda en el barrio La Concordia. Una vez los dos ataúdes entraron por la puerta la noche del miércoles 27 de agosto, la mamá de los Burbano no soportó más, sintió que el mundo se le venía encima, se desmayó y tuvo que ser llevada al hospital.

En la mañana del jueves, después de la ceremonia religiosa en la que los militares rindieron honores a los dos héroes caídos, todo el pueblo se dirigió en una silenciosa procesión a uno de los muelles. Los féretros fueron embarcados en dos canoas que partieron rumbo a la vereda que vio nacer a los Burbano y que sería el lugar en donde pasarían la eternidad. Más de 30 canoas llenas de gente y flores los acompañaron en el recorrido por el río. 

Al mediodía la caravana fúnebre arribó a la vereda San Agustín. Los cuerpos de Albin y Johan reposaron sobre unas mesas en la casa de sus padres y siguiendo una de las costumbres de la comunidad, colgaron cobijas en las paredes para luego cantar durante tres horas. A las tres de la tarde subieron la loma hasta llegar a la iglesia, una modesta capilla en obra gris, ubicada en uno de los puntos más altos del lugar. Allí, el párroco de Tumaco ofició la misa por el alma de los dos hermanos.

Horas antes uno de los tíos de los jóvenes fue el encargado de abrir los hoyos de dos metros de profundidad en donde serían enterrados sus sobrinos, dos héroes reconocidos por su pueblo pero ignorados por el resto del país.

Hoy los padres de los hermanos Burbano encarnan la tragedia de la guerra. No entienden por qué, salvo el comandante del Ejército, nadie del Ministerio de Defensa o el alto gobierno se tomó siquiera el trabajo de llamarlos a darles las condolencias, a pesar de la inmensidad de su tragedia por haber perdido dos hijos casi de manera simultánea. No obstante el dolor, no guardan resentimientos contra nadie. Arturo, el único de los tres hombres que sobrevive, sigue en las filas de la Policía, pero al igual que miles de colombianos, no logra entender las razones de una guerra que le quitó a sus hermanos. 

Fuente: semana.com

jueves, 25 de septiembre de 2014

¿Cómo actuó Santander frente al atentado a Simón Bolívar?


En septiembre de 1826, el Libertador, presidente vitalicio y dictador del Perú, regresó a Bogotá. Había creado a Bolivia, regida por su Constitución de Presidencia perpetua e irresponsable, que no podía imponerse en Colombia, como lo deseaba, por cuanto la Constitución de Cúcuta era inmodificable y regía hasta 1831.

Asumió la Presidencia y se atribuyó facultades extraordinarias. Contra el querer de Santander y el movimiento republicano y demócrata que lo seguía, el Congreso, a instancias de Bolívar, convocó una constituyente que debía reunirse en Ocaña para modificar la Carta.

La Convención, donde midieron fuerzas bolivarianos y santanderistas, aunque de mayoría santanderista, se reunió el 9 de abril de 1828. Sesionó por tres meses, entre agitados debates. Al cabo, viendo los bolivarianos que se imponía el proyecto santanderista, se retiraron, y la malograda Asamblea se clausuró.

Tras este fracaso, el 27 de agosto de 1828, el Libertador Presidente expidió el Decreto Orgánico, por el cual abolía la Constitución de Cúcuta y suprimía la Vicepresidencia de la República, en cabeza de Francisco de Paula Santander.
Contra el gobierno autocrático y militarista del Libertador se organizó la conjura que se precipitó el 25 de septiembre siguiente. Conmocionado por el atentado, el Libertador pensó en dimitir e indultar a los comprometidos; pero, presionado por el general Rafael Urdaneta, secretario de Guerra y Marina, cambió de parecer y ordenó iniciar procesos contra los autores y cómplices.

El 28, interrogaron al francés Agustín Hormet sobre el objetivo del asalto a la Casa de Gobierno y respondió que era “apoderarse de la persona del general Bolívar y restablecer en la fuerza y vigor la Constitución de Cúcuta”. Y que a quién querían poner a la cabeza del gobierno, si no era a Santander. Dijo que para no darle al movimiento un sentido partidista, “se creyó más político (...) nombrar la comisión gubernativa de que se ha hecho mención, pues de este modo se alejaba toda sospecha de que la revolución se había emprendido en favor de ninguna persona determinada”.

El mismo día le preguntaron a Santander si “tuvo algún antecedente de lo acaecido en la noche del 25 u oyó alguna expresión que pudiera así indicarlo y a quién”. Respondió que “no tenía conocimiento de que hubiera algún plan para hacer cualquier cambio, y que aunque lo hubiera habido no se lo habrían comunicado”.

Por qué decía que ‘no se lo habrían comunicado’, le cuestionaron. Replicó que a quien le hablaba de asuntos políticos le decía que no quería mezclarse en nada, pues solo quería irse del país. A la pregunta de con quién conversaba de asuntos políticos, Santander citó a varios, entre ellos a Florentino González.

El 29, juzgados sumariamente, sentenciaron a muerte a Agustín Hormet, Wenceslao Zuláibar, Rudesindo Silva, Cayetano Galindo y José López. Se absolvió a Pedro Celestino Azuero, y se condenó a ocho años de presidio al coronel Ramón Nonato Guerra.

