jueves, 14 de diciembre de 2017

Colombia tendrá autonomía satelital

La Fuerza Aérea Colombiana se prepara para poner en órbita su nanosatélite de observación FACSAT-1.


FACSAT-1, el primer satélite del Programa Espacial de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), será puesto en órbita antes del 30 de marzo de 2018. El proyecto fue presentado en el Primer Seminario de Capacidades Aeroespaciales “Segmento Satelital”, realizado a finales de septiembre en las instalaciones de la Escuela Militar de Aviación “Marco Fidel Suárez” (EMAVI) en Cali, Colombia.

“La apuesta de la Fuerza Aérea Colombiana en el tema satelital es desarrollar y emplear capacidades espaciales propias para garantizar la autonomía tecnológica y de esta manera reducir la dependencia de tecnologías extranjeras”, dijo a Diálogo el Teniente Coronel Giovanni Corredor Gutiérrez, jefe de Asuntos Espaciales de la FAC. “El efecto de esto es la reducción de la brecha socioeconómica frente a naciones desarrolladas y la optimización de los recursos disponibles”.

La EMAVI está cumpliendo con el reto de desarrollar el satélite. La escuela es la base no solo de todo el proceso de aprendizaje, sino de la sede para manejar el programa espacial, que prevé el montaje de un laboratorio de integración de tecnología satelital, de la estación terrena de control y del desarrollo de los lanzadores. El esfuerzo se traduce en un beneficio económico equivalente a US$ 582 millones anuales, un crecimiento del 0.2 por ciento en el PIB, según cálculos consignados por la FAC.

“La ciencia mi ruta, mi meta el espacio”


“El macroprograma espacial arrancó hace cinco años, con el proyecto FACSAT-1. Estos son procesos muy largos, con varias etapas de desarrollo”, dijo a Diálogo el Teniente Coronel de la FAC Fabián Andrés Salazar Ospina, jefe del Departamento de Investigación, Desarrollo e Innovación de la EMAVI. “La propiedad de los satélites permite independencia operativa y privacidad en la seguridad del país, y garantiza el servicio durante crisis y desastres nacionales e internacionales”.

Un programa espacial se divide en tres segmentos: el de tierra, el de control y el espacial. “Hace cinco años [2012] la FAC inició las acciones para el desarrollo del segmento de tierra [lanzadores], pero se presentaron limitaciones. Entonces nos concentramos en el segmento espacial con el desarrollo de nanosatélites”, aseguró el Tte. Cnel. Salazar. “No estamos interesados en desarrollar satélites de gran tamaño, peso y costo. Nos enfocamos en los nanosatélites; pequeños, eficientes, funcionales y bastante más económicos”.

Los nanosatélites, conocidos también como CubSat o satélites cubos, son unidades de menor tamaño con una vida útil de cinco años. Pueden ser de observación, de comunicación o de ambos. Cada unidad mide apenas 10 centímetros cúbicos, y tiene un peso de aproximadamente 1,5 kilogramos, pero su electrónica es capaz de realizar misiones en órbita de comunicaciones, observación de tierra o experimentación científica.

Un activo colombiano


Durante el Primer Seminario de Capacidades Aeroespaciales “Segmento Satelital”, la FAC presentó el Programa Satelital conformado por tres etapas enfocadas al diseño, fabricación, lanzamiento y control de sus propios satélites. (Foto: Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez)

FACSAT-1 es un satélite pequeño de tres cubos, diseñado con la misión de detectar y capturar imágenes de observación de la Tierra. Posee una lente con resolución de 30 metros por pixel.

“Estamos muy interesados en el lanzamiento de este nanosatélite para poder hacer cobertura del territorio nacional diariamente. Las imágenes obtenidas se podrán utilizar, por su exactitud, en desarrollo urbano, restitución de tierras, sustitución de cultivos ilícitos, atención de desastres naturales e incendios”, comentó a Diálogo el General Carlos Eduardo Bueno, comandante de la FAC. “Con este satélite entramos en una nueva era en línea con la transformación de la FAC, en donde el desarrollo tecnológico y la evolución tiene gran importancia”.

Hasta el momento, Colombia ha sido un consumidor de servicios satelitales; cliente de países y empresas que los proveen y sometido a cumplir las condiciones del mercado. Con la producción de FACSAT-1, el país espera convertirse en proveedor internacional.

“FACSAT-1 abre una nueva era en el segmento satelital. No solo seremos autosuficientes; esperamos ser proveedores”, aseguró el Tte. Cnel. Salazar. “El satélite será un activo controlado por Colombia. Con él tendremos un suministro garantizado de datos de detección remota para una amplia gama de aplicaciones, entrenamiento y desarrollo de capacidades en ciencias y tecnología a través de la transferencia de conocimientos, oportunidades de investigación académica, ahorro financiero, y cooperación internacional”.

“Este primer satélite es la apuesta de la FAC para demostrar que la tecnología satelital, si bien requiere de altos conocimientos, no es ajena a la sociedad colombiana”, agregó el Tte. Cnel. Corredor. “El país cuenta con suficiente capital intelectual para desarrollar capacidades y apropiar conocimiento que permitan un mayor aprovechamiento de la tecnología”.

FACSAT-2, la segunda etapa


El uso extendido, creciente y necesario de los satélites para operaciones militares y civiles en la producción de cartografía de precisión; en el monitoreo de los usos del suelo y subsuelo; en el análisis de cambios climáticos y previsiones meteorológicas; en el control del transporte aéreo y terrestre; la navegación marítima y fluvial y en las comunicaciones hizo que la FAC enfocara esfuerzos en su desarrollo a largo plazo. El Programa Espacial avanza con un cronograma de trabajo que prevé el lanzamiento de FACSAT-2, el segundo nanosatélite de producción nacional, en 2019.

Será un satélite dos veces más grande que su antecesor. Tendrá capacidades de observación y comunicación con imágenes más precisas. La resolución de su cámara prevista con 5 metros por pixel permitirá usarlo también en aplicaciones más especiales como cartografía y topografía. La FAC trabaja en el lanzador del segundo prototipo con el fin de cerrar la cadena de proveedores y alcanzar mayor autosuficiencia. La tercera etapa, FACSAT-3, estará conformada por el desarrollo de una constelación satelital compuesta por 18 o 20 satélites coordinados con capacidades de imágenes y comunicación.

“Estamos muy comprometidos y entusiasmados con este programa. Sabemos que la capacidad satelital nacional dedicada, como parte de una inversión sostenible en ciencia y tecnología, tiene un enorme potencial para generar muchos beneficios socioeconómicos a Colombia”, dijo el Tte. Cnel. Salazar. “Abrirá nuevas oportunidades de cooperación con otras naciones con presencia en el espacio”, concluyó.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Espías y traición en el comando de las Fuerzas Militares

Desvíos de gastos reservados, seguimientos irregulares, uso de información secreta con fines políticos y otras actividades poco claras rondan en el comando de las Fuerzas Militares.


El tema era un secreto a voces desde hace años en los pasillos del Comando General de las Fuerzas Militares (CGFM). “Esta es la punta de la pirámide de la carrera militar y la cúspide de la estrategia de defensa nacional. Pero lamentablemente desde hace mucho tiempo algunos de los que llegan acá no son los mejores. En ciertos casos se trata de oficiales, suboficiales o civiles de los que sus propias fuerzas se quieren ‘desenhuesar’ por corrupción, ineficiencia, etcétera. Pero como cuentan con un padrino, no terminan por fuera, sino acomodados en el CGFM”, afirmó a SEMANA un alto oficial de la Armada que trabaja en esa alta dependencia.

Allá muchos comentan en voz baja pero con indignación lo que ocurre desde hace varios años. Aunque tienen pruebas de graves denuncias, pocos se atreven a poner la cara públicamente, y solo algunos las han hecho llegar a la Fiscalía, Procuraduría o Contraloría. La ley del miedo ronda por los pasillos y no es para menos. Todos temen represalias, que van desde traslados a zonas inhóspitas del país, apertura de investigaciones injustificadas basadas en anónimos hasta despidos fulminantes. A otros incluso los han amenazado de muerte. Se trata de un ambiente pesado que garantiza silencio e impunidad.

La mayoría de los colombianos rara vez oyen hablar del CGFM, no tienen clara la función de esa estructura que dirige a las tres fuerzas y con frecuencia la confunden con el Ejército.

Por eso, muchos se despistaron cuando hace dos semanas el gobierno nacional anunció que el comandante de este último, general Alberto Mejía, reemplazaría al también general Juan Pablo Rodríguez al frente del CGFM. A raíz de esa decisión, ocho generales, la mayoría adscritos al mismo Comando General, renunciaron y filtraron a los medios que lo hacían por estar en desacuerdo con esa medida, lo cual generó una sensación de crisis. Sin embargo, sin dudarlo, el gobierno les aceptó inmediatamente la solicitud de baja, en gran medida porque a la Casa de Nariño también habían llegado algunas informaciones inquietantes del CGFM.

A pesar de la ley del silencio, desde hace algún tiempo al menos una decena de funcionarios del CGFM empezaron a contar y documentar lo que pasaba a SEMANA, otros medios y a los organismos de control. Uno de estos temas tenía que ver con el manejo poco claro de millones de pesos de las partidas destinadas a gastos reservados. Históricamente, no solo allí, sino en la mayoría de entidades que cuentan con este tipo de rubros, ese manejo ha sido objeto de cuestionamientos. La razón es que rara vez tienen una auditoría externa seria, con el argumento justamente de que son reservados y tienen que ver con temas de seguridad nacional. No obstante, en el caso de CGFM, SEMANA logró documentar y conseguir los testigos que demuestran lo contrario.

En el CGFM conocieron uno de esos casos con la clave de “Gourmet”. Ese nombre designaba a una supuesta fuente presuntamente reclutada por uno de los oficiales más cercanos a la J-2 (Jefatura de Inteligencia y Contrainteligencia Militar Conjunta del CGFM), que estuvo a cargo del general Martín Nieto, precisamente uno de los ocho que hace dos semanas pidió el retiro.

La supuesta fuente era un integrante de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de servicio en Fuerte Tiuna, en Caracas, Venezuela. En teoría, el oficial del CGFM lo había reclutado y este se había comprometido a entregar información sobre un plan de los venezolanos llamado “Centauro Negro”, con datos claves sobre operaciones. A cambio, el venezolano recibiría 30 millones de pesos. En sus informes, el oficial del CGFM presentó fotos del supuesto informante y algunos datos de los planes estratégicos del país vecino. Sin embargo, al comparar lo que entregó se trataba de información conseguida por un hacker amigo suyo que se hizo pasar por el integrante de la GNB. Y la plata terminó consignada en cuentas de la familia del oficial colombiano, incluida la de su novia.

Cuando descubrió el entramado del oficial, un subalterno la puso en conocimiento de sus superiores, entre ellos Nieto, y posteriormente del general Mauricio Zúñiga, justo otro de los ocho que pidieron la baja hace pocos días. Este último también recibió en mayo de 2016 informes según los cuales ese mismo oficial de la ‘fuente chimba’ había montado una pirámide y estafado a varios de sus compañeros en el CGFM. Pero nada pasó. El denunciante terminó trasladado a las selvas del Guaviare y el denunciado siguió como si nada.

Así, inventando fuentes inexistentes, algunos oficiales consiguieron millonarios recursos.“Usted consigue a cualquiera que le ponga una huella y le firme los documentos como fuente. Eso sirve, en parte como soporte para las auditorías, y el tema queda legalizado”, explicó un suboficial a quienes sus superiores le pedían realizar esas actividades.

También estafaban al fisco por medio de contrataciones o servicios de mantenimiento. Una factura da cuenta de 6 reparaciones realizadas en un solo año en vehículos en perfecto estado por valor de 52 millones de pesos.

Los implicados usaron varios millones de pesos de esos rubros para pagar abogados defensores externos en procesos de los llamados falsos positivos. Uno de ellos era la esposa de un alto oficial del CGFM. En otros casos, utilizaban los dineros para gastos personales o viajes de altos oficiales.

Non sanctas

Y lo peor es que en algunos casos servían para realizar operaciones de recolección de información o inteligencia con fines particulares, lejos de los objetivos institucionales o en beneficio de las Fuerzas Militares o del Estado.

De ese modo, por ejemplo, efectuaron labores de inteligencia contra oficiales de varias fuerzas, lo que no tendría nada de extraño si se tratara de labores de contrainteligencia. “Les escarbaban todo. Les buscaban novias, mozas o lo que fuera para tener con que pisarles la cola en caso de algún problema o para tener herramientas para chantajearlos, a fin de que, por ejemplo, no investigaran equis cosa o apoyaran la adjudicación de un contrato, etcétera. Si no encontraban nada, filtraban anónimos. Un anónimo a veces es más efectivo que una bala”, explicó a SEMANA uno de los encargados de ese tipo de acciones non sanctas. 

No menos inquietante es que usaron con fines políticos mucha de la información secreta y estratégica de los temas que se manejaban en el CGFM. Datos o informes terminaron en manos de miembros de la oposición del gobierno y, obviamente, eran objeto de manipulación. En septiembre del año pasado, Alejandro Ordóñez, en una entrevista con Claudia Gurisatti, afirmó que “acudieron a mi oficina dos agentes de inteligencia militar que me manifestaron esa agenda que había entre el gobierno y las Farc para sacar al procurador”. Aunque el hoy candidato presidencial afirmó que se trataba de miembros de inteligencia militar, SEMANA estableció que en realidad eran tres integrantes del CGFM que, en efecto, lo buscaron para entregar datos para perjudicar al gobierno.

Pero Ordóñez no ha sido el único a quien le han ido a entregar datos con fines electorales. Esta fuga de información con intenciones de influir en la campaña incluye temas extremadamente sensibles. Desde el CGFM llegó a una de estas campañas nada menos que un listado con los datos y fotos de una serie de agentes de inteligencia venezolanos presentes en territorio colombiano. Esa información, clasificada como ultrasecreta, que SEMANA tiene en su poder, había sido enviada a su vez al CGFM por una agencia de inteligencia que la compartió debido a su gravedad. Sin embargo, terminó en manos de políticos.

Como si esto no resultara preocupante, ese caos y falta de control también ha dado lugar a episodios que afectan la seguridad nacional. SEMANA estableció que, durante varios meses, un oficial del CGFM entregaba a los venezolanos a cambio de dinero los reportes diarios de todas las operaciones aéreas de las aeronaves de las Fuerzas Militares y la Policía. Lo cual, claramente, configuraría el grave delito de traición a la patria.

Esto es tan solo una parte de lo que sin duda es una caja de Pandora llena de ingratas sorpresas. Por todo esto, y mucho más, el gobierno debe tomar medidas contundentes en la dependencia que, se supone, es el corazón de la defensa nacional.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Tenemos submarinos de guerra: ¿para qué?

La Armada Nacional tiene cuatro y una historia operativa de 45 años, en los que ha evitado tragedias similares. Un debate entre la defensa de la soberanía y la carrera armamentística.


Si en algún lugar de Colombia se vive el drama de la nave argentina ARA San Juan y sus 44 tripulantes, entre ellas la primera mujer especialista a bordo, Eliana María Krawczyk, es en la Escuela de Submarinos de la Armada en Cartagena. En esas aulas y a bordo de las naves nacionales se ora por la vida de sus colegas y por la de los marinos colombianos, pues la arriesgan cada vez que se sumergen en los océanos Atlántico y Pacífico.

La emoción se resume en palabras de Roy Reason Arrieta, submarinista colombiano especializado en propulsión y electricidad. Vía Facebook mandó una carta de solidaridad con “esos 44 locos”. Cuenta lo difícil que es ejercer una de las profesiones más peligrosas. Él era un recién graduado en la época en que se produjo la tragedia del Kursk, que colapsó el 12 de agosto de 2000 en el gélido mar de Barents, al norte de Rusia, luego de que una filtración de aceite generara varias explosiones y la muerte de sus tripulantes. “Por primera y única vez sentí miedo de lo que me hacía sentir orgulloso… el imponente submarino nuclear ruso desaparecía en el fondo del océano con 118 hijos de Neptuno... En casa, el temor por el suceso inclinaba las súplicas de mi madre: ‘Mijo, sálgase de eso, andar debajo del agua es muy inseguro’”. Pero a él “jamás” se le pasó por la cabeza renunciar.

Es uno de los 300 hombres -en Colombia las mujeres no tripulan submarinos, sí corbetas- que ayudaron a convertir el submarinismo en “el arma silente” de la Armada, que el pasado 6 de noviembre celebró 45 años con la graduación de un nuevo curso de oficiales y suboficiales dispuestos, como dice Roy, “a retar a la muerte”.

Al desempolvar archivos militares sorprende saber que entre abril y septiembre de 1972 fueron los peruanos quienes enseñaron a 48 marinos colombianos las primeras lecciones de submarinismo antes de que se formaran en Alemania y Holanda para comandar por cuenta propia el ARC Intrépido y el ARC Indomable, los primeros sumergibles en llegar al país. Fabricados en el astillero Cosmos, en Livorno, Italia, eran modelo SX-506, con 24 metros de eslora -largo- y dos metros de manga -ancho-, espacio justo para 17 uniformados. 

El Intrépido llegó el 7 de agosto de 1972 y el 17 de abril de 1973 fue habilitado por el presidente Misael Pastrana. Su primera inmersión fue a 30 metros de profundidad, frente a la bahía de Cartagena, el 6 de noviembre siguiente. De ahí la fecha de celebración. El 3 de julio de 1974 se sumó el Indomable.
Incluían lanchas submarinas que se acoplaban a los lados y les permitía a los comandos anfibios hacer inteligencia a baja profundidad cerca de las costas. Esto después sirvió en operaciones contra grupos armados ilegales, desde guerrilleros hasta narcotraficantes.

Sin embargo, pensando en la defensa del territorio nacional ante amenazas de otros países, el Gobierno Nacional aprobó la compra del ARC Pijao y el ARC Tayrona, los submarinos más poderosos que ha tenido la Armada y que son casi iguales al argentino San Juan: “Submarinos diésel, eléctricos, modernos y silenciosos”. Los bautizaron así en memoria de dos de las culturas indígenas del país más guerreras, sabias y valientes. Razón por la que los comandantes hablan de su tropa como “tribu”. 

Tienen eslora de 56 metros, manga de seis metros y capacidad de desplazamiento de 1.200 toneladas. “Descomunales ballenas de amianto” -les cae bien la descripción de García Márquez en “El último viaje del buque fantasma”-, en las que décadas después Roy aprendió a defender “el azul de la bandera” desde las que él llama las más modernas “latas de sardinas”.