Encolerizado, el Libertador disolvió el tribunal, nombró al general Córdoba en el cargo de Urdaneta, quien pasó a ser juez único instructor del proceso. El 30, se llevaron al patíbulo a los primeros cinco condenados. Luego, Urdaneta revisó las sentencias ejecutoriadas de Ramón Nonato Guerra y Pedro Celestino Azuero, las revocó y los condenó a muerte.

El 1.º de octubre, el coronel Guerra, en capilla, pidió una nueva declaración para recomendar a su familia “que quedaba en la orfandad y en la indigencia”. Urdaneta aprovechó para decirle que el Gobierno “podría usar con él alguna indulgencia si en la situación en que se encontraba, próximo a dar cuentas a Dios, tenía la franqueza de decir quiénes más eran cómplices de esta conspiración y quiénes sus autores”.

Guerra dijo, como lo había expuesto en su confesión, que cuando Carujo se le presentó para hablarle del plan “le dijo que contaba con el general Padilla y con el general Santander, asegurándole que en cuanto a este, lo sabía por Florentino González”; que después fue a ver al general Santander para preguntarle si eso era cierto y que el general “le dijo que por Dios se dejasen de eso, que eso era comprometerlo más que al Libertador, que él no deseaba sino irse de Colombia”.

Inmediatamente, Urdaneta mandó comparecer a Santander para un careo con Ramón Guerra. El Vicepresidente, inculpado del delito de conspiración, dijo en la audiencia que negaba el cargo “en las propias palabras en que se expresaba el coronel Guerra”.

El 2 de octubre, en medio de un ostentoso aparato, el coronel Guerra pasó al patíbulo acompañado del general José Prudencio Padilla, quien no tuvo que ver en el asunto. El 14, con otro grupo de conspiradores fue pasado por las armas Pedro Celestino Azuero, de 21 años. No quiso confesarse. Le dijo al confesor: “El único remordimiento que llevo al sepulcro es el de no haber dado muerte al tirano de mi patria”.

El 1.º de noviembre hubo careo entre Santander y Florentino González. Santander expuso que “sin anuencia ni previo conocimiento del exponente, se estaba preparando un plan de revolución con motivo del decreto orgánico (...) que el exponente no ha dirigido, como lo tiene asegurado, el plan de conjuración...”. Que una noche en su casa González le preguntó si por las circunstancias del país se verificase un cambio se pondría al frente del Gobierno y le dijo que no se mezclaría en ninguna conspiración.

Que lo había invitado a formar sociedades para estudiar la situación del país, con las cuales se entendiera el Libertador, pues así estaría ante un pronunciamiento nacional. Y que mientras él estuviera en Colombia “se opondría al proyecto que traían entre manos”. González dijo que creía “que el general Santander no tuviese conocimiento alguno de la conjuración a que se alude...”.

Como por todos los medios se buscaba comprometer a Santander, el Gobierno comisionó al general Pedro Alcántara Herrán, intendente de Cundinamarca, para que acordara con Carujo los términos del indulto y la promesa del salvoconducto para salir del país, exigidos por el venezolano que intentó matar a Bolívar en Soacha, para entregarse y declarar.

Herrán le escribió: “Señor Comandante Pedro Carujo. Bogotá, octubre 22 de 1828. Yo me alegro de ser el órgano para dirigir el salvoconducto que le ofrecí en los términos en que va. He hablado al Libertador sobre su contenido y me ha infundido absoluta confianza. Consúltese usted consigo mismo y resuélvase sin dilación. Muy satisfactorio me sería haber tenido alguna parte en la salvación de su vida y me hallo demás decidido absolutamente a hacer a usted cualquier servicio compatible con mi destino público”.

Ese día, provisto del salvoconducto, se entregó el jefe de la conspiración y asesino de Guillermo Ferguson en el asalto al palacio. Lo interrogaron por 48 horas y, al no hallar lo que buscaban, engrillado, lo encerraron en un calabozo y lo amenazaron de muerte “por no decir nada de importancia”.

El 2 de noviembre Carujo tuvo después un careo con González y con Santander, quien declaró que una noche aquel estuvo en su casa, con motivo de dar los parabienes al señor Vallarino, “seguramente a participarle su nuevo matrimonio”. Que era la segunda vez que se veían en Bogotá. Que jamás se habían tratado y que Carujo le habló de esfuerzos que se estaban haciendo para restablecer la Constitución. Pero le comentó que ya González le había hecho sobre eso alguna indicación, y que le respondió que se opondría a todo acto mientras él estuviese en Colombia.

Y aclaró que cuando Carujo le dijo que iban a matar a Bolívar en Soacha, le contestó que “por ningún motivo se pensase en ello: que en el momento fuera a impedirlo”. Y que Carujo le prometió impedir el atentado. Dijo Santander que él no tenía nada que ver con la conspiración. Que con nadie había hablado de eso, y que su nombre era usado para ganar adeptos. Carujo se declaró conforme con lo expuesto.