Quienes lucen en el pecho, sobre el uniforme blanco, la insignia del submarino dorado en forma de ballena, con el escudo besado por dos delfines, hablan de “la defensa de la plataforma submarina de Colombia”, mientras movimientos como Greenpeace los señalan como promotores de la carrera armamentista y contaminadores del mar.

La historia surge aquí en la transición del gobierno de Carlos Lleras Restrepo al de Misael Pastrana, finales de los años 60 y comienzos de los 70, cuando el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional decidió que, en plena Guerra Fría, Colombia no debía quedarse atrás en estrategias de protección fronteriza y política naval, y que los submarinos habían demostrado desde la II Guerra Mundial ser un “arma disuasiva indispensable”.

El 23 de octubre de 1970 el Consejo de Ministros aprobó la compra del Pijao y el Tayrona a las sociedades alemanas Ferrostaal, de Essen, y HDW, de Kiel. Mientras se construyeron en acero HY-80 (uno se terminó en mayo 1974 y el otro en junio de 1975), continuó la formación de tripulaciones en escuelas en Brasil y España, al igual que el montaje logístico, primero en Barranquilla y luego en Cartagena, a donde llegaron instructores estadounidenses, debido a que los manuales de construcción son de Estados Unidos.

Roy reconoce que el entrenamiento físico y técnico lo pueden pasar muchos, pero el psicológico no. Cualquier asomo de desubicación espacial, ansiedad o neurosis queda en evidencia en la prueba de cámara hiperbárica y el candidato es descartado, porque uno solo que falle pone en riesgo la seguridad de todos. “Se les realiza una prueba psicológica muy rigurosa por los espacios reducidos a los que se van a enfrentar y la convivencia con sus compañeros acorde al estrés de cada operación a la que se enfrenten a bordo”, explica en un video de la Armada el capitán de Navío Luis Felipe Rojas, director de la Escuela de Submarinos. Y deben superar 30 pruebas médicas más.

El perfil profesional es similar al de un astronauta. La diferencia es que el submarinista trabaja en la oscuridad de las profundidades y es entrenado para trabajar a ciegas y para hacer la labor de al menos uno de sus compañeros por si éste enfermara. Todo pensando en contingencias. No sólo leen sobre Submarinos Convencionales de Ataque (SSK), oceanografía, electrónica, motores diésel, estrategia de guerra naval, resistencia de materiales, calentamiento global, sino las 20.000 leguas de viaje submarino de Verne y el Ensayo sobre la ceguera de Saramago.

Roy explica cómo enfrentó durante nueve años la mayor situación de claustrofobia: “Escuchar antes de cada zarpe la prueba de vacío, cerrar la escotilla principal, eran para mí cucharadas de adrenalina”. Y luego vivir en carne propia, por días o semanas, las sensaciones que había imaginado en la atmósfera submarina de Julio Verne: “40 hombres en 40 metros² de forma cilíndrica, durmiendo entre torpedos, combustible, 480 baterías de 500 kilos cada una, una cocina, dos minibaños, 36 literas para dormir a veces donde otro se despertaba y mil incomodidades más. A merced de la presión del océano que hacía sonar el metal del casco con cada metro de profundidad”. La única opción es confiar en lo aprendido mientras se “comparte el mismo aire con hombres que arriesgan su vida igual que yo, por honor, por orgullo, por valor o patriotismo”. Piensa de nuevo en los submarinistas argentinos: “Seguramente son hombres altamente entrenados; su principal enemigo es el tiempo, el oxígeno escasea lentamente, las baterías se descargan, el ambiente se vicia con el olor del viejo acero, el Co² y hasta el propio olor característico del submarinista que ya impregnado no percibes, la desesperación llega cuando la impaciencia apremia”.

El submarinismo militar se hizo realidad en Colombia a través del Plan Tritón, un “secreto de Estado”, para consolidar la Fuerza Submarina de la Armada, plasmada por primera vez en un documento fechado el 5 de octubre de 1968. En más de cuatro décadas, las rutinas de soberanía no han sido cosa fácil. Han enfrentado emergencias que pudieron terminar como la vivida en Argentina. 

El Pijao S-28 hizo agua en inmediaciones del islote de Malpelo en 1993. Los registros indican que se filtraron a uno de sus compartimentos el equivalente a diez toneladas de agua y la popa -cola- tendía hacia una situación crítica definida como “punta de aguja”. Si la nave llega a la posición vertical caerá por gravedad al fondo del océano e implosionará luego de los 350 metros, el límite de resistencia de materiales de estos modelos frente a la presión oceánica. La pericia de la tripulación permitió salvarla y anotar la experiencia en bitácora para aprender la lección.

También hay datos de una emergencia del ARC Tayrona del 7 de septiembre de 2014, que según el portal infodefensa.com, ameritó “intensos trabajos de reparación y revisión de sus sistemas”. Había sido enviado a participar en el ejercicio multinacional Unitas 55 en Perú y “a su paso por el Canal de Panamá, sufrió una falla de su sistema de propulsión provocando un alto total de los motores. Se vio obligado a regresar a su base en Cartagena. El día 15 ingresó en un hangar de Cotecmar para ser reparado por técnicos colombianos e ingenieros alemanes”.

La responsabilidad es grande -que lo diga Roy-, pero el adiestramiento les permite estar tranquilos y concentrados en turnos de seis horas durante las que detectan embarcaciones dedicadas a actividades ilícitas, recolectan información de inteligencia en costas y mares, apoyan cruceros de investigación científica con datos meteorológicos e hidrográficos, o participan en intercambios de entrenamiento con marinas de países europeos, suramericanos y de Estados Unidos, al igual que en operaciones como Unitas y la operación Morro Castle con la OTAN.

En los últimos años, han detectado no menos de 70 semisumergibles usados por los carteles del narcotráfico para transportar cocaína hacia Centro América. En ese confinamiento tienen zona de esparcimiento y no falta oratorio y altar para la Virgen. En el Pijao también se acude a las cábalas de buena suerte: una herradura y un muñeco marinero llamado “Chafi”.

Con ese tipo de información realizan simulacros como el de febrero de este año en el que navegantes apoyados por unidades aéreas y guardacostas de la Armada rescataron un tripulante del submarino ARC Intrépido cerca de Cartagena. Maniobra similar a una real de 2014, cuando los colombianos atendieron el llamado de un submarino peruano y rescataron a un tripulante enfermo. El entrenamiento básico requiere dos años y cuatro fases desde que practican en lanchas submarinas hasta las inmersiones en los 209 vistiendo el overol antifuego. A Roy su padre y sus amigos le repetían: “Ser submarinista cuesta y es para siempre”. Hasta la muerte.

Del lado de los críticos surge la pregunta: ¿Tiene sentido asumir multimillonarios gastos operacionales para hacer presencia simbólica en la profundidad de los mares y en prevención de un conflicto? La mayor justificación para la Armada llegó hace 30 años, luego de que el 9 de agosto de 1987 se desatara una crisis con Venezuela porque la corbeta Caldas entró a aguas del golfo de Coquivacoa, frente a La Guajira, y el país vecino pensó en declarar la guerra. Los submarinos colombianos permanecieron un mes sumergidos, sigilosos, incluso bajo las corbetas venezolanas, a la espera de una orden de ataque con sus 14 torpedos de combate SST4. El incidente se salvó con diplomacia y demostró la importancia del factor submarino de las Fuerzas Militares de Colombia. Una hipotética guerra con Venezuela pasó a ser la segunda prioridad de la defensa nacional después del conflicto interno, más con la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999.

Otro punto de quiebre fue el litigio marítimo con Nicaragua luego de que la Corte de La Haya le concediera en noviembre de 2012 no menos de 75 mil kilómetros cuadrados del archipiélago de San Andrés. Desde entonces el presidente Daniel Ortega intensificó su alianza militar con la Federación Rusa para crear la Armada Nacional. Luego negoció submarinos con Vladimir Putin.

Mauricio Jaramillo Jassir, del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad del Rosario, le había explicado a este diario: “Se trata de estrategias consistentes en acumular tal nivel de capacidades militares que el uso de la fuerza sea inviable. Es decir, cuando un Estado se arma con fines disuasivos busca convencer de que el uso de la fuerza es la más costosa de todas las opciones”. La lógica de la carrera armamentista.

Según el Plan de Defensa Nacional Orión, entre 2010 y 2013 se hizo la modernización del Pijao y el Tayrona con sistemas de combate Atlas Electronik, torpedos DM2A3 Seehecht, periscopio de búsqueda Cassidian Optronics, baterías Exide Technologies y nuevo sistema de propulsión. Implicó desarmarlos con mano de obra colombiana y asesoría alemana en el astillero de Cotecmar en Cartagena. 

¿Cuánto más durarán con garantías de seguridad? Mínimo hasta 2030, año en que se completa la Fuerza Defensiva Oceánica (FDO). Esto si los ciclos de mantenimiento los siguen aprobando como “altamente operativos” y “los más modernos de Latinoamérica”. Pueden detectar a 40 o 50 millas náuticas (80 kilómetros) a la redonda motores de lanchas, buques y todo tipo de naves.