El 7 de noviembre, Urdaneta sentenció a la pena de muerte a Santander. El 10, el Consejo de Ministros pidió la conmutación de la pena: “Si contra el general Santander existieran las pruebas de su cooperación en la noche del 25 (...), el Consejo no titubearía en aconsejar al Libertador Presidente que mandase ejecutar la sentencia pronunciada el 7 de este mes (...), pero no existiendo estas pruebas (...) y no perdiendo de vista que el general Santander ha manifestado que impidió el asesinato del Libertador, que se intentó cometer en el pueblo de Soacha (...) es de opinión que el Gobierno obraría mejor conmutando la pena de muerte en de destitución de su empleo y extrañamiento de la República...”.

El Libertador conmutó la pena a Santander por exilio perpetuo. ¿Y quién podría pasar al patíbulo al general Santander, vicepresidente de Colombia, el hombre más importante de la Nueva Granada, cuando en el sur Obando y López se levantaban para “imponer freno a la furia del dictador y salvar del suplicio a algunas personas comprometidas en el asunto del 25 de septiembre?”.

El 15 de noviembre Santander salió al exilio. Manuela Sáenz (que ya lo había hecho fusilar en efigie) le puso un espía para que la mantuviera informada de cada paso suyo, y, secretamente, Bolívar ordenó a Mariano Montilla detenerlo en Cartagena. Nueve meses lo tuvieron encerrado en las bóvedas de Bocachica.

De allí, obligados por las exigencias de notables y por su grave estado de salud, lo enviaron a La Guaira, pensando en que Páez extremaría las medidas contra él; pero el León de Apure lo hizo embarcar para Hamburgo, el 20 de agosto de 1829. De esta caja de Pandora de la Convención de Ocaña aún siguen saliendo las calamidades...

‘Joder a ese viejo Bolívar’


La conjura fue descubierta porque uno de los complotados, borracho, contó a un soldado que el 28 iban a “joder a ese viejo Bolívar”. Lo cual precipitó los hechos. Para apoderarse de Bolívar “vivo o muerto” (mientras unas comisiones atacaban los cuarteles), un grupo de conspiradores, encabezado por Pedro Carujo, a la medianoche asaltó el palacio. 

Bolívar, despertado por los ladridos de los perros y por los gritos de “¡Viva la libertad!”, se levantó y, armado, quiso enfrentar a sus enemigos; pero Manuela Sáenz lo convenció de que saltara por la ventana y se pusiese a salvo. Ayudado por un criado, fue a refugiarse debajo del puente del Carmen, sobre las aguas del riachuelo de San Agustín, mientras Manuela enfrentaba a los asaltantes.

CARLOS BASTIDAS PADILLA
Especial para EL TIEMPO

Fuente: http://www.eltiempo.com/

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La inminente baja de los A-37 colombianos reactiva el interés en Centroamérica por estos veteranos aviones


(defensa.com) El A-37B ha sido sin duda alguna el avión de combate más usado en Centro América, habiendo resultado un excelente medio en las Fuerzas Aéreas de Guatemala, Honduras y El Salvador debido a su bajo coste, tanto de adquisición como de logística, su capacidad de combate y su maniobrabilidad. Es por ello que resulta de interés para las fuerzas aéreas de Honduras (FAH) y Guatemala (FAG) la baja en 2015 de los A-37B colombianos.

Colombia estaría estudiando reemplazar los A-37, T-37 y OV-10 que emplea para entrenamiento avanzado y ataque a tierra ligero una vez que cumplieron ya su vida útil. Tanto la FAH como la FAG tienen interés en reactivar sus elementos de combate basados en el A-37B y por ello buscarían cada una de ellas unos diez fuselajes. Ambas fuerzas aéreas se enfrentan a la escasez de repuestos por lo que de producirse la baja de los aviones colombianos, la disponibilidad de estos repuestos sería muy interesante aunque hay que tener en cuenta que Colombia recibió repuestos de los Estados Unidos en concepto de donación cuya transferencia no sería inmediata.

La Fuerza Aérea Colombiana (FAC) empezó a recibir los A-37B en 1978 (2) y 1979 (10), signándoseles las matriculas FAC 2151-2162, aviones que llegaron aparentemente nuevos y directos de fábrica. Otros 12 ejemplares llegan en 1984, con las matriculas FAC 2163-2174, seguidos por 8 máquinas más en 1989 directamente de los excedentes de la USAF (matriculas FAC 2175-2182). En total serian 32 aeronaves las asignadas al Comando Aéreo de Combate 3 (CACOM 3), donde en 1998 se iniciaría un proceso de modernización de los mismos con asistencia de la empresa colombiana ARINC. Seria en Malambo donde se llevaría a cabo la modernización de las máquinas que incluyó la actualización de la aviónica. El coste de esta modernización alcanzó los 700.000 dólares por máquina instalándose un sistema GNS-530 con GPS, VOR (VHF-ILS) y otros adelantos.

Otro esfuerzo por mantenerlos volando se llevó a cabo a partir del 2009 cuando la FAC obtiene repuestos, muchos de ellos donados por los Estados Unidos, y transportados en contenedores de madera. Otros implementos son suministrados a través de la jefatura de operaciones logísticas de la FAC y algunas más se fabricaron en la base, ubicada en las afueras de Malambo. Además se obtuvieron 6 fuselajes de los excedentes chilenos. Se acomete entonces un proyecto de prolongación de vida de las maquinas que consistiría en básicamente la reconstrucción de las mismas con un calendario de trabajo que tomaría 11 meses que implicaría hasta 100 técnicos. El proceso se realizó bajo la supervisión del capitán Mario Carvajal Vallejo, quien ejercía como comandante del Escuadrón de Mantenimiento.

Las aeronaves fueron completamente remozadas y actualizadas y en 2011 alza vuelo el primer A-37B reconstruido por el CACOM 3, alcanzando con ello una nueva certificación por parte de la empresa estadounidense Cessna. Sin embargo serian solo 13 los aviones que podrían recuperarse y que se espera vuelen hasta 2015 con la FAC. Actualmente operan con el Escuadrón de Combate 311 “Dragón”, de Grupo de Combate 31. Hoy día, las Libélulas (Dragonfly) están basadas en la Base Aérea de Alberto Pawels Rodríguez o Base Aérea Militar #4 “Base Atlántico” CACOM 3.

La Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG) sería la primera en recibir el aparato, allá por 1971, en pleno conflicto civil. La FAG llegaría a recibir 13 máquinas de las que se sabe que una seria perdida durante operaciones de combate en 1985 y otras en accidentes, incluyendo una que se accidentó en el 2006 en el Departamento de Petén. Actualmente solo un par de las aeronaves se encuentran en condiciones de vuelo. La Fuerza Aérea Hondureña (FAH) recibió sus primeros A-37B a partir de 1974, llegando a operar hasta 18 unidades. Los aviones que actualmente están en servicio en la flotilla oscilan entre los tres y cuatro aparatos, todos basados en la Base aérea “Coronel Armando Escalón Espinal” de San Pedro Sula. La Fuerza Aérea Salvadoreña (FAS) recibió un total de 15 unidades de las que solo quedaban 4 operacionales en el 2013. Estos serían reforzados con repuestos desde Chile lo que permitió renovar un total de 6 máquinas y agregar otras 10 procedentes de ese país.

Chile pone en marcha la adquisición de sus primeros aparatos en 1972 que se concreta un año después bajo el Programa Peace Andes I con la compra de 16 ejemplares. Estos reciben los números J-600 a J-615 (74-998 a 74-1013), llegando nuevos desde las instalaciones de Cessna en Wichita a Chile a partir de 1975 en tres lotes. Un segundo lote de 18 aviones es adquirido a partir 1974 a través de un segundo programa denominado Peace Andes IV. A su entrega se da el cambio de matrículas y el J-600 pasa a ser el J-634. Esto significaría 34 máquinas compradas por la FACh para equipar el Grupo N° 1 (Iquique) y el Grupo N° 12 (Punta Arenas). A ellos se suman otros 10 aviones OA-37B a 1992 procedentes de los excedentes del Escuadrón 169 ANG (Guardia Nacional) de Illinois, recibiendo las matriculas 635 al 644 y destinándose al Grupo N° 3 en Temuco. En servicio de la FACh se pierden 6 aviones.

El A-37B se da de baja en noviembre del 2009, siendo desactivados del Grupo N° 12, donde estaban concentrados pasando éstos inmediatamente a disposición de venta. Los acuerdos con Estados Unidos suponen la devolución de los 10 OA-37B. Seis de los aviones excedentes adquiridos por Chile son vendidos a Colombia y los 10 últimos operacionales, junto con 2 fuselajes adicionales y todos los repuestos se venden a El Salvador en noviembre del 2013. Al menos un ejemplar terminaría en el Museo Aeronáutico de Santiago de Chile, dejando un balance de unos 9 fuselajes que seguramente serán parte de monumentos o piezas de museo. Los 12 fuselajes y sus partes llegarían a El Salvador en 22 contenedores in marzo del 2014. (JMAH)

Fuente: http://defensa.com/

viernes, 19 de septiembre de 2014

El rey de los botes

Eduardoño se está convirtiendo en el proveedor regional para la fabricación de botes civiles y militares. La empresa paisa vende desde tractores hasta aceites para vehículos y motos.

Medellín no tiene playa ni mar, pero tiene a Eduardoño, la principal fábrica de botes de Colombia. El negocio de este tipo de embarcaciones va viento en popa y se espera que las ventas sigan aumentando en el corto y mediano plazo.

También se empieza a notar un cambio de rumbo en cuanto al tipo de colombianos que decide comprar medios de transporte de estas características. “La situación de ahora es muy distinta. Son los empresarios y los accionistas de las compañías los que están llegando a Cartagena y otras ciudades de la Región Caribe para comprar un bote”, explica el gerente de Eduardoño, Carlos Arturo Londoño.

Otro hecho que ha impulsado este mercado en los últimos años está amarrado al boom inmobiliario que viven Cartagena, Santa Marta y Barranquilla. Este crecimiento urbano ha hecho que los ‘cachacos’ con poder adquisitivo –y que compraron propiedades en la Costa– se metan en la compra de un bote. No todos tienen para el yate.

Las posibilidades comerciales para el futuro son enormes. En la medida en que las ciudades del Caribe van creciendo y las del interior mejoran su poder económico, los botes son la excusa ideal de un ejecutivo para escaparse un fin de semana.