El Pijao volvió de Estados Unidos donde se actualizó en entrenamiento de guerra con la Marina de ese país como lo hace desde 2004. En promedio navega 7.000 millas náuticas por año y cuenta con 40 tripulantes como el suboficial Edwin Escobar, con 17 años de experiencia, jefe de la unidad de guerra y dos hermanos también submarinistas.

Aún así, los 209 son muy criticados en Argentina, no sólo por la tragedia del San Juan, sino porque la única vez que fueron usados en batalla, en el conflicto por las Malvinas con Inglaterra, los calificaron como “altamente deficitarios” porque atacaron tres veces blancos enemigos y fallaron. Eso fue en 1982. En Colombia han sido perfeccionados. Claro que distan mucho de los “submarinos de lanzamiento estratégico” de las potencias o de Corea del Norte, capaces de disparar misiles teledirigidos con cabezas nucleares.

Ahora están respaldados por los 206 Alpha, más pequeños y “ágiles”, bautizados como ARC Intrépido y ARC Indomable, los mismos nombres que tenían los italianos retirados del servicio en 2013. Fabricados en 1973 en Alemania, el Gobierno colombiano los compró en 2012 y los sometió a “repotenciación” de tres años en sistemas de navegación, rastreo y armamento, aparte de un proceso de “tropicalización” por haber sido fabricados pensando en los mares del norte que navega la Deutsche Marine. Cuentan con cascos amagnéticos, para no ser detectados por radares enemigos, sistemas guerra electrónica y de control de armas Atlas, ocho tubos lanzatorpedos, minas, sonares, sistemas de control de tiro, otros para extinción de fuego y última tecnología de posicionamiento satelital GPS. Costo: 110 millones de euros. Los 209 están avaluados en más de 300 millones.

El presidente Juan Manuel Santos recibió en noviembre de 2015 al Intrépido, que llegó a Cartagena luego de 17 días a bordo de un buque mercante. Con sus 500 toneladas de desplazamiento, 49 metros de largo por 4,5 de ancho, alberga 24 tripulantes. Se divide en cuatro compartimentos de proa a popa: uno de torpedos, el puesto central, el de controles y el de motores. Sobre ellos está el puente donde va la tripulación, todos con sistema de aire acondicionado. Tiene dos escotillas que le permiten al capitán navegar en superficie cuando entra o sale de un puerto. “La importancia estratégica de estos submarinos para el país es indiscutible”, dijo el jefe de Estado.

Este tipo de inversiones han generado desde los años 70 denuncias por posibles irregularidades que se han quedado en los archivos, como los 5.000 folios que permanecen en la Unidad Anticorrupción, desde que fue fiscal general (e) Guillermo Mendoza Diago, a raíz de que el semanario alemán Der Spiegel denunció sobornos millonarios en países como Colombia. 

Hay otro expediente en la Contraloría General contra el Plan Orión, años 2008 y 2009. La Contraloría Delegada para el Sector Defensa concluyó, para citar un caso, que la alemana Ferrostaal sí fue oferente de un contrato por 69 millones de euros para el mantenimiento de los submarinos oceánicos de la Armada, firmado en diciembre de 2008, pero que fue HDW (aliada de la primera) la que se quedó con el negocio. “Las contrataciones entre Ferrostaal y HDM, que hacen parte de la denuncia, constituyen hechos conocidos con anterioridad, sobre los cuales se adelantaron las investigaciones fiscales que concluyeron en autos inhibitorios”. 

En el año 2000 la Contraloría advirtió que el Ministerio de Defensa y la Armada le pagaron a Ferrostaal AG US$7,3 millones por la entrega, montaje y mantenimiento de dos baterías principales para submarinos oceánicos tipo 209 con irregularidades como: los certificados de disponibilidad presupuestal por mil y cuatro mil millones de pesos “presentan un concepto diferente al expedido por el jefe de presupuesto”. Los bienes fueron suministrados “sin que se realizaran los informes de supervisión correspondientes, situación que refleja la falta de control por parte de la Armada”.

En todo caso, lo ocurrido en Argentina reabre el debate en Colombia para prestarle más atención a este tipo de inversiones y operaciones. Una fuente de alto nivel del sector Defensa le dijo a El Espectador: “Lo único demostrado es la eficiencia de nuestra Armada. Una vez tengamos el informe de lo que realmente ocurrió allí con el ARA San Juan, la institución estudiará el caso para prevenir cualquier tragedia similar aquí”.

Las cenizas del padre de Roy están en el fondo del Atlántico. Evoca su espíritu: “Si puedes hablar con Neptuno avísale que hay 44 tripulantes valientes, en un submarino argentino en la inmensidad del mar esperando un milagro”. Con razón al escritor colombiano Álvaro Mutis lo atraían “la gracia de medusa metálica de los submarinos” y “ la gloria de la muerte”.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Una apuesta por atraer turismo de lujo se hace realidad en Cartagena

Un hotel de alto costo se prepara para abrir sus puertas. Una noche puede costar desde 248 dólares 


Faltan apenas tres semanas para que Karibana, el desarrollo inmobiliario de alto nivel económico en el área de Cartagena, ponga oficialmente al servicio –con la marca Conrad, de la cadena Hilton, como operadora– su hotel de lujo, que ofrecerá 268 habitaciones con vista al mar y a un campo de golf considerado por muchos aquí y en el exterior como el mejor de Colombia y uno de los top diez del continente.

“El Conrad le va a dar a Karibana y a Cartagena un nuevo impulso hacia la conquista del turismo de lujo, que puede gastar e invertir fuerte en la economía local”, dice Joseph Mildenberg, el director comercial de Karibana y socio del grupo Megaterra Colombia, que impulsa el condominio.

Los promotores esperan tener en el primer año una ocupación del 50 por ciento en las habitaciones, lo que equivaldría a unos 110.000 huéspedes de alto poder adquisitivo, la mayoría de ellos extranjeros. El costo promedio por habitación en este periodo rondará los 248 dólares la noche.

Con el Conrad Cartagena, Karibana le apuesta a competir con destinos como Cancún, Panamá y República Dominicana, a donde van miles de turistas, especialmente de Estados Unidos, a pasar un fin de semana o sus vacaciones largas para probar suerte en diversos campos de golf.

“Solo Cancún maneja cada año alrededor de 100.000 reservas de golfistas y ofrece 15 campos”, destaca Mildenberg.


Inversión: US$ 110 millones


En todo el mundo solo hay 30 hoteles Conrad Hilton y este será el tercero en la región. Los otros están en Punta del Este (Uruguay) y San Luis Potosí (México). El de Cartagena fue construido y adecuado con las reglas establecidas por la marca.

Tiene 31 suites, balcones con vista al mar y al campo de golf diseñado por la firma de Jack Niklaus, 900 metros cuadrados de spa, 500 de gimnasio, 4 canchas de tenis, 7 restaurantes y salas de estar, 4 piscinas con vista al mar Caribe, casa de playa, sala multifuncionales y para eventos. Podrá atender recepciones hasta de 1.400 personas.

Para gerenciarlo, trajeron a Stephane Mercier, quien ya tuvo ese cargo en el Conrad Miami y el Hilton París. Varios directivos más será extranjeros, pero también reclutaron profesionales hoteleros locales. En esta primera etapa se generarán 300 empleos.

La arquitectura y la decoración del Conrad tienen el sello de Cartagena. Apenas al cruzar la inmensa puerta de estilo colonial que da entrada a la recepción se pueden ver dos enormes cabezas de mujeres afro, creadas por Ana Mercedes Hoyos y que son el primer bocado de una colección privada de arte que complementan artistas como Enrique Grau, Édgar Negret y Pedro Ruiz.

Ante las fallas del servicio eléctrico en la Costa, los promotores le crearon su propia fuente de energía, que será generada con paneles solares y una infraestructura de gas. En esto invirtieron un millón y medio de dólares, pero esperan lograr un enorme ahorro en dinero y costo ambiental.

Karibana hizo una inversión de 110 millones de dólares –300.000 millones de pesos– en el hotel y escogió a la firma Hilton tras un proceso de selección entre 15 compañías. Terminó ganando la experiencia de más de 30 años de la cadena Hilton en Cartagena. “Ellos conocen el mercado, saben todo sobre la capacitación del personal y tiene compatibilidad con los que desarrollamos en Karibana”, dice Mildenberg. El contrato será por 20 años prorrogables.

Además del Conrad Cartagena, Karibana –que surgió del rescate de un proyecto hotelero fracasado– continúa en su desarrollo de lotes y prepara el lanzamiento en diciembre de una nueva etapa del condominio Bahía, el cuarto edificio de apartamentos de alto estándar.

Ello pese a que la actividad constructora está frenada. “Confiamos en la experiencia de haber vendido siempre bien y en que el proyecto se ve como una inversión segura”, dice Mildenberg, quien calcula la finalización del desarrollo en 6 años, con una inversión total que superaría los 500 millones de dólares.

“El hotel nos traerá más clientes potenciales que se encantarán con una ciudad histórica y única como Cartagena, que sigue siendo el futuro turístico del país y nos invita a pensar con optimismo”, concluye Mildenberg.

lunes, 6 de noviembre de 2017

El proyecto que le quita el sueño a Luis Carlos Sarmiento Angulo

El banquero está al frente del mega centro de tratamiento e investigación de cáncer para el cual donó un billón de pesos


A Luis Carlos Sarmiento Angulo le quita el sueño la planeación del Centro para el Tratamiento y la Investigación sobre el Cancer – CTIC, una institución sin ánimo de lucro, que se inaugurará en tres años. 