En cuanto a los precios, hay para todos los bolsillos. Un bote de buenas especificaciones para pescadores tiene un costo aproximado de $12 millones, pero si lo que necesita es una embarcación para disfrutar de un embalse o algún trayecto marino corto, lo mejor es uno recreativo, cuyo precio arranca en $60 millones.

También están los botes para empresarios, que pueden valer hasta $700 millones. Este tipo de equipos cuenta con toda clase comodidades como internet, televisión satelital, dormitorio de lujo, GPS y, naturalmente, potentes motores para navegar por las islas del Caribe.

Lo malo es que no solo se requiere dinero para la compra del bote. También hay que pensar en los costos asociados al mantenimiento. Este tipo de servicios puede generar facturas entre los $3 millones y los $5 millones al mes.

No solo placer


Pero no todo es gusto o placer en el negocio de los botes. Eduardoño es una de las empresas líderes en el continente en ventas de embarcaciones de interceptación militar. “El conflicto que vive Colombia nos ha dado una experticia en la fabricación de botes militares durante los últimos 30 años. Hemos hecho escuela en medio de la adversidad”, afirma Londoño. 

Ahora Eduardoño quiere convertirse en el principal proveedor en países de la región como: Ecuador, Panamá, Costa Rica y Curazao. En Colombia también es el principal fabricante de botes veloces de la Armada Nacional e incluso está en capacidad de ofrecer blindaje en los cascos de algunas de estas embarcaciones. El otro gran frente comercial está en los vastos y fecundos campos agrícolas y selváticos de los territorios nacionales. Los botes son el ‘Transmilenio’ en los ríos de la selva y las llanuras colombianas. 

En departamentos como Vichada, Guaviare, Amazonas y Putumayo, la mayoría de la población se moviliza en embarcaciones muy parecidas a un bus acuático y con capacidad hasta de 50 pasajeros. Otra frontera que se abre en esta industria está relacionada con la concesión del Río Magdalena que se acaba de adjudicar a un consorcio colombo-brasileño. Allí hay oportunidades para la industria de los botes pues se requerirá un número importante de embarcaciones de carga y botes de apoyo, como los remolcadores.

Las oportunidades comerciales no se detienen ahí. El río Meta también será intervenido por el gobierno nacional para convertirlo en una vía fluvial de apoyo al transporte en el oriente colombiano.

También están los botes para la Cruz Roja y la Defensa Civil. Incluso, algunas embarcaciones son acondicionadas para operar como bibliotecas o centros de salud en regiones muy apartadas.

Más negocios


Eduardoño también es muy activo con la fabricación y distribución de lubricantes, máquinas para el tratamiento de aguas, tractores y otros equipos agrícolas. Otro de los negocios con gran potencial es el de equipos para eliminar la sal del agua marina y así proveer del preciado líquido a las comunidades afectadas por las sequías. En ese frente ya hay negociaciones con alcaldes, gobernadores y el gobierno nacional para proveer estos equipos.

Dentro de las proyecciones de Eduardoño a corto plazo están llegar a otros países con los productos colombianos e incursionar con más fuerza en el sector agroindustrial. Esta empresa paisa es distribuidora de tractores y otros aparatos como guadañas y plantas de energía. “Colombia tiene un potencial muy grande en ese aspecto”, dice Londoño. Aunque la venta de botes sigue siendo incipiente si se compara con mercados como el estadounidense o el europeo –allí cada familia de clase media puede contar con un bote–, el potencial en Colombia es muy bueno debido a la vocación fluvial y marina del país y al crecimiento económico.

Los paisas lo tienen muy claro y demuestran que una o dos cordilleras no son obstáculo para incursionar en el negocio náutico.

Fuente: http://www.dinero.com/

Costos del Conflicto Colombiano


Fuente: semana.com

Resultados de la votación en Escocia


Fuente: http://sp.ria.ru/

LPH Dokdo, Seria el Buque de Desembarco Anfibio con Capacidades Estratégicas mas Idóneo para la ARC

(Americamilitar /18-09-2014/ ALEX C.) Un estudio Preliminar mostrado por el Centro de Estudios Estratégicos de Seguridad y Defensa Nacionales (CEESEDEN) perteneciente a la Escuela Superior de Guerra (ESDEGUE), revela un análisis realizado por el Señor oficial CF Luis Javier Serrano Tamayo, Sobre la escogencia de un Buque de Desembarco Anfibio con Capacidades Estratégicas para la ARC. 

La Armada nacional en su Plan de Desarrollo para la Infantería de Marina 2030, prevé la adquisición de capacidades de proyección estratégica en la fase 2019-2030; dichas capacidades serán importantes para llevar a cabo operaciones de proyección de fuerza en territorio adversario o propio, en caso que haya que reaccionar ante una agresión externa para recuperar el territorio patrio, siendo el buque de desembarco anfibio, la plataforma naval más indicada para desarrollar operaciones de proyección de fuerza en una confrontación que implique la utilización de medios navales.