Según ha comentado, es el proyecto al que le ha dedicado más tiempo, y reconoció que es la primera vez que se embarca en un desarrollo hospitalario. Como constructor experimentado, no hay esquina de los planos que no haya revisado, y según él ha sido todo un aprendizaje por los detalles. Sarmiento Angulo, recorrió durante varios meses algunos de los centros de atención oncológica más importantes del mundo, y describe la construcción como majestuosa.

El proyecto todavía no ha colocado el primer ladrillo, y el diseño realizado por el estudio de arquitectura español, Rafael de La-Hoz Arquitectos, ya fue galardonado el pasado 19 de julio con el premio Future Healthy Built Environment Proyect en el contexto del Design & Health World Congress.El galardón reconoce a proyectos en fase de diseño que reflejan el rol cambiante de los edificios en salud y bienestar de las comunidades. De La-Hoz indicó que “espera que, con la calidad espacial del lugar, con los ambientes completamente distingos a las edificaciones tradicionales, se ayude en el proceso de sanación del paciente. Es un concepto llamado el modelo de atención a través de percepción”. 

El arquitecto español Rafael de La-Hoz Castanys, dirige el estudio de arquitectura fundado en 1920 por su padre Rafael de La-Hoz Arderios, reconocido arquitecto renovador de la arquitectura española, la firma es considerada fuente de inspiración para diseñadores, ingenieros y arquitectos. Ha participado en proyectos de planificación urbana y realizado importantes conjuntos arquitectónicos en España, Portugal, Polonia, Rumanía, Hungría y Emiratos Árabes Unidos. Merecedora de varios premios, muchos de sus proyectos son el resultado de concursos de arquitectura nacionales e internacionales.

El complejo que lleva tres años de planeación, se realizará en dos etapas. Incluye 230 camas en una superficie de 100.000 metros cuadrados, que incorporará un hotel para las familias de los pacientes y un Centro de Investigación. Dentro de las facilidades incluirá 30 camas de cuidado intensivo, ocho unidades de radioterapia y ofrecerá servicios de hematología y trasplante de médula ósea, medicina nuclear, imágenes diagnósticas, así como seis quirófanos, laboratorio clínico con servicios de genética y biología molecular. Atenderá unos 15 mil nuevos pacientes al año, y cuando esté funcionando tendrá ente 1.000 y 2.000 empleados.

En la construcción del complejo interviene también la firma constructora del grupo empresarial, Construcciones Planificadas, que ha desarrollado los proyectos: Ciudad Empresarial Sarmiento Angulo en el Sector Salitre, el Centro Mayor Centro Comercial en el Occidente de la capital, el Cubo de Colsubsidio, el Edificio de Ciencia y Tecnología en la Universidad Nacional, entre otros.


El CTIC estará ubicado en el norte de Bogotá, en la calle 170, entre las carreras 14 y 16.

Manejará el concepto de Centros Integrales para la Atención del Cáncer, que se caracterizan por la integración asistencial alrededor del paciente, la tecnología de punta integrada a la atención y a la investigación. La apuesta es que este centro se constituya en un eje que articule doce clínicas, cada una dedicada a un tipo de cáncer, en las que se dispondrá de salas de manejo multidisciplinario y unidades de medicina integrativa, cuidados paliativos, clínica del dolor, fisiatría y apoyo terapéutico.


Los directivos ejecutivo y científico seleccionados por Sarmiento, vienen ambos del gobierno de Santos. El exministro de vivienda, y vocero de Cambio Radical Luis Felipe Henao, es el líder ejecutivo. Henao quién duró tres años en el cargo, fue la mano derecha de Germán Vargas Lleras a la hora de estructurar el proyecto de las 100 mil viviendas gratis, y realizar el contrato entre Fiduciaria Bogotá de la organización empresarial de Luis Carlos Sarmiento y el fondo que maneja el Ministerio – Fonvivienda, para la administración y desembolso a los constructores de los 4.4 billones de pesos de costo fiscal para este programa.

El director científico es el médico cirujano, Fernando Ruíz Gómez, quien llevaba cuatro como viceministro de Salud Pública y Prestación de Servicios, y renunció en septiembre de este año para asumir este cargo. Sus conocimientos del sector y relaciones con las EPS, facilitará el funcionamiento armónico con el sistema de salud y acceso a los servicios de los pacientes afilados a todos los regímenes del sistema de salud. El CTIC operará como una institución Prestadora de Salud – IPS.

El CITC, cuenta con el total apoyo del gobierno nacional, por tal razón, se convirtió en la primera iniciativa del sector salud declara por el Gobierno como Proyecto de Interés Nacional Estratégico, un estatus otorgado por la Comisión Interinstitucional de Infraestructura de Proyectos Especiales, creada en enero de 2015, donde participan varios ministerios.


El Centro se concentrará en el tratamiento y la investigación de los tipos de cáncer que afectan a colombianos y latinoamericanos. Por eso, sus protocolos de tratamiento e investigación priorizarán nuestras propias características genéticas, sociales y culturales. Con este enfoque, busca convertirse en el principal complejo médico de atención de cáncer en América Latina y el primero en ser acreditado por el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos o de la Organización Europea de Centros de Cáncer, para lo cual cuenta con la colaboración científica del hospital MD Anderson y la consultoría internacional en diseño hospitalario de Perkins and Will, de los Estados Unidos.

La Fundación CTIC sin ánimo de lucro, integrada por Luis Carlos Sarmiento, su esposa e hijos, han asumido una responsabilidad y compromiso moral no solo para entregar la obra sino para mantenerla en el futuro. La familia Sarmiento que se mantendrá al frente del proyecto, invertirá en la Fundación más de un billón de pesos. Sarmiento precisó, que no espera ningún rendimiento en el futuro, ni los recursos que aportará volverán a los fundadores. Aunque advirtió “Está será una institución que se autosostenga y deberá funcionar dentro de los mismos parámetros de los demás prestadores de servicios de salud”.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Panorama energético del país


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Nuevo centro industrial en Buenaventura proyecta la creación de 60.000 empleos


El Complejo de Actividades Económicas de Buenaventura se desarrollará totalmente en menos de 30 años.

La construcción y desarrollo del Complejo de Actividades Económicas de Buenaventura (Caeb) representa una de las mayores oportunidades de crecimiento económico y social de este Distrito en el Valle del Cauca a largo plazo, ya que de acuerdo con datos del Departamento Nacional de Planeación (DNP), se prevé la generación de 60.000 nuevos empleos y la llegada de 150 empresas de diferentes sectores productivos durante los próximos 20 años como parte del programa ‘Nuevas Ciudades’ que impulsa esta entidad.

Este proyecto contempla intervenciones por parte de los sectores públicos y privados, así como de las comunidades bonaverenses, con una inversión aproximada de US$300 millones en la primera fase que incluirá zonas de actividades logísticas, ciencia y tecnología y hábitat humano.

Alejandro Eder, director ejecutivo de la Fundación para el Desarrollo Integral del Pacífico (Fdipacífico), entidad que acompaña la realización de este proyecto indicó que, “nuestra participación se enmarca en el apoyo a la gerencia designada por el DNP, a la Gobernación del Valle del Cauca y a la Alcaldía Distrital de Buenaventura durante todas sus etapas para garantizar su ejecución y cumplimiento oportuno, además de socializar-lo con el sector privado y atraer inversionistas para facilitar el establecimiento de proyectos ancla que contribuyan a detonar el desarrollo del Caeb”.

Según datos del DNP, referentes internacionales como el Parque Industrial de Singapur, la Zona de Actividades Logísticas de Barcelona en España o el Puerto Interior de Guanajuato en México, han sido tomados como modelos para la construcción de este centro industrial que se proyecta como uno de los principales motores para impulsar la economía y el desarrollo social de Buenaventura, una ciudad que en la actualidad sostiene indicadores de pobreza en 64%, miseria en 9,1% y una tasa de desempleo alta.

En las 1.866 hectáreas que forman parte de su primera fase ya se encuentran proyectos orientados a ofrecer servicios al transportador y a la carga, “como Celpa, Proa y Centracar que cuentan con la seguridad jurídica para desarrollar su inversión”, señaló Elías Urán, director ejecutivo de Asologb.

De esta manera, la materialización del potencial industrial y desarrollo regional a través de las compañías que se posicionan en el Caeb empieza a ser realidad pues “ya podemos contar más de 30 empresas instaladas que tienen como enfoque inicial ofrecer los servicios logísticos y generar valor agregado a las 18 millones de toneladas que se podrían mover anualmente por los terminales portuarios del Distrito de Buenaventura”, añadió Urán.

Entre otros atributos que brindará el Caeb en una región estratégica para el comercio internacional por su conexión con los países pertenecientes a la Alianza del Pacífico, a la que pertenecen cerca de 250 millones de habitantes, se encuentran “más beneficios ambientales por mayor control de las actividades logísticas y de transporte, mejoramiento en los sistemas locales de infraestructura y transporte multimodal e impacto en los sistemas educativos y de hábitat”, apuntó Eder.