El señor oficial CF . Luis Javier Serrano Tamayo, utilizando La metodología AHP (Analytic Hierarchy Process) la cual ya ha sido aplicada para la selección de otros sistemas en la ARC, llevo a cabo un estudio preliminar para escoger la alternativa más eficiente en términos de costo – beneficio, dentro de una serie de buques de desembarco anfibio que actualmente operan en las diferentes armadas del mundo…. a continuación los buques analizados:

Estados unidos: Clase Wasp / Ingalls


España: Clase Galicia / Navantia


Holanda: Clase Rotterdam / DAMEN


Australia. Clase Canberra / BAE System


Reino Unido: Clase Albion / BAE System


Francia: Clase Foudre / DCN 


Corea: Clase Dokdo / Hanjin ( Buque seleccionado como el más optimo para la ARC)


Corea: Clase Go Jun Bong / Hanjin ( De forma adicional se incluyó el buque clase Go Jun Bong, que si bien tiene tecnología y capacidad inferior a los otros buques, representa un referente regional.)


Tabla comparativa:


La metodología AHP aplicada para este estudio, permite la asignación de porcentajes a los factores de Ponderación relevantes en estos buques:


Esto permite preseleccionar e identificar las 3 alternativas más racionales, tomando como parámetros entre la máxima y la mínima de cada factor (Costo –Efectividad), resultando preseleccionados tres buques: el Go Jun Bong por su mínimo costo, el Wasp por su máxima efectividad y el Dokdo como buque que tiene una medida media entre los dos factores… a continuación en un diagrama de pareto, se muestra la curva que tienen estos tres buques en relación Costo-Efectividad:


Conclusion, y permítanme citar palabras textuales del autor de este análisis:

“La importancia estratégica de La Guajira y San Andrés, así como las condiciones del mar predominantes en estas áreas marítimas, hacen necesario planear la adquisición de buques de desembarco anfibio, tanto para el desarrollo de operaciones de proyección, como para efectuar apoyo humanitario, no sólo en estas áreas sino en cualquier punto de los litorales y áreas insulares del país.

Desarrollar operaciones de proyección requiere de los medios adecuados. Los BDA son buques de cabotaje costero y fluvial para el litoral Caribe Sur y Pacífico de Colombia, más no buques de desembarco anfibio, por lo cual, no permiten efectuar operaciones de proyección. Arriesgar este tipo de buques en La Guajira o en San Andrés sería un grave error estratégico y operacional, que implicaría altos riesgos de volcamiento. Sin embargo, los BDA son muy útiles para el apoyo logístico costero y fluvial, así como el apoyo humanitario, pero en sus áreas de operación.

La implementación de la metodología AHP permitió estructurar una medida total de efectividad para la selección óptima del buque de desembarco anfibio para la Armada Nacional. El buque de desembarco anfibio coreano de la clase Dokdo resultó ser el óptimo en la relación costo – efectividad, aunque requiere de 300 tripulantes para operarlo, frente a 170 de promedio de algunos buques europeos”

Hay que aclarar que este es un análisis preliminar y no definitivo de una plataforma que dentro de los planes estratégicos de la ARC, se prevé adquirir para el periodo 2019-2030… mucho del éxito de este proyecto dependerá en gran parte del apoyo económico que los gobiernos de turno le den para sacarlo adelante, basado en la visión que el poder político de nuestro país se hizo sobre el nuevo contexto geopolítico que tiene Colombia en el Caribe a raíz del fallo de la Haya, donde es evidente que Colombia enfrenta nuevos retos en materia de defensa de su soberanía.

Fuente: Centro de Estudios Estratégicos de Seguridad y Defensa Nacionales (CEESEDEN)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Equipamiento del Grupo de Operaciones Especiales Móvil Nº1, el futuro táctico de la Infantería de Marina de Colombia


17/09/2014

(Infodefensa.com) Por Erich Saumeth Cadavid (*) – Como resultado de la intensificación del conflicto armado interno –durante las dos últimas décadas–, los recursos y esfuerzos de laInfantería de Marina Colombiana estuvieron orientados a reforzar en medios, equipos y personal sus componentes fluviales y terrestres con el objeto de prevenir, disuadir y combatir las amenazas que a lo largo de esos años se generaron a partir de la lucha contrainsurgente y antiterrorista, que desarrollaron con notable éxito en múltiples teatros de operaciones.

No obstante recientemente y ante el cercano fin del conflicto interno, las Fuerzas Armadas de esta nación han comenzado el diseño de planes y programas encaminados a reorientar el esfuerzo estratégico para dirigirlo a una pausada potenciación de las capacidades de todos los componentes de fuerza, con el evidente fin de fortalecer su poder disuasivo (en un contexto regional) y lograr a su vez proyectarlo a mediano plazo de cara a probables y futuros escenarios geopolíticos.

La intención obvia es conseguir construir capacidades convincentes que eviten o disuadan posibles amenazas o puedan combatirlas eficazmente a través del desarrollo de roles y misiones para las cuales se hace necesario la creación de nuevas unidades, con equipos idóneos para ello y por medio de una adecuada preparación, entrenamiento y mantenimiento.

Es en este escenario en donde precisamente se ha planteado la posibilidad de crear un nuevo Grupo de Operaciones Especiales Móviles para la Infantería de Marina de este país, que eventualmente se desplegaría en las áreas jurisdiccionales de las Brigadas de Infantería No.1 y No.2.

La nueva unidad para el cumplimiento cabal de las misiones asignadas tendría como principal medio táctico un vehículo de características 4x4, multipropósito y de alta movilidad, que pueda ser configurado para el transporte blindado de personal (M.R.A.P) que le permita soportar el impacto de munición de calibre 5,56x45mm y de 7,62x39mm, así como explosiones del tipoM.A.P, M.U.S.E y A.E.I., además de comando y control y de emergencia y rescate, dotado a su vez de armamento que le posibilite brindar apoyo de fuego a las unidades desplegadas o reaccionar con poder de fuego en situaciones hostiles o que justifiquen el empleo de las mismas con el fin de proteger a la tripulación, tropa destacada o a la población civil, dadas las circunstancias actuales en las que se desarrolla esta etapa final del conflicto y frente al accionar delictivo de las organizaciones narco-terroristas.

Es también importante anotar que la organización, los medios y el entrenamiento del GOES le brindaría a la Infantería de Marina la capacidad estratégica de contar con una unidad que en caso de confrontación convencional (o en defensa de la soberanía nacional), pueda desplegarse y enfrentar contingencias de esta naturaleza.

GOES-IM MÓVIL No.1

El nuevo Grupo de Operaciones Especiales de la Infantería de Marina, creemos estaría entonces integrado por dos compañías preparadas y entrenadas para el desarrollo de operaciones de reconocimiento y control de rutas, aseguramiento y control de áreas urbanas o rurales, neutralización de acciones terroristas o criminales, desarrollo de operaciones antinarcóticos y apoyo de operaciones conjuntas, estando presumiblemente organizado de la siguiente manera (Tabla de Organización y Equipos):


Esta distribución –TOE– implicaría que el GOES-IM MÓVIL No.1, estaría compuesto por un Comando y por dos Compañías Móviles, compuestas a su vez cada una por tres Pelotones Móviles, dotados de cuatro vehículos, para un total de veinticinco vehículos de tracción 4x4 y con un personal estimado en 100 Infantes de Marina, organizados así:


ARMAMENTO

Las misiones que el nuevo Grupo de Operaciones Especiales desarrollarían, exigen el despliegue de sistemas que le permitan a la unidad contar con un apoyo de fuego válido y disuasivo, que le ofrezcan la posibilidad de brindar cobertura a las unidades en acción o que a su vez le posibiliten reaccionar con gran capacidad de fuego frente a situaciones que comprometan a los miembros de la unidad, así como a sus equipos y que le permitan también proteger a la población civil de ataques de las organizaciones narco-terroristas.

Por ello y en consecuencia con la composición de la unidad táctica, las compañías deben contar con el apoyo de material consistente en ametralladoras Browning M-2HB-QCB de 12,7 mm, así como de ametralladoras US Ordnance M-60 de 7,62 mm, o FNHerstal M-249 de 5,56 mm y de lanzagranadas Milkor MK-19 de 40 mm

Dotado entonces de un vehículo 4x4 todo terreno, multitáctico y blindado, respaldado por un completo sistema de fuego pesado, el GOES-IM MÓVIL No.1, sería una nueva unidad caracterizada por su agilidad en cuanto al desplazamiento, su poder de fuego y su versatilidad táctica, lo que le posibilitaría su despliegue en múltiples teatros y de acuerdo a los requerimientos que elMinisterio de la Defensa (y las FFAA) están previendo en la etapa de postconflicto a la que rápidamente se acerca Colombia.

Sumado al BAMIN No.1, esta nueva unidad modificaría también el concepto operacional de la Infantería de Marina, como fuerza esencialmente móvil, que no solo sería modelo de organización para las otras fuerzas, sino que además le permitiría a este país apoyar –bajo este nuevo concepto– el desarrollo por ejemplo de misiones de paz bajo el mandato de las Naciones Unidas, y tal como en varias oportunidades lo ha expresado el comando de la Armada Nacional.

El GOES-IM MÓVIL No.1, es sin duda, pues, el futuro táctico de la Infantería de Marina Colombiana, y una unidad de referencia en escenarios de postconflicto, de redirección de los esfuerzos estratégicos, del desarrollo material del concepto de disuasión y de cómo debe comenzar a proyectarse en cierne el conjunto de las Fuerzas Armadas de esta nación.

(*) Erich Saumeth Cadavid es consultor e investigador Colombiano en temas y asuntos de Defensa, Seguridad Nacional, Geopolítica y Políticas de Gobierno, y corresponsal en Colombia de INFODEFENSA.COM

Fuente: http://www.infodefensa.com/

viernes, 12 de septiembre de 2014

“O nos violan o nos venden. Somos botín de guerra”


Cristine Mater, cristiana en Irak, se pasa la mano por su barriga. Siente las patadas incesantes de su bebé. La mujer, que descansa en un sofá que han colocado a la entrada de su tienda de campaña, ve el tiempo y la vida pasar. Al cuello, un sencillo rosario. Su fe es lo único de lo que no ha sido desposeída. Sus esperanzas en el futuro… hace meses que se esfumaron.