Proyecto propicio ante aumento de la población local


Las proyecciones del DNP y el Dane muestran que la población bonaverense crecerá aproximadamente el doble sobre los registros actuales, pasando de cerca de 370.000 habitantes a más de 680.000 para 2050. Es así que megaproyectos como el Caeb se convierten en un pilar fundamental para la competitividad que por su ubicación como tal ya dispone Buenaventura. Con su construcción se aprovechará el crecimiento demográfico para potenciar la capacidad productiva, integración comercial, industrial y logística a través de la realización del catastro multipropósito que regularizará la propiedad del suelo ante la informalidad que se ubica en 44%.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Modernización del aeropuerto de Cartagena comenzará en 2018


La intención del proyecto se desarrolla con una APP de Iniciativa Privada, que valdrá $415.000 millones.

A la lista de aeropuertos que verían ampliada su capacidad de transporte, se sumó el Aeropuerto Rafael Nuñez, de Cartagena, el cual vería el comienzo de las obras para su modernización en 2018, de acuerdo con las estimaciones que ha hecho la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).

La intención de esta APP de Iniciativa Privada, que lidera la Sociedad Aeroportuaria de la Costa (Sacsa), plantea una inversión de $415.000 millones, con los cuales se buscará atender una capacidad de 7,5 millones de pasajeros al año, si se tiene en cuenta que en 2016, el transporte de esta terminal fue de 4,5 millones de pasajeros.

Adicionalmente, la propuesta presentada por Sacsa establece que, cuando sea terminado el proyecto en su totalidad, logrará una capacidad total para atender 14,5 millones de pasajeros, en una ventana de 20 años, sin que los usuarios tengan la necesidad de movilizarse a terminales cercanas, según las estimaciones.

Este incremento en el número de pasajeros se ve reflejado en la capacidad de operaciones que recibe el aeropuerto. Actualmente, se pueden atender 19 operaciones aéreas y la idea con la ampliación es que se puedan manejar 28 operaciones por hora.

Algunas de las modificaciones propuestas tienen que ver con la construcción de un nuevo edificio internacional, así como un nuevo muelle de embarque, con más de 20 puertas y la ampliación de hasta 72 mostradores de facturación.

Además, el proyecto contempla que se remodelarán los 5.000 metros cuadrados de toda la terminal, y se espera que el total de la obra contemple 35.000 metros cuadrados. Otra parte importante es la construcción de una nueva calle de rodaje y el nuevo parqueadero en altura.

Otro de los puntos en los que ha trabajado Sacsa tiene que ver con los planes con comunidades. Durante 2016, se invirtieron cerca de $500 millones en programas de educación, cultura y ambiente.

martes, 31 de octubre de 2017

La apuesta que convirtió a la EEB en un conglomerado

La ‘holding’ lanzó su nueva marca para estar alineada con los retos y tendencias del mercado.


El Grupo Energía Bogotá ha construido 12.500 kilómetros de redes de transmisión de electricidad para interconectar regiones en Colombia, Perú, Guatemala y Brasil.

Foto: Cortesía Grupo Energía Bogotá

A finales del siglo pasado y comienzos del presente, pocos hubieran apostado por la antiguaEmpresa de Energía de Bogotá (EEB).

Tras casi cien años de estar dedicada solo al negocio de la electricidad y con la debacle que significó el proyecto de la central hidroeléctrica del Guavio (calificado como el “desastre gerencial del siglo” en los años 80 y 90, similar al escándalo actual de Reficar), la empresa quedó postrada y afrontando la peor crisis de su historia.

Hoy, su situación es bien distinta: crece con éxito. Es un conglomerado de empresas que lideran mercados energéticos en Colombia, Perú, Guatemala y Brasil. Y ya no se habla de la EEB, sino del Grupo de Energía de Bogotá, un cohesionado y vigoroso pool de 13 compañías que atienden a 6 millones de hogares en América Latina, esto es, alrededor de 24 millones de personas, y que benefician a industrias y comercios; que incrementó sus utilidades un 27,8 por ciento en 2016 y tiene gran reconocimiento de las calificadoras de riesgo por su buen desempeño.

Y, para seguir su proceso de transformación, crecimiento y expansión, la organización acaba de oficializar su cambio de marca y denominación social: en adelante se llamará Grupo Energía Bogotá (GEB) y funcionará como holding. Así, y con un ambicioso plan estratégico corporativo (PEC) trazado para enfrentar los cambios que se advierten en los consumidores y en los desarrollos urbanos enfocados hacia el uso de energías renovables, busca consolidarse como multilatina líder en el sector energético latinoamericano. 

Los resultados saltan a la vista. El número de usuarios de energía eléctrica se duplicó de 1,5 millones de hogares e industrias en 1997 a 2,9 millones en 2015. La calidad del servicio también mejoró significativamente en igual lapso: antes el promedio de interrupción de energía al mes era de 11,4 veces, ahora no llega ni a una vez (0,55). 

Y no solo eso, hoy el GEB es la única megaestructura empresarial que participa en toda la cadena energética: generación, transmisión y distribución de energía eléctrica y gas natural. Un logro que fue posible gracias a la visión que se tuvo para extender sus acciones y participar en compañías líderes como Trecsa (Guatemala), de la cual el GEB es dueño del 95,3 por ciento; Cálidda y Contugas (Perú), con el 60 y 100 por ciento de participación, respectivamente. 

También es propietaria de Gebbras (Brasil), que en asocio con Furnas (la más grande del sector oficial y cuatro veces el tamaño de Isagén) participa con el 1,1 por ciento del mercado de ese país.

Este ha sido el elemento más disruptivo de este modelo público-privado, pues mientras otros competidores se han dedicado a buscar inversionistas, la otrora EEB le agregó como valor adicional estar al lado de empresas líderes en su campo. En Bogotá, por ejemplo, participa con el 99,9 por ciento en la Transportadora de Gas Internacional (TGI), la número uno en el transporte de este combustible en Colombia. 

Ahora, bajo la presidencia de Astrid Álvarez, el GEB está preparado para dar un nuevo salto. Ella ha impuesto una férrea disciplina en el manejo del Grupo, con un modelo corporativo inspirado en las directrices de la Ocde, esto es, manejo transparente, blindaje contra la corrupción, con políticas que trascienden al gobierno de turno, y la generación de ahorros, que le han permitido crecer, proyectarse y apostar por nuevos desafíos en el futuro, a fin de seguir siendo el más eficiente grupo empresarial de la industria de energía no minera.

¿Qué representa el GEB hoy? Los expertos en estos temas suelen decir que la sanidad y el buen momento de una empresa se mide por el apetito que por ella develan los mercados.Este año, mientras el GEB hizo una emisión de bonos en el mercado colombiano por $ 650.000 millones, tuvo una sobredemanda de 1,3 billones, señal de la confianza en la entidad y el gran interés de los inversionistas por la compañía.

Lo que sigue ahora, según Álvarez, es tan “poderoso y retador” como lo fue en su momento para los hermanos Samper Brusch instalar las primeras 6.000 bombillas en la incipiente Bogotá, en 1896, y ad portas de una guerra ser la empresa multilatina líder en la región en el año 2025.

¿Qué significa esto? Se aspira a que el GEB sea la compañía no minera de mayores utilidades en Colombia, con ingresos superiores a los 35 billones de pesos, con operaciones en seis países latinoamericanos y una cobertura de 12,3 millones de usuarios, el doble de los actuales. Esto lo hará con tres líneas de negocios: soluciones energéticas para grandes ciudades; interconexión para el desarrollo de mercados y así llegar a 25.000 km de redes de transmisión construidas, y generación de baja emisión, apostándoles a las energías renovables, para estar a tono con la demanda y tendencia mundiales.


¿Cómo se transformó? El gran salto comenzó en 1995, cuando el entonces alcalde de Bogotá,Antanas Mockus, y el presidente de la EEB, Fabio Chaparro, concluyeron que una estatal bien podía asociarse con el sector privado para volverse más eficiente y tener visión a largo plazo. El resultado fue el nacimiento, en 1997, del modelo público-privado más exitoso del país, que capitalizó la compañía y separó sus actividades creando tres empresas: para generación (Emgesa), transmisión (EEB) y distribución con comercialización (Codensa).

Hitos en 121 años de historia

1896
La fundación 

Los hermanos Samper crean una empresa de energía privada llamada Samper Brush & Cía. Instalan la primera planta hidroeléctrica. El 7 de agosto de 1900 inician el servicio de alumbrado domiciliario en Bogotá.

1959
Distrito, único dueño

El Distrito compra toda la empresa, tras un proceso de adquisición que había empezado en 1926. Para la época ya tenía seis unidades hidráulicas y había terminado de hacer la represa del Muña.

1960
Empieza la expansión

La Empresa de Energía de Bogotá deja de ser local y se amplía a Cundinamarca y Meta. En 1962 da inicio al llenado del embalse de Guatavita o Tominé y en 1992 pone a operar la gran hidroeléctrica del Guavio.

1997 
Nace exitoso modelo 

Se crea el modelo público privado que permitió capitalizar a la EEB y separó las empresas por actividades: generación (Emgesa), transmisión (EEB) y distribución junto con la comercialización (Codensa).

2002
Se internacionaliza

La empresa da el salto al exterior con la compra del 40 por ciento de las acciones de la Red de Energía del Perú (REP), que es hoy la compañía de transmisión de electricidad más grande de ese país.

El crecimiento en los últimos años

2005
La diversificación

La empresa incursiona en el mercado del gas natural y adquiere a Transcogás. En el 2007 adquiere a Ecogas y la fusiona con Transcogas para crear la Transportadora de Gas Internacional (TGI).