“¿Qué futuro le espera a mi hijo? Los yihadistas del Estado Islámico (EI) no tendrán piedad de nosotros, los cristianos. ¿Huiremos durante el resto de nuestra vida o viviremos escondidos como animales asustadizos?”, se pregunta la mujer mientras se aferra a la cruz de su rosario. “Si nos encuentran no tendrán piedad, como no la han tenido con los yazidíes o con los soldados iraquíes. Matarán a los hombres y a las mujeres las venderán como esclavas sexuales”, se lamenta.

Cristine, que será madre el próximo diciembre, está atemorizada al pensar qué será de ellos esté próximo invierno. Lluvias. Nieve. Temperaturas gélidas. La mujer prefiere no decir palabra y agacha su cabeza. Sabe que las endebles tiendas de campaña, donadas gentilmente por ACNUR (la agencia de la ONU para los refugiados), no bastarán para resistir las acometidas de un invierno aterrador. “El invierno, en Erbil, es muy duro; y más si tienes que vivir prácticamente a la intemperie. Los desplazados no tienen calefacción ni estufas en las tiendas. ¿Cómo se supone que van a calentarse?”, se pregunta Ammar Leviv, médico voluntario que pasa consulta todos los días en un pequeño dispensario en la iglesia de San José, en el barrio cristiano de Ainkawa.

En este recinto religioso, piedra angular de los cristianos de Erbil, viven cerca de 250 familias diseminadas en diferentes tiendas de campaña en los jardines de la iglesia y en un edificio a medio construir en la acera de enfrente. “Los cristianos de Mosul escucharon que este sitio era seguro y comenzaron a llegar sin parar, tanto que estamos absolutamente desbordados y no tenemos espacio para más”, afirma Leviv

El hacinamiento y la falta de privacidad han desencadenado los primeros problemas graves de convivencia entre los desplazados. “Se han registrado incidentes entre familias que se han visto obligadas, de la noche a la mañana, a vivir en menos de 10 metros cuadrados y cuyo tabique de separación con el vecino es solo una tela”, cuenta el médico. Niños llorando. Toses. Conversaciones nocturnas. Humo de cigarrillos. Cualquier nimiedad puede desencadenar un problema; aunque para Suan, responsable de la iglesia de San José, es algo a lo que se puede poner remedio. Este hombre de mediana edad teme más a la propagación de enfermedades contagiosas.

“Hace unos días hemos detectado el primer caso de fiebre tifoidea entre los desplazados. La mujer está en cuarentena con el fin de que no pueda contagiar a más personas”, señala Suan. La suciedad que se acumula entre las tiendas, el intenso calor, las malas condiciones de los sanitarios y la mala calidad del agua son un caldo de cultivo propicio para la transmisión de enfermedades contagiosas, como el cólera. “El día que aparezca un caso de cólera entre los refugiados, ese día será un caos absoluto: se propagará como la peste y no podremos detenerlo”, se lamenta el doctor Ammar Leviv, que confiesa que no tienen medios suficientes para poder vacunar, de manera preventiva, a los desplazados.

Los rumores que propagan el terror: mujeres prisioneras


Soada Jan habla atropelladamente. La mujer, de mediana edad y de penetrantes ojos azules, pide ayuda, desesperada. “El Estado Islámico secuestró a mi sobrina de dos años. Sus padres no pudieron escapar. Desde hace más de un mes no sabemos nada de ella”, se lamenta la mujer, que pregunta si algún Gobierno occidental podría hacer algo por ella. Los ojos esquivos del reportero, que baja su mirada, la acercan a la realidad. Nadie hará absolutamente nada para ayudarla. “Es posible que la hayan matado, y quizás sea mejor, porque vivir con estos salvajes no es vivir”, dice en alto, tratando de engañarse a sí misma.

A su lado, un hombre joven interviene en la conversación. “Yo he oído que los islamistas se entretienen viendo cómo los perros se comen a los recién nacidos”. Soada lanza una mirada de reproche al joven, que se encoje de hombres y continúa su camino como si tal cosa.

Los rumores y las leyendas sobre la suerte que espera a las mujeres en manos de los milicianos del Estado Islámico corren como la pólvora entre los desplazados. Todos saben de lo que son capaces, aunque muy pocos lo hayan visto con sus propios ojos. “A las mujeres las violan o las venden como esclavas. También las casan con los combatientes durante unos días para que sacien su apetencia sexual”, afirma Solibia Ammar. Esta joven de 20 años se dispone a preparar la comida para su familia, cinco miembros en total. Debajo del brazo porta un barreño lleno de judías verdes recién troceadas. La joven no tiene ninguna duda de la suerte que habría corrido a manos de los yihadistas.

“Me habrían casado con algún combatiente y luego me habrían vendido o matado. Nosotras, las cristianas, no tenemos ningún valor para ellos. Somos sólo un botín de guerra”, denuncia, aunque acaba afirmando que no conoce ningún caso y que “son sólo rumores que se escuchan entre los desplazados”.

“No tienen piedad de los cristianos. No dudan en decapitarnos uno a uno. Venden a nuestras mujeres o las convierten en esclavas sexuales. No son humanos”, se lamenta Soiki Said, policía de la ciudad de Mosul, de la que se vio obligado a huir cuando la tomaron los combatientes del Estado Islámico.

Fuente: http://confidencialcolombia.com/