2009
Entra a Guatemala 

Inicia las obras de expansión del sistema de transporte de energía (PET) en este país. Luego, en el 2011, en Perú entra al negocio del gas y compra el 60 por ciento de las empresas Cálidda y Contugas, hoy líderes en esta nación.

2014
Se estrena en Brasil 

El GEB adquiere el 51 por ciento de cuatro concesiones de transmisión de energía en el Brasil, a través de la empresa Gebbras, creada como vehículo de inversión para ampliar su mercado.

2016
Nuevo plan estratégico

Se crea una nueva hoja de ruta que marcará el futuro del GEB. Se pone como meta ser la compañía no minera de mayores utilidades en Colombia para el 2025 y su consolidación como multilatina líder en el sector energético.

2017
Cambio de nombre 

Por reforma estatutaria se aprueba el cambio de denominación de la Empresa de Energía de Bogotá a Grupo Energía Bogotá (GEB) y lanza su nueva marca, para seguir con el plan de crecimiento en América Latina.

EL TIEMPO

lunes, 16 de octubre de 2017

El tren no llega


A pesar de los esfuerzos, el país no ha podido consolidar una red férrea. Se prepara un nuevo plan maestro que requeriría inversiones por más de 3 billones de pesos.

Mientras las inversiones en carreteras, aeropuertos y puertos durante los últimos 6 años se cuentan en billones, la inversión en ferrocarriles entre 2011 y 2017 no alcanza los 650.000 millones de pesos. Esto representa tan solo el 2,4 por ciento de todo lo invertido en este periodo, lo cual convierte al modo férreo en el gran lunar de la infraestructura en Colombia.

Esa falencia, sin duda, ha contribuido a la baja competitividad y al retroceso del país en materia de desempeño logístico, afirma Saúl Pineda Hoyos, director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas (Cepec) de la Universidad del Rosario, quien recuerda las ventajas comparativas del modo férreo en el transporte de grandes volúmenes de carga a largas distancias y las eficiencias compartidas que tendría con el transporte fluvial. “Mientras transportar una tonelada en un trayecto largo en camión cuesta en promedio 0,91 dólares por kilómetro, por ferrocarril cuesta tan solo 0,055 dólares por kilómetro. Esto es, 16 veces menos”.

Por esto, para muchos expertos uno de los grandes desafíos del país en materia de transporte representa no solo consolidar el programa de concesiones viales de cuarta generación (4G), sino desarrollar un verdadero sistema de transporte multimodal que incluya el modo fluvial y férreo.

Y es que a pesar de que hoy existe, en teoría, una red férrea de 3.300 kilómetros, la mayor parte está inactiva, abandonada y totalmente desarticulada. Algo que, según Rafael Antonio Dueñas, presidente de la Asociación de Ingenieros Ferroviarios de Colombia, resulta de la carencia de políticas serias de la Nación y de una gran negligencia de autoridades locales que han permitido la invasión de muchas vías férreas.

Por su parte, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) recuerda que este gobierno ha invertido en este modo de transporte más que ningún otro, y que en los últimos seis años recuperó 1.159 kilómetros de la red férrea. Además, recuerda que a pesar del estado actual de la red férrea, por esta se mueve cerca de la mitad del volumen de carga de comercio exterior del país (esencialmente carbón), lo cual demuestra el gran potencial de este medio de transporte y explica el gran interés del sector privado por participar del mismo.

Durante los últimos años se han presentado cerca de 30 iniciativas de asociaciones público-privadas (APP) para construir y operar redes férreas; pero, no han logrado factibilidad, pues no solo requieren un grueso de recursos públicos, sino que arrojan tarifas muy altas. Los ingresos de una concesión férrea provienen de las tarifas que paga el dueño de la carga, y no hay peajes de vehículos particulares que ‘subsidien’ la operación, afirma un experto de la ANI. Agrega que estos son proyectos costosos por las condiciones geográficas del país y debido a que todo el material para construirlos es importado. Un kilómetro de vía férrea puede ascender a 10 millones de dólares. No obstante, afirma que es algo que se compensa con menores costos de mantenimiento y operación.

Por esta causa, con la experiencia acumulada y la asesoría internacional, la ANI junto con el Ministerio de Transporte y el DNP están preparando un Plan Maestro de Transporte Férreo que presentarán a comienzos del próximo año. En este enfatizarán en tres corredores estratégicos para la competitividad: 1) La Dorada-Santa Marta, que permitiría mover la carga del centro del país a los puertos y requeriría inversiones estimadas de 1,75 billones de pesos; 2) la red férrea del Pacífico, que tiene una “geografía más difícil” y que para conectar uno de los principales puertos de exportación, Buenaventura, con el resto del país, necesitaría 1,2 billones de pesos; y 3) Bogotá-Belencito, que requiere invertir 80.000 millones y permitiría movilizar el cemento de Boyacá y descongestionar algunas de las entradas a la capital. Esto representa inversiones por alrededor de 3 billones para “rescatar lo que ya tenemos” algo fundamental, según Juan Martin Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI).

Además, hay proyectos en los entes territoriales que demuestran el interés en el país por revivir el tren. Sin embargo, como afirma un experto, no será fácil revivir algo que lleva muerto 50 años.

El poder de China


domingo, 8 de octubre de 2017

Cartagena: corazón estratégico del Caribe

Es el cuarto puerto con mayor movimiento de carga en América Latina.


En 2010, The Journal of the Royal Society publicó el estudio “The compplex network of global cargo ship movements”, que analiza itinerarios de 16.363 barcos para determinar las características de la compleja red global de comercio. Su conclusión es que el Caribe es el nodo más central de la red y el que provee mayor conectividad. Esta región es el punto desde donde se encuentra más fácil y más rápido un buque hacia los principales destinos de producción y consumo del planeta. Gracias al Canal de Panamá, funciona como punto de cruce entre las costas de Estados Unidos, Europa y Asia.

Por el Caribe transitan hoy 13 millones de contenedores al año y, con la ampliación del Canal de Panamá, esta cifra superará los 22 millones para 2020. Debido a sus ventajas geográficas, las 25 principales líneas navieras del mundo mantienen operaciones en la región ofreciendo no solo más rutas y frecuencias, sino también naves más grandes y eficientes. Ello repercute en menores costos de transporte y mayor competitividad de los productos de exportación.

La plataforma portuaria


Después de Santos, en Brasil (3.645.448 contenedores), y Colón y Balboa, en Panamá (3.557.427 y 3.294.113 respectivamente), Cartagena es el cuarto puerto con mayor movimiento de carga en América Latina (2.606.945 contenedores), y cuenta a su vez con un plan de crecimiento para llegar a manejar 5.5 millones de contenedores anuales en el mediano plazo, los cuales, sumados a las terminales de líquidos, carbón y granel, ubicados en la bahía de Cartagena, pueden llegar a un total de 80 millones de toneladas. 

Pero, ¿qué se necesita para que una línea naviera prefiera un puerto antes que otro, ubicado dentro de la misma región geográfica?

Los elementos claves para que una línea naviera elija un puerto donde realizar sus operaciones son: la ubicación geográfica, seguridad marítima, un óptimo canal de acceso, la confiabilidad de sus operaciones, las condiciones meteorológicas, las rutas y desviaciones, la legislación del país, el mercado de dicho país, la magnitud de la carga doméstica, la conectividad, entre otros.

Las terminales de la Organización Puerto de Cartagena (SPRC y Contecar) están ubicadas en una bahía de aguas profundas (21 metros), sin riesgos de corrientes ni huracanes, y situada en el centro del hemisferio occidental frente a una de las ‘autopistas marítimas’ más grandes del mundo y a 265 millas náuticas del Canal de Panamá. Su variación de marea es inferior a 40 centímetros lo que da confiabilidad para el tránsito de barcos de los más distintos calados, incluyendo los Neopanamax de hasta 14.000 TEU.

Mercado a todo dar


Al ser un país con más de 47 millones de habitantes, Colombia configura al Puerto de Cartagena con un gran mercado. Además, su ubicación en el Caribe continental abre las posibilidades de los mercados de los países vecinos con los que conecta por distintos modos de transporte.

De hecho, varias empresas multinacionales distribuyen sus productos a más de quince países de la región, desde el único Centro de Distribución Internacional que funciona dentro de un puerto en América Latina en la terminal marítima de Contecar. “Nuestra compañía estudió alternativas en Kingston (Jamaica) y Manzanillo (Panamá) y escogió al Puerto de Cartagena como centro de conexiones, por su elevada conectividad (representada en múltiples rutas y frecuencias), eficientes costos logísticos y magnitud del mercado doméstico” señala por ejemplo Gianfranco Sgro, COO de Pirelli para América Latina.

En relación a la carga doméstica, Colombia trabaja por intensificar y diversificar sus exportaciones, especialmente en un contexto en el cual se han firmado 16 TLC que suponen facilitar la llegada de los productos colombianos a más de 37 países.

Colombia está abierta a más de 1.500 millones de consumidores en el mundo y tiene en un puerto como el de Cartagena todas las posibilidades para conquistar parte de ese mercado y ser actor importante del comercio exterior.

De hecho, con su clúster petroquímico de Mamonal, hoy Cartagena es la principal zona industrial exportadora del país que genera cerca de 140 TEU de exportación local, y continúa atrayendo nuevas industrias y más volúmenes de carga, además de afianzar la relación puerto-industria. Un potencial que se viene consolidando desde la inauguración y arranque de Reficar, la refinería más moderna de América Latina.

En todo caso, la producción nacional, en especial del petróleo y sus derivados garantizan volúmenes de carga doméstica importantes. En 2015 se exportaron por la aduana de Cartagena 18 billones de dólares equivalentes al 51 por ciento del total nacional, según el Anuario Estadístico de la DIAN 2015.

Ventajas competitivas


El puerto de Cartagena es el eje de cuatro rutas de vital importancia para el comercio mundial: la Ruta Sur Pacífico - Europa Norte; Asia – Costa Este de Norte América y Mercosur – Golfo de México.

La primera es un trayecto que está ligado al país no solo por su ubicación geográfica, sino también por la carga colombiana y sus productos. La cuarta es la conexión de los tres ejes petroquímicos de las Américas: Cartagena, Houston, Santos – Sao Paulo. 

Como los puertos del Caribe tienden a ser muy desbalanceados, porque importan mucho y exportan muy poco, Cartagena tiene varias ventajas competitivas respecto a los principales puertos del Caribe (Colón-Panamá, Kingston-Jamaica y Caucedo-R. Dominicana). Entre ellas se destaca el volumen del mercado interno del país, consumo lo que trae la línea naviera; la producción local, la carga que saca la línea naviera una vez ha descargado y el índice de confiabilidad, que es la regularidad en la eficiencia con la que se atiende una nave cada vez que llega al puerto.

Por todo lo anterior, las 25 navieras más importantes del mundo escogieron el Puerto de Cartagena como centro para el transbordo de sus cargas en América.

Hoy, en operación conjunta, las terminales de la Sociedad Portuaria y Contecar movilizan más del 70 por ciento de los contenedores del país. Atienden buques de última generación que cruzan el Canal de Panamá ampliado y se preparan para movilizar más de 5 millones de contenedores al año, cifra similar a la que maneja el puerto de Nueva York.

La apuesta del país es agrandar y fortalecer la economía doméstica, a través de las industrias envueltas en el sistema global de importaciones y exportaciones. El Puerto de Cartagena es un eslabón logístico para consolidarlo y todas sus condiciones lo posicionan como el corazón estratégico del Caribe.

La Guajira, todo un potencial energético

El departamento tiene una viabilidad de generar cerca de 15.000 MW de energía con sistemas eólicos.

El Caribe colombiano es una de las zonas con mayor potencial para generar electricidad con fuentes no convencionales de energía renovable (FNCER), principalmente en recurso solar y eólico, según lo han establecido los diferentes estudios hechos al respecto por el Gobierno Nacional, la academia y el sector privado.

Con respecto al recurso eólico, el potencial se encuentra disponible en zonas como el departamento de La Guajira y la mayor parte de la región Caribe, parte de los departamentos de Santander y Norte de Santander y, en menor proporción, en áreas específicas de Risaralda y Tolima.

En el caso específico de La Guajira, los vientos son considerados de los mejores en Suramérica, dado que allí se concentran los mayores regímenes de vientos alisios que recibe Colombia durante todo el año. Las velocidades promedio de estos son cercanas o superiores a los 9 m/s (a 80 m de altura), a partir de los cuales se estima un potencial energético de capacidad instalable del orden de los 18 gigavatios (GW) eléctricos, advierte un estudio de la Asociación de Energías Renovables de Colombia (SER Colombia), titulado ‘Alternativas para la inclusión de FNCER en la matriz energética colombiana’. Para el caso del recurso solar, las condiciones del país para el aprovechamiento de la energía solar son muy favorables, ya que la irradiación solar promedio es de 4,5 kilovatios hora kWh/m²/día, lo cual es mayor que el promedio mundial de 3,9 kWh/m²/día. Al igual que el recurso eólico, la costa norte, específicamente La Guajira y la costa Caribe, presentan las mayores irradiaciones promedio, seguidas por la Orinoquia y la Amazonia.

Estimativos


El potencial total aproximado de generación eólica en Colombia es de 30.000 MW de capacidad instalable. Solo en La Guajira es cercano a los 15.000 MW. Para la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), la costa Caribe tiene la mejor generación de viento. Solo en La Guajira, aprovechando el 50 por ciento del área del departamento y asumiendo que los proyectos son de 100 MW, y la velocidad media plurianual de la zona, el potencial es cercano a los 15.000 MW, esto sin incluir los desarrollos fuera de la costa (‘offshore’). En cuanto a la generación solar, la Upme advierte que hay recurso solar para generación en la mayoría del territorio, y hay gran potencial para proyectos a pequeña escala, revela la Upme en un documento titulado ‘Hoja de ruta para la incorporación de energías renovables para la incorporación de energías renovables en Colombia’. Ana María Murillo, presidenta de la Asociación Colombiana de Energías Renovables (Acer), indica al respecto: “En el aspecto energético encontramos cabeceras municipales con fuerte infraestructura de abastecimiento eléctrico, integradas al Sistema de Interconexión Nacional (SIN), y muchas otras que no tienen acceso a este suministro y que llamamos zonas no interconectadas (ZNI). 

“Por esto debemos hacer énfasis en que las energías renovables deben ser una oportunidad tanto para las grandes ciudades como para las pequeñas poblaciones aisladas. En estos dos escenarios, las energías renovables son una posibilidad de desarrollo, sostenibilidad e innovación para toda la región de la costa Caribe”, anota Murillo. El reciente fenómeno del Niño evidenció que la matriz energética colombiana necesita ser diversificada con energías renovables no convencionales que sean complementarias a las ya existentes. “Estas fuentes de energía tienen un gran potencial”, advierte Alejandro Lucio Chaustre, director ejecutivo de SER Colombia.

La construcción de estos mecanismos es importante para la energía del futuro de Colombia.

Los desafíos que conlleva el nuevo hallazgo de gas en el mar Caribe


Gran expectativa ha generado entre los colombianos el anuncio que hizo el Gobierno Nacional del descubrimiento, por Ecopetrol y Anadarko, de un nuevo pozo de gas en aguas ultraprofundas del mar Caribe. El hallazgo, denominado Gorgon-1, se registró en zonas localizadas entre los 3.675 y los 4.415 metros de profundidad (a más de 1,3 kilómetros por debajo del lecho marino), en el sur del Caribe colombiano, y se une a los ya descubiertos pozos Kronos-1, en el 2015, y Purple Angel-1, en el 2017, lo cual indica la presencia de importantes recursos en esta cuenca.

Según la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), este descubrimiento ratifica la alta prospectividad hidrocarburífera costa afuera con la cual cuenta el país y abre la posibilidad para desarrollar un conjunto de proyectos gasíferos en la zona.

El presidente Juan Manuel Santos, al dar a conocer la noticia, observó que se trata del mayor descubrimiento en los últimos 28 años y estimó que le permitirá al país garantizar durante las próximas décadas su abastecimiento de gas natural.

El pozo Gorgon-1 forma parte del bloque Purple Angel, el cual limita con los bloques Fuerte Sur (donde se descubrió Kronos-1), Col-5 y Fuerte Norte. En total, los cuatro bloques cubren un área de 14.900 kilómetros cuadrados, informa la ANH. Para Orlando Velandia Sepúlveda, presidente de la ANH: “El desafío que tenemos para administrar y aprovechar estas potencialidades que se advierten en el mar Caribe exige el trabajo articulado y decidido de muchas entidades del Estado y que la ANH está en la obligación de liderar”. Esta campaña exploratoria es una buena noticia para el país. En primer lugar, se están realizando inversiones importantes, que traen dólares a la economía y generan demanda de mano de obra. “De lograr contar con un yacimiento que sea viable técnica y económicamente, se generaría el desarrollo de todo un nuevo mercado de bienes y servicios dedicados a esta actividad”, afirma Rutty Paola Ortiz, viceministra de Energía. Esto permitiría reducir el desempleo, generando nuevo conocimiento y mejorando la calidad de vida de los colombianos. 

Dada la actividad exploratoria que se ha realizado, “podemos esperar que en un futuro cercano logremos contar con el primer yacimiento comercial de hidrocarburos costa afuera. En la actualidad tenemos 4 pozos en los que se han descubierto hidrocarburos; lo que se está haciendo ahora es estimar el tamaño del yacimiento para, de esta forma, poder determinar si es comercial o no”, concluye la Viceministra.

Perspectivas


Los descubrimientos costa afuera que ha anunciados el Gobierno son unos recursos que le apuntan al abastecimiento de gas natural para el país a largo plazo, porque desarrollarlos va a requerir un tiempo, por lo menos alrededor de unos 7 a 10 años aproximadamente, según precisa Orlando Cabrales Segovia, presidente de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgás). “Lo que se ha visto en los últimos años es que los hallazgos que ha habido en Colombia han sido en esta región del país, pero costa adentro. Si seguimos trabajando en exploraciones ‘onshore’ y simultáneamente en hacer viables comercialmente los yacimientos costa afuera, u ‘offshore’, estamos asegurando un abastecimiento a largo plazo”, sostiene Cabrales. 

Hasta ahora se tienen descubrimientos, pero se debe establecer si es económicamente viable extraer esos recursos. De igual manera, hay que mirar si contienen solo gas o si también tienen petróleo. Con la confirmación de la presencia de un conjunto de campos gasíferos en la zona, se abre la posibilidad para que Colombia desarrolle un clúster especializado en la producción de gas.